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jueves, 25 de abril de 2019

Decid, ¿respetáis al votante facha más que al abstencionista?


En recientes verbalizaciones, el teleñeco de VOX en Alicante dice, y copio textualmente:

«Vox no es un partido democrático ni lo va a ser»

Y yo me pregunto, ¿qué democracia (supuesta proveedora y garante de derechos y libertades ciudadanas) sabedora de que un partido explícitamente antidemocrático, explícitamente homófobo, racista, xenófobo y machista, CONSIENTE Y PERMITE que dicho partido, expresa y sobradamente anticonstitucional, se presente a las elecciones y sea una opción partidista válida para la respetable ciudadanía votante? 
  
¿En qué discurso manipulador se pervierte y confunde la libertad de expresión o la posibilidad legal de presentarte a unas elecciones con la libertad y la legitimidad para ser violento, racista, machista, xenófobo y homófobo? 
  
¿Qué os pasa, votantes, que no os quejáis por el fallido marco democrático? ¿Qué pasa que dejáis que semejante esperpento se siente a jugar con vosotrxs a la democracia y se apropie de silla, color, cubilete y dado?
  
¿También vais a echar la culpa a lxs abstencionistas de esta mierda de sistema que tenéis que permite que cualquier patán, cualquier fantoche, participe en vuestras sagradas elecciones? ¿Vais a echar la culpa a la abstención de que ganen los ultrafachas? 
  
El problema de la urna y de aceptar las normas del parchís democrático es que juegan todOs, lOs que no te gustan también. Los fascistas también.
  
Es la urna a la que vais a acudir en busca de soluciones la que permite el ascenso de grupos y políticas ultraderechistas al poder. La urna. La democracia. La manera de legitimar los fascismos hoy es democráticamente; con consentimiento no hay violación: los machos abusadores que merodean al poder se han puesto las pilas rápido.
  
Me pregunto si la ciudadanía votante socialdemócrata en su totalidad va a respetar «la voluntad del pueblo» cuando vengan los ultrafantoches a gobernar.
  
Me pregunto qué es más condenable según vuestro criterio democrático, si un votante facha o una persona abstencionista. 
  
Decid, ¿respetáis al votante facha más que al abstencionista?

Lucy Sombra
(Activista y miembro de ARM)

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domingo, 21 de abril de 2019

Erecciones 28 de abril de 2019





Votar es el conejo que las élites del poder se han sacado de la chistera para que las personas tengan la falsa sensación de participar en la vida política.

La vida política que marca el voto es un animal sedentario, manso y domesticado. La vida política que marca el voto es la del buen ciudadano, el obediente a las normas democráticas, el respetuoso con el poder establecido y tan bien está armado el discurso para por y desde Lxs Socialdemócratas Rotweilers del Poder Establecido que la abstención está maldita, es irresponsable, es kinki, es pasotresmierdosa y es, en última instancia tras finalizar el recuento, la culpable de la situación que queda; y así se cierra el círculo de la imbecilidad máxima mientras los dirigentes se dirigen felicitándose unes a otres a sus despachos de organizarnos la vida.
  
Sepan que los rivales, los enemigos, los terribles, los «perroflautas radicales» (miles de comillas) y los nazis (cero comillas), cuando nadie lxs ve, hablan y se sonríen y se felicitan la navidá por los pasillos de la socialdemocracia igual que hago yo con mi vecino facha. La socialdemocracia, esa vecina tan educada y tan amable. Esa que cuando te pasa algo cierra la puerta lentito porque no quiere problemas que no sean suyos. Qué buena persona.

Los pactos que luego se suceden entre los partidos y sus dirigentes para repartirse los sillones (por ejemplo en Extremadura, donde gobierna el PP gracias al apoyo de IU) demuestran que las diferencias ideológicas que puede haber entre los programas electorales (que son precisamente las armas arrojadizas dialécticas que más se utilizan en mítines y debates en las campañas electorales para diferenciarse unes de otres) se diluyen como los grumos cuando les das muchas vueltas. 

Podría poner mil quinientos ejemplos de la mugre que no desaparece gobierne quien gobierne, de la mugre diversificada, pero voy a quedarme en el bucle este de seguir diciendo que votar no sirve para nada con dos citas de dos payancas:

«Las herramientas del amo nunca destruirán la casa del amo» 
Audre Lorde (1934-1992)
(escritora afroamericana, feminista, lesbiana, activista por los derechos civiles)

«Si votar cambiara algo, sería ilegal» 
Emma Goldman (1869-1940)
(activista anarquista, escritora)
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A la pregunta de una persona que pide el voto a "las izquierdas" de, ¿cuál es entonces la alternativa, cuáles son las propuestas?:
   
Las propuestas alternativas al voto por parte de la abstención que yo entiendo y practico, se trabajan y organizan desde lo colectivo. No sé si te ha dado la impresión leyéndome de que aspiro a ser una especie de bola de cristal del futuro cierto, o una especie de Mesías o un dispensador de respuestas. Si a ti te sirve votar, estás de enhorabuena, vas el 28 y cumples tu sueño. 

Tampoco he leído tus propuestas más allá del papel/panfleto y la caja. Me gusta de repente invertir el orden y desde la abstención pedirte/os explicaciones, exigir vuestra parte de responsabilidad; hay que acabar con esa insana costumbre de no pedir argumentos a lxs que votáis.
  
Lo único que me queda claro es que alguna gente que vota y mis amistades militantes en partidos no piensan abandonar la calle, cosa que me alegra muchísimo. De todas maneras, la calle se podría trabajar más dejando en la agenda menos tiempo para el partido. (Esto es lo que sucedió con la formación de Podemos, in fact, que se fueron los activistas a engrosar las filas del Partei y dejaron la calle hecha un solar).
  
No es necesario trabajar la calle con el carnet del partido, de hecho, esto espanta y levanta sospechas entre el activismo de base no-partidista. La fagocitación, la instrumentalización y todos esos fenómenos ya archiconocidos... pero me he perdido. 

Y lo de las armas, sí, se lo he oído decir a los tertulianillos de la derecha, que si no queremos votar socialdemocráticamente, será que somos unes violentos... Como si la urna no fuese violenta, o el gobierno o las instituciones o como si el poder pudiese sostenerse sin violencia. 
  
Las alternativas políticas y organizativas en los espacios no jerarquizados donde hay horizontalidad y autogestión nos enseñan que no hay atajos y que no es fácil. Muchísimo trabajo. 

Disfrutad la democracia representativa y espero de corazón que otrxs socialdemócratas voten lo mismo que tú, porque a ver cómo se entiende respetar las normas del juego y luego quejarse mucho y protestar porque no ha salido ganador tu equipo. Es el voto lo que está favoreciendo el auge de la ultraderecha y es la democracia la que legitima la participación de fachas para formar gobierno. Que no se te olvide.
  
Se suele culpar a la abstención de los resultados electorales cuando gana la derecha. Me parece un poco pobre, la verdad, como análisis político. Me parece un buscar culpables muy fácil y una manera de enfrentar a la gente desviándola de otras posibles vías políticas de organización. Me parece chantajista y me parece un círculo vicioso esto del voto útil para frenar a los fascismos.
  
Los fascismos que llegan al poder se articulan en torno a las urnas, no fuera de ellas. 
  
Cuando sólo había dos partidos que se alternaban en el poder, PP y PSOE, se pedía el voto porque venía la derecha y había que ir a las urnas con la nariz tapada a apoyar a un partido que estaba desahuciando a las familias y cambiando la constitución para beneficio de grandes corporaciones y empresas. Ahora otra vez, hay que ir a la urna porque vienen las derechas. Las derechas, ahora en plural. ¿Hasta cuándo? Hasta cuándo vamos a tener que ir a las urnas a solucionar los problemas derivados de las urnas? Es que no lo entiendo. Os juro que no lo entiendo. No veo la lógica ni el éxito de participar de algo así.

 Lucy Sombra
Activista, miembro de ARM

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jueves, 18 de abril de 2019

Responsabilidad por votar o no votar





Existe un afán masivo entre las personas "de izquierdas" de inculcar el miedo al "trifachito" para que se vote, al mismo tiempo que de "culpar" a quienes se van a abstener por convencimiento político. 

Los argumentos existen para las dos opciones. Lo que es intolerable es ese acoso y esa falta de respeto a la decisión de la abstención. 'Si no votas, luego no te quejes, vota aunque no estés convencidx, lo otro es peor...'; pero lo mismo se puede decir a la parte contraria, 'Si votas, luego no te quejes si siguen aplicando las leyes injustas de desigualdad en todos los ámbitos, sobre trabajo, vivienda, inmigración,  la represión en cualquiera de sus formas, la diversidad de las personas, sobre el medio ambiente, la salud, la educación, sobre la redistribución de la riqueza...'. Todo lo que en ningún caso se toca en lo esencial.

Lo que es un hecho es que la presión para cambiar leyes, para conseguir reivindicaciones, para que se cumplan las promesas electorales y hasta las leyes aprobadas en todos los congresos, senados, asambleas regionales, plenos municipales, etc, la ejerce finalmente la calle, la lucha organizada, la masiva indignación manifestada. 

Esa es la presión que temen y a la que finalmente se tienen que plegar los gobiernos de cualquier color, por eso el afán desde arriba, desde los poderes fácticos, de que participemos en las urnas para encauzar nuestro malestar, nuestro deseo de justicia y delegar en otrxs, 'que nos representen'; nada de democracia directa, 'espérate hasta dentro de 4 años y vota a otra delegación, no te organices en otro ámbito que el establecido.

Remacha esta gente de “izquierdas” que una cosa no está reñida con la otra, que se vote y también que nos manifestemos en la calle, pero la terca realidad es que los partidos políticos, intentan fagocitar -y muchas veces lo consiguen- los movimientos sociales queriendo tener el protagonismo, la dirección y el control para mover la situación cuando les conviene a sus intereses o dicho de otra manera, que no se les vaya de sus manos en ningún momento. Salir, adecuadamente, en fechas determinadas para desahogarnos y al día siguiente volver a casa a seguir viendo la tele, donde nos volverán a dirigir hasta nueva fecha. 

Los poderes fácticos dominan los medios de comunicación, la educación, la cultura y en definitiva nos marcan los objetivos para que nos sintamos felices con un consumo artificial, y ante todo individual, les encanta el término “familia” para encorsetarnos en un egoísmo que hacen pasar por generoso; ‘el otro’ se circunscribe a los tuyos, mientras que fomentan la desconfianza, cuando no el odio, hacia el resto, cuanto más alejado de tus iguales, más intenso. En todo caso, la solidaridad la hacen confundir con las donaciones (la caridad de toda la vida) y la lástima. 

Y todo este entramado escapa a ‘tu partido’, no lo puede controlar ni cambiar y si lo intenta, lo destruyen. No lo pueden permitir, las reglas del juego “democrático” son claras. El Sistema lo tolera si se somete, si no da problemas de fondo, incluso viene bien tener estas ideas en su seno, que se ilusionen con creer que se puede cambiar todo desde dentro. Una organización al margen es lo peligroso. 

Por eso, una vez dentro, domesticados, el mensaje es ‘Vota a los tuyos que velaran por tus intereses’ y todos tan contentos. La fiesta de la democracia te hará feliz. Que no te la estropeen.

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