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viernes, 15 de diciembre de 2023

¿QUÉ LEER?: "ESTA PUENTE, MI ESPALDA", una denuncia del racismo dentro del movimiento feminista y del racismo dentro de los movimientos organizados de mujeres racializadas





Lucía Barbudo

¿Sabéis cuando las tías les decimos a los tíos que no tenemos la obligación de deseducarlos del machismo y del patriarcado porque toda la info is out there y cada une debe hacerse cargo de su ignorancia y de las violencias que pueden generarse de ella? Pues esto es igual pero para las feministas blancas que andamos en eso de desaprender el racismo.
 
Esta potentísima e interesantísima antología es un compendio de voces de mujeres estadounidenses negras, asiáticas, latinas e indígenas de Norte América que, a través de distintos formatos (ilustraciones, poemas, ensayos, cartas, conferencias, fotografías), denuncian el racismo dentro del movimiento feminista y el racismo dentro de los movimientos organizados de mujeres racializadas.
 
El título del compilatorio es una declaración de intenciones; como explica la jefa Anzaldúa: «En nuestros cuerpos coexisten las identidades de opresiones múltiples a las que hasta ahora ningún movimiento político, no obstante su origen geográfico, ha podido dirigirse simultáneamente». 

En estas autoras sí conviven las violencias derivadas del sistema sexo/género, raza/origen y clase social, esta última representada bajo el término 'tercermundista' que no sólo abarca las (im)posibilidades económicas, sino también la discriminación que comporta ser consideradas voces no-legitimadas para producir pensamiento, articular acción o activar procesos transformadores. 

Pero no sólo hay zascas para las feministas blancas, también reparten contra la academia, el patriarcado dentro de las comunidades tercermundistas (concretamente contra la lesbofobia) y contra las madres que no supieron ser parte de la solución de la liberación de sus hijas y siguieron formando parte del problema machisto-patriarcal.

Textos escritos en su mayoría en 1979 que siguen siendo de una preocupante actualidad.
No siempre tiene una la suerte de dar con palabras tan honestas, tan duras, tan (auto)críticas y tan esperanzadoras a la vez, que confronten y construyan de una manera tan putopotente y bella.
 
Lean a estas mujeres. Sus conexiones neuronales se lo agradecerán.

Algunas páginas de esta antología:









file:///C:/Users/Usuario/Downloads/DOC-20231108-WA0002..pdf



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viernes, 1 de julio de 2022

Protesta para denunciar los asesinatos de la valla de Melilla


CONCENTRACIÓN en Murcia en denuncia de los asesinatos en la valla de Melilla y contra las políticas migratorias racistas. 29 de junio de 2022


Cientos de personas participaron convocadas por numerosos colectivos, entre los que nos encontramos, frente a la Delegación del Gobierno, para protestar y visibilizar las consecuencias de entregar a Marruecos al pueblo saharaui a cambio de que actúen a cualquier precio en las políticas racistas de las fronteras comunes.
 
Performance en la concentración frente a la Delegación del Gobierno


Como indica el MANIFIESTO que se leyó:
LA MASACRE DE MELILLA NOS RECUERDA QUE EL ACUERDO DE INMIGRACIÓN ENTRE ESPAÑA Y MARRUECOS, ASESINA
 
"Las personas, entidades sociales, políticas, sindicales,… que hoy participamos en esta concentración asistimos con enorme tristeza, indignación y gran preocupación. Las imágenes de lo que ha sucedido durante el viernes 24 de junio en la frontera entre Nador y Melilla, que ha costado la vida a más de 35 personas y centenares de heridos, no se nos van de la cabeza, tampoco las palabras del gobierno de España que calificó esta situación como de "asalto bien resuelto" culpando a las mafias de lo sucedido.
Las personas muertas, heridas, golpeadas, hacinadas, recibiendo un trato de todo menos humano son el símbolo trágico de las políticas europeas de externalización de las fronteras de la Unión Europea con la complicidad de los países del sur, Marruecos. La muerte de estos jóvenes africanos procedentes de países como Sudán, Chad, Níger o Eritrea,… en las fronteras de la “Fortaleza Europa” nos alerta sobre el carácter mortífero de la cooperación en materia de seguridad sobre la inmigración entre Marruecos y España.
 
La dureza del dispositivo policial y el trato inhumano para repeler este intento de acceso en el lado marroquí, son hechos preocupantes que suponen graves vulneraciones de los derechos humanos. Y por otra parte, como ha sucedido en situaciones similares previas, en el lado español se observan graves vulneraciones y extrema violencia por parte de los agentes allí destacados para realizar lo que han venido a denominar “rechazos en frontera”, con decenas de personas lesionadas, algunas de ellas que podrían ser menores de edad, todas con más que probable perfil de protección internacional y, al mismo tiempo, permitiendo el acceso a territorio español de la gendarmería marroquí para apoyar esta nueva masacre.
 
Las condiciones de la tragedia del pasado viernes se vienen sucediendo desde hace varias semanas. Las campañas de detenciones, las redadas en los campamentos y los desplazamientos forzados contra las comunidades migrantes de Nador y su región presagiaban este drama escrito de antemano. La reanudación de la cooperación en materia de seguridad en el ámbito de la migración entre Marruecos y España en marzo de 2022 ha tenido como consecuencia directa la multiplicación de las acciones coordinadas entre ambos países.

Desde hace más de un año y medio, los emigrantes de Nador no tienen acceso a medicamentos ni atención sanitaria, sus campamentos han sido incendiados y sus bienes saqueados, sus escasos alimentos destruidos e incluso se ha confiscado la poca agua potable de la que disponen en los campamentos. Ante esta nueva mortandad en la frontera sur, y dada la magnitud del número de víctimas humanas, que desgraciadamente se verá incrementado, las entidades que aquí nos concentramos queremos manifestar lo siguiente:
 
✓ Expresamos nuestras más profundas condolencias a las familias de la victimas.
✓ Condenamos la falta de atención rápida a los migrantes heridos, que ha aumentado el número de víctimas. Exigimos que se preste una atención sanitaria adecuada y de calidad a todos los hospitalizados a raíz de esta tragedia.
✓ Exigimos a las autoridades marroquíes que procedan a la identificación y devolución de los restos de las victimas a sus familiares, en colaboración con las comunidades de migrantes.
✓ Exigimos la inmediata apertura de una investigación judicial independiente tanto por parte de Marruecos como de España, así como a nivel internacional para esclarecer esta tragedia humana.
✓ Exigimos el fin de las políticas criminales financiadas por la unión europea y sus numerosos cómplices, los estados, diversas organizaciones internacionales y varias organizaciones de la sociedad civil que subcontratan estas políticas criminales.
✓ Recordamos, una vez más que para evitar todo este sufrimiento son necesarias vías legales, reales y seguras para las personas refugiadas y migrantes, para que todas las personas que se ven forzadas a desplazarse, independientemente de su procedencia, vean respetados sus derechos.
✓ Hacemos un llamamiento a las representaciones diplomáticas de los países africanos presentes en Marruecos para se que asuman plenamente sus responsabilidades en materia de protección de sus ciudadanos, en lugar de ser cómplices de las políticas en curso.
✓ Hacemos un llamamiento a seguir movilizándonos en este momento crítico en el que el derecho a la vida está más que nunca en peligro, para seguir exigiendo VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN.*
 
¡LAS FRONTERAS CERRADAS MATAN. NO MÁS ASESINATOS RACISTAS!"








*Próxima convocatoria el próximo domingo, 3 de julio:

Convoca Federación de Asociaciones Africanistas de Murcia



Esta noticia ha sido publicada previamente en Kaosenlared: https://kaosenlared.net/el-acuerdo-de-inmigracion-entre-espana-y-marruecos-asesina/


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jueves, 22 de abril de 2021

'Así nos ven': una mini serie sobre cómo opera el mito del violador negro en la sociedad estadounidense y en sus tribunales de (in)justicia



Por Carla Boyera

El premio Primetime Emmy a la mejor miniserie fue dirigido por Ava DuVernay, también guionista, productora y actriz afroamericana. En cuatro episodios, DuVernay desbroza magistralmente no sólo qué pasó, sino también (y esto es muy importante) qué supuso aquel 19 de abril de 1989. El impacto que tuvo el estreno de la miniserie en junio de 2019 forzó a la que fue fiscal asistente del caso y abogada principal del equipo de la fiscalía, Elizabeth Lederer (Vera Farmiga), a dimitir de su puesto como profesora en la Universidad de Columbia debido a la polémica.

Pasadas las 9 de la noche, hace hoy exactamente 32 años, Patricia Meili, una chica blanca de 28 años, salió a correr por el parque de la zona norte más cercana a Harlem cuando fue salvajemente atacada y violada. La encontraron inconsciente, con hipotermia y con el 75% de su sangre fuera de su cuerpo. Una lesión cerebral grave la tuvo en coma 12 días. El caso se bautizó en prensa como los Cinco de Central Park y su resolución podría resumirse con esta frase de la fiscal Linda Fairstein (una rubia blanquísima interpretada por Felicity Huffman):«buscadme a todos los negros que hubiese aquella noche en el parque». No acabo de hacer spoiler; el spoiler lo hace la vida: cualquier persona que haya vivido lo suficiente en este planeta como para haber desarrollado cierta consciencia de cómo funcionan las cosas puede intuir que el asunto no acaba bien.

En el primer episodio, DuVernay reconstruye la noche de los hechos y del montaje policial. Interrogados por la policía, los cinco menores estuvieron hasta 42 horas esposados a las sillas sin presencia de sus madres ni abogados. ¿Qué vemos? Familias desinformadas y vulnerables son víctimas de una ficción policial que se volverá real. Vemos negligencia y estupidez policial y judicial con fortísimo e innegable sesgo racista y a títeres recitando el Manual de las Lógicas Coloniales de peligrosidad, salvajismo y violencia de los negros.

Es muy frecuente (lo vivimos en España con La Manada) y lamentable que el ataque al cuerpo (siempre sagrado) de las mujeres nos traiga discursos que ensalzan valores punitivistas. El empeño de la fiscal porque se haga «justicia» al cuerpo de Patricia ejemplifica a la perfección lo que curiosa y feministamente siempre se reclama: cárcel. Digo curiosamente porque me parece que las lógicas carcelarias están bien alejadas de la defensa de los derechos humanos. Pero vuelvo. Poco importaba que no encajaran los tiempos, los lugares, los hechos, el semen que no era, la sangre en la ropa que no estaba: lo relevante al montaje policial era tener nombres que fueran cabezas de turco que dieran a la audiencia ávida de seguridad la certeza de que se había encontrado a los culpables, se había reparado el daño a Patricia Meili y se estaba haciendo justicia; es decir, que se restauraba el orden (blanco) gracias a la actuación y a la investigación policial y se recuperaba la fe en la justicia, en sus estructuras y en sus instituciones. El final del primer episodio («Nos hicieron mentir»/"Por qué nos hacen esto"/"De qué otra manera nos han tratado siempre?") nos deja un diálogo de referencia histórica (a pesar de la juventud de los protagonistas) sobre la memoria del racismo.

El segundo episodio narra el juicio. Con abogados diferentes, los adolescentes obtuvieron sentencias dispares, estando entre 6 y 13 años cumpliendo sentencias en reformatorios (los cuatro menores negros y el chico hispano: Antron McCray (Caleel Harris), Kevin Richardson (Asante Blackk), Yusef Salaam (Ethan Herisse) y Raymond Santana (Marquis Rodriguez) y en prisión el único del grupo que tenía 16 años, Korey Wise (Jharrel Jerome). La criminalización mediática no tuvo que esforzarse mucho cuando los que compran los periódicos tienen en el imaginario bien vivos y aprendidos los relatos de terror del negro violador, la doble pesadilla blanca: amenaza de raza y amenaza sexual.

En el tercer episodio, DuVernay visibiliza y denuncia con su trabajo lo que todo el proceso de injusticia le hizo a estas cinco personas. Imágenes y planos contrapicados nos dan cuenta del adolescente que entró y el adulto que sale: han pasado en algunos casos 13 años y el cuerpo, incluso sin libertad ni espacio, ha crecido. Se suele hablar de la cárcel en términos falaces de rehabilitación, pero, ¿cómo se rehabilita uno después de pasar por la cárcel cuando tu familia, tus amigos, tu barrio, tus ganas de encontrar un trabajo, siguen siendo una extensión de la propia prisión y la sombra del estigma es más larga que la que proyecta tu propia silueta?

El cuarto episodio se centra en la figura de Korey Wise: el único de los cinco que ni siquiera fue arrestado esa noche y que sólo fue a comisaría para acompañar a su amigo Yusef. Imposible no trasladarse al 4F en Barcelona con lo sucedido a Patricia Heras en otro caso, esta vez marca 'expaña', de montaje policial. No dejéis de ver el documental Ciutat Morta para comprobar cómo lo que pensamos que no puede ser existe.

Korey Wise fue la pieza del puzle que les faltaba para montarlo todo. En este último episodio también se descubre quién atacó realmente a Patricia Meili y por qué circunstancia del azar confesó su crimen precipitando, por fin, la puesta en libertad de los adolescentes inocentes.



En las proyecciones sociales racistas y coloniales los hombres negros se convierten en bestias que devoran a las mujeres blancas. Tal y como documenta Mithu M. Sanyal en su obra "Violación. Aspectos de un crimen de Lucrecia al #MeToo" (…) la palabra "violación" se usó por primera vez en 1883 en la National Police Gazette en referencia a un "violador negro". Thomas Nelson Page, abogado estadounidense descendiente de aristócratas asentados en el condado de Virginia (condado, por cierto, que debe su nombre a la reina Isabel I de Inglaterra, apodada, qué cosas, "la reina virgen"), fue también embajador de los EEUU en Italia y alguien tuvo que hacerle las comidas y limpiarle y gestionarle bien la casa para que él pudiera escribir las más de veinte novelas que llegó a publicar entre 1884 y 1914.

Pareciera que de tan ínclita boca fueran a salir sólo pensamientos refinados, pero lo cierto es que este personajo-que-rima-con-escupitajo aplaudía los linchamientos a la comunidad negra indicando que ellos eran los únicos culpables de haber sido asesinados y que forzar mujeres era un crimen "que se circunscribe casi por completo a la raza negra". El buen señor elevó así a la máxima potencia lo que hoy conocemos como victim blaming (culpabilización de la víctima). Encontrar las siete diferencias entre este inmundo ser humano blanco de principios de siglo y la escoria Donald Trump que, además de usar parte de su inmensa fortuna en pagar una campaña de odio contra los cinco adolescentes, escribió una carta a los medios rezumando racismo, poniendo el foco en la seguridad y pidiendo que volviera la pena de muerte al estado de Nueva York muchos años antes de que sus repugnantes discursos e ideas lo encumbraran como presidente de EEUU, no es tarea fácil. Para justificar los linchamientos (el término nace en el S.XVIII y las prácticas de asesinato y tortura llegan hasta mediados del S.XX) de tal manera que fuesen socialmente aceptados se echó mano, explica la activista feminista antirracista Angela Davis en "Mujer, raza y clase", de la acusación de violación: es así como nace, en un contexto de fuertes tensiones raciales, el mito del violador negro.

Quizás ayude a entender el desamparo político al que se enfrentaron los cinco adolescentes racializados el hecho de que en esas mismas fechas rompía ya en la orilla social estadounidense la Segunda Ola Feminista en cuya agenda, además de las desafortunadas luchas internas por temas como la pornografía o el trabajo sexual, no estuvo el desacreditar las narrativas racistas que alimentaban la imagen del negro como amenaza para la mujer blanca. Sobra decir que el movimiento feminista era (es) predominantemente blanco. Es lo que Nerea Barjola en su "Microfísica sexista del poder. El caso Alcàsser y la construcción del terror sexual" explicaba sobre las dinámicas de poder que hacen del relato del peligro sexual un mecanismo eficaz para disciplinar los cuerpos de las mujeres, sólo que en este caso hay un plus de raza y los cuerpos a disciplinar son negros como grupo subordinado al poder blanco, por supuesto también a las mujeres blancas.

De las 3.254 violaciones denunciadas en los cinco distritos de Nueva York en el año 1989, sólo el caso de los Cinco de Central Park atrajo la atención de la prensa, ¿por qué? ¿Por qué no ese otro caso, sucedido casualmente también ese mismo día, en Brooklyn, en el que dos hombres blancos (el color es mío, en los medios de comunicación no dieron cuenta del color de piel de los violadores y cuando no se nombra el color o el origen de uno o varios agresores, siempre son patriotas marca local) violaron a una mujer negra y la tiraron desde el tejado de un edificio de cuatro plantas? La respuesta seguramente pueda estar contenida en esta pregunta que se hace la gran activista chicana Gloria Anzaldúa: "Cómo nos atrevemos a salirnos de nuestras caras de color. Cómo nos atrevemos a revelar la carne humana bajo la piel y sangrar sangre roja como el pueblo blanco".

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lunes, 10 de agosto de 2020

CARTAS A MI QUERIDA AMIGA BIOVULVA 1



Lucía Barbudo

Querida amiga biovulva:
Te escribo porque hoy he leído en tu muro que tú eres una mujer «a secas», no una mujer «cis», sino una mujer «y punto».
Los términos que se utilizan para marcar en este caso las identidades (y consecuentemente el privilegio o la discriminación) son de ida y vuelta. No hay mujeres trans sin mujeres cis, igual que no existen lxs negrxs, sin la aceptación de que existan lxs blancxs. 
 
Ni el género y sus violencias es patrimonio de las biomujeres ni las reivindicaciones en torno a las razas o comunidades no-blancas existirían si no hubiese un maltrato manifiesto por parte de los privilegios blancos. Nadie diría: «¡Mira, un negrx!» si no tuviera con qué contrastar la otredad respecto al color de su piel igual que nadie diría: ¡Mira, esa es trans!» si no existiéramos las cis. 
 
Si te molesta ser mujer cis, no deberías hablar de las mujeres trans como «lo que no es mujer-mujer» ni, desde luego, sacarlas del saco de las violencias machistas pensando (verbo muy generoso en este caso) que éstas sólo se producen por nacer con vulva o vagina. 

Las biomujeres llevan AÑOS perpetuando roles de género, y operándose las biovulvas y las biotetas para encajar en el canon y en el estereotipo de «sentirse mujer», aunque no se habla de canon, se habla de «reforzar la autoestima» y de «sentirse bien» y de «sentirse deseada» y de «poner fin a los complejos». Las biomujeres se hacen todo tipo de intervenciones quirúrgicas sin que ninguna feminista haga un post levantando una ceja. Ni mucho menos cuestionando su feminidad, pues sucede justo lo contrario, así la refuerza.
   
Viendo las fotos personales en los perfiles de las redes sociales de las biomujeres, observo grandes dosis de feminidad. Así pues, querida bioamiga, me pregunto: ¿es la feminidad el gran caballo de Troya contra el que estás luchando? Porque de ser así, podríamos empezar a discutir la tuya, y la de tu amiga, y la de tu hermana, y la de tu madre, y la de tu abuela. Podríamos empezar a discutir qué es una biomujer femenina y si la queremos o la deseamos como proyección política rupturista o no. Si la queremos, amiga, si la abrazamos con sus mechas, sus tintes, sus uñas, su maquillaje y sus tacones, entonces, nena, te tienes que callar. Si no la queremos, entonces podríamos empezar a hablar de si nos va a ir mejor en la vida con la cabeza rapada y unas camisas anchas. Si no la queremos, podríamos empezar a pensar en un horizonte butch como ideal feminista, en un horizonte de mujeres masculinas, mujeres solas sin macho, mujeres quizás lesbianas (porque también las violencias que denuncias muy terfamente son del régimen heterosexual), mujeres sin matrimonios ni hijxs (porque muchos de los roles de género que denuncias muy terfamente nacen, crecen y se desarrollan y no sé si mueren en el matrimonio, la familia y en la maternidad).
 
Entonces yo te preguntaría, amigadatecuenta, si eso es lo que eres tú, que tanto predicas contra las mujeres trans: una mujer masculina, lesbiana o sola, sin hijxs y aborrecida de la familia.
¿Es esa la lucha? ¿O la lucha es erradicar las violencias de las que las mujeres son diana? ¿Es tu lucha dejar de ser «mujer», pues en eso entiendes que están las múltiples opresiones?
Creeré entonces, amiga terf (1), que, paradójicamente, tú eres la que quiere «borrar a las mujeres».
Pd: otro día hablamos de los hombres femeninos, de la pluma y de cómo, además de tránsfoba e incongruente, eres homófoba y terriblemente misógina.
Saludos sororos.

(1) Trans Exclusionary Radical Feminist, feministas radicales que consideran que las mujeres trans no son parte del movimiento feminista, por sus siglas en ingles.
Feminista Radical Trans-Excluyente.

Publicado en el diario digital  La Haine  


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