jueves, 23 de agosto de 2018

LA MANADA DEL OLIMPO



ZEUS, EL PRIMER MANADER MITOLÓGICO, 

el Onvre Mayúsculo del Olimpo -creado a imagen, semejanza y fantasía del Olimpo Terrenal Patriarcal de Los Onvres- adoptaba formas a placer de su majestuoso bálano para violar (en las descripciones escritas por otros manaders se puede leer «seducir») a todo tipo de mujeres -a veces sólo consideradas por su sexo como «hembras»-, humanas y divinas. En la dictadura testosteronil sufrida por el pobresito todopoderosito Zeus, éste fue toro blanco-semen, lluvia dorado-pis, y cisne de cuello largo, gordo y duro, entre otros animales y cosas de todo punto imaginativas.
  
Aquí, el artista Botero da vida al episodio de la violación de Leda a través de esta escultura. Todas las representaciones hipermasculinistas en el arte griego clásico de Zeus y demás amigotes del grupo de wasap La Manada del Olimpo nos muestran hijos sanísimos del Patriarcado con fortísimas tabletas, y de esta manera han sido admirados, aplaudidos y fuertemente exhibidos en los museos más prestigiosos de todo el mundo para jolgorio y regocijo de otros manaders intelectualos, artistos y/o expertos de exquisito gusto. 
  
Como sostiene el propio Botero en la explicación ad pollam de su obra, numerosos estudios apuntan que dichos onvres podrían haber sido indudablemente influenciados por la mujer de dudoso feminismo, la feminista de cabecera de todo Forocochero y referente máximo en el pensamiento de los jueces eppañolos, Camille Paglia. Dichas teorías sostienen que, jaleados por ésta y bajo el paraguas de las teorías biologicistas, lejos de mostrar confusión, vergüenza, susto o repugnancia por no entender la diferencia entre sexo consentido y violación, los manaders se pertrechan de un argumentario cuyas líneas dialécticas muchas veces no van más allá del bunga-bunga kantiano.
  
Así, violar es seducir y violación es seducción y rapto es seducción y manipulación es seducción y engaño es seducción y así hasta hoy, querides.
  
Lucy Sombra


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