viernes, 2 de septiembre de 2022

DECÍS QUE QUERÉIS ABOLIR LA PROSTITUCIÓN





Fotos y vídeos de Anti Represión RM.

Medio centenar de trabajadoras y trabajadores sexuales junto con personas aliadas del movimiento pro-derechos se han concentrado hoy, día 2 de septiembre por la mañana, frente a la sede del PSOE en Murcia para mostrar su repulsa a la aprobación de la que se ha conocido como 'ley del sí es sí' de la Ministra de desIgualdad doña Irene Montero. Las personas que se dedican al trabajo sexual son las que se verán directamente afectadas por esta nueva legislación que traerá más criminalización y marginalización del trabajo sexual, más vulneración de derechos y más victimización a un colectivo que lleva años reclamando que no se legisle para las putas sin las putas.

Algunos de los lemas que lxs trabajadorxs sexuales han articulado esta mañana dan testimonio del nivel de hipocresía de este Gobierno que se autoproclama feminista al tiempo que violenta, agrede y deja sin derechos a un colectivo de mujeres por no entrar en el canon cis hetero patriarcal blanco de «buena mujer», «buena esposa» o «buena madre».

«Los políticos son nuestros clientes»

«Folláis con nosotras,

votáis contra nosotras»

«PSOE Y PODEMOS la misma mierda son/

violando los derechos de la prostitución»

El abanico de las personas que se dedican al trabajo sexual es muy amplio, y las capas de represión que intersecionan incluyen también la migración y la condición trans, por lo que entre las reivindicaciones y discursos de las trabajadoras sexuales no sólo está la violencia machista y patriarcal del Estado, sino también la derogación de la ley de Extranjería y el reconocimiento de los derechos de las personas trans. El racismo y la transfobia se entrelazan en el día a diario de las vidas de las personas que ejercen el trabajo sexual.

Para combatir el mensaje, manipulado y perversamente tergiversado por las instituciones en el poder y sus medios de comunicación, de equiparar la trata y el trabajo sexual, es necesario hablar de la responsabilidad directa de la ley de Extranjería y, por ende, del Estado. Es por esto que, desde los colectivos de trabajadoras sexuales, se afirma una y otra vez que el Estado es el mayor proxeneta.

Con esta doble vara de medir, la creación de víctimas se hace condición necesaria para mantener las instituciones que comen de esas mismas subvenciones que, paradójicamente, da el Estado para «luchar contra la trata». La ley de la señora blancoacomodada Irene Montero viene a poner las cosas todavía más difíciles para lxs trabajadorxs sexuales que se ven una y otra vez reducidxs a la condición de víctimas, sin voz, sin participación política, sin derechos y sin agencia como sujetos políticos en las cuestiones que más atañen y afectan a sus propias vidas.

Legislar para el pueblo sin el pueblo es sello identificativo de los regímenes totalitarios; algo que rechina y no encaja para un Gobierno que repite como un mantra distópico que es el más progresista de la historia.

Adjuntamos imágenes de la convocatoria de esta mañana, junto con el manifiesto que han leído las trabajadoras sexuales y un vídeo con los lemas y los carteles que son autoexplicativos e ilustran a la perfección las lógicas patriarcales que se ocultan detrás de los discursos y prácticas abolicionistas y prohibicionistas.

Desde los colectivos antirracistas y transfeministas, todo nuestro apoyo a lxs trabajadorxs sexuales. Seguimos adelante, compañeras.

SIN PUTAS NO HAY FEMINISMO















MANIFIESTO:

DECÍS QUE QUERÉIS ABOLIR LA PROSTITUCIÓN

Decís que queréis abolir la prostitución. Pero no lo vais a conseguir. Sólo vais a hacer nuestra vida mucho más difícil y peligrosa, mientras tranquilizáis vuestras conciencias y llenáis vuestras barrigas con nuestro sufrimiento.

La prostitución no se puede abolir tirando de Código Penal, como pretende esta proposición de Ley “para prohibir el proxenetismo en todas sus formas”, y la coletilla de la Ley de Libertad Sexual que ya nos ha prohibido publicitarnos.

No se puede abolir pasando de llamarnos “malas mujeres” a llamarnos “víctimas” y “enfermas mentales” como justificación. Seguimos siendo las mismas personas valientes, abnegadas, trabajadoras, contentas de estar sacando adelante a nuestras familias sin hacer nada malo. Y sin embargo nos despreciáis.

- Nos queréis dejar sin forma de anunciarnos para captar a nuestra clientela.

- Nos queréis dejar sin clubes ni casas donde trabajamos

- Queréis impedir que nos alquilen un piso o una habitación para trabajar de forma independiente

- Queréis multar a nuestros clientes con la intención de dejarnos sin clientes y sin ingresos

QUERÉIS ASFIXIARNOS, QUERÉIS MATARNOS DE HAMBRE

En realidad no queréis abolir la prostitución: queréis abolirnos a nosotras: las malas mujeres. Las que no usan su cuerpo “como Dios manda”. Las pecadoras.

Y ahora, como ya no está de moda decir que somos pecadoras, ahora nos llamáis “víctimas”

No somos víctimas: somos trabajadoras con derechos que no se nos reconocen, y esta falta de reconocimiento y protección es lo que permite que se nos siga explotando.

Somos víctimas de vuestra incompetencia. Víctimas de vuestra falta de interés por defender nuestros derechos y nuestras decisiones. Víctimas de vuestros prejuicios. Víctimas de vuestra falta de empatía y sororidad.

Como talar el bosque para evitar incendios: acabar con la prostitución para que no haya explotación. ¿No se os ocurre otra forma mejor de defendernos? ¿Tal vez podríais ofrecernos alternativas, pero dejar que tomemos nuestras propias decisiones? ¿Tal vez podríais escucharnos de una vez?



¿QUERÉIS ESCUCHAR NUESTRAS REIVINDICACIONES?:

- Claro que queremos que ofrezcáis alternativas laborales. Pero de las buenas. Que de las malas ya venimos. Pero queremos que se ofrezcan, no que se impongan, sin presiones ni coacciones: nadie debe decidir por nosotras

- Queremos papeles para todas. Sabemos que muchas compañeras inmigrantes dejarían la prostitución por un trabajo normalizado, si consiguieran su permiso de residencia.

- Queremos seguridad. Queremos que las fuerzas de orden público nos protejan de verdad. Que no nos multen ni nos expedienten. Que no nos coaccionen ni nos amenacen.

- Queremos que se nos proteja de la explotación. Pero no que se cierren nuestros lugares de trabajo y nos quedemos en la calle. No es tan difícil de comprender.

- Y queremos derechos, los mismos derechos que el resto de trabajadores, derechos que se nos niegan absurdamente porque alguien en un lejano despacho dice que “lo nuestro no es un trabajo”.

Y mientras sus señorías deciden si “lo nuestro” es un trabajo o no es un trabajo, miles de compañeras sufren abusos laborales, sufren explotación, y sufren agresiones que quedan impunes.

¿Por qué hay empresarios que abusan de nuestra necesidad económica y nos explotan? Porque pueden. Porque los poderes públicos se lo permiten. Porque es más fácil mirar para otro lado. Porque, según algunos, lo que deberíamos estar haciendo es fregar escaleras.

Claro “es que lo nuestro no es un trabajo” y, claro “como vamos a poder disfrutar de derechos laborales”.

Deberíamos estar discutiendo de derechos. Pero apenas estamos luchando para que no nos borren del mapa. Apenas para sobrevivir.

Si no nos queréis escuchar, DEJADNOS EN PAZ

#TrabajoSexualEsTrabajo

VÍDEOS:






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jueves, 11 de agosto de 2022

'Cisexismo y Salud. Algunas ideas desde otro lado' de An Millet: reflexiones y propuestas sobre la experiencia trans desde el otro lado del consultorio

An Millet (Buenos Aires, 1990)

Por Lucía Barbudo

An Millet tiene una identidad amplia. Miembro de la disidencia sexual desde que descifró que nunca fue una chica, lesbiana desde los 16 años y militante de asambleas que propulsan y accionan el cambio social (Asamblea Lésbica Permanente y Serigrafistas Queer, entre otros espacios), se podría decir, citando a Whitman, que Millet es vasto y contiene multitudes. Como muches de nosotres, habita lugares diferentes simultáneamente y vive las contradicciones que resultan de complejizar lo personal y lo político. “Mi nombre es An, no fue el primer nombre que tuve y el costo que significó cambiarlo ha pedido mucho de mí. Soy humano, blanco, flaco, capaz, neurotípico o cuerdo, soy bajito, universitario, caderón, me crié en el conurbano norte de la Ciudad de Buenos Aires. En mí se intersectan una diversidad de privilegios y opresiones que tienen mucho que ver con que esté escribiendo este libro.” Desde la intersección de ser trabajador social y activista lesbiana transmasculina por los Derechos Humanos y, más concretamente, por los derechos de las personas lesbianas y trans, ha escrito su primer libro 'Cisexismo y salud. Algunas ideas desde otro lado', publicado por la editorial independiente argentina Puntos Suspensivos dentro de la colección Justicia Epistémica. “Apostamos por un conocimiento desde nosotres y para todes”, señala la editorial, mostrándose muy consciente del borrado de las personas trans en los campos de producción y difusión del conocimiento.


An Millet viene a expaña* en un momento en el que el feminismo hegemónico sigue insistiendo en su cruzada por el apartheid genital. Este verano está de gira de presentación de su texto, haciendo parada en Barcelona, Girona, Madrid y Menorca. La ruta lo llevará a presentarlo también en portugués en un centro cultural de Oporto para finalmente acabar el tour en Brasil. “Me he encontrado con relatos y trayectorias muy parecidos en territorios muy diferentes. Esto nos da la pauta de que el cisexismo, en tanto que sistema y estructura, opera de maneras muy similares incluso en contextos geopolíticos muy distintos.”, señala An. “Siento que hay una potencia inconmensurable en que textos producidos en el Sur Global puedan ser escuchados, atendidos, usados en otros territorios, sobre todo, en el Norte Global. Esto pone en jaque la historia eurocentrada, traza puentes intercomunitarios y crea una red que me parece preciosa, con una potencia enorme”, reflexiona el autor sobre la acogida de su texto en las distintas presentaciones.

An Millet: Cisexismo y salud. Algunas ideas desde otro lado


El libro de An nos presenta un texto que está a caballo entre el ensayo político, el diario personal, las memorias laborales y, como siempre pasa con la política, la terapia: “A mí me pasa que darle sentido a mis angustias y encontrarles sus bases sociales me ayuda a sentirme un poco mejor”. Millet aprovecha muy bien este eclecticismo para llevarnos de la mano a través de la búsqueda de su propia identidad (que no es otra que la de encontrar sus propias palabras para nombrarse), compartirnos reflexiones sobre las (siempre) múltiples realidades trans, y cuestionar su propio papel como trabajador social dentro del engranaje del Cistema** en el ámbito de la salud pública. Como buen activista asambleario de fuertes creencias y prácticas en el valor de lo colectivo, podemos leer que An hace en varias ocasiones hincapié en eso de “pensar juntes”. Efectivamente, pensar es un verbo colectivo. El resultado es un texto que nos hace, literalmente, muchas preguntas, nos interpela proponiéndonos participación y diálogo, una herramienta pedagógica en el formato de un libro-conversatorio con el que poder desmantelar las estructuras cisheterosexistas haciendo las preguntas pertinentes; parafraseando al autor: preguntar para aprender a preguntar.

Otra de las cuestiones fundamentales que me parece que se plantean en este libro es el tema de la accesibilidad que las personas trans y personas no binarias tienen al Sistema de Salud. En el momento en el que una persona trans pone un pie dentro de una de sus instituciones, se activan una serie de violencias que las personas con privilegio cis nunca tenemos que soportar. Como describe Millet lúcidamente, el Sistema de Salud te mira sin ojos, y es desde ahí que juzga y discrimina sin entender ni ver lo que tiene delante. Si por algo se ha caracterizado históricamente la ciencia médica es por ser el baremo legitimador de todo tipo de discriminaciones y desigualdades, intentando revestir de Verdad Absoluta, bajo el pretexto de ser indiscutible porque es ciencia, lo que no es más que pura subjetividad ideológica. “Me interesa especialmente saber qué se ve desde nuestro lado del consultorio”, escribe An.

Me parece interesantísimo, desde el punto de vista dialéctico, desde la re-codificación de la violencia y desde la agencia del sujeto trans, el juego de espejos que propone An Millet en el subtítulo de esta primera obra: “Algunas ideas desde otro lado”. Ese otro lado es la otra parte de la mesa de la consulta; es hacia donde apunta el altavoz de la sala de espera que anuncia el nombre equivocado; es el uso del pronombre que ya te han dicho que no es, pero la administración se sigue empeñando en usar; son los formularios desenfocados; son las casillas que faltan. “Les vemos la mirada”, anuncia An mientras sostiene el espejo, “Les vemos las ideas y las prácticas, las preguntas desubicadas, los comentarios que no vienen al caso, ¿no se dieron cuenta de que de este lado del lente también se ve?” La propuesta de An, desarrollada en la segunda parte de su ensayo y que lleva por título “Descisexualización”, es potente, revolucionaria e increíblemente ambiciosa: desaprender las violencias, desgenitalizar las instituciones, desheterosexualizar el Cistema entendido como espacio público, cuestionar (en todos los ámbitos y, más concretamente, en la salud) los códigos relacionales donde opera el género envuelto en la carcasa tramposa y equívoca del aspecto físico. Se hace necesario, para ello, reconocer, en un ejercicio de memoria y justicia histórica, que les profesionales se han formado en toda su trayectoria educativa dentro de unas dinámicas de poder que han sido naturalizadas y asimiladas como “normales” creando espacios de injusticia y desigualdad: “Pienso que el conflicto no radica tanto en la ausencia de formación profesional, sino más bien en el cisexismo imperante en todas las trayectorias educativas.”

La crítica fundamental de Millet al cisexismo se desarrolla en paralelo con la dinamitación de “la normalidad”, entendida como un espacio de producción de lógicas hegemónicas que generan exclusión. Las estructuras cisexistas operan entonces en las personas trans de la misma manera que lo hace el racismo, el patriarcado o el capacitismo sobre otros grupos discriminados, violentados y oprimidos. La normalidad es el glosario sociocultural que explica y desarrolla las normas, lo que es y lo que no, lo que debes ser y lo que no, dónde debes entrar y dónde no. La normalidad es el espacio seguro donde se mueven, de manera automática, privilegiada e irreflexiva, todas las personas que encajan. “El motor de este libro reside en la convicción de que podemos aportar a la producción de procesos de salud-enfermedad-atención-cuidados más justos, de mejor calidad y menos dolorosos”, concluye. Brindemos por eso, An. Gracias por este ensayo imprescindible.

*Digo ‘expaña’ por sentir la patria como algo flácido y minúsculo y por haberme divorciado felizmente de este país y de sus tantas decisiones necropolíticas de fronteras.


**Juego de palabras que hace uso del prefijo –cis para denunciar que el mundo (Sistema) en el que vivimos invisibiliza o excluye a las personas trans.

jueves, 21 de julio de 2022

Las escuelas de la masculinidad y la feminidad son un thriller de terror psicológico en ‘Homicidio’ de William Castle




Inquietante fotograma de HOMICIDIO, de William Castle

Por Carla Boyera

Este film del año 1961 vio la luz en Hollywood tan sólo un año después de que se estrenara 'Psicosis', obra magna del cine de suspense que marcó un antes y un después en las posibilidades cinematográficas de los trastornos de personalidad para crear guiones altamente perturbadores. Junto con el estreno en 1964 de ‘El caso de Lucy Harbin’, liderada por la interpretación de una Joan Crawford que, una vez más, se come la pantalla, (‘Straitjacket’ en su título original y también del director que hoy nos ocupa, el grandísimo William Castle) estas tres películas son clave para reflexionar sobre qué entramados y narrativas patriarcales puede haber detrás de la enfermedad mental. En los tres largometrajes, el matrimonio, la familia, los traumas infantiles y las herencias van a tener un papel central y serán el hilo conductor de todas las tramas.

Los primeros cuarenta y cinco segundos son de lo más friki: vemos al director, William Castle, vestido de traje y corbata, sentado en un setting de lo más hogareño, de espaldas a una chimenea bordando aguja en mano mientras se fuma un puro. De fondo suena esa clásica música instrumental de cuando Hollywood quiere evocar lo doméstico. William comienza a hablar a cámara dirigiéndose directamente a nosotres, les espectadores, sonriendo ligeramente mientras abre un campo semántico en torno a las narrativas de lo sobrenatural. Mientras la aguja sube y baja perforando el telar, William nos pasea por sus películas anteriores (‘La mansión de los horrores’ y ‘Escalofrío’ de 1959 y ‘Los trece fantasmas’ de 1960), para acabar, cómicamente y con un aire de entrañable abuelo cuentacuentos, presentando este film.

La película se ubica un par de años antes de que se inaugure la década de los 50 en Solvang, un pueblo de California fundado por daneses a principios del siglo XX; un detalle geográfico nada gratuito teniendo en cuenta que Helga, testigo mudo durante toda la película, es oriunda de Dinamarca y es allí donde inexplicablemente lleva al recién nacido Warren tras la muerte de sus padres y donde va a conocer a la inquietante Emily. La película comienza donde empiezan todos los traumas infantiles: en la casa paterna, más concretamente, en el cuarto de juegos donde vemos en un breve flashback a les hermanes Warren y Miriam Webster.


Emily, la protagonista, mucho más que una femme fatale


El entrenamiento en la masculinidad y en la feminidad hegemónicas se va a ver ejemplificado en los personajes de Warren y Miriam: dos hermanes del mismo padre, pero de distinta madre, de quienes se esperan cosas muy diferentes en la vida porque así lo ha querido el destino que viene determinado por la entrepierna. En los regímenes patrilineales la herencia y la entrepierna guardan una estrecha relación.

Las estructuras que se activan en las escuelas de la masculinidad y la feminidad son de dominación y subordinación respectivamente y operan en el afuera y en el adentro en dos niveles diferentes: el afuera sería el discurso social concretado en la educación físicoemocional (en este film la institutriz Helga, siguiendo las órdenes del pater familias, alecciona a Warren para que ‘sea un hombre’). En el régimen heterosexual, este comportarse ‘como un hombre’ (en inglés se expresa con el elocuente y visual verbo “man up”) comporta no sólo el cuerpo (gestos, maneras de estar en el mundo) sino también el carácter: la hombría es hábitat natural de la seriedad, la disciplina, el ceño fruncido y estar a la altura de una herencia de diez millones de dólares exige una masculinidad bien concreta, una que sea consciente de su poder y estatus de autoridad. Quebradizo hilo patrilineal que puede romperse en el momento en el que Warren, como vemos al comienzo del film, le quita la muñeca a su hermana para jugar con ella. ¿Cómo interviene la escuela de la masculinidad con Warren? Fácil: a base de palos; es así como se hace (que no nace) un hombre.

Por otro lado, la hermana se ajusta perfectamente al canon femenino: es dulce, naive, amorosa, sonríe constantemente y es infinitamente comprensiva. Miriam (Patricia Breslin) es infantilizada y apartada de las decisiones de hasta su propio negocio (ya deciden por ella su hermano o su futuro marido). Ella es un personaje condescendiente, blandito, asustadizo y obediente. La feminidad buena, la que no desafía al statu quo en el régimen patriarcal.

El contrapunto a esta feminidad lo va a proporcionar el personaje de Emily (Joan Marshall), una danesa fría de expresión seria y mandibulosa que encarna la otra. Es cruel y villana, la feminidad mala, la vagina dentata, la que finge amar por interés, la que quiere el poder que ambiciona y sin embargo no le corresponde por haber nacido con vulva. Pero Emily va mucho más allá de la simple y estereotipada femme fatale: el entramado psicoemocional que despliega vendrá a complejizar su personaje hasta límites insospechados.
 
Fotograma de Helga descendiendo imponente las escaleras al encuentro de Emily


Por último, la tercera mujer en torno a la cual gira la trama es la misteriosa Helga (Eugenie Leontovich), una mujer que se nos presenta simbólica y literalmente atrapada (va en silla de ruedas) entre el pasado y el presente y cuya imponente figura conservaremos para siempre grabada a fuego en nuestra memoria descendiendo sobre una plataforma por esas escaleras a medida que se va acercando a su cuidadora, la sádica Emily. Aunque inválida en su silla de ruedas e incapaz de articular palabra por un ictus que sufrió hace años, su rostro impasible, su rigidez corporal y su fuerte y altiva mirada hablan más de su carácter que de su condición física; estamos ante lo opuesto a una persona desvalida: su atroz participación en aquello que no se nos revelará hasta el final de la película, cuando finalmente abrimos los ojos a toda la historia, no nos deja espacio para sentir compasión por ella.

Finalmente, un desenlace apoteósico (con otra cómica incursión del director en un momento de máxima tensión) consigue que caigan las máscaras al mismo tiempo que se nos descuelga la mandíbula. La revelación de la trama haría que le creciera el pelo de espanto al mismísimo Hitchcock. De esos finales que te obligan a ir para atrás a reconstruir toda la película. Sorpresivo y paralizante, un relato de más de 60 años de total actualidad y vigencia que cobra valor ante los inexplicablemente remasterizados discursos esencialistas sobre el género. Una película para pensar sobre la educación, la identidad y los traumas que derivan de experiencias vividas en el núcleo familiar que pueden resultar altamente violentas, como violento es, sin ninguna duda, que no te dejen ser quien eres.

martes, 19 de julio de 2022

Las mujeres que performan o parodian masculinidades es el drag más invisibilizado: Entrevista a cuatro drag kings



Los drag kings de El Bancal de Candanga. De izquierda a derecha Robin, Ulysses, Dicko y DEMO @titoplaza_foto



Por Lucía Barbudo

Las genealogías son urgentes si vienes de una historia que nadie cuenta, si tu árbol genealógico crece y se expande sin genes. Ulysses Ménade surgió, cual Anteneo, de la cabeza sin útero de su madre Malva. Los sistemas reproductivos cuir son extraordinarios: sin necesidad de órganos sexuales liberan sus esporas que prosperarán si el entorno es favorable, como le pasa a cualquier ser vivo. Dicko Tomic y DEMO son dos esporas liberadas del cuerpo y tierna materia gris de Robin Metamorfic@. Sí, son todes hijes protésiques de la Haraway y andan cada vez más mezclades y revueltes en ese laboratorio del género que es El Bancal de Candanga. La orientación sexual en el caso de las artistas drag queen es mayoritariamente gay. Sin embargo, las representaciones king en este colectivo drag murciano son enteramente performadas por bisexuales (mujeres y personas no binarias): “Nuestra bisexualidad es algo que permea la performatividad de nuestros drags”, concluyen.
Dos drag kings y dos drag cuir: buffet libre de masculinidades

Ulysses se define como un drag king que performa una masculinidad “fluctuante”, tal y como anuncia su propio nombre: “Mi drag se llama así porque es un viajere del tiempo, del espacio y del género: a veces es una masculinidad más hegemónica, otras veces más cuir, con más pluma… Tanto es así que puedo empezar una actuación como king y terminarla como queen”. DEMO lleva poco tiempo en el drag y quizás por eso afirma que su masculinidad está en construcción: “Me interesa la parte escénica del drag, eso de habitar lo masculino, vivir en mi cuerpo la masculinidad. Aún no me he decidido sobre qué masculinidad performar, pero creo que soy bastante marica.

”Por otro lado, aunque Robin confiesa conectar con eso de parodiar una masculinidad más machuna, no le gusta performar una masculinidad tóxica: “Quería que mi drag tuviera pluma independientemente de lo que estuviera performando. Tengo que decir que como drag cuir, fluyo en el espectro de género cuando performo”. Dicko lleva dragueándose un año, fue a la pasarela que el colectivo travesti hizo en el Huerto de Santa Eulalia y quedó fascinado: “Yo vengo de un entorno conservador, para mí el drag y el Bancal suponen un espacio de libertad que en otros espacios de mi vida no tengo. En mi primer drag, performé una masculinidad muy rancia, muy machirula, y ese personaje ha ido evolucionando”.
El arte como acto político, la política hecha arte

Las alianzas masculinas han sido las que cultural e históricamente han sostenido (y siguen sosteniendo) el patriarcado, aunque no sólo: las mujeres también apuntalan estas estructuras a través de la defensa y la práctica de lógicas machistas y misóginas. En este sentido, la transformación artístico-escénica de estos cuatro cuerpos-leídos-como-mujeres en drag Kings, tienen el potencial político de boicotear el patriarcado desde el escenario: “Representar la masculinidad desde un cuerpo que no es leído como masculino le abre las costuras al género y es algo muy político”, sostiene Ulysses. “Como lleva ya tiempo señalando el feminismo, la masculinidad es lo universal, lo genérico, lo que no está marcado y la gente piensa que eso no se puede ni alterar, ni reinventar. En los drag King aparecen modelos de masculinidad alternativos que son muy valiosos, como pasa también con las bolleras butch”, afirma DEMO, quien además, establece una diferencia fundamental entre los artistas king y las queen: “Enlazando con el capitalismo, la mayoría de drag kings, a diferencia de las drag queens, somos personas politizadas, gente con cierta conciencia anticapitalista o antisistema”.



Acción performática de los Drag Kings de El Bancal de Candanga pre 8M en el Huerto de Santa Eulalia @loyolasser


Siguiendo a Judith/Jack Halberstam y lo mucho que escribió sobre masculinidad femenina, es más que lícito pensar que las propuestas de nuevas masculinidades vienen por parte de las mujeres, y no sólo las bolleras butch, sino también las mujeres hetero masculinas, las bisexuales, las personas andróginas, las personas no binarias y, por supuesto, toda la peña cuir. La masculinidad hegemónica, la más risible y parodiable, es la que políticamente desde los feminismos se propone deconstruir. Es fácil desmontar esa masculinidad cuando se hace con ella un chiste.

Pero Dicko también se muestra crítico cuando desde el drag se ofrece una visión encasillada: “Me aburre un poco cuando intento buscar referentes y todo lo que encuentro es una butch haciendo de machirulo”. Los kings murcianos son ambiciosos: intentan desarticular la asociación de determinados cuerpos o incluso la misma idea de genitalidad con la masculinidad: “Queremos tíos con tetas”, sentencia Robin. Esto entronca con el discurso trans: “No queremos chafarnos el pecho con un binder o tener que ponernos paquete para representar lo que es un hombre: hay tíos con vulva y tíos con tetas y nos gusta representar eso también. Representamos una masculinidad donde no queremos esconder nuestro cuerpo-leído-como-mujer para representar la masculinidad”. O dicho de otro modo, como reformula DEMO: “La masculinidad no hegemónica no es simplemente tíos que no sean unos capullos, es algo mucho más complejo, algo que va más allá”.
Masculinidad sobre el escenario y fuera de él

El drag posibilita, por esa incursión en lo masculino y reapropiación de la masculinidad, el empoderamiento femenino a través de la identidad King. Ahora bien, en este caso, desde lo cuir (Dicko) y lo no binario (Robin), habría que afinar más diciendo empoderamiento desde identidades de género que no sean masculinas. “Como drag queer estoy mucho más despierta a ver cosas que antes en mi caso estaban sin reflexionar, como la bifobia. El drag te hace ser capaz de leer mejor las violencias”, dice Dicko.

Para Robin, como persona trans no binaria, los pensamientos que surgen son otros: “Para mí la feminidad hegemónica (como andar en tacones) es algo increíblemente performativo, en este caso, muy high femme. Yo puedo acceder a esa forma extrema de la feminidad cuando estoy con mi personaje en su forma queen. Con el king me pasa a la inversa: saco mi súper macho. Algo que me gusta mucho es que la Robin queen sea dominante y que Robin king sea sumiso, es como que dentro del estereotipo, me gusta cargarme lo que socialmente se asume a un género u otro.”

En el caso de Ulysses, la representación de la masculinidad se ha extendido a ámbitos de su vida que trascienden el escenario: “Haciendo drag, empiezas a ver el monstruo que es el género. Yo utilizo la expresión de la masculinidad normativa tal y como es leída socialmente para posicionarme en el espacio público cuando estoy en un ambiente hostil. Puedo sacar mi drag sin necesidad de maquillarme y empoderarme de esa manera”.

Para DEMO, la apuesta estética es el punto de partida que permite generar un discurso político en torno a la apariencia y la expresión de género: “La androginia es mucho más accesible si eres flaca. Aunque socialmente siempre he sido leída como chica, el privilegio flaco me ha permitido mostrarme andrógina simplemente rapándome la cabeza. Con el feminismo aprendí que mi valía como persona no estaba circunscrita a la belleza. No hace falta adscribirse a un género concreto para sentirse poderose, ni para empoderarse. La belleza se deconstruye más en el drag cuir que en cualquier otro drag. Igual que se dice que el feminismo ha traído las gafas moradas, nosotres queremos traer las gafas travestis para deconstruir el género”. Sobre el privilegio flaco y la expresión de género tristemente asociada a la normatividad de un tipo de cuerpo, Robin afirma: “Envidio el privilegio flaco porque posibilita la androginia mucho más, la confusión de género. Es muy difícil que te lean como un cuerpo no-mujer cuando tienes una talla 120 de pecho”. Dicko es de la opinión de que, gracias al drag, se puede experimentar con la belleza y los estereotipos asociados a ella: “Te transmite una belleza que no eres capaz de categorizar y eso descoloca y mola”. Es lo que hace por ejemplo La Yelo. “No es casualidad que seamos todes bisexuales, como decíamos antes, y nos resulte tan natural fluir tanto en y con el género”, sentencian.
Patriarcado con maquillaje y peluca: transfobia, machismo y misoginia en Drag Race

“En más de veinte puñeteras temporadas de Drag Race no ha habido ni un solo concursante drag king”, se quejan los kings. “Ha habido varios chicos trans (que hacían drag queen) y personas no binarias, pero un drag king nunca. La escena drag ha estado dominada por hombres gays y es cero casualidad que el drag más invisibilizado es el hecho por mujeres que performan o parodian masculinidades”. Sobre la necesidad, que puede ser interpretada como bastante tránsfoba, de adaptarse a la normatividad de los cuerpos binarios (masculino/femenino), Ulysses comenta: “Salió una drag queen que era trans (y que al final se quedó de las últimas) que cuando se presentó al casting no se había operado el pecho y RuPaul hizo unas declaraciones en las cuales dijo que si llega a presentarse con tetas, no la hubiera cogido.”

El término realness (tener apariencia de realidad, de verdad), de hecho, puede ser interpretado desde una óptica tránsfoba ya que legitima o valida a unos cuerpos sobre otros. “En una de las temporadas, a un concursante le llamaron la atención por no haberse ocultado bien el pene en una prueba de bikinis. RuPaul le echó la bronca máxima por no haberse hecho bien el tucking (el proceso de esconder pene&escroto para su total desaparición visual). Es cosificante que haya un control tan estricto sobre la genitalidad de los cuerpos. El énfasis enfermizo sobre la figura de reloj de arena y el tipo de estética (súper maquillaje, pelazo, uñas perfectas) que se tiene que asociar a la feminidad y, consecuentemente, lo que se premia y lo que no, es misógino y es cissexista, tránsfobo y gordófobo. Y todo el drag no es así. En este sentido, RuPaul ha hecho mucho daño”, comentan los kings.

Las propuestas artístico-escénicas de RuPaul son, en su mayoría, feminidades mainstream dedicadas a amenizar a un público capitalista y no politizado. En contraposición a esto, el Bancal de Candanga tiene drag queens que son icónicas en sus propuestas de jugar y mezclar el género, que muestran otras feminidades disidentes y subversivas, precisamente porque el lugar desde donde performan es político, precario y superviviente. “Estas son las drag queens a las que aplaudimos y las que nos representan”.



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viernes, 8 de julio de 2022

NO NACEMOS MACHOS


Foto de portada del libro No nacemos macho

 Por Lucía Barbudo

NO NACEMOS MACHOS

Cinco ensayos sobre la deconstrucción de la masculinidad patriarcal para repensar y analizar qué pueden hacer LOS HOMBRES en su proceso hacia una convivencia estructuralmente no violenta y sistémicamente no privilegiada. La ideología de género (patriarcal, la de toda la vida) se ha usado para la naturalización y socialización de la masculinidad hegemónica, para hacer, como lúcidamente expresa Robert Kazandjian, el «equipaje de género» que transportamos. Me gusta especialmente cómo Kali Halloway explica las nefastas consecuencias de la construcción del hombre no sólo para nosotras, sino para ellos mismos: asesinatos, suicidios, muertes en guerras, salud mental, población penitenciaria, «comportamientos destructivos que abarcan desde lo socialmente permitido, como la adicción al trabajo, a lo punible, a las drogas o a la violencia».


De entre los cinco textos destaco, por alusiones, el de Cecilia Winterfox: «Las feministas no son responsables de educar a los hombres» porque a veces yo tampoco tengo el c0ñ0 pedagógico y responder con la serenidad buenista de profesora devenida azafata de congresos 24/7 a las agresiones no sólo no es posible, sino que es una pérdida de tiempo: «Los hombres no tienen el derecho de esperar que las feministas los eduquen. [... ] El feminismo amable no sólo no funciona, sino que es, realidad, contraproducente [... ], sirve para reforzar las estructuras de poder existentes y nos aleja de promulgar el cambio real». Un hombre que se revuelve molesto ante conversaciones que lo ponen contra las cuerdas y acaba usando el argumento de la Policía del Tono es una pérdida de oxígeno. No se puede accionar políticamente el cambio desde la condescendencia, y cada uno tiene la obligación ética de hacerse responsable de su ignorancia. Ahora con google, la wifi y los datos ilimitados no tenéis excusas, amigos.
Ahora bien, tampoco creo que se pueda ambicionar esa transformación profunda y global desde la exclusividad de espacios no-mixtos o desde nombrar a los hombres como 'aliados', como si fueran feministas de segunda.
Ojalá más hombres realmente enfadados y jodidos con y por el patriarcado. Con ellos sí estoy dispuesta a hablar y a escuchar. No de lo que tengo que hacer yo, sino ellos.
A menudo me genera cierta urticaria políticomental pensar en los hombres como 'víctimas' del patriarcado. Leí esos análisis en Mercedes Juliano y más recientemente en bell hooks y no termino de verlo. Esta mañana he entendido por qué. Como acertadamente señala Klaudio Duarte: «Si bien el patriarcado oprime a los hombres, conservamos intactos los privilegios que nos otorga. Mientras los varones no soltemos esos privilegios, esa idea de que somos víctimas del patriarcado no va a poder ser asumida por nosotros».
Después de ver, año tras año, campañas supuestamente feministas contra la violencia machista que van destinadas a mujeres, después de ver cómo las campañas de prevención de embarazos iban casi exclusivamente destinadas a nosotras,
POR FIN unos textos que reflexionan sobre las tareas pendientes de los tíos y su responsabilidad a la hora de organizar y participar de una transformación que nos libere a todes.
Termino citando a Klaudio Duarte otra vez para reflexionar sobre el binarismo de género: «Se puede ser hombre, colaborativo, solidario, tierno y no hay que desarrollar el lado femenino de la masculinidad, sino que hay que desarrollar ese aspecto de la masculinidad que ancestralmente parece que tuvimos los seres humanos y que por esta evolución del patriarcado se instaló como una negación para los varones».
La lluvia fresca de las teorías y existencias queer con su promesa y amenaza de destruir los géneros abre paso, tal y como yo lo veo, a una rambla en cuyo caudal embarrado y turbio se irán felizmente a la mierda todo el imaginario y los estereotipos de género asociados a la imbecilidad última que supone hablar de 'lo masculino' y 'lo femenino'. A quién hay que rezarle para que llegue el temido «borrado» de mujeres y, por supuesto, el de hombres.


Gracias Linda Pornsánchez, amiga y referenta, por el préstamo; tus libros y tus enseñanzas nunca decepcionan.
Me encanta cuando coincidimos en el feminismo que ya perdió la paciencia.
«No nacemos machos», ediciones La Social
(2017, Ciudad de México)

Puedes descargar el texto del libro




Este artículo fue publicado en primer lugar en Kaosenlared.net : NO NACEMOS MACHOS

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viernes, 1 de julio de 2022

Protesta para denunciar los asesinatos de la valla de Melilla


CONCENTRACIÓN en Murcia en denuncia de los asesinatos en la valla de Melilla y contra las políticas migratorias racistas. 29 de junio de 2022


Cientos de personas participaron convocadas por numerosos colectivos, entre los que nos encontramos, frente a la Delegación del Gobierno, para protestar y visibilizar las consecuencias de entregar a Marruecos al pueblo saharaui a cambio de que actúen a cualquier precio en las políticas racistas de las fronteras comunes.
 
Performance en la concentración frente a la Delegación del Gobierno


Como indica el MANIFIESTO que se leyó:
LA MASACRE DE MELILLA NOS RECUERDA QUE EL ACUERDO DE INMIGRACIÓN ENTRE ESPAÑA Y MARRUECOS, ASESINA
 
"Las personas, entidades sociales, políticas, sindicales,… que hoy participamos en esta concentración asistimos con enorme tristeza, indignación y gran preocupación. Las imágenes de lo que ha sucedido durante el viernes 24 de junio en la frontera entre Nador y Melilla, que ha costado la vida a más de 35 personas y centenares de heridos, no se nos van de la cabeza, tampoco las palabras del gobierno de España que calificó esta situación como de "asalto bien resuelto" culpando a las mafias de lo sucedido.
Las personas muertas, heridas, golpeadas, hacinadas, recibiendo un trato de todo menos humano son el símbolo trágico de las políticas europeas de externalización de las fronteras de la Unión Europea con la complicidad de los países del sur, Marruecos. La muerte de estos jóvenes africanos procedentes de países como Sudán, Chad, Níger o Eritrea,… en las fronteras de la “Fortaleza Europa” nos alerta sobre el carácter mortífero de la cooperación en materia de seguridad sobre la inmigración entre Marruecos y España.
 
La dureza del dispositivo policial y el trato inhumano para repeler este intento de acceso en el lado marroquí, son hechos preocupantes que suponen graves vulneraciones de los derechos humanos. Y por otra parte, como ha sucedido en situaciones similares previas, en el lado español se observan graves vulneraciones y extrema violencia por parte de los agentes allí destacados para realizar lo que han venido a denominar “rechazos en frontera”, con decenas de personas lesionadas, algunas de ellas que podrían ser menores de edad, todas con más que probable perfil de protección internacional y, al mismo tiempo, permitiendo el acceso a territorio español de la gendarmería marroquí para apoyar esta nueva masacre.
 
Las condiciones de la tragedia del pasado viernes se vienen sucediendo desde hace varias semanas. Las campañas de detenciones, las redadas en los campamentos y los desplazamientos forzados contra las comunidades migrantes de Nador y su región presagiaban este drama escrito de antemano. La reanudación de la cooperación en materia de seguridad en el ámbito de la migración entre Marruecos y España en marzo de 2022 ha tenido como consecuencia directa la multiplicación de las acciones coordinadas entre ambos países.

Desde hace más de un año y medio, los emigrantes de Nador no tienen acceso a medicamentos ni atención sanitaria, sus campamentos han sido incendiados y sus bienes saqueados, sus escasos alimentos destruidos e incluso se ha confiscado la poca agua potable de la que disponen en los campamentos. Ante esta nueva mortandad en la frontera sur, y dada la magnitud del número de víctimas humanas, que desgraciadamente se verá incrementado, las entidades que aquí nos concentramos queremos manifestar lo siguiente:
 
✓ Expresamos nuestras más profundas condolencias a las familias de la victimas.
✓ Condenamos la falta de atención rápida a los migrantes heridos, que ha aumentado el número de víctimas. Exigimos que se preste una atención sanitaria adecuada y de calidad a todos los hospitalizados a raíz de esta tragedia.
✓ Exigimos a las autoridades marroquíes que procedan a la identificación y devolución de los restos de las victimas a sus familiares, en colaboración con las comunidades de migrantes.
✓ Exigimos la inmediata apertura de una investigación judicial independiente tanto por parte de Marruecos como de España, así como a nivel internacional para esclarecer esta tragedia humana.
✓ Exigimos el fin de las políticas criminales financiadas por la unión europea y sus numerosos cómplices, los estados, diversas organizaciones internacionales y varias organizaciones de la sociedad civil que subcontratan estas políticas criminales.
✓ Recordamos, una vez más que para evitar todo este sufrimiento son necesarias vías legales, reales y seguras para las personas refugiadas y migrantes, para que todas las personas que se ven forzadas a desplazarse, independientemente de su procedencia, vean respetados sus derechos.
✓ Hacemos un llamamiento a las representaciones diplomáticas de los países africanos presentes en Marruecos para se que asuman plenamente sus responsabilidades en materia de protección de sus ciudadanos, en lugar de ser cómplices de las políticas en curso.
✓ Hacemos un llamamiento a seguir movilizándonos en este momento crítico en el que el derecho a la vida está más que nunca en peligro, para seguir exigiendo VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN.*
 
¡LAS FRONTERAS CERRADAS MATAN. NO MÁS ASESINATOS RACISTAS!"








*Próxima convocatoria el próximo domingo, 3 de julio:

Convoca Federación de Asociaciones Africanistas de Murcia



Esta noticia ha sido publicada previamente en Kaosenlared: https://kaosenlared.net/el-acuerdo-de-inmigracion-entre-espana-y-marruecos-asesina/


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lunes, 20 de junio de 2022

La Yelo: “Trabajar en el drag te ayuda a deconstruir la identidad, la sexualidad y la expresión de género”

 

La Yelo. VENTANAGORA de la serie Perfiles 2020 2022 

En la infancia y entrada a la adolescencia, la Yelo sufrió seis años de bullying chungo desde el último año de primaria hasta 4º de la ESO: “Me han tirado mandarinas, me han metido colillas encendidas en la capucha de la sudadera, me han escupido, por supuesto insultado y alguna paliza así tonta también me he llevado”. Curiosamente, los mecanismos psicológicos de nuestra travesti murciana la llevan a desentrañar el porqué de las agresiones por los caminos de la empatía: “A mí me tranquiliza ponerme a pensar qué es lo que ha llevado a una persona a insultarme y a tratarme así. La homofobia en ese momento pasa de ser algo contra mí a ser algo que yo entiendo desde la empatía. Es la persona que insulta la que tiene un problema y no yo”. Esto es lo que suele contestar por Tik Tok o Instagram a las maris que le escriben pidiéndole consejo y que quieren dejar de sentirse mal por cómo las tratan. Las redes sociales son espacios de odio y recriminación pero también son espacios de comprensión y de construcción de redes de apoyo, afortunadamente. A los mensajes de odio la Yelo contesta pedagógica: “Léete un libro”. “Todo esto que me lleva pasando durante años lo he transformado en pensamiento crítico. Todo esto es quien soy”, concluye.

¿Cómo empiezas en esto del drag?

Pues empecé a partir de la fotografía. Estaba en la escuela de arte experimentando con el autorretrato y un poco con mi estética, la escenificación y mi expresión de género. Un año y medio después de empezar con todo esto, se me cruzó en la vida Drag Race y me di cuenta de que esto del transformismo no eran maricones con pelucas drogándose… solamente (risas). En este programa vi por primera vez a una drag fuera de todos esos prejuicios que yo tenía (mi imagen del transformismo estaba ligada a la noche) y pensé que yo también quería hacer eso. Podría decir que yo estaba en la imagen fija como obra artística final y me planteé pasar a arte en movimiento. Y así surgió la Yelo. En aquel momento, yo había solicitado una beca en Factoría Cultural en el centro Párraga que era de emprendimiento y cambié mi proyecto inicial por otro que consistía en crear un personaje drag e intentar monetizarlo como marca. Así que se podría decir que la Yelo es una empresa.

¿De qué manera cambia el drag la forma de autopercibirse?

Pues supongo que a cada una le habrá pasado algo distinto, pero a mí me ha dado un susto… una vuelta que flipas. A mí la Yelo me ha comido. Yo empecé diferenciando lo que era la Yelo de Jesús, y ahora soy Yelo y en el escenario la Yelo, pero al final es lo mismo todo el rato. Me ha ayudado a explorar mi identidad y cómo me siento. Para mí el drag es una herramienta para indagar sobre la feminidad o la masculinidad. El personaje drag te da impunidad porque la gente te entiende como personaje y entonces no te juzga porque las acciones que estás haciendo o la forma en la que te estás comportando parten del personaje. No es lo mismo el juicio social que sufro yo en la calle cuando voy en drag (que en mi caso es cero) que cuando soy Jesús y soy un maricón femenino. No tiene nada que ver. El drag empodera mucho.

 

La Yelo. VENTANAGORA de la serie Perfiles 2020 2022

Gracias a las luchas de las personas que son disidentes de género (trans, gays, bi, lesbianas, etc) sabemos que la feminidad no es territorio de mujeres de la misma manera que la masculinidad no tiene por qué ser performada exclusivamente por hombres, pero dime, ¿qué diferencia hay entre la feminidad performada por un hombre gay y la de una drag queen?

La feminidad, la performe quien la performe, está castigada. El drag es algo escénico, algo efímero. Cuando terminas el espectáculo te desmontas y puede ser que esa drag no sea femenina. Sin embargo, el mariquita con pluma es el mariquita con pluma todos los días. Por otra parte, cuando vas en drag, la gente entiende que estás actuando y, como decía antes, eso te da cierta impunidad, de alguna manera te da legitimidad para “comportarte como una mujer”, algo que no pasa (por lo menos en mi caso) cuando vas por el espacio público siendo marica. Ahí sí hay juicio, por, imagínate, ir con los ojos pintados y colgarte dos pendientes. Muchas veces ese juicio, esa manera que tienen algunas personas de deslegitimar o castigar tu feminidad, se traduce en agresiones. Es homofobia.

También puede suceder que cierta expresión de la feminidad (por ejemplo, labios rojos, medias de rejilla, falda corta: un clásico) se fetichice, ahí no se castiga u oprime en forma de agresión, porque lo que sucede es que hay un proceso de objetualización. Ten en cuenta que el drag es algo amplísimo; hay drag queens que no utilizan la feminidad o no hacen una exaltación de la feminidad, hay drags que la exageran para hacer una crítica a la feminidad hegemónica o hay drags que sólo actúan con lo que saben que funciona que va a hacer reír a la gente pero no hay un objetivo político detrás. Es que realmente hay tanta cosa…yo sólo puedo hablar de mi experiencia.

¿Cómo interactúa el drag con la orientación sexual?

Inevitablemente, en el momento en el que trabajas la modificación estética, para la feminidad o la masculinidad (performada o no), si tú eres una chica cis y performas la masculinidad y empiezas a trabajar, como fue mi caso, en un local nocturno, a lo mejor empiezas a atraerle a un perfil de persona que nunca le habías atraído y este hecho te lleva a reflexionar sobre muchas cosas. De repente, la línea para jugar con el género se vuelve muy fina. Yo interpreto eso como que la sexualidad es súper fluida. ¿Y por qué iba yo a rechazar a alguien por su genitalidad? El entorno del drag también te da la oportunidad de rodearte de gente más diversa, así que el drag te abre una puerta a un poquito más de deconstrucción en torno a la identidad, a la sexualidad, a la expresión de género, a todo. De repente te ves jugando con algo. Estás jugando a la confusión. Yo un día puedo interpretar a una macha, otro día a una tía súper femenina o una extraterrestra y me doy cuenta de cómo reacciona la gente a raíz del cambio de aspecto. También puedo dejarme la barba y ponerme una sudadera para ir a hacer algún trámite o si estoy en un espacio de burocracia y sé que así me van a hacer más caso.

Y ya para finalizar, vamos a hablar del último evento drag de Murcia: Huertavisión, (exitazo total y rompedor en Murcia) nos ha dejado con sensación de orfandad ahora que ya se acabaron los domingos en La Cítrica. Allí hemos estado yendo durante más de dos meses a veros actuar a algunas travestis integrantas de El Bancal de Candanga (casa travesti murciana) y a seguir los episodios de Drag Race España. ¿Cómo ha sido esa experiencia?

Una fantasía. Ha sido muy difícil porque era un proyecto autogestionado, pero hemos conseguido hacernos con un público objetivo muy guachi. Nos sentimos muy apoyadas por el público que ha ido viniendo y por el espacio en La Cítrica, que nos ha ofrecido muy buenas condiciones, algo que en el mundo drag no siempre pasa. Aunque hubiera visionado del programa de Drag Race, la gente al final ya no venía por eso, venían porque querían ver a las travestis de Murcia. Personalmente, he aprendido un montón.

Entrevista por Lucía Barbudo

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