viernes, 5 de marzo de 2021

SOY NEGACIONISTA DEL ESTADO CUIDADOR





La pandemia ha dejado al movimiento feminista en expaña en bragas. Las que establecieron los puentes neuronales para ver patriarcado por todas partes, dejaron de verlo durante la gestión de la COVID-19. Las que eran críticas, dejaron de serlo. Las que se (se) cuestionaban, dejaron de hacer(se) preguntas. Las que venían a eventos anticarcelarios ahora avalan las lógicas punitivistas coronavíricas. Las que iban a las manis, ahora dicen que mejor lo dejamos para el año que viene si eso, que ahora no es
buen momento.
    
El Poder sigue siendo el Poder pero últimamente, por alguna extraña razón, la autoridad blanca eurocéntrica y el orden cisheteropatriarcal se han restablecido y obedecer sin cuestionar se ha convertido en un mandato de responsabilidad ciudadana. Obedecer sin cuestionar es algo que, históricamente, a las feministas se nos ha dado bastante mal pero últimamente, por alguna extraña razón, obedecer es respetar la vida y desobedecer es entrar en las narrativas de la muerte.
Obedecer es pro-vida.
    
Nunca antes se había hecho con un virus un relato de la responsabilidad tan bestia como ahora. Nunca antes se había asociado LA CULPA, así en tremendísimas mayúsculas, a pillar, por ejemplo, una gripe común. Pero últimamente, por alguna extraña razón, existe un componente de responsabilidad cuando un microorganismo como un virus entra en tu cuerpo. Me pregunto cuántas personas que han pasado la COVID-19 no se estarán preguntando cómo ha podido ser, si ellas lo han hecho todo bien. Me pregunto cómo personas contagiadas que han roto vínculos con su entorno más cercano por señalar con el dedo de dónde venía el virus pueden seguir con sus vidas sin plantearse lo estúpidas que son.
¿Dónde se gestiona la culpa? ¿En los tribunales de justicia? ¿En el confesionario de la iglesia de nuestro barrio?
     
Las feministas sabemos que la culpa es un mecanismo de control cisheteroblanco patriarcal, un dispositivo de autoboicot que se activa para no dejarnos ser pero últimamente, por alguna extraña razón, se nos ha olvidado todo lo que sabíamos. Nos han destruido los puentes neuronales que nos ayudaban a entender cosas y a pensar. Hemos encendido la tele, la radio, nos hemos tragado el bukake de las narrativas del miedo y la responsabilidad y la muerte y ahora andamos todas pringadas, sin saber ni cómo limpiarnos toda esta mugre que no es nuestra.
      
No sé si habrá alguien a quien la institucionalización 8M le dé más asco que a mí. El desfile de partidas, sindicatas y organizacionas que, con religiosidad calendaria, desempolvan sus pancartas y pines para buscar la foto y reivindicar su militancia morada de vulva revolucionaria. La instrumentalización del 8M, su retahíla de manifiestos copio-pegados año tras año, los selfies en redes sociales que te haces una vez al año mientras el resto de los 364 días no dedicas ni tu tiempo ni tu esfuerzo a nada que sea colectivo y se mueva un metro más allá de tu ombligo.    
Cada 8M me tengo que convencer de que sigue siendo importante y cada 8M me lo creo menos.
    
En Murcia hemos tenido muchas broncas porque nos hemos dado cuenta de que los discursos por «la unión» vienen patrocinados por aquellas que quieren mantener intacta su cuota de poder. Da igual que portes vulva entre las piernas, el patriarcado a veces también tiene rostro de mujer. La cuota de poder en Murcia es quién lleva la pancarta, tan sencillo y estúpido como eso. Las del 8 MEME luchan y se encabronan si no llevan la pancarta o no leen el manifiesto. La cuota de poder es también que en el manifiesto no estemos todas o que las que son mujeres-de-segunda lo estén desde una posición subalterna y victimizante cuando no criminalizadora y patologizante.
   
No quieren a las putas, no quieren a las personas trans, nunca hablan de las presas, no reconocen ni se interesan por el sujeto político de las madres ni apoyan ni acompañan las causas de aquellas madres (en su mayoría migrantes) que en este viejoven orden racista y colonial han perdido la custodia de sus hijxs en favor del macho alfa y pater familias. Y no las quieren en sus pancartas ni en sus manifiestos porque no son ellas, porque el 8 MEME es un podio desde el que masturbar su narcisismo de biohembras en el poder.
    
Por esto salgo (me gustaría escribir 'SALIMOS') este #8M a la calle: porque frente al borrado de las mujeres, mejor borramos la imbecilidad; porque si no es con las putas, yo no voy; porque no estamos todas y siempre van a faltar las presas; porque quiénes van a apoyar a las maternidades judicializadas si no somos nosotras; y porque, fundamental y personalmente, yo sí veo mucho patriarcado en la gestión de esta pandemia. Veo privilegio, veo represión y no me creo que me cuide el Estado. No hay antecedentes, su Señoría. No me creo que los gobiernos que son absolutos inexpertos en esto de los cuidados sean -ahora, así de repente- los máximos garantes y custodios de mi salud y mi bienestar y el de lxs míxs.
     
Soy negacionista del Estado cuidador y quiero un megáfono el próximo 8M para gritar la falacia de los cuidados desatados desde las autoridades en esta era coronavírica.
 
A mí no me cuida la policía ni me cuida el Estado, a mí me cuidan mis amigas.

Lucía Barbudo
Coordinadora Anti Represión RM

jueves, 25 de febrero de 2021

Siempre en contra de la única violencia legitimada por el Estado: la suya.


Siempre en contra de la única violencia legitimada por el Estado: la suya.

Siempre en contra de que la violencia legitimada por el Estado salga gratis y goce de total impunidad.
 
Siempre en contra del corporativismo que cierra filas y nunca trae juicios justos.
 
Siempre en contra del doble rasero y los discursos manipuladores en torno al concepto de 'violencia'.
 
Es importante que la calle sea un espacio seguro donde poder ejercer los derechos de reunión, manifestación y organización política.
 
La libertad de expresión no es negociable en ningún sistema democrático.
 
Las personas que nos vestimos sin uniforme, transitamos las calles sin armas y no hemos recibido una formación física para ejercer violencia efectiva sobre otros cuerpos no suponemos una amenaza para nadie, no tenemos interiorizada la violencia y no vamos a aceptar que la nueva normalidad se parezca preocupantemente a la más vieja de las normalidades en la historia represiva reciente de nuestro país.
 
Déjennos usar nuestras calles sin represión y sin violencia. También sin el asco y la vergüenza que nos ha supuesto ver las lamentables imágenes que se han difundido esta última semana.
 
Derogación ya del mayor atentado vía legal contra los derechos y libertades en democracia: DEROGACIÓN DE LA LEY MORDAZA

Cuando íbamos llegando hacia las 18h a la convocatoria de Manifestación que partía de la Glorieta de Murcia, nos hemos encontrado con que todos los accesos estaban tomados por la policía.

A todas las personas jóvenes y más si su aspecto era el de acudir a esa concentración, se las paraba Y SE LES IMPEDÍA LLEGAR. Si se les colaba algún grupito, se acercaban y LAS ECHABAN bajo amenaza de sanción, amparándose en la Ley Mordaza.

Al final "han consentido" que se juntaran una parte en una zona, pero sin consentir la manifestación.

Como había otra convocatoria cerca, más tarde, en APOYO AL PUEBLO SAHARAUI, toda la gente se ha sumado a ésta finalmente.




















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sábado, 13 de febrero de 2021

Las mujeres masculinas: masculinidad y feminidad a revisión en el western de Nicholas Ray ‘Johnny Guitar’

Vienna (Joan Crawford)

Por Carla Boyera


Resulta muy poco previsible que un western, categoría monolítica por excelencia de performatividad sin sorpresas de roles de género y apabullante protagonismo masculino, nos dé la oportunidad de reflexionar sobre la masculinidad y la feminidad como lo hace esta atípica y original propuesta de Nicholas Ray. Con un modesto presupuesto que se ajusta a las películas de serie b, este western nos presenta a un personaje masculino que vuelve tras cinco años de ausencia: la transformación de su identidad no queda sólo en el simbolismo de cambiarse el apellido (herencia patrilineal de tantas cosas machunas), sino que también afecta a su nueva arma de seducción: una guitarra. Johnny Guitar (Sterling Hayden) cambia la violencia fálica y los dedos tensos en el duro revólver por las manos flexibles sobre el mástil de su guitarra sin que eso suponga un quiebro en su masculinidad: vemos que Johnny se las apaña bien para conservar intacta su chulería.
  
Johnny Guitar entra, en medio de una tormenta de arena, en el local Vienna’s y pregunta por ‘the boss’. El inglés tiene esta cosa maravillosa de no denotar género en prácticamente ninguno de sus sustantivos por lo que, viendo la película en versión orginal, dejamos que el imaginario machista y patriarcal opere en nuestras cabezas asumiendo ya la figura masculina justo cuando Vienna (sublime interpretación de la enorma Joan Crawford) aparece potentísima asomada a la barandilla del piso de arriba: sí, ella es ‘the boss’, la jefa, la dueña del suelo por donde se pisa y desde arriba con los brazos abiertos como un cóndor da las órdenes sin afectación femenina. Nunca una mujer se apoyó así en ninguna barandilla con la intención de no ser sexy, ni de gustar a ningún hombre, ni de mostrarse seductora. Ella es, literal y metafóricamente, la que lleva los pantalones. «Vienna está ocupada. Tendrá que esperar» es la frase que nos avisa sobre qué tipo de mujer está por aparecer; aunque es de las que te hacen esperar, está lejos de ser leída como el cliché que suele ser la femme fatale.
  
Vienna es una forastera que quemó sus maletas nada más llegar porque sabía que venía para quedarse. Así de radical se sentía en el far west aquello de que si quieres ser dueña de un pedazo de tierra lo único que tienes que hacer es trabajarla y así fueron las cosas para muchas mujeres que no veían en el matrimonio un futuro deseable. Vienna maneja un lenguaje corporal masculino, usa pantalones y camisa y lleva el pelo corto. No se viste para gustar ni para complacer y los planos contrapicados nos sugieren la posición desde la que los demás la han de ver: desde abajo. «Nunca vi a una mujer que fuera más hombre. Piensa como un hombre, actúa como un hombre y a veces me hace sentir como si yo no fuera uno.» Esta frase para tatuarse pronunciada por uno de los empleados de la casa de apuestas de Vienna me puso los ojos redondos y llorosos como los de un dibujo animado manga. «Nunca me imaginé que recibiría el sueldo de una mujer y que me gustaría», nos dice otro. Desordenado el género y rotas las jerarquías marcadas por el binarismo de arriba y abajo, ya no es humillante trabajar para una mujer, ni acatar sus órdenes. Es lo que casi treinta años más tarde reformularía Monique Wittig en «El pensamiento heterosexual» con aquello de que, si entendemos la categoría ‘mujer’ como algo subordinado, dependiente, obediente y supeditado al deseo del hombre, las lesbianas, consecuentemente, no eran mujeres puesto que no eran subalternas del régimen heterosexual y escapaban de esas lógicas dominación y sometimiento. En esa línea de reflexión está el empleado de Vienna: si mi jefa piensa y actúa como un hombre, entonces quizás yo no sea uno. Interesante y jugoso planteamiento sobre qué comportan la feminidad y la masculinidad. Nada mal para ser un western del año 54 escrito (el guión y también la novela homónima en la que se basa la película) y dirigido por hombres.
    
La de Vienna es una heterosexualidad no esclava que la ha dejado seguir con su vida y ser dueña de un futuro propio. Curiosamente, las pocas veces en que Vienna performa su feminidad, vemos que debe desprenderse de sus vestidos, literalmente, si quiere conservar la vida. Entendemos así, todavía hoy, que se puede interpretar la feminidad como un lugar de peligro para las mujeres.
    
Emma (Mercedes McCambridge) es otra de las grandísimas protagonistas de esta película y es otra mujer masculina. Una de las imágenes más potentes la protagoniza ella cuando entra en el local de Vienna liderando a los hombres del pueblo como si fueran una bandada de aves carroñeras: formando una flecha negra por el luto tras el asesinato de su hermano, ella es la hembra alfa que se sitúa en el vértice del triángulo, altiva y rabiosa.
     
Emma (Mercedes McCambridge) es la hembra alfa que lidera la bandada de hombres

Bajo el falso pretexto de buscar justicia, Emma esconde una historia de celos y venganza. Mujer económicamente poderosa, lucha por mantener el privilegio de su poder y de sus tierras, pero su rabia de mujer despechada es más grande que el más grande de sus ranchos. Emma también lidera y comanda, alimenta y enaltece las suspicacias. Es manipuladora y tiene bien aprendida la misógina competitividad entre las mujeres cuando se trata de luchar por el hombre entendido como coto privado de caza.
  
Aunque el título de la película no hace justicia a las personajes más sustanciosas de la trama, esta es, sin duda alguna, la historia de la guerra entre estas dos mujeres. Los hombres que hay detrás (sobre todo de Emma) son parte del decorado, del atrezzo inevitable al hilo narrativo, el marco necesario para que tengamos el duelo más esperado de estos 111 minutos: el duelo final entre Emma y Vienna, donde los hombres son meros espectadores, sus cabezas yendo de una mujer a otra siguiendo (desde abajo otra vez) la trayectoria del partido de balas.
    
Estas son mujeres que, si bien no se libran de convulsas historias románticas con hombres, nunca leeremos como débiles, desvalidas, dependientes, ñoñas o tristes. Mujeres que no nos importa si quieren o tienen hijos, si saben coser o cocinar, si tienen cuerpo o movimientos canon para atraer hombres y desgracias. Mujeres con fortuna, negocios y armas: mujeres con la posibilidad de ser violentas, agresivas, que no están en la pantalla para dar vida, sino para quitarla. Mujeres vestidas en una película sin seducción de piel desnuda, donde los cuerpos de las protagonistas no ocupan minutos ni atención. Mujeres respetables y respetadas no por custodiar su sexualidad, sino por ser mujeres fuertes y carismáticas: las vemos enseñar los dientes, llenarse de barro y polvo, pasar por debajo de cascadas y mojarse sin hacer un solo comentario a su aspecto ni quejarse.
   
Como apunta Judith Halberstam en su obra imprescindible «Masculinidad femenina», existen nuevas masculinidades que están siendo producidas por mujeres y la prohibición de masculinidad a las mujeres merece ser analizada. Quizás mientras se entienda que la masculinidad es un lugar de poder, nos esté vetada. Y quizás desde los feminismos, además de deconstruir al macho, deberíamos construir nuevas feminidades.

Este artículo se ha difundido en otros medios:
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martes, 2 de febrero de 2021

¡ESCÁNDALO!. HOY, YA LIBRES LOS POLICÍAS CONDENADOS POR LA MUERTE DE DIEGO PÉREZ EN CALA CORTINA

Los agentes fueron castigados en 2017 con cuatro años por la detención ilegal y el "homicidio imprudente" de un vecino de Las Seiscientas, un barrio de Cartagena (Murcia) por los hechos probados ocurridos en 2014.

Recordamos este caso con vídeos, de testimonios de los vecinos, familiares y amigos y también audios de las conversaciones entre esos policías del día del asesinato, que sirvieron de prueba para encausarlos (entrada de blog de 16 de enero de 2017): 

"Caso Cala Cortina
16 de enero 2017 
Se pone en marcha el juicio "Caso Cala Cortina". 5 policías acusados

  

Este VÍDEO, en el que han participado familiares, vecinos y amigos de Diego Pérez junto con miembros de la Coordinadora Anti Represión Región de Murcia (ARM), pretende arrojar luz sobre el crimen y contrarrestar la confusión generada deliberadamente por la intoxicación informativa. Además, ante la alarma social generada, tras la dimisión de Alfonso Navarro como responsable jefe de la comisaría de Cartagena, y el nombramiento de Ignacio del Olmo, reflejamos algunas de las actuaciones policiales ejecutadas bajo su mando.

La jueza Emilia Ros cita a los cinco policías acusados a fin de que comparezcan el próximo 15 de febrero y señala como órgano competente para el enjuiciamiento al Tribunal del Jurado de la Sección V de la Audiencia Provincial de Murcia, con sede en Cartagena.

La jueza ordenó en su día prisión provisional, incomunicada y sin fianza para los seis policías acusados, pero uno de ellos, G.J.G.M., murió en octubre de 2015 cuando estaba internado en la prisión de Estremera, supuestamente por una pancreatitis.

El fallecido y otros cinco agentes, residentes en la ciudad portuaria y de la escala básica, estaban siendo investigados en relación con la desaparición y muerte de Diego Pérez Tomás en la madrugada del 11 de marzo de 2014. Su cadáver fue encontrado dos semanas después flotando en aguas de Cala Cortina.

Este vídeo realizado por ARM fue presentado el 20-N de 2014 en la segunda charla de las II Jornadas Anti Represión Región de Murcia celebradas en la sala del edificio Moneo del Ayuntamiento de Murcia en la que participó Enrique Pérez, hermano de Diego, presuntamente asesinado por la Policía Nacional de Cartagena.

ESTE OTRO (pulsa para ver) VÍDEO, publicado el 15 oct. 2014, es de las grabaciones de los micrófonos ocultos por asuntos internos en los coches patrulla que no dejan lugar a dudas... En ellas se escucha como tras una actuación en la que cachean a un pequeño traficante, los agentes deciden quedarse con la droga y los 400 eruos que llevaba encima. Uno de los policías manifiesta incluso cobrar hasta 11.000 por llevar a cabo posibles ajustes de cuentas y a su compañero de patrulla le enseña el arma ilegal que utiliza: "Esta es pa los trabajos sucios... es de la Guerra Civil, así estilo nazi. ¿La tienes sin papeles? Eso lo meten en la base y ha sido Franco el que ha disparado".

Con Diego, el hombre que apareció muerto en una playa de Cartagena, parece que se les fue la mano y tras golpearlo tiraron su cuerpo al mar.... en conversaciones se tranquilizan y comentan que "no puede haber nada contra ellos" y añaden: "Hay un mar estupendo", "se lo bebe todo"

Estas grabaciones dan muestra de su corrupción y han sido argumento más que suficiente para que la juez los haya enviado a prisión acusados, entre otras cosas, de homicidio.

Repercusión en prensa:
La Opinión, 31/1/2017

Finalmente, esta es la sentencia definitiva y cómo ha terminado y cerrado el caso:
La Opinión 9/10/2017"
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A fecha de hoy, también adjuntamos algunas noticias sobre el seguimiento del caso aparecidas en su día en prensa (https://elpais.com/noticias/caso-cala-cortina/) que curiosamente hoy no tiene repercusión. Solo la hemos visto en un periódico local y en edición en papel no abierta al público digitalmente.

Llama la atención el trato a la policía comparado al dado al resto de ciudadanos cuando es la policía la que resulta "agredida": Recordemos el más sonado caso de los jóvenes de Altsasu. ¡Es una vergüenza!



Imagen de archivo de la reconstrucción de los hechos/Antonio Gil/AGM



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sábado, 30 de enero de 2021

LAS ERECCIONES CATALANAS




Por Lucía Barbudo
Coordinadora Anti Represión RM

Las medidas restrictivas tomadas desde que se desató la COVID-19 se han justificado, básicamente, desde estas dos premisas: 
  
1. Hay que proteger a la población: la población es como un niño pequeño al que cuidar, por la salud del cual tiene que velar papá Estado. Papá Estado cuida, protege y vela por la salud y el bienestar del cuidadano-niño y de la cuidadana-niña. Lxs cuidadanxs son buenxs cuando son obedientes, como lxs niñxs. 
  
Surge así el modelo de una ciudadanía infantilizada, convenientemente asustada, necesariamente controlada y tutelada por papá Estado como nunca jamás antes en un marco legal garantista de derechos y libertades, es decir, como nunca jamás antes en democracia. 
  
2. La población no sabe, la población no entiende, por eso la población necesita normas y necesita amenazas que preserven y aseguren el cumplimiento de las normas.
  
Porque la premisa es que la población es imbécil, ignorante y que sin castigo ni amenazas la población no entendería lo que tiene que hacer, porque sin castigo ni amenazas esto sería un sin dios. Un caos. Un descontrol. La población entiende si sacas los tanques a la autovía, la población entiende si pones policía a todas horas por las calles, la población entiende las multas, por eso hay que ponerlas.   
Es decir, la población entiende las lógicas punitivistas y habla el lenguaje del castigo. 
  
Me pregunto qué pasará cuando lleguen otra vez las elecciones y volvamos a ser población adulta, cuando volvamos a ser otra vez mayores para «decidir» ( sí, las comillas me parecen necesarias). Me pregunto cómo casan estas dos narrativas tan dispares y contradictorias, cómo pueden convivir sin que se nos levanten todas las cejas del cuerpo. Cómo podemos ser infantilizados y tutelados por un lado (porque somos imbéciles e ignorantes y pequeñxs y no sabemos nada) y cómo nos pueden dar la responsabilidad de llevarnos a las urnas a decidir quién queremos que nos represente y nos gobierne. 
  
¿Somos adultxs funcionales para decidir? ¿O somos imbéciles que vivimos bajo lógicas infantiles y necesitamos de permanente tutelaje? ¿Sabemos o ignoramos? ¿Decidimos o no decidimos? ¿En qué quedamos? 
  
Me gustaría que alguien que crea en las urnas y crea en las medidas restrictivas me explique esta cuestión. Cómo se acuesta uno imbécil y se levanta lúcido. Cómo es un niño irresponsable con toque de queda a las diez de la noche pero se levanta al día siguiente siendo un adulto funcional que va a ejercer su derecho a contribuir con el ejercicio más libre que pueda imaginar una democracia: el derecho al voto. ¿Qué puede pasar si la población irresponsable va a votar?
   
Las elecciones catalanas se celebrarán el próximo domingo 14 de febrero. Es tiempo de renovar la ilusión de creer en el sistema democrático. No olviden acudir enamorados y enamoradas a las urnas. La fecha, el momento histórico y el análisis de la situación lo merecen.


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viernes, 29 de enero de 2021

APOYO A PABLO HASEL ANTE SU INMINENTE ENCARCELAMIENTO

 

La Audiencia Nacional ha ordenado el ingreso en prisión del rapero Pablo Hasel.

La sección primera de la Sala de lo Penal de la Audiencia ha rechazado suspender la condena al rapero leridano, como sí hizo anteriormente con la primera sentencia que se dictó contra él.

El tribunal recuerda que Hasel también fue sentenciado en febrero de 2017 por un delito de resistencia o desobediencia a la autoridad o sus agentes, y en julio de 2018 por allanamiento de local.

Además, añade que aunque el Código Penal permite «excepcionalmente» suspender las penas de prisión que no excedan los dos años de cárcel «siempre que no se trate de reos habituales», la Sala descarta que pueda hacerlo dado el «historial delictivo» del condenado.

Ante esta situación el rapero leridano Pablo Rivadulla Duró, conocido artísticamente como Pablo Hasel ha publicado este mensaje al que damos difusión:

"COMUNICADO ANTE MI ENCARCELAMIENTO INMINENTE:

En 10 días vendrá a secuestrarme a la fuerza el brazo armado del Estado para encarcelarme porque no voy presentarme de forma voluntaria en prisión. No sé ni a que cárcel me llevarán ni cuánto tiempo. Entre todas las causas que acumulo por luchar, unas con condenas pendientes de recurso y otras de juicio, puedo pasar hasta casi 20 años en prisión. Este constante acoso que sufro desde hace muchos años y que se materializa más allá de las condenas de cárcel, no sólo es debido a mis canciones revolucionarias, también por mi militancia más allá de la música y escritura. La propia Fiscal reconoció literalmente: “es peligroso por ser tan conocido e incitar a la movilización social”. Llevar a la práctica la lucha de la que hablo en mis canciones es lo que me ha puesto especialmente en el punto de mira, además de apoyar a organizaciones que han combatido al Estado, ser solidario con sus presos políticos y crear conciencia denunciando las injusticias señalando alto y claro a sus culpables.

Es muy importante tener claro que no es un ataque sólo contra mí, sino contra la libertad de expresión y por tanto contra la inmensa mayoría que no la tenemos garantizada como tantas otras libertades democráticas. Cuando reprimen a uno, lo hacen para asustar al resto. Con ese terrorismo quieren impedir que se denuncien sus crímenes y políticas de explotación y miseria, no podemos permitirlo. Saben que no voy a claudicar por estar preso, por eso lo hacen especialmente para que el resto lo haga. Por no interiorizar que es una agresión contra cualquier antifascista, ha faltado solidaridad para evitar mi encarcelamiento como tantos otros. El régimen se crece ante la falta de resistencia y cada día nos quita más derechos y libertades sin pensárselo dos veces a la hora de tocarnos, necesitamos organizar la autodefensa ante sus ataques sistemáticos. Muchas personas me escribís preguntando qué podéis hacer. Hace falta mucha difusión para que todo el mundo se entere de lo que hacen y se tome conciencia, pero sobre todo urge la organización no sólo para llevar la solidaridad a los hechos en las calles y coordinarla bien, también para defender todos los derechos que pisotean con impunidad.

También es necesario señalar al tan mal llamado Gobierno “progresista” por permitir esto y tanto más, mientras protegen a la Monarquía y le aumentan el presupuesto, no tocan la ley mordaza y otras leyes represivas, han añadido además la “ley mordaza digital”, siguen teniendo las cárceles llenas de luchadores en pésimas condiciones, además de otras políticas contra la clase trabajadora. Qué duda cabe de que si nos encarcelaran con un gobierno de PP y VOX habría mucho más escándalo, pero son estos farsantes quienes diciéndose de izquierdas ni se han opuesto firmemente a esto.

No voy a arrepentirme para reducir la condena o evitar la cárcel, servir a una causa justa es un orgullo al que jamás voy a renunciar. Si me liberan antes de finalizar la condena será porque la presión solidaria lo conquista. La cárcel es otra trinchera desde la que seguiré aportando y creciendo, como tantas otras personas yo empecé a luchar inspirado por el ejemplo de resistencia y otros aportes de numerosos presos políticos. Espero que este grave atropello sea aprovechado para sumar más personas a la lucha contra el Régimen enemigo de nuestra dignidad, que si me encarcelan para silenciar el mensaje tenga mucha más voz y salgan perdiendo. Respetando el exilio, decidí quedarme aquí para que esta oportunidad sea aprovechada para desenmascararlos aún más. Este golpe contra nuestras libertades puede tornarse contra ellos, pongámonos manos a la obra.

Pablo Hasél."


¡Toda nuestra solidaridad!

#SiTocanAUnxNosTocanATodxs

#LibertadDeExpresión



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viernes, 22 de enero de 2021

Manifiesto a favor del derecho de las personas trans a la autodeterminación de género


Más de siete mil personas a título individual y más de cuatrocientos colectivos de todo el Estado, entre los que se encuentra la Coordinadora Anti Represión Región de Murcia, han firmado el manifiesto que reproducimos  a continuación.

Se ha hecho público el 20 de enero y se pretende una adhesión masiva para apoyar la redacción y aprobación de una ley que garantice a las personas trans su derecho a la autodeterminación de género, que subsane el desamparo normativo en el que se encuentran y que elimine la desigualdad a la que se enfrentan en la actualidad.

Aunque, como subrayan en el manifiesto, ninguna ley va a terminar de la noche a la mañana con la discriminación y los problemas del colectivo trans, de la misma manera que las leyes contra la violencia de género no han acabado con ella, sin embargo, las leyes permiten justamente nombrar la discriminación, señalarla y denunciarla, lo que supone un primer paso imprescindible para que esta desaparezca. 

PUEDES FIRMAR aquí

Manifiesto:
 
FEMINISTAS POR LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS TRANS

"El feminismo es un proyecto que existe para ampliar las posibilidades de vida de la mayoría de las personas y, por lo tanto, para garantizar los derechos de todas las mujeres. No se puede usar para oponerse o para cuestionar los derechos de las personas trans, que se enfrentan cotidianamente con el estigma y la discriminación en muchos ámbitos de sus vidas –en el laboral, el de la vivienda, en el ámbito de la salud, en el de la burocracia institucional, etc.–. En tanto feministas, afirmamos que otorgar unos derechos por los que el movimiento LGTBI+ lleva mucho tiempo peleando –incluyendo la autodeterminación de género– no es un gesto en contra de las mujeres. Al contrario, creemos que mejorar las condiciones de vida de las personas trans profundiza y amplia la democracia, mejora nuestra sociedad y fortalece nuestra lucha contra unas normas de género que nos limitan.

El sujeto de las luchas, de cualquier lucha, no es un debate abstracto, se construye en las prácticas. El feminismo lleva enriqueciéndose con las aportaciones de muchas compañeras trans desde hace décadas y no podría entenderse sin su participación. Con ellas hemos dado forma a los 8M, con ellas peleamos aquí codo a codo contra la violencia machista o por el derecho al aborto en países como Argentina.

Ni la existencia ni los derechos de las compañeras trans nos ponen en peligro. Su presencia no hace menos seguros nuestros espacios, sino que nos hace más fuertes y más libres. No necesitamos que nadie venga a vigilar qué es ser mujer. Queremos, por el contrario, ampliar su significado y las posibilidades de vivir de maneras diversas sin encajar en los moldes preestablecidos por el patriarcado. Estamos radicalmente en contra de que un dispositivo médico –que históricamente ha servido para etiquetar como enfermas a las mujeres rebeldes que se salían de la norma– decida sobre la identidad de género de las personas trans. Desde 2006 la ONU recomienda despatologizar y desmedicalizar las identidades trans con el objetivo de avanzar en los derechos humanos. El feminismo nunca se ha aliado con dispositivos médicos y sociales que vulneran nuestras libertades y tampoco lo hará ahora. En un momento de auge de la ultraderecha en el mundo, que pretende vendernos identidades excluyentes afianzadas en la denegación de derechos a quienes consideran diferentes, las feministas, como no podía ser de otra manera, afirmamos en cambio la complejidad, riqueza y diversidad de la experiencia humana y luchamos por una estructura social que acoja, cuide y proteja esa experiencia.

Deseamos una sociedad en la que las personas no sientan la presión de cumplir con la rigidez de género, que admita las variables diversas y transformadoras de lo femenino y de lo masculino. Sin embargo, necesitamos también dotarnos de mecanismos adecuados para acompañar la autonomía de las infancias y su derecho a desarrollarla plenamente. El feminismo no puede dar la espalda a estas realidades ni contribuir a empeorar la calidad de vida de las infancias.

Creemos que el debate fortalece el movimiento feminista. Creemos en el poder de los argumentos y de la discusión libre. Pero es difícil reflexionar sobre cuestiones complejas cuando nos vemos obligadas a defender lo más básico: la existencia y la dignidad de las personas. Y estamos radicalmente en contra del tono insultante y del menosprecio que se utiliza, sobre todo en redes sociales. Por desgracia, este debate no es únicamente teórico y, desde luego, no es inofensivo, sino que contribuye a aumentar los niveles de violencia que viven las personas trans, en particular las mujeres trans, y legitima indirectamente esta violencia.

Nosotras, mujeres feministas, apoyamos la redacción y aprobación de una ley que garantice a las personas trans su derecho a la autodeterminación de género, que subsane el desamparo normativo en el que se encuentran y que elimine la desigualdad a la que se enfrentan en la actualidad. Ninguna ley va a terminar de la noche a la mañana con la discriminación y los problemas del colectivo trans, de la misma manera que las leyes contra la violencia de género no han acabado con ella. Pero las leyes permiten justamente nombrar la discriminación, señalarla y denunciarla, y este es un primer paso imprescindible para que esta desaparezca. Nosotras, mujeres feministas, defensoras de un feminismo diverso, inclusivo, interseccional y desbordante, queremos recorrer este camino de la mano de nuestras compañeras trans."

¡Os animamos a apoyar esta iniciativa!.

#SiTocanAUnaNosTocanATodas


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