domingo, 20 de noviembre de 2022

'Un lugar en la cumbre', palabras clave: guaperas clase obrera, niñata rica, madurita demasiada mujer, lucha de clases, edadismo, free cinema



Alice Aisgill (Simone Signoret), demasiada mujer

Carla Boyera

Dirigida por Jack Clayton y basada en la novela homónima de John Braine, 'Un lugar en la cumbre' (1959) está considerada una de las mejores películas de la historia del cine británico, obra culmen del movimiento cinematográfico conocido como ‘free cinema’. Este movimiento empezó a forjarse a finales de la década de los 50 y pugnaba por rebelarse contra el puritanismo y el conservadurismo proponiendo películas que se alejaran del canon cinematográfico hollywoodiense al tiempo que criticaban la sociedad británica de posguerra. El ‘free cinema’ fue principalmente un cine social que reivindicaba la conciencia de clase mediante guiones que problematizaban las mugres de la época: desigualdades económico-sociales, corrupción, injusticias. La estética, casi documental en ocasiones, consigue aterrizarnos en lo cotidiano-mundano y facilita la identificación con los personajes; poco artificio, mucho neorrealismo italiano; adiós a las estrellas de Hollywood y a sus vidas irreales de glamuroso privilegio con las que las espectadoras no tenemos nada que ver.

La magnífica interpretación de Simone Signoret le valió un Óscar, un BAFTA y un premio a la interpretación femenina en el Festival de Cannes. A esta prolífica actriz, con más de cuarenta trabajos interpretativos en su carrera, le fueron asignados en varias de sus películas (sobre todo en las iniciales) papeles de prostituta que, según decían, encajaban con su físico y con su carácter. Me pregunto qué carácter hay que tener para que te den trabajos de puta en el cine y si no podemos deducir desde ahí que los directoros tenían carácter (quizás también físico) de puteros y/o de proxenetas.


Alice y Joe, edadismo y subversión

Joe Lampton (Laurence Harvey), esperando prosperar y dejar atrás las miserias de su contexto familiar de clase trabajadora sin recursos, llega a la ciudad de Warnley con la ambición por delante, con hambre de comerse el mundo. Las primeras imágenes de la película nos ofrecen una panorámica de la ciudad como metáfora de posibilidades. Joe sale del taxi mirando hacia arriba, siguiendo con los ojos las agujas de los altos edificios y subiendo las escaleras que lo conducirán hasta su nuevo empleo; está buscando su lugar en la cumbre, y lo hará ni más ni menos que tirando de su capital erótico: Joe es un guaperas clase obrera.

La primera conversación con su nuevo jefe da forma a los discursos clasistas en la dualidad pueblo/ciudad. El sentimiento de superioridad de aquellos que habitan la cumbre y el consecuente desprecio por la clase trabajadora queda más enfatizado aún si cabe por una procedencia pueblerina. Por otro lado, una visita fugaz de Joe a su pueblo nos deja con una frase demoledora pronunciada por su tía: “Te puedes enamorar de quien quieras, pero no tienes derecho a enamorarte de su dinero”. El orgullo de clase trabajadora y las ansias capitalistas no casan bien.

Susan Brown es la niñata rica a partir de la cual se activan las narrativas de cómo el privilegio y el poder se heredan entre la clase alta blanca, la importancia de la sangre y la responsabilidad que acarrean los genes. Mientras la vemos peinándose en su camerino, con Joe acechándola desde el quicio de la puerta como un león, sabemos que esta cervatilla se configura presa fácil: cuando ser rica va de la mano con ser complaciente con el género masculino y extremadamente naive, el peaje que se paga es no saber defenderte sola en un mundo de machos interesados. No se puede ser la niñita de papá sin que eso tenga nefastas consecuencias sobre la propia agencia: ser forever infantilizada significa estar siempre protegida, pero con papaíto moviendo los hilos de tu vida por ti.

Aunque el 'free cinema' fuera rupturista en muchos aspectos, hay que señalar que en esta película no se escatimaron comentarios machistas y misóginos en conversaciones con un alto nivel de objetualización y cosificación de las mujeres. Pero no solo los personajes jóvenes y ambiciosos de la película ven a las mujeres como una buena tirolina hacia el éxito; en el Régimen Heterosexual también hay Black Friday para los más mayores: son los pactos entre el patriarcado y el capital. Así, veremos a los dos machos recelosos de sus hembras-propiedad (el padre de Susan y el marido de Alice, protectores de su herencia y protectores de su ego, respectivamente) desplegando las mejores ofertas para Joe, un pretendiente harto molesto.


Otro fotograma de 'Un lugar en la cumbre'

Joe se apunta a un club de teatro en un intento de acercarse a Susan sin sospechar que allí conocerá a la tremenda mujer que es Alice Aisgill, una madura de edad indeterminada con la que Joe puede bajar la guardia y mostrarse tal y como es, sin complejos de clase. Alice lo trata como a un igual, sin condescendencia, y qué gusto ver que una mujer puede ser arrebatadoramente seductora sin necesidad de empequeñecerse o bobalizarse. Es la voz de Alice la más interesante de toda la película, la que pronuncia verdades y juicios certeros, aunque vayan en contra del interés de sus propios sentimientos. Alice no engaña ni se deja engañar y hasta para su marido es claro que la amistad con Joe se ha hecho tan grande que ha tomado proporciones románticas. Una historia de amor subversiva que rompe con el cliché de la diferencia de edad en las parejas heterosexuales porque ella es mayor que él. Mientras la relación de Joe y Susan nos provoca bostezos y sus conversaciones son aburridamente previsibles e insustanciales, los minutos entre Joe y Alice se desarrollan en diálogos más transgresores, intensos y profundos, aunque no exentos del cliché de los celos y la pertenencia.

Alice es demasiada mujer y se come a Joe con patatas, poniéndolo en su sitio ante sus (in)coherencias de macho y sus contradicciones de clase, sin cuidar su frágil masculinidad. “¿Por qué demonios tienes que ser tan honesta?”, dice un Joe que se queja de lo que no quiere oír. Una mujer fuerte, resiliente, carismática, culta, inteligente, independiente y autónoma pese a estar atada: su marido la odia lo suficiente como para no querer verla ni libre ni feliz, y la tiene tan configurada como su propiedad que no está dispuesto a dejarla marchar. Como en todas las relaciones de poder, no hay amor.

El triángulo protagonizado por Susan-Joe-Alice nos revela el poder del capitalismo emergente tras la Segunda Guerra Mundial para posibilitar la existencia o legitimar los vínculos sexoafectivos. Las jerarquías que delimitan y definen las relaciones de subordinación/dominación atraviesan a les tres protagonistas por igual aunque de manera muy diferente. Las narrativas de la libertad asociadas al dinero están entre los mayores logros del capitalismo; unas lógicas tan viejas como capitalistas pero de tal potencia que todavía hoy son realidad.

¿Qué final nos tienen reservado los guiones que capitalizan nuestros trabajos, nuestras relaciones, nuestras vidas, nuestro futuro? Habrá que ver el final de esta película para tomar buena nota y aprender a formular nuestros deseos antes de soplar la vela de lo que queremos que nos pase. O no.


martes, 1 de noviembre de 2022

'Straitjacket', las camisas de fuerza de Joan Crawford: el Régimen Heterosexual Obligatorio y la práctica psiquiátrica


Fotograma de 'Straitjacket' (traducida al español como 'El caso de Lucy Harbin') de William Castle

Por Carla Boyera

Primera camisa de fuerza: El régimen heterosexual obligatorio

En el Régimen Heterosexual Obligatorio (RHO), sobre todo si estás configurada mujer, confluyen dos eventos ineludibles: el matrimonio y les hijes. El primer matrimonio de Lucy Harbin (Joan Crawford) fue arreglado por sus adres con un hombre mayor que ella. Su segundo matrimonio fue de su propia elección y fue con un hombre más joven. En nuestras sociedades euroblancas (no digamos en el cine), donde a las mujeres nos está prohibido envejecer ya que la edad lleva aparejada una pérdida de capital erótico y, consecuentemente, un estigma ligado a la falta de actividad sexual, es frecuente en los combinados heteroparejiles que el hombre sea mayor y la mujer más joven. He aquí, pues, la primera desobediencia al mandato patriarcal de nuestra protagonista que nos habla de su fuerte carácter, reflejado tanto en su libertad social (dejarse vivir por encima del estigma) como sexual: “Lucy era mucha mujer y era muy consciente de ello”, nos dice una voz femenina en off. Que una mujer esté en una relación con un hombre más joven no sólo reivindica el vigor sexual de la primera: también puede significar pasarse por la entrepierna los discursos reproductivos.

Pero el amor de Lucy no era correspondido: el joven se casó con ella por su dinero. “Pero yo no soy de su propiedad”, se revuelve el joven macho dolido en su ego por ser menos económicamente que su mujer. Ha pasado apenas un minuto y ya sabemos que las razones del joven Frank para ser un macho alfa fuera de su matrimonio se deben a que es un macho omega dentro de él: un más que básico complejo de inferioridad. Un beso desde aquí para esa frágil masculinidad.

Fotograma de Lucy Harbin ante su machomarido y su amante

    
Tras la presentación, la película arranca con la salida de Lucy Harbin del hospital psiquiátrico; en su momento fue declarada enferma mental y hoy es el día en el que el consejo médico decide que está plenamente restablecida, lista para incorporarse a su vida. Han pasado veinte años y nos preparamos para recibir a Lucy junto a su hija Carol, su prometido, el hermano de Lucy y su mujer. ¿Cómo se reestructura una familia cuando la madre sale de la ecuación por ser una loca asesina?

El tío Bill (el hermano de Lucy) y la tía Emily fueron los encargados de ocuparse del cuidado de la pequeña Carol, adoptándola y llevándosela a otro pueblo donde nadie supiera su historia, alejándola del estigma de tener una madre homicida y trastornada. En el cine, donde frecuentemente se visualizan los clichés del Régimen Pater/Marido/Heterosexual, es muy frecuente que el desequilibrio mental de la madre vaya acompañado de un padre/marido ausente o abandonador (como también analizamos en Psicosis), o, como en este caso, de un patermarido que nos engañe con otra; se ve que cuando nos dejan nos volvemos locas, se ve que su excesiva virilidad es nuestra perdición y locura.
Segunda camisa de fuerza: la práctica psiquiátrica

Segunda camisa de fuerza: la práctica psiquiátrica

La locura siempre ha tenido su propio estigma originado por todo tipo de narrativas fantásticas que, sin duda alguna, se han visto alimentadas por los clichés que se han asentado en el imaginario colectivo a través, entre otras cosas, del cine.

En la película, el hecho de que Carol y Michael oculten a les padres de éste la información sobre el pasado de su madre nos habla de este estigma. No es fácil la aceptación de una loca en el seno de una familia bien, familia fetén. Con las teorías biologicistas y deterministas, el miedo a que la locura pasada de la madre sea la futura locura de la hija está ampliamente justificado. Pero, ¿y si Lucy Harbin nunca hubiera estado loca? Vemos a Lucy gritando esto mismo envuelta en una camisa de fuerza en los primeros minutos del film: “¡No estoy loca! ¡No estoy loca! ¡No fue culpa mía! ¡Fue un error! ¡Fue un error!” Si las mujeres somos seres de luz, incapaces de concebir ni de hacer el mal, efectivamente, sólo la locura, el diagnóstico, la enfermedad mental y la psiquiatría explican que una mujer coja un hacha y decapite a su marido y a su amante tras sorprenderlos durmiendo post-sex en su propia cama.

La aparición del doctor Anderson una vez que Lucy ha abandonado el psiquiátrico desatará todo tipo de traumas y reacciones nerviosas en Lucy. A través de su propio relato se nos revela lo que fueron veinte años de total tortura: el aislamiento, la falta de vínculos con el exterior, el encierro en cuartos de proporciones denunciables. ¿Quién se sana en un psiquiátrico? ¿Cómo se cura una persona de sus dolencias mentales a través de prácticas de tortura y deshumanización? ¿Qué práctica psiquiátrica puede defender que en el proceso de sanación de una madre, ésta pase sin ver ni tener ningún contacto durante veinte años con su hija?
   
Las narrativas psiquiátricas van de la mano de las narrativas carcelarias. La medicación para anular la agencia de una persona juega un papel determinante en ambas instituciones. La vigilancia y los dispositivos de control continúan fuera de las paredes del hospital y el doctor Anderson es enviado por la Junta médica para comprobar cómo es el estado mental de Lucy en “situaciones bajo estrés”. Francamente, si a mí me apartaran de mi hija durante 20 años y me encerraran y torturaran en aislamiento, me imagino que el mundo sería un lugar altamente estresante para mí; “Veinte años de puro infierno”, dice una Joan Crawford desencajada.

Esta película nos propone una conversación muy interesante sobre la locura. Con guion de Robert Bloch, escritor de novela negra y ciencia ficción y autor de la obra maestra ‘Psicosis’ (la película por antonomasia que nos dispara las pulsaciones ante el terror de la maternidad performada), y dirección del maestro de los giros intempestivos William Castle, ‘Straitjacket’ ofrece como resultado un producto cinematográfico tenso, intrigante, con una Joan Crawford que desborda la pantalla. En la factoría de estereotipos que fue Hollywood (y que sigue siendo el cine mainstream aburridísimo, estúpido y previsible que nos llega de EEUU) es muy difícil encontrar actrices de la talla intelectual e interpretativa de Joan Crawford. El eclecticismo de sus personajes es apabullante. Sólo por mencionar dos ejemplos, experimentó con la masculinidad femenina en el western de cine negro de 1954 ‘Johnny Guitar’, y se batió en un duelo interpretativo brutal en 1962 con la gran Bette Davis en ‘¿Qué fue de Baby Jane?’ En este nuevo reto de 1964 la vemos luchando contra la locura en otra de sus actuaciones magistrales.



jueves, 13 de octubre de 2022

MOVILIZACIÓN POR EL ASESINATO DE MASHA (JINA en kurdo) AMINI

Murcia se ha sumado a la multitud de ciudades de todo el mundo que han protestado por el asesinato de Masha Amini, joven kurda, a manos de la 'policía de la moral' de Irán, y para mostrar su apoyo al pueblo iraní que está sometido a una tiranía insoportable desde hace años, en especial contra las mujeres.
 



Hubo una concentración en la plaza de la Universidad donde se leyeron varios textos, muchas mujeres presentes de todas las edades se cortaron mechones de pelo como gesto simbólico de denuncia.



A continuación comenzó una manifestación siguiendo con los gritos como Jin Jian Azadi (Mujer Vida Libertad), que se ha extendido como lema a nivel mundial, Irán Libre, Justicia Masha Amini y otros.
Concluyó frente a la Delegación del Gobierno con música y gestos de solidaridad.



Aquí transcribimos algunos textos que allí se leyeron:

"Gracias por venir aquí hoy para mostrar su apoyo al pueblo de Irán. Nos reunimos aquí hoy para protestar por el asesinato de una niña. El asesinato de una joven de 22 años, solo por el delito de mostrar un poco de su cabello. Una joven con todas sus esperanzas y sueños fue asesinada por su elección de ropa. La policía la mató, un organismo cuyo deber es llevar la paz y la seguridad a sus ciudadanos, pero vemos que hoy es la causa de la inseguridad.

Las mujeres iraníes se han opuesto a estas leyes durante 43 años, han estado luchando con la República Islámica todos los días durante estos 43 años, tienen que pagar enormes costos por sus derechos más pequeños, son humilladas y van a la cárcel por elegir su ropa.

Los derechos de las mujeres iraníes fueron ignorados desde el primer día después de la revolución islámica. ¡Cada vez que hablaban por sus derechos, decían que se callaran! Ahora mismo hay un tema más importante.

Salieron a la calle y protestaron contra el hiyab obligatorio, respondieron, ¡cállate! Hijab no es nuestro problema principal, actualmente estamos en guerra.

Salieron a la calle y rompen silencio contra el hiyab obligatorio, respondieron, ¡cállate! Hijab no es nuestro principal problema, los problemas económicos son la prioridad.

Salieron a la calle y protestaron contra el hiyab obligatorio, respondieron, ¡cállate! Nuestra prioridad es otra cosa.

Las mujeres iraníes ya no pueden permanecer en silencio, ¡es bastante!

Por cierto, nuestro principal problema no es el hiyab obligatorio, nuestro principal problema son los derechos que han sido cruelmente violados durante años, nuestro principal problema es la mitad de la sociedad que ha sido ignorada durante años, nuestro principal problema es la humillación y la opresión que una mujer iraní tiene que afrontar todos los días, una injusticia que se ha convertido en una ‘ley’. ¿Quieres saber por qué luchamos en las calles? ¿Por qué preferimos ahogarnos en sangre a vivir en estas condiciones?

Estos son ejemplos de los derechos de las mujeres que les han sido robados:

El hiyab es obligatorio (no llevar hiyab es un delito y serás castigado por ello).

Las mujeres no pueden cantar.

Las mujeres no pueden bailar.

Las mujeres no pueden entrar a los estadios.

A las mujeres no se les permite practicar muchos tipos de deportes debido a problemas con el hiyab islámico.

Está prohibido besarse en la calle.

Las mujeres no pueden abortar.

No pueden solicitar el divorcio. (Solo puede solicitar si está escrito en su certificado de matrimonio y aún en esta situación, no es fácil)

Después del divorcio, nunca podrán tener la custodia total de su hijo.

No pueden tener novio/novia. (Puedes tenerlo solo en caso de matrimonio y como prometido.)

Una mujer no puede trabajar ni tener pasaporte si su padre o esposo no se lo permite.

Si un padre mata a su hija, no le espera ningún castigo.

Ser LGBTQ+ es un crimen en Irán y serás ejecutado por eso.

Esta lista es mucho, mucho más larga que esto, y las valientes mujeres iraníes luchan contra ella todos los días.

En las últimas tres semanas, hombres y mujeres han salido a las calles a levantarse contra esta dictadura, están en las calles con las manos vacías y sin armas, y las fuerzas gubernamentales están armadas completamente. Hasta el momento, cientos de personas han sido asesinadas y miles de personas han sido arrestadas en tan solo pocos días.

Lea sobre Baluchistán, Baluchistán con más de 5 mil años de civilización e historia fue cerrado por un bombardeo la semana pasada. Los musulmanes que rezaban en está mezquita fueron atacados a tiros, ¿por qué?

Porque dijeron lo que realmente está pasando en el país y están cansados de soportar que les revoquen sus derechos.

Kurdistán tiene más de 7.000 años de civilización, pero hoy sus jóvenes se ahogan en sangre, porque luchan por ‘mujeres, vida y libertad’.

Nika Shakrami era una niña de 17 años que murió por fuego directo de las fuerzas gubernamentales, Sarina Ismailzadeh era una niña de 16 años que murió por fuego directo de las fuerzas gubernamentales.

Nima Shafiq, un chico de 16 años que salió a la calle y recibió un disparo, se trató a sí mismo en su casa y no fue al hospital porque no quería ser arrestado, pero la policía lo encontró y lo llevó a cárcel, lo privó de los servicios médicos y después de unos días murió en la cárcel.

Los estudiantes vinieron a protestar en la Universidad de Tabriz y Sharif, la policía cerró las puertas de la universidad y no les permitió salir y comenzó a disparar contra los estudiantes que estaban desarmados.

Hace dos años, la gente salió a las calles a protestar por el aumento de los precios de los combustibles, el gobierno cortó el internet y mató a más de 1500 personas en 3 días.

Hace dos años, el gobierno disparó dos misiles contra un avión de pasajeros, matando a los 176 pasajeros.

Ya no podemos tolerar estas condiciones, estamos protestando hoy por todos los derechos que perdimos, para destruir la dictadura, para lograr la democracia.

Hoy gritamos nuestras demandas:

‘Mujer, Vida, Libertad"
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Otro texto que leyeron mujeres iraníes:

No somos activistas. Somos personas corrientes que queremos hablar sobre lo mínimo que nos gustaría tener en la vida. Queremos democracia. El llevar hiyab o no es lo de menos, quitarnos el hiyab es un símbolo. Todas podemos convivir con cualquier creencia y con maneras diferentes de taparnos el cuerpo. El asesinato de Masha Amini ha sido el detonante de estas últimas protestas. Era una chica joven e inocente que fue arrestada y asesinada por la Policía de la Moral, al igual que Nika Shahkarami y muchas otras niñas y niños y adolescentes.

Estamos aquí

por la libertad de expresión

por la gente que está harta de la tiranía

por las niñas y niños de Irán

por el vuelo 752

por aquellas personas asesinadas en noviembre

por las muertas y muertos de la guerra

por las muertes de 2009

por Navid Afkari y por Baktash Abtin

por los escritores y productores de cine encarcelados

para poder besarnos libremente

para bailar

por la libertad de todas las opiniones y religiones

por el respeto a todas las personas

por la sequía que asola el planeta

porque venden nuestro país a otros

por las élites iraníes que están fuera de Irán

por las madres que siempre esperan

por las y los estudiantes de la universidad de Sharif

por la vergüenza de los padres que no pueden mantener a sus familias

por Baluchistan, Kurdistan y Khuzestan

por la gente del campo que no tiene agua

por las y los trabajadores que no cobran

por las niñas y niños muertos en las protestas

contra las grandes fortunas de familias en Canadá, Estados Unidos, Suiza, Inglaterra y España a costa de los recursos de Irán

contra la censura de internet

porque queremos medios de comunicación libres y democráticos

y

por una vida normal. Mujeres iraníes"
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Desde el colectivo Women Defend Rojava Murcia queremos expresar que estamos aquí para protestar por el asesinato de Masha Amini, joven kurda iraní, pero también porque a ese brutal atentado ahora tenemos que añadir, a tan solo días, este martes, 4 de octubre, el asesinato de otra mujer kurda:

Nagîhan Akarsel, periodista y escritora, miembro del centro de investigación de Jineolojî en Başur (Kurdistan de irak), ha sido asesinada en un ataque armado contra ella en la puerta de su casa.

Heval Nagîhan ha estado años trabajando en Jineolojî, recuperando y dando a conocer la historia y la sabiduria de las mujeres en la lucha por la libertad y participando en el proyecto de biblioteca de mujeres en la ciudad de Suleymaniya.

Nagîhan Akarsel trabajó duro durante años contra el Fascismo que asesinó salvajemente a Jîna Masha Aminî y para la creación intelectual y científica de la revolución de las mujeres que se levanta en el mundo con la consigna Jin-Jiyan-Azadî (mujer-vida-libertad) por la libertad contra la ocupación, la opresión, la explotación y la oscuridad mental de la tiranía.

Su asesinato es un ataque a la lucha de liberación de las mujeres y a la revolución de los pueblos de Kurdistan. A su vez, la determinación, fortaleza, calidez y compañerismo de Heval Nagîhan son un ejemplo de compromiso y nos marca el camino para seguir.

Condenamos enérgicamente estos crímenes políticos que se llevan a cabo en todo el mundo contra las mujeres que resisten y exigimos el esclarecimiento de estos crímenes políticos

En torno a la consigna Jin-Jiyan-Azadî las mujeres lideran y se unen con sus acciones a la chispa revolucionaria que se ha prendido en el Este de Kurdistán.

No estáis solas.

Jin Jiyan Azadî - Mujer Vida Libertad

Şehid Namirin - las luchadoras no mueren"






#MashaAmini
#JinJiyanAzadí
#MujerVidaLibertad
#Sehid#Namirin

VÍDEO de un fragmento de la manifestación:






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miércoles, 28 de septiembre de 2022

ALFOMBRA ROJA PARA LA ULTRADERECHA

 

Macarena Olona llegando a la universidad. Fotos ARM.

Unos dos centenares de personas se concentraron el viernes 23 de septiembre en Murcia para mostrar su repulsa a que la ultraderecha despliegue su mensaje de odio en una universidad pública convocadas por la Asamblea de estudiantes de la UMU . Se protestó con gritos como ¡Fuera fascistas de la universidad! ¡Murcia será la tumba del fascismo!, entre otros.

Un amplio despliegue policial estaba preparado en la Plaza de la Universidad (La Merced) para que lxs concentradxs no estuvieran cerca de los accesos a las entradas del centro público.

No obstante, la conferenciante, Macarena Olona, con su séquito prefirieron atravesar la concentración increpando a lxs concentradxs que estaban de forma pacífica ocupando otra parte de la plaza. Esta situación indujo a la intervención policial por esa incursión-provocación y, así, fueron escoltados finalmente hacia la entrada con todos los flashes de los numerosos medios de comunicación allí congregados.

Seguimos sin entender que normalicemos el hecho de que la ultraderecha pueda constituirse con sus mensajes de odio en partidos legalizados y así ocupar sillones en las instituciones. La Historia nos demuestra que el fascismo ha llegado al poder por 'procesos democráticos' como por ejemplo con Hitler y no aprendemos. No aprendemos que el capitalismo con su ideología liberal tiene preparada esa baza para cuando la pueda necesitar. 












  • VIDEO:



  • Enlace a otros vídeos de ARM: https://www.youtube.com/channel/UCRxHyEpc-gBKokQgQ4cA66w

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viernes, 2 de septiembre de 2022

DECÍS QUE QUERÉIS ABOLIR LA PROSTITUCIÓN





Fotos y vídeos de Anti Represión RM.

Medio centenar de trabajadoras y trabajadores sexuales junto con personas aliadas del movimiento pro-derechos se han concentrado hoy, día 2 de septiembre por la mañana, frente a la sede del PSOE en Murcia para mostrar su repulsa a la aprobación de la que se ha conocido como 'ley del sí es sí' de la Ministra de desIgualdad doña Irene Montero. Las personas que se dedican al trabajo sexual son las que se verán directamente afectadas por esta nueva legislación que traerá más criminalización y marginalización del trabajo sexual, más vulneración de derechos y más victimización a un colectivo que lleva años reclamando que no se legisle para las putas sin las putas.

Algunos de los lemas que lxs trabajadorxs sexuales han articulado esta mañana dan testimonio del nivel de hipocresía de este Gobierno que se autoproclama feminista al tiempo que violenta, agrede y deja sin derechos a un colectivo de mujeres por no entrar en el canon cis hetero patriarcal blanco de «buena mujer», «buena esposa» o «buena madre».

«Los políticos son nuestros clientes»

«Folláis con nosotras,

votáis contra nosotras»

«PSOE Y PODEMOS la misma mierda son/

violando los derechos de la prostitución»

El abanico de las personas que se dedican al trabajo sexual es muy amplio, y las capas de represión que intersecionan incluyen también la migración y la condición trans, por lo que entre las reivindicaciones y discursos de las trabajadoras sexuales no sólo está la violencia machista y patriarcal del Estado, sino también la derogación de la ley de Extranjería y el reconocimiento de los derechos de las personas trans. El racismo y la transfobia se entrelazan en el día a diario de las vidas de las personas que ejercen el trabajo sexual.

Para combatir el mensaje, manipulado y perversamente tergiversado por las instituciones en el poder y sus medios de comunicación, de equiparar la trata y el trabajo sexual, es necesario hablar de la responsabilidad directa de la ley de Extranjería y, por ende, del Estado. Es por esto que, desde los colectivos de trabajadoras sexuales, se afirma una y otra vez que el Estado es el mayor proxeneta.

Con esta doble vara de medir, la creación de víctimas se hace condición necesaria para mantener las instituciones que comen de esas mismas subvenciones que, paradójicamente, da el Estado para «luchar contra la trata». La ley de la señora blancoacomodada Irene Montero viene a poner las cosas todavía más difíciles para lxs trabajadorxs sexuales que se ven una y otra vez reducidxs a la condición de víctimas, sin voz, sin participación política, sin derechos y sin agencia como sujetos políticos en las cuestiones que más atañen y afectan a sus propias vidas.

Legislar para el pueblo sin el pueblo es sello identificativo de los regímenes totalitarios; algo que rechina y no encaja para un Gobierno que repite como un mantra distópico que es el más progresista de la historia.

Adjuntamos imágenes de la convocatoria de esta mañana, junto con el manifiesto que han leído las trabajadoras sexuales y un vídeo con los lemas y los carteles que son autoexplicativos e ilustran a la perfección las lógicas patriarcales que se ocultan detrás de los discursos y prácticas abolicionistas y prohibicionistas.

Desde los colectivos antirracistas y transfeministas, todo nuestro apoyo a lxs trabajadorxs sexuales. Seguimos adelante, compañeras.

SIN PUTAS NO HAY FEMINISMO















MANIFIESTO:

DECÍS QUE QUERÉIS ABOLIR LA PROSTITUCIÓN

Decís que queréis abolir la prostitución. Pero no lo vais a conseguir. Sólo vais a hacer nuestra vida mucho más difícil y peligrosa, mientras tranquilizáis vuestras conciencias y llenáis vuestras barrigas con nuestro sufrimiento.

La prostitución no se puede abolir tirando de Código Penal, como pretende esta proposición de Ley “para prohibir el proxenetismo en todas sus formas”, y la coletilla de la Ley de Libertad Sexual que ya nos ha prohibido publicitarnos.

No se puede abolir pasando de llamarnos “malas mujeres” a llamarnos “víctimas” y “enfermas mentales” como justificación. Seguimos siendo las mismas personas valientes, abnegadas, trabajadoras, contentas de estar sacando adelante a nuestras familias sin hacer nada malo. Y sin embargo nos despreciáis.

- Nos queréis dejar sin forma de anunciarnos para captar a nuestra clientela.

- Nos queréis dejar sin clubes ni casas donde trabajamos

- Queréis impedir que nos alquilen un piso o una habitación para trabajar de forma independiente

- Queréis multar a nuestros clientes con la intención de dejarnos sin clientes y sin ingresos

QUERÉIS ASFIXIARNOS, QUERÉIS MATARNOS DE HAMBRE

En realidad no queréis abolir la prostitución: queréis abolirnos a nosotras: las malas mujeres. Las que no usan su cuerpo “como Dios manda”. Las pecadoras.

Y ahora, como ya no está de moda decir que somos pecadoras, ahora nos llamáis “víctimas”

No somos víctimas: somos trabajadoras con derechos que no se nos reconocen, y esta falta de reconocimiento y protección es lo que permite que se nos siga explotando.

Somos víctimas de vuestra incompetencia. Víctimas de vuestra falta de interés por defender nuestros derechos y nuestras decisiones. Víctimas de vuestros prejuicios. Víctimas de vuestra falta de empatía y sororidad.

Como talar el bosque para evitar incendios: acabar con la prostitución para que no haya explotación. ¿No se os ocurre otra forma mejor de defendernos? ¿Tal vez podríais ofrecernos alternativas, pero dejar que tomemos nuestras propias decisiones? ¿Tal vez podríais escucharnos de una vez?



¿QUERÉIS ESCUCHAR NUESTRAS REIVINDICACIONES?:

- Claro que queremos que ofrezcáis alternativas laborales. Pero de las buenas. Que de las malas ya venimos. Pero queremos que se ofrezcan, no que se impongan, sin presiones ni coacciones: nadie debe decidir por nosotras

- Queremos papeles para todas. Sabemos que muchas compañeras inmigrantes dejarían la prostitución por un trabajo normalizado, si consiguieran su permiso de residencia.

- Queremos seguridad. Queremos que las fuerzas de orden público nos protejan de verdad. Que no nos multen ni nos expedienten. Que no nos coaccionen ni nos amenacen.

- Queremos que se nos proteja de la explotación. Pero no que se cierren nuestros lugares de trabajo y nos quedemos en la calle. No es tan difícil de comprender.

- Y queremos derechos, los mismos derechos que el resto de trabajadores, derechos que se nos niegan absurdamente porque alguien en un lejano despacho dice que “lo nuestro no es un trabajo”.

Y mientras sus señorías deciden si “lo nuestro” es un trabajo o no es un trabajo, miles de compañeras sufren abusos laborales, sufren explotación, y sufren agresiones que quedan impunes.

¿Por qué hay empresarios que abusan de nuestra necesidad económica y nos explotan? Porque pueden. Porque los poderes públicos se lo permiten. Porque es más fácil mirar para otro lado. Porque, según algunos, lo que deberíamos estar haciendo es fregar escaleras.

Claro “es que lo nuestro no es un trabajo” y, claro “como vamos a poder disfrutar de derechos laborales”.

Deberíamos estar discutiendo de derechos. Pero apenas estamos luchando para que no nos borren del mapa. Apenas para sobrevivir.

Si no nos queréis escuchar, DEJADNOS EN PAZ

#TrabajoSexualEsTrabajo

VÍDEOS:






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jueves, 11 de agosto de 2022

'Cisexismo y Salud. Algunas ideas desde otro lado' de An Millet: reflexiones y propuestas sobre la experiencia trans desde el otro lado del consultorio

An Millet (Buenos Aires, 1990)

Por Lucía Barbudo

An Millet tiene una identidad amplia. Miembro de la disidencia sexual desde que descifró que nunca fue una chica, lesbiana desde los 16 años y militante de asambleas que propulsan y accionan el cambio social (Asamblea Lésbica Permanente y Serigrafistas Queer, entre otros espacios), se podría decir, citando a Whitman, que Millet es vasto y contiene multitudes. Como muches de nosotres, habita lugares diferentes simultáneamente y vive las contradicciones que resultan de complejizar lo personal y lo político. “Mi nombre es An, no fue el primer nombre que tuve y el costo que significó cambiarlo ha pedido mucho de mí. Soy humano, blanco, flaco, capaz, neurotípico o cuerdo, soy bajito, universitario, caderón, me crié en el conurbano norte de la Ciudad de Buenos Aires. En mí se intersectan una diversidad de privilegios y opresiones que tienen mucho que ver con que esté escribiendo este libro.” Desde la intersección de ser trabajador social y activista lesbiana transmasculina por los Derechos Humanos y, más concretamente, por los derechos de las personas lesbianas y trans, ha escrito su primer libro 'Cisexismo y salud. Algunas ideas desde otro lado', publicado por la editorial independiente argentina Puntos Suspensivos dentro de la colección Justicia Epistémica. “Apostamos por un conocimiento desde nosotres y para todes”, señala la editorial, mostrándose muy consciente del borrado de las personas trans en los campos de producción y difusión del conocimiento.


An Millet viene a expaña* en un momento en el que el feminismo hegemónico sigue insistiendo en su cruzada por el apartheid genital. Este verano está de gira de presentación de su texto, haciendo parada en Barcelona, Girona, Madrid y Menorca. La ruta lo llevará a presentarlo también en portugués en un centro cultural de Oporto para finalmente acabar el tour en Brasil. “Me he encontrado con relatos y trayectorias muy parecidos en territorios muy diferentes. Esto nos da la pauta de que el cisexismo, en tanto que sistema y estructura, opera de maneras muy similares incluso en contextos geopolíticos muy distintos.”, señala An. “Siento que hay una potencia inconmensurable en que textos producidos en el Sur Global puedan ser escuchados, atendidos, usados en otros territorios, sobre todo, en el Norte Global. Esto pone en jaque la historia eurocentrada, traza puentes intercomunitarios y crea una red que me parece preciosa, con una potencia enorme”, reflexiona el autor sobre la acogida de su texto en las distintas presentaciones.

An Millet: Cisexismo y salud. Algunas ideas desde otro lado


El libro de An nos presenta un texto que está a caballo entre el ensayo político, el diario personal, las memorias laborales y, como siempre pasa con la política, la terapia: “A mí me pasa que darle sentido a mis angustias y encontrarles sus bases sociales me ayuda a sentirme un poco mejor”. Millet aprovecha muy bien este eclecticismo para llevarnos de la mano a través de la búsqueda de su propia identidad (que no es otra que la de encontrar sus propias palabras para nombrarse), compartirnos reflexiones sobre las (siempre) múltiples realidades trans, y cuestionar su propio papel como trabajador social dentro del engranaje del Cistema** en el ámbito de la salud pública. Como buen activista asambleario de fuertes creencias y prácticas en el valor de lo colectivo, podemos leer que An hace en varias ocasiones hincapié en eso de “pensar juntes”. Efectivamente, pensar es un verbo colectivo. El resultado es un texto que nos hace, literalmente, muchas preguntas, nos interpela proponiéndonos participación y diálogo, una herramienta pedagógica en el formato de un libro-conversatorio con el que poder desmantelar las estructuras cisheterosexistas haciendo las preguntas pertinentes; parafraseando al autor: preguntar para aprender a preguntar.

Otra de las cuestiones fundamentales que me parece que se plantean en este libro es el tema de la accesibilidad que las personas trans y personas no binarias tienen al Sistema de Salud. En el momento en el que una persona trans pone un pie dentro de una de sus instituciones, se activan una serie de violencias que las personas con privilegio cis nunca tenemos que soportar. Como describe Millet lúcidamente, el Sistema de Salud te mira sin ojos, y es desde ahí que juzga y discrimina sin entender ni ver lo que tiene delante. Si por algo se ha caracterizado históricamente la ciencia médica es por ser el baremo legitimador de todo tipo de discriminaciones y desigualdades, intentando revestir de Verdad Absoluta, bajo el pretexto de ser indiscutible porque es ciencia, lo que no es más que pura subjetividad ideológica. “Me interesa especialmente saber qué se ve desde nuestro lado del consultorio”, escribe An.

Me parece interesantísimo, desde el punto de vista dialéctico, desde la re-codificación de la violencia y desde la agencia del sujeto trans, el juego de espejos que propone An Millet en el subtítulo de esta primera obra: “Algunas ideas desde otro lado”. Ese otro lado es la otra parte de la mesa de la consulta; es hacia donde apunta el altavoz de la sala de espera que anuncia el nombre equivocado; es el uso del pronombre que ya te han dicho que no es, pero la administración se sigue empeñando en usar; son los formularios desenfocados; son las casillas que faltan. “Les vemos la mirada”, anuncia An mientras sostiene el espejo, “Les vemos las ideas y las prácticas, las preguntas desubicadas, los comentarios que no vienen al caso, ¿no se dieron cuenta de que de este lado del lente también se ve?” La propuesta de An, desarrollada en la segunda parte de su ensayo y que lleva por título “Descisexualización”, es potente, revolucionaria e increíblemente ambiciosa: desaprender las violencias, desgenitalizar las instituciones, desheterosexualizar el Cistema entendido como espacio público, cuestionar (en todos los ámbitos y, más concretamente, en la salud) los códigos relacionales donde opera el género envuelto en la carcasa tramposa y equívoca del aspecto físico. Se hace necesario, para ello, reconocer, en un ejercicio de memoria y justicia histórica, que les profesionales se han formado en toda su trayectoria educativa dentro de unas dinámicas de poder que han sido naturalizadas y asimiladas como “normales” creando espacios de injusticia y desigualdad: “Pienso que el conflicto no radica tanto en la ausencia de formación profesional, sino más bien en el cisexismo imperante en todas las trayectorias educativas.”

La crítica fundamental de Millet al cisexismo se desarrolla en paralelo con la dinamitación de “la normalidad”, entendida como un espacio de producción de lógicas hegemónicas que generan exclusión. Las estructuras cisexistas operan entonces en las personas trans de la misma manera que lo hace el racismo, el patriarcado o el capacitismo sobre otros grupos discriminados, violentados y oprimidos. La normalidad es el glosario sociocultural que explica y desarrolla las normas, lo que es y lo que no, lo que debes ser y lo que no, dónde debes entrar y dónde no. La normalidad es el espacio seguro donde se mueven, de manera automática, privilegiada e irreflexiva, todas las personas que encajan. “El motor de este libro reside en la convicción de que podemos aportar a la producción de procesos de salud-enfermedad-atención-cuidados más justos, de mejor calidad y menos dolorosos”, concluye. Brindemos por eso, An. Gracias por este ensayo imprescindible.

*Digo ‘expaña’ por sentir la patria como algo flácido y minúsculo y por haberme divorciado felizmente de este país y de sus tantas decisiones necropolíticas de fronteras.


**Juego de palabras que hace uso del prefijo –cis para denunciar que el mundo (Sistema) en el que vivimos invisibiliza o excluye a las personas trans.

jueves, 21 de julio de 2022

Las escuelas de la masculinidad y la feminidad son un thriller de terror psicológico en ‘Homicidio’ de William Castle




Inquietante fotograma de HOMICIDIO, de William Castle

Por Carla Boyera

Este film del año 1961 vio la luz en Hollywood tan sólo un año después de que se estrenara 'Psicosis', obra magna del cine de suspense que marcó un antes y un después en las posibilidades cinematográficas de los trastornos de personalidad para crear guiones altamente perturbadores. Junto con el estreno en 1964 de ‘El caso de Lucy Harbin’, liderada por la interpretación de una Joan Crawford que, una vez más, se come la pantalla, (‘Straitjacket’ en su título original y también del director que hoy nos ocupa, el grandísimo William Castle) estas tres películas son clave para reflexionar sobre qué entramados y narrativas patriarcales puede haber detrás de la enfermedad mental. En los tres largometrajes, el matrimonio, la familia, los traumas infantiles y las herencias van a tener un papel central y serán el hilo conductor de todas las tramas.

Los primeros cuarenta y cinco segundos son de lo más friki: vemos al director, William Castle, vestido de traje y corbata, sentado en un setting de lo más hogareño, de espaldas a una chimenea bordando aguja en mano mientras se fuma un puro. De fondo suena esa clásica música instrumental de cuando Hollywood quiere evocar lo doméstico. William comienza a hablar a cámara dirigiéndose directamente a nosotres, les espectadores, sonriendo ligeramente mientras abre un campo semántico en torno a las narrativas de lo sobrenatural. Mientras la aguja sube y baja perforando el telar, William nos pasea por sus películas anteriores (‘La mansión de los horrores’ y ‘Escalofrío’ de 1959 y ‘Los trece fantasmas’ de 1960), para acabar, cómicamente y con un aire de entrañable abuelo cuentacuentos, presentando este film.

La película se ubica un par de años antes de que se inaugure la década de los 50 en Solvang, un pueblo de California fundado por daneses a principios del siglo XX; un detalle geográfico nada gratuito teniendo en cuenta que Helga, testigo mudo durante toda la película, es oriunda de Dinamarca y es allí donde inexplicablemente lleva al recién nacido Warren tras la muerte de sus padres y donde va a conocer a la inquietante Emily. La película comienza donde empiezan todos los traumas infantiles: en la casa paterna, más concretamente, en el cuarto de juegos donde vemos en un breve flashback a les hermanes Warren y Miriam Webster.


Emily, la protagonista, mucho más que una femme fatale


El entrenamiento en la masculinidad y en la feminidad hegemónicas se va a ver ejemplificado en los personajes de Warren y Miriam: dos hermanes del mismo padre, pero de distinta madre, de quienes se esperan cosas muy diferentes en la vida porque así lo ha querido el destino que viene determinado por la entrepierna. En los regímenes patrilineales la herencia y la entrepierna guardan una estrecha relación.

Las estructuras que se activan en las escuelas de la masculinidad y la feminidad son de dominación y subordinación respectivamente y operan en el afuera y en el adentro en dos niveles diferentes: el afuera sería el discurso social concretado en la educación físicoemocional (en este film la institutriz Helga, siguiendo las órdenes del pater familias, alecciona a Warren para que ‘sea un hombre’). En el régimen heterosexual, este comportarse ‘como un hombre’ (en inglés se expresa con el elocuente y visual verbo “man up”) comporta no sólo el cuerpo (gestos, maneras de estar en el mundo) sino también el carácter: la hombría es hábitat natural de la seriedad, la disciplina, el ceño fruncido y estar a la altura de una herencia de diez millones de dólares exige una masculinidad bien concreta, una que sea consciente de su poder y estatus de autoridad. Quebradizo hilo patrilineal que puede romperse en el momento en el que Warren, como vemos al comienzo del film, le quita la muñeca a su hermana para jugar con ella. ¿Cómo interviene la escuela de la masculinidad con Warren? Fácil: a base de palos; es así como se hace (que no nace) un hombre.

Por otro lado, la hermana se ajusta perfectamente al canon femenino: es dulce, naive, amorosa, sonríe constantemente y es infinitamente comprensiva. Miriam (Patricia Breslin) es infantilizada y apartada de las decisiones de hasta su propio negocio (ya deciden por ella su hermano o su futuro marido). Ella es un personaje condescendiente, blandito, asustadizo y obediente. La feminidad buena, la que no desafía al statu quo en el régimen patriarcal.

El contrapunto a esta feminidad lo va a proporcionar el personaje de Emily (Joan Marshall), una danesa fría de expresión seria y mandibulosa que encarna la otra. Es cruel y villana, la feminidad mala, la vagina dentata, la que finge amar por interés, la que quiere el poder que ambiciona y sin embargo no le corresponde por haber nacido con vulva. Pero Emily va mucho más allá de la simple y estereotipada femme fatale: el entramado psicoemocional que despliega vendrá a complejizar su personaje hasta límites insospechados.
 
Fotograma de Helga descendiendo imponente las escaleras al encuentro de Emily


Por último, la tercera mujer en torno a la cual gira la trama es la misteriosa Helga (Eugenie Leontovich), una mujer que se nos presenta simbólica y literalmente atrapada (va en silla de ruedas) entre el pasado y el presente y cuya imponente figura conservaremos para siempre grabada a fuego en nuestra memoria descendiendo sobre una plataforma por esas escaleras a medida que se va acercando a su cuidadora, la sádica Emily. Aunque inválida en su silla de ruedas e incapaz de articular palabra por un ictus que sufrió hace años, su rostro impasible, su rigidez corporal y su fuerte y altiva mirada hablan más de su carácter que de su condición física; estamos ante lo opuesto a una persona desvalida: su atroz participación en aquello que no se nos revelará hasta el final de la película, cuando finalmente abrimos los ojos a toda la historia, no nos deja espacio para sentir compasión por ella.

Finalmente, un desenlace apoteósico (con otra cómica incursión del director en un momento de máxima tensión) consigue que caigan las máscaras al mismo tiempo que se nos descuelga la mandíbula. La revelación de la trama haría que le creciera el pelo de espanto al mismísimo Hitchcock. De esos finales que te obligan a ir para atrás a reconstruir toda la película. Sorpresivo y paralizante, un relato de más de 60 años de total actualidad y vigencia que cobra valor ante los inexplicablemente remasterizados discursos esencialistas sobre el género. Una película para pensar sobre la educación, la identidad y los traumas que derivan de experiencias vividas en el núcleo familiar que pueden resultar altamente violentas, como violento es, sin ninguna duda, que no te dejen ser quien eres.