jueves, 22 de abril de 2021

'Así nos ven': una mini serie sobre cómo opera el mito del violador negro en la sociedad estadounidense y en sus tribunales de (in)justicia



Por Carla Boyera

El premio Primetime Emmy a la mejor miniserie fue dirigido por Ava DuVernay, también guionista, productora y actriz afroamericana. En cuatro episodios, DuVernay desbroza magistralmente no sólo qué pasó, sino también (y esto es muy importante) qué supuso aquel 19 de abril de 1989. El impacto que tuvo el estreno de la miniserie en junio de 2019 forzó a la que fue fiscal asistente del caso y abogada principal del equipo de la fiscalía, Elizabeth Lederer (Vera Farmiga), a dimitir de su puesto como profesora en la Universidad de Columbia debido a la polémica.

Pasadas las 9 de la noche, hace hoy exactamente 32 años, Patricia Meili, una chica blanca de 28 años, salió a correr por el parque de la zona norte más cercana a Harlem cuando fue salvajemente atacada y violada. La encontraron inconsciente, con hipotermia y con el 75% de su sangre fuera de su cuerpo. Una lesión cerebral grave la tuvo en coma 12 días. El caso se bautizó en prensa como los Cinco de Central Park y su resolución podría resumirse con esta frase de la fiscal Linda Fairstein (una rubia blanquísima interpretada por Felicity Huffman):«buscadme a todos los negros que hubiese aquella noche en el parque». No acabo de hacer spoiler; el spoiler lo hace la vida: cualquier persona que haya vivido lo suficiente en este planeta como para haber desarrollado cierta consciencia de cómo funcionan las cosas puede intuir que el asunto no acaba bien.

En el primer episodio, DuVernay reconstruye la noche de los hechos y del montaje policial. Interrogados por la policía, los cinco menores estuvieron hasta 42 horas esposados a las sillas sin presencia de sus madres ni abogados. ¿Qué vemos? Familias desinformadas y vulnerables son víctimas de una ficción policial que se volverá real. Vemos negligencia y estupidez policial y judicial con fortísimo e innegable sesgo racista y a títeres recitando el Manual de las Lógicas Coloniales de peligrosidad, salvajismo y violencia de los negros.

Es muy frecuente (lo vivimos en España con La Manada) y lamentable que el ataque al cuerpo (siempre sagrado) de las mujeres nos traiga discursos que ensalzan valores punitivistas. El empeño de la fiscal porque se haga «justicia» al cuerpo de Patricia ejemplifica a la perfección lo que curiosa y feministamente siempre se reclama: cárcel. Digo curiosamente porque me parece que las lógicas carcelarias están bien alejadas de la defensa de los derechos humanos. Pero vuelvo. Poco importaba que no encajaran los tiempos, los lugares, los hechos, el semen que no era, la sangre en la ropa que no estaba: lo relevante al montaje policial era tener nombres que fueran cabezas de turco que dieran a la audiencia ávida de seguridad la certeza de que se había encontrado a los culpables, se había reparado el daño a Patricia Meili y se estaba haciendo justicia; es decir, que se restauraba el orden (blanco) gracias a la actuación y a la investigación policial y se recuperaba la fe en la justicia, en sus estructuras y en sus instituciones. El final del primer episodio («Nos hicieron mentir»/"Por qué nos hacen esto"/"De qué otra manera nos han tratado siempre?") nos deja un diálogo de referencia histórica (a pesar de la juventud de los protagonistas) sobre la memoria del racismo.

El segundo episodio narra el juicio. Con abogados diferentes, los adolescentes obtuvieron sentencias dispares, estando entre 6 y 13 años cumpliendo sentencias en reformatorios (los cuatro menores negros y el chico hispano: Antron McCray (Caleel Harris), Kevin Richardson (Asante Blackk), Yusef Salaam (Ethan Herisse) y Raymond Santana (Marquis Rodriguez) y en prisión el único del grupo que tenía 16 años, Korey Wise (Jharrel Jerome). La criminalización mediática no tuvo que esforzarse mucho cuando los que compran los periódicos tienen en el imaginario bien vivos y aprendidos los relatos de terror del negro violador, la doble pesadilla blanca: amenaza de raza y amenaza sexual.

En el tercer episodio, DuVernay visibiliza y denuncia con su trabajo lo que todo el proceso de injusticia le hizo a estas cinco personas. Imágenes y planos contrapicados nos dan cuenta del adolescente que entró y el adulto que sale: han pasado en algunos casos 13 años y el cuerpo, incluso sin libertad ni espacio, ha crecido. Se suele hablar de la cárcel en términos falaces de rehabilitación, pero, ¿cómo se rehabilita uno después de pasar por la cárcel cuando tu familia, tus amigos, tu barrio, tus ganas de encontrar un trabajo, siguen siendo una extensión de la propia prisión y la sombra del estigma es más larga que la que proyecta tu propia silueta?

El cuarto episodio se centra en la figura de Korey Wise: el único de los cinco que ni siquiera fue arrestado esa noche y que sólo fue a comisaría para acompañar a su amigo Yusef. Imposible no trasladarse al 4F en Barcelona con lo sucedido a Patricia Heras en otro caso, esta vez marca 'expaña', de montaje policial. No dejéis de ver el documental Ciutat Morta para comprobar cómo lo que pensamos que no puede ser existe.

Korey Wise fue la pieza del puzle que les faltaba para montarlo todo. En este último episodio también se descubre quién atacó realmente a Patricia Meili y por qué circunstancia del azar confesó su crimen precipitando, por fin, la puesta en libertad de los adolescentes inocentes.



En las proyecciones sociales racistas y coloniales los hombres negros se convierten en bestias que devoran a las mujeres blancas. Tal y como documenta Mithu M. Sanyal en su obra "Violación. Aspectos de un crimen de Lucrecia al #MeToo" (…) la palabra "violación" se usó por primera vez en 1883 en la National Police Gazette en referencia a un "violador negro". Thomas Nelson Page, abogado estadounidense descendiente de aristócratas asentados en el condado de Virginia (condado, por cierto, que debe su nombre a la reina Isabel I de Inglaterra, apodada, qué cosas, "la reina virgen"), fue también embajador de los EEUU en Italia y alguien tuvo que hacerle las comidas y limpiarle y gestionarle bien la casa para que él pudiera escribir las más de veinte novelas que llegó a publicar entre 1884 y 1914.

Pareciera que de tan ínclita boca fueran a salir sólo pensamientos refinados, pero lo cierto es que este personajo-que-rima-con-escupitajo aplaudía los linchamientos a la comunidad negra indicando que ellos eran los únicos culpables de haber sido asesinados y que forzar mujeres era un crimen "que se circunscribe casi por completo a la raza negra". El buen señor elevó así a la máxima potencia lo que hoy conocemos como victim blaming (culpabilización de la víctima). Encontrar las siete diferencias entre este inmundo ser humano blanco de principios de siglo y la escoria Donald Trump que, además de usar parte de su inmensa fortuna en pagar una campaña de odio contra los cinco adolescentes, escribió una carta a los medios rezumando racismo, poniendo el foco en la seguridad y pidiendo que volviera la pena de muerte al estado de Nueva York muchos años antes de que sus repugnantes discursos e ideas lo encumbraran como presidente de EEUU, no es tarea fácil. Para justificar los linchamientos (el término nace en el S.XVIII y las prácticas de asesinato y tortura llegan hasta mediados del S.XX) de tal manera que fuesen socialmente aceptados se echó mano, explica la activista feminista antirracista Angela Davis en "Mujer, raza y clase", de la acusación de violación: es así como nace, en un contexto de fuertes tensiones raciales, el mito del violador negro.

Quizás ayude a entender el desamparo político al que se enfrentaron los cinco adolescentes racializados el hecho de que en esas mismas fechas rompía ya en la orilla social estadounidense la Segunda Ola Feminista en cuya agenda, además de las desafortunadas luchas internas por temas como la pornografía o el trabajo sexual, no estuvo el desacreditar las narrativas racistas que alimentaban la imagen del negro como amenaza para la mujer blanca. Sobra decir que el movimiento feminista era (es) predominantemente blanco. Es lo que Nerea Barjola en su "Microfísica sexista del poder. El caso Alcàsser y la construcción del terror sexual" explicaba sobre las dinámicas de poder que hacen del relato del peligro sexual un mecanismo eficaz para disciplinar los cuerpos de las mujeres, sólo que en este caso hay un plus de raza y los cuerpos a disciplinar son negros como grupo subordinado al poder blanco, por supuesto también a las mujeres blancas.

De las 3.254 violaciones denunciadas en los cinco distritos de Nueva York en el año 1989, sólo el caso de los Cinco de Central Park atrajo la atención de la prensa, ¿por qué? ¿Por qué no ese otro caso, sucedido casualmente también ese mismo día, en Brooklyn, en el que dos hombres blancos (el color es mío, en los medios de comunicación no dieron cuenta del color de piel de los violadores y cuando no se nombra el color o el origen de uno o varios agresores, siempre son patriotas marca local) violaron a una mujer negra y la tiraron desde el tejado de un edificio de cuatro plantas? La respuesta seguramente pueda estar contenida en esta pregunta que se hace la gran activista chicana Gloria Anzaldúa: "Cómo nos atrevemos a salirnos de nuestras caras de color. Cómo nos atrevemos a revelar la carne humana bajo la piel y sangrar sangre roja como el pueblo blanco".

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miércoles, 14 de abril de 2021

La religión de los cuidados con sede exclusiva en la familia ningunea y margina otros afectos



Por Lucía Barbudo
Coordinadora Anti Represión Región de Murcia

Que una persona ingresada sólo pueda recibir visitas de la familia refuerza la creencia de que ésta, como célula base del sistema patriarcal, es la única legitimada como estructura de red de cuidados.
   
Además, por supuesto, la inmensa tarea de los cuidados recae mayoritariamente sobre los cuerpos femeninos, por lo que el mensaje patriarcal llega por partida doble a nuestras sociedades patrilineales donde las mujeres ocupan puestos de subordinación y tienen bien aprendida la lección del sacrificio.
     
Aborrezco esta doctrina que defiende que la familia es la única capaz de cuidar. La religión de los cuidados con sede exclusiva en la familia ningunea y margina otros afectos, vínculos, sistemas relacionales, maneras de quererse y apoyarse más allá de las fronteras del libro de familia.
    
Poder visitar a alguien en un hospital no debería ser nunca un privilegio condicionado por la sangre o por un DNI. Tener el tiempo, los recursos y las energías para hacerlo es la suerte de quien puede ir; recibir a las personas que se ocupan y preocupan por ti, el regalo que debería poder recibir la persona hospitalizada sin mediación, supervisión y beneplácito de toda una burocracia ignorante y ajena completamente a cómo las personas cuidamos a las personas.
    
Cuidar no es patrimonio exclusivo de la familia.
    
No caerá el patriarcado hasta que no caiga la familia y con ella todos estos marcos de pensamiento tan conservadores, machistotradicionales, esclavos y excluyentes.
    
Que caiga el patriarcado, colectivicemos los cuidados.


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sábado, 10 de abril de 2021

Murieron de soledad y abandono en la residencia de mayores




Concentración en Murcia de denuncia por el maltrato a mayores en una residencia, donde ha leído esta carta Sonia Vivo, miembro de la Plataforma Marea de Residencias, a su madre como homenaje reivindicativo tras cumplirse un año de su muerte en la residencia Caser de Santo Ángel (Murcia):

"Ha pasado un año mamá. Pasa el tiempo pero es como si fuese ayer… Es mi tortura diaria, mi rabia, mi dolor, que el tiempo no me alivia. A veces me ronda en la cabeza que en cualquier momento me llaman para decirme que se han equivocado otra vez y que tú sigues viva. Digo esto porque el no poder despedirnos de ella, el no haber podido acreditar personalmente su fallecimiento hace que tenga dudas de su desenlace, después de las numerosísimas mentiras que nos tuvieron diciendo cada día. 

A mi madre no la mató el covid, a mi madre la mató el abandono, el estar más de dos semanas atada en una cama, sin los cuidados más básicos y sin un mísero vaso de agua. Si algunos auxiliares o enfermeros, dirigentes de cualquier índole, limpiadores, cocineros que estuvieron allí (en Caser, Santo Ángel), en aquellos días, tienen algo de sensibilidad humana, si alguno cree que tiene algo pendiente que le tortura, lo mejor que puede hacer es contar o denunciar lo que vio y vivió en este centro, así podrá encontrar su descanso, de lo contrario para mí personalmente, es cómplice de la crueldad en la que murieron nuestros padres y madres.

Un responsable del área de la gestión de las residencias me dijo que para la mayoría de ellos ya les había llegado su hora. Y yo le digo a este señor, ¿acaso es usted Dios que todo lo sabe? ¿La hora de morir de una persona es con dolor y sufrimiento? ¿Es estar atadas en la cama semanas sin atención, sin cambio de pañales, sin comer, sin beber? Solos. Abandonados a su suerte. ¿Esa es su hora? ¿Ese es su final? ¡Pues vaya castigo! ¿ Por qué y con qué derecho?

Yo he sido su responsable hasta el 1 de Marzo que fue la última vez que la vi, después ya no pudo ser por el estado de alarma, que me pareció correcto, pero hasta el día de su fallecimiento, la poquísima información que desde la residencia me llegaba, ha sido para mentir sobre el estado de mi madre. Fueron días de angustia, dolor e impotencia al no saber nada de ella.

Mi madre muere por la mala gestión de la residencia y por las Administraciones públicas que se suponen que tomaron el mando para atender a los residentes de Caser y no hicieron prácticamente nada. Allí fallecieron más de 40 residentes en esas semanas.Y yo le digo a la justicia:

¿Responsables?.. Mi madre es responsabilidad mía, así lo dictó su Señoría. Usted me dejó ese encargo, y no lo he podido cumplir… No me han dejad cumplir ese mandato que me asignó. A parte del amor que tengo a mi madre y querer cuidarla, es mi deber vigilar para que esté donde esté, viva bien, medicada y atendida correctamente y con dignidad. No me han dejado hacer nada por ella, he pedido socorro, auxilio, he pedido que la trasladaran a un hospital, incluso después de suplicar una videollamada para ver cómo estaba y ver el deterioro en el que se encontraba, he tenido que luchar para que le dieran agua o ponerle un suero. Son seres indefensos, totalmente dependientes, como niños. Mi deber es proteger a mi madre y como madre proteger a mis hijos y tutelados, pero no me han dejado. Señoría, esto que le expongo, sólo son matices de lo que he podido vivir durante esos días entre el 23 de marzo y el 2 de abril que fue cuando falleció.



A la Administración regional y a la dirección de Caser, le digo:

¿Quiénes son ustedes para decidir su final? ¿Para decidir que ya es su hora? Nuestros padres y madres no necesitaban paliativos para morir, necesitaban cuidados para vivir y esos cuidados son los que les negaron. Se perdió tiempo, un tiempo precioso y preciso que costó las vidas de nuestros padres y madres por la mala gestión de quien presume dirigirnos, un tiempo muy valioso para salvarles la vida. ¿Para 230 residentes no había médicos en toda nuestra Región? ¿Acaso no había suficientes hospitales donde darle una atención digna? Las familias hemos sido maltratadas, nos han mentido sobre nuestros padres y madres, sobre su estado de salud, diciendo por la mañana que estaba bien y 12 horas después habían fallecido. Todo mentiras y esto tiene que tener su condena. Se quedaron solos y esto tiene que ser investigado y condenado. Repito como tantas veces y no me canso porque no lo puedo aceptar: ¿Por qué? ¿Por qué en marzo y abril, en nuestra Región de Murcia, en nuestra queridísima Región, si no había colapso en los hospitales, había UCI, personal, material… no los atendieron con los medios necesarios? ¿Por qué? ¿Por qué se les negó esa oportunidad, ese derecho fundamental que era suyo?




¿Y qué se ha hecho? Nada… Absolutamente nada, sólo consentir y mirar a otro lado. ¡Qué perverso! ¿Es normal que una hija ruegue en repetidas ocasiones una videollamada para despedirse de su madre, para darle el último adiós y que se lo nieguen?, ¿es normal que un marido quiera dar el último ‘te quiero’ a su mujer y se lo nieguen?

¿Pero qué somos como sociedad? ¡Vulneraron sus derechos con sus protocolos de vergüenza! ¡Fueron abandonados a su suerte y esto es maltrato! Por ello, ni olvido ni perdono. Por ello, pedimos y exigimos justicia para los que fallecieron, para los que dejaron morir de la manera más cruel. Pedimos y exigimos una ley de residencias estatal que considere un cambio de modelo como una inversión en calidad de vida y no como un gasto."


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lunes, 5 de abril de 2021

Escribo expaña como una manera de hacerme extranjera de todo lo que no me representa




Por Lucía Barbudo

Como hablante nativa de una de las lenguas (el expañol) que han servido para crear la subalternidad, doblegarla o directamente exterminarla,

como profesora no-nativa de una de las lenguas (el inglés) que sirven hoy en día para seguir ninguneando el aprendizaje de lenguas minoritarias y desprestigiarlas,
    
como habitante de un territorio plurilingüe cuyo pasado franquista ha intentado dinamitar todas sus lenguas menos la que eligió para con violencia, castigos, tortura y muerte hacer nación y patria,
    
como mujer que se niega a estar incluida en lo que se narra y nombra en masculino genérico
y como aprendiente del uso del lenguaje inclusivo (qué costoso hacerlo en expañol, una lengua que me tiene el cerebro marcado y frito por un fuerte binarismo de género)

tengo que aplaudir la frase-pensamiento de la lingüista Yásnara Aguilar: «lo lingüístico es político».
 
La cantidad de veces, como profesora de inglés, que me he encontrado con opiniones tipo «el inglés de Irlanda no es inglés» y la cantidad de veces que, como murciana, he confrontado opiniones del tipo «en Murcia se habla mal» sólo me sirven para pensar que hay una especie de fascismo de lengua aria que existe en el imaginario de todas las personas, se dediquen o no profesionalmente a la enseñanza-aprendizaje de un idioma.
    
Asociar «hablar bien» a una sola y única realización fonética de los sonidos del habla, a una exclusiva prosodia y al uso de determinados lexemas, es, querides míes, muy imperialista, muy de llevar un Gran Exterminador dentro y, por ende, muy violento. Además de ser manifiestamente ignorante, la persona que busca «la corrección» en una lengua lo que está haciendo es intentar homogeneizar hacia una de las realizaciones (sólo una más) dándole legitimidad y valía por encima de cualquier otra realización fonética, acabando, consecuentemente, con el resto de variaciones o posibilidades y expulsando a sus hablantes a un lugar de minusvaloración, marginación y chiste.
    
Por ejemplo, el acento hegemónico que recogen los diccionarios de inglés no es en absoluto representativo del número de hablantes que lo usan. El acento «estándar» elegido (qué casualidad) en todos (y digo TODOS) los libros de texto que se comercializaron para aprender inglés como segunda lengua en expaña hasta los años 80 es el que habla la reina de Inglaterra (qué nos importará esa señora a les demás) y los reporteros de la BBC (los medios siempre súbditos y vasallos del Poder). Originariamente, el inglés que se extendió e impuso también a las colonias del Imperio Británico fue la variedad dialectal de la capital económica y financiera entonces más poderosa del mundo: Londres.
     
Si atendemos al número de hablantes para buscar la legitimidad, homogeneización y estandarización del expañol o castellano, nos encontraremos que la variedad dialectal más importante es la de México. ¿Por qué entonces no ha sido así y es el expañol de Castilla la Vieja la variedad que ha acabado por imponerse como «la correcta», como la que goza de prestigio y en torno a la cual los señoros de la RAE han edificado su faloimperio? Fácil. Expaña era el Imperio y México sólo una colonia, un proyecto de violencia y expropiación más de la genocida mente colona.
    
Mofarse de otros acentos o variedades dialectales en cualquiera de sus formas (fonéticas, léxicas) es erigirse hablante ario. Sólo lxs acomplejadxs e insegurxs se ven amenazadxs por la diversidad. Hace falta tener bien alimentado al colono que llevamos dentro para decir que en Cuba se habla mal, que en México no saben hablar, que en Colombia no lo saben decir. Es otra de las maravillas que nos ha traído el reggaetón: identificar bien fácil a todos esos imperialistas, racistas, saqueadores, neonazis de la lengua, amigos de la Academia del Poder.
    
Y si hacen chiste con otros acentos, si ejercen violencia por la pronunciación de una consonante diferente a la suya, qué no harán frente a una lengua entera, a un sistema de pensamiento diferente, a una manera de estar y entender el mundo tan otra a la suya.
    
«HABLAR COMO ACTO DE RESISTENCIA»
Yásnara Elena A. Gil
(Fragmento incluido en
«LO LINGÜÍSTICO ES POLÍTICO», de Yásnara Aguilar, Gloria Anzaldúa y Ruperta Bautista)
    
«Cada vez que hablas en una de las lenguas indígenas de este país, cada vez que estableces un diálogo en lengua seri, cada vez que un pensamiento toma forma en las estructuras gramaticales del zoque, creas un acto de resistencia. ¿A qué resistimos? Resistimos a las campañas orquestadas de castellanización obligatoria, le decimos 'no fuiste suficiente' a todo el presupuesto gastado en programas, maestros y libros que nos repetían que no podíamos hablar en las lenguas de nuestros pueblos, resistimos a todos los esfuerzos del gobierno para extinguir nuestras lenguas realizados a lo largo de la historia de México como país. [... ] Cada vez que intentas aprender una de las lenguas indígenas, le dices al Estado que, aún cuando no te garantiza espacio para hacerlo, deseas, como es tu derecho, viajar a otros territorios cognitivos, territorios que el Estado pretende extinguir.»

Nota aclaratoria de Lucía Barbudo: "Escribo expaña en minúscula porque así me parece que son las patrias: minúsculas. Escribo expaña porque no le tengo respeto a este país de pasado y presente colono que sigue rindiendo homenaje al expolio y al genocidio. Escribo expaña porque me divorcio de aquí y de todos los expañolos. Escribo expaña como una manera de hacerme extranjera de todo lo que no me representa."

Publicado también en Kaosenlared.net
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jueves, 1 de abril de 2021

Marcha y concentración por una PALESTINA LIBRE en el Día de la Tierra

 


CONMEMORACIÓN EN MURCIA, marcha y concentración por una PALESTINA LIBRE

El Día de la Tierra, 30 de marzo, es el día en el que los palestinos conmemoran anualmente los acontecimientos que tuvieron lugar el 30 de marzo de 1976.

En respuesta al anuncio del gobierno israelí de un plan para expropiar gran cantidad de tierra de propiedad palestina para dedicarla a nuevos asentamientos judíos, se organizó una huelga general y numerosas manifestaciones en las ciudades de mayoría palestina de Israel.​

En los consiguientes enfrentamientos entre manifestantes por un lado y ejército y policía israelíes por otro, seis ciudadanos desarmados fueron asesinados, unos cien más resultaron heridos y varios cientos más fueron arrestados.

Cabe destacar que fue la primera vez desde 1948 que los palestinos de Israel organizaron una respuesta a las políticas israelíes como un colectivo nacional palestino unido.Desde entonces, el Día de la Tierra se ha convertido en un importante día de conmemoración anual en el calendario político palestino, conmemorado no solo por ciudadanos israelíes de origen palestino sino también por palestinos de todo el mundo.




La marcha discurrió por diversas calles del centro de la ciudad 






Finalizando con una concentración en la plaza de Belluga, donde hubo diversas intervenciones y lectura del manifiesto.











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