Mostrando entradas con la etiqueta Trans. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Trans. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de marzo de 2024

¿QUÉ LEER?: "LA RESPUESTA A TODO LO QUE PREGUNTARÍAS A UNA TÍA TRANS"



Autora: Valentina Berr

Por Lucía Barbudo

El libro perfecto para regalar a tu amiga TERF.

El libro perfecto para regalar a tu cuñao (literal o metafórico).

El libro perfecto para proponer en el AMPA del instituto de tu hija (femenino genérico).

El libro perfecto para aquellos (masculino no genérico) padres y madres que tiene en casa a una personita trans a la que no entienden pero quieren mucho y no saben cómo acompañar.

El libro perfecto para proponer en tu Club de Lectura (como hicimos en @orgullocritico.murcia).

El libro perfecto para aquelles que se dedican profesionalmente a cuidar -de cualquier modo, en cualquiera de sus ámbitos- la salud o el bienestar de las personas.

El libro perfecto para ti, que en algún momento violentaste a una persona trans y todavía no lo sabes.

El libro perfecto para entender de qué va la transfobia, cómo se articula y qué argumentario político-social sostiene sus estructuras discriminatorias, hirientes y conservadoras.

Como suele pasar, lo personal y lo político se vuelven a engarzar en este libro que ha escrito Valentina Berr desde un lugar muy particular y, tal y como yo lo veo, muy difícil también: no es fácil ser pedagógica cuando estás hasta el c*ño, entrar al trapo de desarrollar respuestas cuando estás hasta el potorro de las preguntas; trans-formar lo intrusivodestructivo en colectivo constructivo; darte la mano y no una hostia.Y, sin embargo, ella lo consigue. Y lo hace, además, de una manera amable, paciente, cercana y con dosis de humor.
 
Tampoco todo el mundo tiene el don de saber explicar una realidad tan compleja de manera sencilla, clara, directa, digerible para todas las cabezas, con un estilo muy alejado de los textos encriptados (y clasistas) en los que muy a menudo se divulga la teoría queer.

Es por esto que este libro ha sido pensado para trascender nuestros círculos endogámicos hetero-friendly y llegar a las personas que muchas veces desde los activismos trans nunca llegamos.
 
En definitiva, un ejercicio y un esfuerzo íntimo-literario a aplaudir hasta que se nos caigan las manos.

Regala herramientas contra la violencia,
regala Valentina Berr.

Un proyecto político de @editorialegales
#valentinaberr #larespuestaatodo #feminismos


______________________________

jueves, 31 de marzo de 2022

Día de la Visibilidad Trans: hablamos con Dai, María Jael y Vanessa de no binarismo, capacitismo y trabajo sexual





No binarismo

Lucía Barbudo

DAI

Cuando Dai entra en un espacio colectivo, politizado o no, su primera pregunta al conocer a alguien por primera vez es siempre la misma: ¿pronombres? Preguntar por los pronombres es otra manera de señalar cómo presuponemos automáticamente el género de alguien. Dai tiene 22 años, se define como persona no binaria, admite todos los pronombres y forma parte de la asamblea del Orgullo Crítico Murcia desde este verano. En este espacio encontró un lugar en el que no tenía que dar explicaciones ni decir quién era. No se ha sometido nunca a ningún proceso de hormonación, no está operade y no lo ve necesario.

¿Qué reacciones encuentras normalmente cuando haces esa pregunta?

A ver, no le pregunto por ejemplo a gente de mi familia porque es una pregunta fuera de contexto que no tiene sentido y sería como sacar un debate que no viene a cuento, pero sí que lo hago con gente que creo que puede sentirse identificada con otros pronombres diferentes a los que aparentan y es verdad que incluso dentro de espacios más o menos politizados la reacción es de sorpresa en plan, pues masculino, o femenino, como si fuera algo obvio, algo evidente que no hay que plantearse o discutir.

El no binarismo es posiblemente la actitud política más disruptiva y coherente respecto a eso de dinamitar los géneros, ¿te consideras el ejemplo vivo y activo del 'borrado de mujeres'? O dicho de otro modo todavía más polémico si cabe: tu performatividad como persona no binaria, ¿es una amenaza dentro del propio movimiento trans? Me refiero para las mujeres y hombres trans.

Para nada considero que el no binarismo sea el espacio disidente por excelencia. Mi identidad de género y mi expresión de género no invalidan en absoluto las realidades trans de personas que se identifican con un género concreto (hombre/mujer) porque, de hecho, hay más realidades como por ejemplo el género fluido (a veces masculino, a veces femenino).

Hay un lema TERFista, muy sesudo, que reza “El caballo de Troya tiene polla” (referido a las mujeres trans no operadas a las que consideran enemigas de Su Feminismo). Dime, Dai, y, aunque no rime, vamos a reflexionar políticamente sobre esto: ¿eres tú el caballo de Troya con coño?

(Risas) Posiblemente. Desde esa mirada limitada sí, al no concordar el sistema sexo-genérico con la expresión de género, de hecho, ni siquiera sé si me incluirían en Su Puto Feminismo.


¿Qué significa para ti acabar con el género?


Es superpolémico esto. ¡Yo no quiero acabar con el género!

¿No te consideras una terrorista del género como persona no binaria?

Yo no quiero que el género sea una cárcel, pero me parece que son modos de existir que no hay que abolir como tal, para mí es un movimiento político, no creo tanto en lo individual como en lo colectivo. No creo que mi existencia sea un ejemplo a seguir, porque el no binarismo también puede caer en estereotipos y ser hegemónico. Del mismo modo, también pienso que tanto los hombres como las mujeres, ya sean cis como trans, pueden ser personas disidentes en cuanto al género.

Se suele decir bastante que mientras haya una sola persona que se sienta mujer u hombre no desaparecerá el género. ¿Es utópico o crees real la articulación y existencia de una sociedad sin géneros?

A mí es que esto de la desaparición del género me parece más una distopía porque aunque se consiguiera abolir el sistema sexo-género, la expresión de género seguiría existiendo porque no todo el mundo se movería igual, se vestiría igual, etc. De suceder esto, sería un mundo muy gris para mí. Donna Haraway dice que la tecnología es usada por el capitalismo para tener el control sobre las personas, pero que a la vez puede ser una herramienta que podemos utilizar para rearticular el discurso político o el discurso vital. Yo creo que, básicamente, con el género pasa un poco igual.

¿Cómo se acabaría con las violencias que sufres?

¿Quieres una respuesta factible de una persona no binaria? Es que no es factible, pero no por eso vamos a dejar de luchar por ello. No defiendo la utilización de un sistema de represión hacia las personas que combaten nuestras realidades, quiero decir que me posiciono al lado del movimiento anticarcelario, así que no estoy a favor de la utilización de la policía o de las políticas ultrapatriarcales de multas etc. Para mí todo esto no es parte de la solución. Para mí el fin de las violencias está en la respuesta colectiva.


Manifestación por el Día Internacional del Orgullo LGTBI en Bilbo | Monika del VALLE7FOKU



MARIA JAEL

Es una mujer trans, bisexual, anarquista y poliamorosa de 24 años. Es integrante del Orgullo Crítico Murcia y de la CNT y se define como femidisca y género no-conforme, una disidencia que se enfrenta con la forma de vivir los roles que se presuponen tradicional o históricamente. En la actualidad, espera felizmente la llegada de la fecha de su vaginoplastia.

Las violencias son tan prolíficas que hay que hablar de ellas ya en plural. El capacitismo es un término gigantesco donde caben abusos perpetrados a los cuerpos, pero también tiene un amplio recorrido en el ámbito de la salud mental. ¿Cómo definirías el capacitismo que te afecta a ti?

La identidad disca que me interpela es que soy una mujer con movilidad reducida, usuaria en silla de ruedas y me diagnosticaron parálisiscerebral. Desde ahí yo diría que me afecta en el ámbito sanitario porque se me concibe desde una perspectiva bípeda. También en las formas de relacionarme social y políticamente desde donde la gente me juzga (me refiero a las actitudes paternalistas; por ejemplo, que manoseen mi silla de ruedas como si yo fuera un juguete hace que yo pierda autonomía). En tercer lugar, en el ámbito educativo cuando las personas no entienden las necesidades imperativas de accesibilidad (a veces necesito adaptaciones a los contenidos o la educación física en primaria y secundaria ni de coña están adaptadas). Al final se nos obliga muchas veces a seguir un ritmo capitalista y se nos impone una forma de ver la vida que nos mata y que nos limita de acuerdo a lo que se llamaría la Teoría de las Cucharas.

Hemos coincidido en charlas, debates y otros encuentros y te oigo siempre nombrarte “disca” (apócope de “discapacitada”). Hace unos años se señalaba el capacitismo precisamente de usar esta palabra y se pedía en su lugar el uso de “diversidad funcional”. Explícanos por qué te nombras disca.

Decido nombrarme disca como un acto de rebeldía política para evitar cualquier término capacitista con el que nos menciona una persona no disca. Entiendo que al utilizar eufemismos para expresar la discapacidad (como en el caso de decir diversidad funcional) sin querer se está culpabilizando a la persona de una desigualdad estructural que si todo estuviera pensado para que todo el mundo pudiera existir normalmente en la vida diaria participando del mismo modo, la discapacidad no existiría. Diría que es porno inspiracional . Estos discursos que aspiran a ser empoderantes pero que son en realidad muy condescendientes.

Entonces, en esta defensa del término disca, ¿dirías que hay empoderamiento y reivindicación del término 'tullida'?


Sí, no lo digo como insulto, sino como un término empoderante. En el BOE incluso se nos sigue denominando “disminuida” “inválida” “minusválida”, términos muy peyorativos. Hay que prestar atención al lenguaje que es muy asqueroso y muy capacitista.

Me interesa la interseccionalidad de los discursos que conviven y atraviesan tu cuerpo. Las biomujeres, que es como me gusta llamar a mí a las terfistas que piensan que el feminismo está en la entrepierna, han peleado mucho por tener acceso a una cuota de poder, por ejemplo, en los partidos políticos con las listas cremallera. A veces se dice “paridad” cuando sería políticamente más acertado y honesto decir “parida”. ¿Qué opinión te merece a ti tener un cupo como mujer trans discapacitada?

Puede ser beneficioso en un sistema capitalista o en un sistema opresor en el que tenemos que vivir, hablo como disca y como trans, claro. Pero no deja de ser una herramienta por la que me siento utilizada, es tokenismo puro y duro. A lo cual tendría que añadir que me siento ninguneada porque ante esto no sé qué parte de mi identidad me da más miedo. Como mujer discapacitada tengo que decir que el protocolo de integración no es real. Se trata de cubrir un cupo para quedar bien, pero no son puestos de poder ni de responsabilidad real. Echenique fue utilizado, por ejemplo, como representante para blanquear actos políticamente incorrectos de Podemos. Lo mismo te diría con Carla Antonelli. Como transfeminista anarquista no puedo estar de acuerdo con esa representatividad en el Poder.

¿Se puede ser TERFista y trans?

He conocido a mujeres trans votantes de Vox. Sí, se puede ser trans y comulgar con la ideología TERF por alienación. Se llaman a sí mismas “mujeres reasignadas” y niegan las identidades no binarias. Hay un término específico para personas trans que sólo validan una única forma de ser trans o del tránsito que pasa por la validación médica o psiquiátrica y esta peña excluye a las personas no binarias. Dicen que la única forma de ser mujer/hombre trans es tener disforia. Esto es transmedicalismo, el término en inglés es truscum (true transexual scum, basura transexual verdadera).

¿Cómo se acabaría con las violencias que sufres?

Aboliendo el capitalismo como forma única de vida, saliéndonos del individualismo y priorizando las redes y los afectos, desjerarquizándolos.


Cartelería Orgullo Crítico Murcia. Ejemplo de que las luchas son TRANSversales



VANESSA

Tiene 55 años, es mujer transexual intervenida quirúrgicamente y ejerce el trabajo sexual. Es migrante ecuatoriana y lleva viviendo en Expaña 23 años, aunque antes de eso trabajó en Holanda, Francia, Bélgica, Dinamarca, Austria. Recibe clientes en Murcia en la calle y en su piso y actualmente participa en una investigación que está indagando sobre la calidad de vida de las personas trans en el Hospital Virgen de la Arrixaca.

Siendo mujer, trans, migrante y puta, me pregunto: ¿cuántas capas de opresión puede soportar una persona?

Cariño, muchas. El rechazo de la gente es una de las más grandes. La discriminación, la marginalidad… cuando eres trans tienes que estar con una coraza dura y fuerte. Los transexuales somos la última rueda del coche, nunca nos toman en cuenta, hay muy pocas personas trans que sobresalgan, ¿cuántas presentadoras trans ves en la tele, por ejemplo? El rechazo social es mucho más fuerte que hacia los gays. Para alquilar un piso es muy difícil, yo me he enfrentado a recogidas de firmas de los vecinos que presentaron al presidente de la comunidad para echarme de mi casa en Puente Tocinos porque decían que “tenían hijos y maridos y se sentían amenazados”. Incluso un vecino se dirigió a mí como “gentuza” y me dijo que su piso se iba a devaluar con el esfuerzo que le había costado pagarlo porque yo vivía allí. Una compañera está buscando piso y no se lo dan porque es trans. Imagínate, así es de injusta la vida y la sociedad.

Háblame de la prostitución trans.

Hay mucha demanda (yo creo que más de mujeres trans que de hombres trans) porque los clientes son hombres (muchos casados) que no han salido del armario como homosexuales. Muchos mayores que a lo mejor de más jóvenes no salieron del armario, no tuvieron esa oportunidad, pero tienen esas inclinaciones y buscan mujeres trans no operadas. Les gusta mucho una mujer con polla. Nosotras decimos que ellas tienen esa “herramienta de trabajo” (risas). Los clientes que buscan mujeres trans no buscan hombres, buscan mujeres con polla, que es muy diferente. Les gusta que vayan con sus vestidos, su maquillaje, sus pelucas, toda la puesta en escena del cuerpo o la apariencia mujer pero que tengan polla. Eso es claramente homofobia interiorizada…

Pero dime, ¿cómo sientes el peso del estigma donde interseccionan tu cuerpo trans y tu trabajo como trabajadora sexual?

Yo ahora me siento bien. Hago mi trabajo porque quiero. Me siento sensual, atractiva, realizada. Me hice la vaginoplastia hace tres años aquí en España. Empecé a hormonarme en Ecuador donde es muy fácil, sólo tienes que ir a la farmacia y te venden las hormonas, una caja vale 45-50 euros y dura aproximadamente un mes. Estas son pastillas pero también hay parches y sprays. Luego cuando llegué a España me fui al endocrino y me puso tratamiento. Primero tuve que ir al psicólogo y psiquiatra durante muchos años y aprobar un montón de tests porque no puedes entrar en tratamiento hormonal sin el tratamiento psiquiátrico. Cuando yo vine aquí yo era una enferma, me trataban como enferma, era una patología. Ahora esto ya ha cambiado. Yo todavía sigo tomando hormonas porque como no tengo testículos, no tengo testosterona pero tampoco tengo estrógenos, entonces tengo que tomar suplementos hormonales (estrógeno) para evitar problemas de salud como descalcificación de huesos y todo eso.

¿Cómo fue todo el proceso psico-sanitario?

La atención fue muy buena, no tengo queja.

¿Y en tu familia? ¿Cómo fue la salida del armario?

La mayoría de mis compañeras han sufrido mucho, yo nunca tuve rechazo. Soy la última de seis hermanos, tres varones y tres mujeres, fui muy querida, no he tenido problema. Mis sobrinos me adoran. Esa carga de verte afectada porque te ha rechazado tu familia o eres mal vista yo he tenido la suerte de no haberla tenido. En mi familia saben que soy trabajadora sexual. Mi familia era un poco acomodada, mis hermanos tenían su trabajo, mi padre era marino mercante y mi madre era maestra. Yo nunca he tenido que mandar dinero a mi familia. Te digo esto porque hay mucha gente que piensa que trabajamos obligadas y no. Trabajamos en esto por las mismas razones que cualquiera trabaja en otra cosa, porque hay que trabajar. Yo estuve trabajando durante cuatro años dada de alta en distintas organizaciones y también he colaborado en distintas asociaciones. Cuando la crisis en el gobierno de Zapatero esas asociaciones cerraron y volví a ejercer el trabajo sexual, de nuevo regresé a trabajar la calle que nunca fue ingrata conmigo.

¿Cómo se puede poner fin a las violencias que sufres?

Para una persona como yo fin no habrá porque la gente sigue con sus cabezas bien cerradas. Es como la cabeza dura de la iglesia, no se puede cambiar. Esto no va a cambiar, cariño, no veo que me vayan a aceptar en mi totalidad. No me importa que yo taconee aquí y allá y las vecinas me miren mal. Yo estoy tranquila con que me quiera mi familia y mis amistades me acepten tal y como soy. El resto del mundo si se viene abajo, me da igual.


_____________________________

domingo, 18 de julio de 2021

Intento que el capitalismo ocupe sólo contenido crítico y que la masculinidad hegemónica se entienda como lo que es: un acting performativo, un chiste.


El día de la mani del Orgullo Crítico en Murcia fui, como no podía ser de otra manera, con mi hijo de 12 años.

Digo «como no podía ser de otra manera» porque esa es la educación que le estoy dando, ese es el edificio que estamos construyendo y estas son las conversaciones que tenemos. No somos socixs del Real Murcia, ni seguimos la Eurocopa, ni vamos a misa los domingos, ni transitamos escolarmente por colegios privados ni concertados ni escuelas neolibres. Tampoco vamos al Corte Inglés ni a los centros comerciales a pasar nuestro tiempo libre. Intento que el capitalismo ocupe sólo contenido crítico y que la masculinidad hegemónica se entienda como lo que es: un acting performativo, un chiste.
Algunxs dicen «lavado de cabeza» sin ver lavado de cabeza en comprar un uniforme del Real Madrid o en ir a clase de religión o en comprar una muñeca y un carrito o en decir «campeón» o «machote» o «princesa». Algunxs dicen «ideología» con algunas cosas y no con otras.
Quien quiera ver ideología en una cosa y no la vea en la otra es une imbécil, así de claro, una persona a la que se le da mal pensar.
El caso es, decía, que fuimos a la mani del Orgullo Crítico y le escribí por wasap a la madre de su mejor amiga para ver si la dejaba acompañarnos. La respuesta (negativa) fue, literalmente, que «no estaba de acuerdo con esas ideas».
Debí contestarle que no eran ideas, que eran PERSONAS y que es imposible, desde un punto de vista estrictamente humanitario, no estar de acuerdo con que existan determinadas personas.
Debí hacer pedagogía,
debí insistir,
debí argumentar.
A veces es que tengo la certeza de que al otro lado hay una pared. Y no hay nada peor que saber que al otro lado hay una pared.
El año que viene mentiré, porque la cría quería venir y su madre no la dejó, no la escuchó. El año que viene mentiré porque ninguna hija se merece un padre ausente de la educación de su hija y una madre que sea una pared.
Me traigo las palabras de Kim Pérez para señalar que el esencialismo es basura de la peor y que han pasado ya más de 20 años y hay peña que todavía no lo entiende.
«El mismo nombre de trans significa una bandera que no debe ceder el movimiento feminista en su más profunda expresión. Porque somos personas que visiblemente hemos transitado de una condición aún peor, más opresora, la clandestinidad, hasta esta mucho más tranquila. Nos hemos liberado. Somos mujeres que hemos tenido que ser reconocidas o nacionalizadas.

Somos un paradigma de la condición humana que todos pueden ver. Personas en proceso, en transición. Personas trans. Y este derecho al cambio social liberador, al no esencialismo, es lo que reivindica el feminismo para todo ser humano.»
Kim Pérez «¿Mujeres o trans? La inserción de las transexuales en el movimiento feminista». Ponencia presentada en las Jornadas Feministas Estatales de Córdoba de 2000.
(Cita extraída de «Transfeminismos. Epistemes, fricciones y flujos» compilado por Míriam Solá y Elena Urko)

Lucía Barbudo

_____________________________

martes, 6 de julio de 2021

‘Boys don’t cry’: la violencia tránsfoba que no dejó a Teena Brandon ser Brandon Teena

 


El espejo es la primera prueba que hay que pasar cuando nos movemos en un sistema binario de género hombre/mujer. El espejo también son los ojos que tenemos enfrente, la mirada ajena en torno a la cual construimos sistemas sociales de pertenencia y validación. Esto lo sabe bien la veinteañera Teena Brandon (increíble la transmutación de Hilary Swank, que le procuró un Globo de Oro y un Óscar por su interpretación en esta película) que está intentando cambiar la mirada ajena para ser reconocido, legitimado y leído como Brandon Teena: en la oposición masculino/femenino, el binomio nombre/apellido también forma parte del juego del espejo donde el (des)orden sí afecta al producto. Como iniciado en el ritual de performar la masculinidad, Brandon Teena se corta el pelo, lleva un código de ropa masculino y adopta los movimientos y comportamientos asociados a la masculinidad hegemónica (cómo se sujeta un cigarro, cómo se bebe cerveza de la botella): cada gesto es un examen social, y esto incluye meterse en peleas para impresionar o defender a las chicas (son los noventa). La masculinidad, nota a pie de página, no sólo se performa desde los cuerpos con biopene ni desde los cuerpos trans FTM*, las biomujeres también podemos ser masculinas.

Resulta revelador observar cómo dialogan la homofobia y la transfobia cuando en la metamorfosis de Teena Brandon a Brandon Teena, su primo Lonny le dice: "Si fueras un tío de verdad, te follaría" y Brandon le responde: "Querrás decir que si tú fueras un tío de verdad, me follarías". Sencillamente sublime.

¿Qué es lo que hay que hacer si uno quiere empezar la andadura de un nuevo yo? Sin duda alguna cambiar de pueblo, y más si los pueblos son como nos lo muestra la directora y guionista lesbiana Kimberly Peirce en su ópera prima: circuitos cerrados donde las posibilidades de hacer prosperar los lazos sexo-afectivos se parecen bastante a cuando los perros corretean como en círculos tratando de morderse la cola. Son esos pueblos-jaula de los que todes les adolescentes sueñan con escapar. Los pueblos son normas y sistemas de pensamiento, son rutinas y costumbres que riman con herrumbre.

Mientras se desarrolla la película y avanza la historia vemos en qué consiste la comunidad/familia que conforman los personajes principales; ¿a qué grupúsculo socio-familiar ha ido a parar Brandon? Candace es madre soltera y performa la mística de la feminidad y la maternidad, John es la masculinidad que lidera, es el jefe, el macho alfa, es el portero que está en la puerta de la masculinidad pidiendo los carnés y vigilando la masculinidad ajena. Su papel es de padre/marido/hermano-mayor de Lana y con la madre de Lana, Juliet, mantiene una relación ambigua: cuando juega a ser el padre de Lana, se permite encuentros cargados de erotismo con la madre, mientras que cuando se piensa hermano mayor o novio puede operar como hijo adoptivo en la relación con la madre.

En el grupo va siempre Tom, no conocemos mucho de su historia pero sabemos que se autolesiona y es un personaje fundamental para reforzar y validar la masculinidad de John; Tom es el aplauso social que jalea todos los trucos y ocurrencias del circo de la masculinidad que John representa. Finalmente está Lana, una adolescente decadente y autodestructiva que odia su vida, tontea con el alcohol y las drogas y se mantiene precariamente trabajando en una fábrica de empaquetado de espinacas. Lana será la historia de amor romántico de Brandon, a través de ella nos llega la heterosexualidad de Brandon de manera inequívoca, alejándonos de una historia o drama bollero. Veintiún años antes de que se publicara la obra clásica sobre estudios queer de Judith/Jack Halberstam y diecisiete antes de que 'El manifiesto contrasexual' de Paul B. Preciado viera la luz, la frase "los verdaderos penes no son sino dildos", cobra sentido y consistencia en los encuentros sexuales de Brandon y Lana.

Brandon no es masculinidad macho-guionada y John es consciente de ello cuando le dice a Lana "¿Qué ves en él?" Entendemos que al macho le cueste ver qué hay de sexy en una masculinidad no-macha. Todavía hoy hay muchos intentando descifrar esas preguntas y todavía hoy la respuesta sigue siendo patologizar todo aquello que no se entiende. La transfobia tiene infinitas maneras de manifestarse a través de situaciones que se articulan como instituciones tanto sociales y culturales, como judiciales, policiales y médicas.

En el momento del film que desencadena el drama final suena de fondo Boys don’t cry de The Cure y pensamos que el amor todo lo puede y nuestro lado transfeminista quiere darle las gracias a Lana y besarle la frente por entenderlo todo tan rápido sin necesidad de haberse leído una línea, porque a veces ser un ser humano y respetar al otro no necesita de lecturas academicistas, pero en el entorno de Lana, por desgracia, las alarmas saltan de una manera mucho más trans-odiante y violenta: con la masculinidad de Brandon bajo sospecha, asistimos al juicio que se desarrolla entre el salón y el cuarto de baño de la casa de Juliet y su hija Lana. Como conclusión del mismo, las masculinidades de Tom y John se ven traicionadas y humilladas: una vez roto el pacto patriarcal entre hombres, la misoginia, la homofobia y la transfobia salen a borbotones en una escena de alta violencia donde la directora no nos quiere ahorrar nada como espectadorxs. En los códigos de honor entre machos, se lucha y se compite entre iguales, pero, ¿qué competición es esa contra un dildo de plástico que para colmo siempre está duro y erecto? Sucede así que las lógicas TERF confluyen con las lógicas machopatriarcales: el pene de verdad es el macho de verdad y lo demás son sucedáneos. "Todo esto es culpa mía" dice el labio roto de Brandon y podríamos decirle, colectivamente, como cantaron Las Tesis, que la culpa no era tuya, Brandon, ni de dónde estabas ni de cómo vestías. "Tengo una crisis de identidad sexual" es otra manera de decir: este pueblo y estas personas no están preparadas para asimilar mi libertad sexual ni corporal.

La película tiene algo de road trip y de Bildungsroman y nos muestra lo complejo que es buscar nuestro camino en la época convulsa de la post-adolescencia, máxime si eres un joven trans de apenas 21 años en el marco de una Norteamérica rural retrógrada, ignorante y cateta. Una película dura sobre todo porque no es una película, es una historia real**. Han pasado casi treinta años desde la violencia contra Brandon Teena y los discursos de odio contra las personas trans siguen intactos.

Por Carla Boyera

*FTM: female to male (de chica a chico por sus siglas en inglés)

** Para escuchar los testimonios reales de las personas que inspiraron los personajes en la película podéis verlo aquí (está en inglés y sin subtitular)

 


viernes, 22 de enero de 2021

Manifiesto a favor del derecho de las personas trans a la autodeterminación de género


Más de siete mil personas a título individual y más de cuatrocientos colectivos de todo el Estado, entre los que se encuentra la Coordinadora Anti Represión Región de Murcia, han firmado el manifiesto que reproducimos  a continuación.

Se ha hecho público el 20 de enero y se pretende una adhesión masiva para apoyar la redacción y aprobación de una ley que garantice a las personas trans su derecho a la autodeterminación de género, que subsane el desamparo normativo en el que se encuentran y que elimine la desigualdad a la que se enfrentan en la actualidad.

Aunque, como subrayan en el manifiesto, ninguna ley va a terminar de la noche a la mañana con la discriminación y los problemas del colectivo trans, de la misma manera que las leyes contra la violencia de género no han acabado con ella, sin embargo, las leyes permiten justamente nombrar la discriminación, señalarla y denunciarla, lo que supone un primer paso imprescindible para que esta desaparezca. 

PUEDES FIRMAR aquí

Manifiesto:
 
FEMINISTAS POR LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS TRANS

"El feminismo es un proyecto que existe para ampliar las posibilidades de vida de la mayoría de las personas y, por lo tanto, para garantizar los derechos de todas las mujeres. No se puede usar para oponerse o para cuestionar los derechos de las personas trans, que se enfrentan cotidianamente con el estigma y la discriminación en muchos ámbitos de sus vidas –en el laboral, el de la vivienda, en el ámbito de la salud, en el de la burocracia institucional, etc.–. En tanto feministas, afirmamos que otorgar unos derechos por los que el movimiento LGTBI+ lleva mucho tiempo peleando –incluyendo la autodeterminación de género– no es un gesto en contra de las mujeres. Al contrario, creemos que mejorar las condiciones de vida de las personas trans profundiza y amplia la democracia, mejora nuestra sociedad y fortalece nuestra lucha contra unas normas de género que nos limitan.

El sujeto de las luchas, de cualquier lucha, no es un debate abstracto, se construye en las prácticas. El feminismo lleva enriqueciéndose con las aportaciones de muchas compañeras trans desde hace décadas y no podría entenderse sin su participación. Con ellas hemos dado forma a los 8M, con ellas peleamos aquí codo a codo contra la violencia machista o por el derecho al aborto en países como Argentina.

Ni la existencia ni los derechos de las compañeras trans nos ponen en peligro. Su presencia no hace menos seguros nuestros espacios, sino que nos hace más fuertes y más libres. No necesitamos que nadie venga a vigilar qué es ser mujer. Queremos, por el contrario, ampliar su significado y las posibilidades de vivir de maneras diversas sin encajar en los moldes preestablecidos por el patriarcado. Estamos radicalmente en contra de que un dispositivo médico –que históricamente ha servido para etiquetar como enfermas a las mujeres rebeldes que se salían de la norma– decida sobre la identidad de género de las personas trans. Desde 2006 la ONU recomienda despatologizar y desmedicalizar las identidades trans con el objetivo de avanzar en los derechos humanos. El feminismo nunca se ha aliado con dispositivos médicos y sociales que vulneran nuestras libertades y tampoco lo hará ahora. En un momento de auge de la ultraderecha en el mundo, que pretende vendernos identidades excluyentes afianzadas en la denegación de derechos a quienes consideran diferentes, las feministas, como no podía ser de otra manera, afirmamos en cambio la complejidad, riqueza y diversidad de la experiencia humana y luchamos por una estructura social que acoja, cuide y proteja esa experiencia.

Deseamos una sociedad en la que las personas no sientan la presión de cumplir con la rigidez de género, que admita las variables diversas y transformadoras de lo femenino y de lo masculino. Sin embargo, necesitamos también dotarnos de mecanismos adecuados para acompañar la autonomía de las infancias y su derecho a desarrollarla plenamente. El feminismo no puede dar la espalda a estas realidades ni contribuir a empeorar la calidad de vida de las infancias.

Creemos que el debate fortalece el movimiento feminista. Creemos en el poder de los argumentos y de la discusión libre. Pero es difícil reflexionar sobre cuestiones complejas cuando nos vemos obligadas a defender lo más básico: la existencia y la dignidad de las personas. Y estamos radicalmente en contra del tono insultante y del menosprecio que se utiliza, sobre todo en redes sociales. Por desgracia, este debate no es únicamente teórico y, desde luego, no es inofensivo, sino que contribuye a aumentar los niveles de violencia que viven las personas trans, en particular las mujeres trans, y legitima indirectamente esta violencia.

Nosotras, mujeres feministas, apoyamos la redacción y aprobación de una ley que garantice a las personas trans su derecho a la autodeterminación de género, que subsane el desamparo normativo en el que se encuentran y que elimine la desigualdad a la que se enfrentan en la actualidad. Ninguna ley va a terminar de la noche a la mañana con la discriminación y los problemas del colectivo trans, de la misma manera que las leyes contra la violencia de género no han acabado con ella. Pero las leyes permiten justamente nombrar la discriminación, señalarla y denunciarla, y este es un primer paso imprescindible para que esta desaparezca. Nosotras, mujeres feministas, defensoras de un feminismo diverso, inclusivo, interseccional y desbordante, queremos recorrer este camino de la mano de nuestras compañeras trans."

¡Os animamos a apoyar esta iniciativa!.

#SiTocanAUnaNosTocanATodas


___________________________

jueves, 27 de agosto de 2020

CARTAS A MI QUERIDA AMIGA BIOVULVA 3


Lucía Barbudo

Querida amiga biovulva:
Esta noche no he podido dormir pensando en esto que viene siendo tu pesadilla, aún estando despierta. Piensas una y otra vez en el borrado de las biomujeres, ¡es perverso! Me preocupa tu preocupación.
No entiendo que te sientas amenazada por un grupo que, como vienes diciendo de manera insistente y bastante despreciativa, es minoritario. 
  
Quitando la cosa de que las minorías se vean discriminadas sólo por ser minorías, argumento harto discutible (convendrás conmigo) en un Estado de Derecho, ¿no es un poco locurón, en esa lógica tuya, repito, de minusvalorar minorías, pensar que cuatro gates van a amenazar la súper bioestructura de gran poder hegemónico de larguísima tradición histórica que ostenta el cissistema?
   
Intento entender tu miedo y no puedo. 
  ¿No estamos las biovaginas y los biopenes sobradamente representadxs en todos los libros de texto donde subliminalmente se enseña y reproduce la bionorma? ¿No está el cisheteropatriarcado en todas las fichas del cole, en todos los anuncios de la tele, en todas las mamparas de los autobuses, en todas las pelis que vemos, en todos los libros que leemos? 
  
Intento entender tu miedo y no puedo.
¿Qué te van a borrar a ti, nena, si tienes de tu lado el tremendo altavoz mediático del biofeminismo blanco institucional con biohembras tan potentes como Amelia Valcárcel, Lidia Falcón o Yolanda Besteiro (como vacas sagradas de la «intelectualidad académica feminista») o las Towanda Rebels y Barbiejaputa (estas ya a un nivel más de márketing torticero, con mensajes feministas como las tazas del Tiger tienen mensajes de autoayuda)? 
  
Muchacha, despreocúpate. A ti no te borra ni dios.
 
Me haces acordarme de lxs fachas que dicen que lxs inmigrantes vienen a quitarnos los derechos y de esos machos sobre los que tanto hemos hablado juntas que también están nerviosos porque se están dando cuenta de que los feminismos están desmontando su chiringuito patriarcal. A ver si va a ser esa tu preocupación y no otra, bioamiga querida, piénsalo. 
  
Igualmente te confieso que me tienes enganchada con las cosas que te leo; en la película que te has montado, tus pesadillas son mis palomitas. 
  
Me despido ya, que esta tarde mi hijo tiene cumpleaños y ya sabes que le gusta vestirse de Blancanieves, ¡qué maravillosa es la infancia sin prejuicios! Ya sabes, donde no hay violencia, hay libertad. 
  
Abrazos sororos.

Image by Charles Hutchins 

Nota: Dirigida a la amiga Terf (Trans Exclusionary Radical Feminist, feministas radicales que consideran que las mujeres trans no son parte del movimiento feminista, por sus siglas en ingles.
Feminista Radical Trans-Excluyente.

Si quieres seguir la serie, la puedes encontrar aq mismo:


______________________

viernes, 14 de agosto de 2020

CARTAS A MI QUERIDA AMIGA BIOVULVA 2

                            
   
Lucía Barbudo

CARTAS A MI QUERIDA AMIGA BIOVULVA 2

Querida amiga biovulva:

En mi anterior misiva mencionaba a las mujeres masculinas y a las butch como ideal a alcanzar en esa lógica tuya contradictoria de que es la feminidad la que nos trae violencias y me urge la necesidad de analizar un poco más esto, porque la cuestión me parece mollar. Cuestionas y criticas la feminidad y los roles performados por las mujeres trans, pero queda fuera de toda crítica la feminidad y los roles performados por las mujeres cis; me parece un argumento el tuyo bastante cogido por los pelos. 
Criminalizar la feminidad ajena y no la propia no es de recibo. 
 
Por otra parte, y volviendo a las mujeres masculinas y a las butch (no sé si te has leído la obra imprescindible de la Judith Halberstam pero te la recomiendo a morir, nena), decirte que son mujeres apestadas por el patriarcado, precisamente, oh sorpresa, por no ser consideradas mujeres-mujeres. Y mira que tienen biorajita. ¡Qué sorpresiva coincidencia que el patriarcado castigue a las mujeres que no performan la feminidad hegemónica del mismo modo que tú castigas a las mujeres trans que la performan! Con el mismo argumento, además: no son mujeres, son monstruos, engendros, material risible. ¡Menudo plot twist! 
 
Pero, agárrate, no sólo hay violencias para las que no son Barbies, el cisheteropatriarcado también tiene odios y estigma a repartir para las maricas con pluma porque tampoco son hombres-hombres, dignos representantes de la virilidad ni la masculinidad de macho dominante. De las personas no binarias, mejor ni hablamos, que a ti te gusta meter las identidades en cajas bien compartimentadas y para estas no hay caja que valga. Menudo cacao este de defender que el feminismo es cosa de biomujeres, como si fuésemos las únicas oprimidas por los guiones de género establecidos. 
 
Querida amiga biovulva, una línea para resumir todo esto parafraseando a las compañeras chilenas:
el patriarcado eres tú. 

Antes de despedirme, querida Feminista de la Entrepierna, me gustaría plantearte una cuestión, y es la siguiente: si las TERF (1)  no consideráis a las mujeres trans dignas miembras de vuestro club de Avon feminista por (quizás) portar pene y no ser por ello, como repites hasta la saciedad, mujeres-mujeres, pregunto: los hombres trans que, sin duda alguna según vuestra lógica de las ingles padentro son mujeres, ¿sí formarían parte de vuestra zona VIP feminista? ¿O qué giro? 

Me surge la duda porque algunos son cuerpos que portan biocoño, como vosotras. 

Saludos sororos.

(1) Trans Exclusionary Radical Feminist, feministas radicales que consideran que las mujeres trans no son parte del movimiento feminista, por sus siglas en ingles.
Feminista Radical Trans-Excluyente.


Si quieres seguir toda la serie, la puedes encontrar aq mismo:

                                            

         ______________________


lunes, 10 de agosto de 2020

CARTAS A MI QUERIDA AMIGA BIOVULVA 1



Lucía Barbudo

Querida amiga biovulva:
Te escribo porque hoy he leído en tu muro que tú eres una mujer «a secas», no una mujer «cis», sino una mujer «y punto».
Los términos que se utilizan para marcar en este caso las identidades (y consecuentemente el privilegio o la discriminación) son de ida y vuelta. No hay mujeres trans sin mujeres cis, igual que no existen lxs negrxs, sin la aceptación de que existan lxs blancxs. 
 
Ni el género y sus violencias es patrimonio de las biomujeres ni las reivindicaciones en torno a las razas o comunidades no-blancas existirían si no hubiese un maltrato manifiesto por parte de los privilegios blancos. Nadie diría: «¡Mira, un negrx!» si no tuviera con qué contrastar la otredad respecto al color de su piel igual que nadie diría: ¡Mira, esa es trans!» si no existiéramos las cis. 
 
Si te molesta ser mujer cis, no deberías hablar de las mujeres trans como «lo que no es mujer-mujer» ni, desde luego, sacarlas del saco de las violencias machistas pensando (verbo muy generoso en este caso) que éstas sólo se producen por nacer con vulva o vagina. 

Las biomujeres llevan AÑOS perpetuando roles de género, y operándose las biovulvas y las biotetas para encajar en el canon y en el estereotipo de «sentirse mujer», aunque no se habla de canon, se habla de «reforzar la autoestima» y de «sentirse bien» y de «sentirse deseada» y de «poner fin a los complejos». Las biomujeres se hacen todo tipo de intervenciones quirúrgicas sin que ninguna feminista haga un post levantando una ceja. Ni mucho menos cuestionando su feminidad, pues sucede justo lo contrario, así la refuerza.
   
Viendo las fotos personales en los perfiles de las redes sociales de las biomujeres, observo grandes dosis de feminidad. Así pues, querida bioamiga, me pregunto: ¿es la feminidad el gran caballo de Troya contra el que estás luchando? Porque de ser así, podríamos empezar a discutir la tuya, y la de tu amiga, y la de tu hermana, y la de tu madre, y la de tu abuela. Podríamos empezar a discutir qué es una biomujer femenina y si la queremos o la deseamos como proyección política rupturista o no. Si la queremos, amiga, si la abrazamos con sus mechas, sus tintes, sus uñas, su maquillaje y sus tacones, entonces, nena, te tienes que callar. Si no la queremos, entonces podríamos empezar a hablar de si nos va a ir mejor en la vida con la cabeza rapada y unas camisas anchas. Si no la queremos, podríamos empezar a pensar en un horizonte butch como ideal feminista, en un horizonte de mujeres masculinas, mujeres solas sin macho, mujeres quizás lesbianas (porque también las violencias que denuncias muy terfamente son del régimen heterosexual), mujeres sin matrimonios ni hijxs (porque muchos de los roles de género que denuncias muy terfamente nacen, crecen y se desarrollan y no sé si mueren en el matrimonio, la familia y en la maternidad).
 
Entonces yo te preguntaría, amigadatecuenta, si eso es lo que eres tú, que tanto predicas contra las mujeres trans: una mujer masculina, lesbiana o sola, sin hijxs y aborrecida de la familia.
¿Es esa la lucha? ¿O la lucha es erradicar las violencias de las que las mujeres son diana? ¿Es tu lucha dejar de ser «mujer», pues en eso entiendes que están las múltiples opresiones?
Creeré entonces, amiga terf (1), que, paradójicamente, tú eres la que quiere «borrar a las mujeres».
Pd: otro día hablamos de los hombres femeninos, de la pluma y de cómo, además de tránsfoba e incongruente, eres homófoba y terriblemente misógina.
Saludos sororos.

(1) Trans Exclusionary Radical Feminist, feministas radicales que consideran que las mujeres trans no son parte del movimiento feminista, por sus siglas en ingles.
Feminista Radical Trans-Excluyente.

Publicado en el diario digital  La Haine  


______________________