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domingo, 10 de abril de 2022

'I am Mother', la madre cíborg y la metáfora de la maternidad futurible



Calor cíborgmaternal incandescente


Carla Boyera

Un lenguaje inequívocamente computadoresco nos pone en contexto. Nos encontramos en el interior de las instalaciones del Centro de Repoblación, en el Día 1 desde la Extinción, compartiendo espacio con 63,000 embriones y donde la Ocupación Humana asciende a un total de 0. La madre cíborg aparece sentada en su trono. Se encienden las luces como se encenderían las primeras luces de una fábrica al empezar un nuevo día. Su única trabajadora se dispone a cumplir su única misión: la conservación de la humanidad por venir, la humanidad porvenir; la humanidad sin guerras, sin violencias, sin Hobbes, sin autodepredación, la humanidad sin errores. Este es el relato invertido de I am Mother, donde una suerte de micelio tecnológico, una red androide, es la encargada de preservar la vida y el ser humano de destruirla.

La tecnología posibilita la desaparición de la madre biológica como única biomáquina capaz de engendrar, reproducir, cuidar y proteger la vida. Unas falopinzas escogen un feto con forma de tarjeta gráfica para insertarlo en una máquina tecnouterina que 24 horas más tarde traerá un ser humano en un parto metalizado, aséptico e indoloro. Cinco minutos más tarde, el fetochip es una criatura a la que vemos crecer hasta metamorfosearse en una joven (Carla Rugaard). En este film, el trabajo sexual y el trabajo reproductivo/gestacional se sacan del marco esencialista del cuerpo-mujer para ser trasladados a los cuerpos-máquinas. Me interesan enormemente estas narrativas donde se desnaturaliza la maternidad y se recodifica el Edén como una habitación llena de luces, cables y botones gestionada por esta Nueva Madre: un ser sin sangre, sin carne, sin culpa ni dolor que no obstante desprende calor incandescente cuando acaricia a su nueva criatura y que sabe que cantar calma el llanto. ¿Qué es Madre? es el primer interrogante que nos va a acompañar durante toda la película. Vemos a Madre jugar, coger a Hija de la mano al andar, mirarla bailar, es decir, vemos a Madre performando a la madre.



Madre e Hija en 'I am Mother'


La trama se complica cuando entra en escena la Fugitiva (Hilary Swank): la lucha por asumir la apropiación de Hija lleva a la competitividad por el afecto y la confianza entre la Fugitiva y Madre. Ambas se postulan como espacios de verdad, protección y cuidado. Pero no puede haber dos verdades contrapuestas. ¿Miente la Fugitiva? ¿Miente Madre? Esto nos lleva como espectadores a preguntarnos qué está sucediendo fuera de ese recinto hermético al tiempo que también nos inquieta el objetivo que se persigue desde dentro. ¿Es esperanzador el afuera? ¿Dónde reside realmente el peligro y la amenaza? En este escenario de desnaturalización de la maternidad, tanto la madre cíborg como la Fugitiva reconstruyen el mito del parentesco dejando abierta la posibilidad de re-escribir los guiones del trabajo materno: cualquiera puede cuidar, no importa de qué cuerpo hayas salido -y más en este caso donde no hay biocuerpo. No es novedoso que la reproducción y el futuro de la humanidad sean el eje vertebrador de una película de ciencia ficción, pero sí lo es que no hagan su aparición estelar los hombres-machos guerrilleros/salvadores.

La aparición de la Fugitiva va a desencadenar la excusa de la seguridad que siempre acompaña a las narrativas autoritarias. Poco a poco, la película evoluciona de un relato de cuidado y protección hacia un relato de dominación y exterminio. La metáfora de la maternidad se extiende hasta límites insospechados. Sus contradicciones se van desvelando hasta dejar desnuda la mentira: la falacia de destruir para cuidarnos, de matar para preservar, de controlar para proteger, de encerrar para liberar. Se precisa el cero cuestionamiento de las órdenes y una obediencia ciega. La consecución del humano perfecto pasa, paradójicamente, por el poder tecnomilitar, las armas, las tierras baldías, el hambre, la miseria y las violencias extremas: las máquinas preparan la Tierra para alumbrar una nueva raza humana, superior, una nueva ‘familia’. Nacimiento es aniquilación. Una tiene la sensación de estar pasando los ojos por las líneas que escribió George Orwell: la guerra es la paz, la libertad es la esclavitud… paradojas sociopolíticas que nos hacen un efecto batidora en la cabeza, un ajo mental que tiene la pretensión de amalgamar lo inamalgable. Las narrativas manipuladoras y los personajes expertos en tergiversación siempre se sirven en escenarios apocalípticos que favorecen simplismos. ¿Acaso de un determinismo biológico (ya felizmente desmentido por Margaret Thatcher que nos enseñó que la vulva con poder no es sinónimo de final feliz) la alternativa pasa por un maniqueo determinismo tecnológico (las máquinas nos van a gobernar y a destruir como especie)?

En este caso, la propuesta fílmica juega con los lenguajes de control de la población como ya lo hicieran los nazis en su pretexto por la optimización del ser humano como especie. La paradoja de destruir para conservar la vida sigue siendo una realidad distópica no deseable como hemos visto recientemente con las lógicas de la COVID19: no se puede preservar la vida cancelando la vida, no sin pagar el peaje de la salud mental y la represión de nuestros derechos y libertades. En el diálogo final entre la Fugitiva y Madre resuena aquello tan perturbador que escribió Viktor E. Frankl, superviviente de campos de concentración: “los mejores de entre nosotros no regresaron a casa”.

Esta película nos abre a conversaciones sobre la supervivencia de la especie humana y su inevitable alianza con las máquinas planteando los clásicos dilemas éticos y morales de los relatos de ciencia ficción de tintes eugenésico-apocalípticos sobre quién merece vivir y quién no. La codificación de las estrategias de supervivencia son comunes en los relatos de ciencia ficción, pero en este caso el darwinismo ha sido reformulado en términos de rectitud moral: es la ética lo que te hace más fuerte y lo que consigue invertir el dualismo jerárquico ser humano vs. cíborg, pero, ¿hasta cuándo vamos a seguir citando a Maquiavelo? Dice Donna Haraway: “No está claro quién hace y quién se hace en la relación entre el humano y la máquina. No está claro qué es la mente y qué el cuerpo en máquinas que se adentran en prácticas codificadas” y añadiría: quizás la capacidad de tomar decisiones legitimadas en defensa de la vida (de todas las vidas, porque todas las vidas importan) ya no sea lo que diferencie la biointeligencia de la tecnointeligencia. Quizás podamos asistir a la humanización de la máquina. Y es que la ciencia ficción, siguiendo a la jefa Haraway, es teoría política.

Este artículo fue publicado el 9/4/2022 en el diario.es: 'I am Mother', la madre cíborg y la metáfora de la maternidad futurible

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domingo, 7 de noviembre de 2021

El fin de la humanidad empieza en «El Pueblo de los Malditos», un clásico del terror del ‘pater familias’



En el apacible pueblo de Midwich se sucede una estampa tranquila e idílica: un pastor pasea a sus ovejas, un campesino siega sus tierras subido a su tractor y, dentro de la mansión Kyle, el profesor Gordon Zellaby se nos presenta de lo más hogareño con fuego encendido en la chimenea y perro fiel tumbado enfrente. El pueblo ideal, las personas intachables, los hogares perfectos. La magra con tomate empieza pronto: todos y cada uno de los habitantes sufren un desplome extrañamente sincronizado. Las campanas de la iglesia nos dicen que son las once de la mañana y el pueblo entero ha colapsado; toda persona que se acerque a él, por tierra o aire, caerá también. No hay manera de entrar, nadie parece moverse para salir.
   
El profesor Gordon Zellaby (George Sanders) se configura como el macho alfa del pueblo y de la trama: es hombre de ciencia, el que busca las respuestas, a él le corresponde pensar y hacer. A su mujer, Anthea (Barbara Shelley), le toca llorar, sufrir y no aportar absolutamente nada salvo nervios y preocupación. La división sexual de los personajes de la película sigue las lógicas aristotélicas en las que ellos son la razón y ellas la emoción: ellos son centrales en el análisis, desarrollo y resolución de la trama; ellas son personajes satélite, parte del attrezzo necesario para la película, en este caso, por ser vasijas indispensables portadoras de la semilla del mal. Como escribía Ursula K. Le Guin: «los actos de los hombres revisten interés universal, mientras que las ocupaciones de las mujeres son triviales, de modo que los hombres son el foco apropiado de la historia y las mujeres son periféricas».Concéntricos al macho alfa se articulan otros importantes representantes del imperio masculino: serán el cuñado de Gordon, el Comandante Bernard, el General Leighton y el médico del pueblo; los otros hombres en torno a los cuales se despliegan las narrativas de dominio, protección y salvación. El círculo de las autoridades machas se cierra en torno a los padres-maridos, el ejército-Estado y los hombres de ciencia/medicina. Incluso la pequeña masculinidad extraterrestre (un niño de cuatro años expulsa a la madre-mujer del salón y de la conversación) será la única válida como interlocutora en la lucha por la supervivencia de las especies.
   
La sospecha de la paternidad, principal escollo en las sociedades de jerarquización patrilineal, se solventó con la invención del matrimonio o, dicho de otro modo, el matrimonio fue originalmente sin pecado concebido como una cárcel sexual para las mujeres (las honradas, decentes y dignas) para asegurar que la descendencia pertenecía-a/era-propiedad-de ese único macho: el futuro ‘pater familias’ a través del cual la prole heredará bienes y con suerte afecto y cuidados. El maridaje entre patriarcado y capital tiene, históricamente hablando, más años que el amor como creación romántica. La empresa del matrimonio, pues, se terminó de edulcorar (con un poco de azúcar esa píldora que nos dan bajará mejor) con las narrativas del amor romántico de finales del S.XVIII, principios del S.XIX y todas esas vainas de monogamia y exclusividad ligadas al amor y al deseo.
   


¿Cómo viven entonces las mujeres del pueblo sus embarazos? La alegría del embarazo viene condicionada por la legitimidad del heteroparejo; mientras que Anthea va a tener la cara iluminada por la dicha como si se hubiese tragado una bombilla, otras esposas que tenían a sus maridos en misión colonial fuera de casa no saben cómo explicarles que fueron honradas, que su comportamiento estuvo en todo momento a la altura del cuello alto de sus camisas y su virtud nunca por encima de las rodillas.

Las consecuencias no se hacen esperar y es que nos han repetido tantas veces que antes muerta que mancillada que pronto llegan el suicidio, la desesperación y la locura: una mujer indigna/sucia/usada no quiere vivir o si lo hace será fuera de sí, fuera de los márgenes de la razón del mundo patriarcal. En una reunión VIP patriarcal a la que sólo la crema machista está invitada, el futuro padre Alfa, el médico del pueblo y el cura se reúnen para darle una explicación al suicidio y la locura que tiene rostro de mujer. Pronto los embarazos se convierten en un problema colectivo/una incógnita colectiva: todas las mujeres en edad fértil del pueblo están embarazadas. La sospecha se ha instalado. La señora Zellaby ya no brilla: «No sé qué tipo de vida llevo dentro (…) De dónde viene» hace referencia no al planeta, sino al portador del misterioso semen.

Los hombres, que no saben tampoco, se dan al insomnio y a los bares: no hay alegría alguna en esperar un hijo que sabes que no es tuyo. «Espero que no viva ninguno» es el deseo articulado de un futuro no-padre visiblemente ebrio y frustrado en la barra del bar. Todos callados, cabizbajos, dudosos de su biopaternidad y por ende de la legitimidad de su herencia biológica. «No tengo pruebas de que el hijo sea mío», escuchamos que dice Gordon para (quizás) explicar su aproximación científica y cero afectivo-paternal hacia la criatura. Pero la inteligencia superior lleva aparejada la inexistencia de sentimientos; lxs horripilantes niñxs arios no muestran cariño ni afecto ni, lo que es más atroz, dependencia de sus madres, son niños y niñas autosuficientes. Cuando una madre configura su valía en torno a la co-dependencia, esta forma de exagerada autonomía en la infancia también forma parte del relato de terror de las madres patriarcales, ¿quién soy yo y para qué valgo, si mi hijx no me necesita?

La legión de niños y niñas arios, los pequeños genocidas, todos rubios, todos de una inteligencia superior, todos con una capacidad de crecimiento y desarrollo extraordinaria, con súper poderes mentales, no han venido a hacer algo diferente de lo que hiciera el Imperio Británico más allá de sus fronteras: dispersarse y multiplicarse por el mundo para tomar el poder, para, como dice el pequeño e inquietante David, «formar nuevas colonias». Esta es la película, pues, donde Gran Bretaña podría encontrar el espejo donde mirarse si reflexionara sobre la ética y moral inexistentes imbricadas en su política exterior. El imperialismo alienígena somos todas las potencias europeas que algún día mandamos al exterior nuestras legiones de exterminadores.

Carla Boyera




sábado, 13 de febrero de 2021

Las mujeres masculinas: masculinidad y feminidad a revisión en el western de Nicholas Ray ‘Johnny Guitar’

Vienna (Joan Crawford)

Por Carla Boyera


Resulta muy poco previsible que un western, categoría monolítica por excelencia de performatividad sin sorpresas de roles de género y apabullante protagonismo masculino, nos dé la oportunidad de reflexionar sobre la masculinidad y la feminidad como lo hace esta atípica y original propuesta de Nicholas Ray. Con un modesto presupuesto que se ajusta a las películas de serie b, este western nos presenta a un personaje masculino que vuelve tras cinco años de ausencia: la transformación de su identidad no queda sólo en el simbolismo de cambiarse el apellido (herencia patrilineal de tantas cosas machunas), sino que también afecta a su nueva arma de seducción: una guitarra. Johnny Guitar (Sterling Hayden) cambia la violencia fálica y los dedos tensos en el duro revólver por las manos flexibles sobre el mástil de su guitarra sin que eso suponga un quiebro en su masculinidad: vemos que Johnny se las apaña bien para conservar intacta su chulería.
  
Johnny Guitar entra, en medio de una tormenta de arena, en el local Vienna’s y pregunta por ‘the boss’. El inglés tiene esta cosa maravillosa de no denotar género en prácticamente ninguno de sus sustantivos por lo que, viendo la película en versión orginal, dejamos que el imaginario machista y patriarcal opere en nuestras cabezas asumiendo ya la figura masculina justo cuando Vienna (sublime interpretación de la enorma Joan Crawford) aparece potentísima asomada a la barandilla del piso de arriba: sí, ella es ‘the boss’, la jefa, la dueña del suelo por donde se pisa y desde arriba con los brazos abiertos como un cóndor da las órdenes sin afectación femenina. Nunca una mujer se apoyó así en ninguna barandilla con la intención de no ser sexy, ni de gustar a ningún hombre, ni de mostrarse seductora. Ella es, literal y metafóricamente, la que lleva los pantalones. «Vienna está ocupada. Tendrá que esperar» es la frase que nos avisa sobre qué tipo de mujer está por aparecer; aunque es de las que te hacen esperar, está lejos de ser leída como el cliché que suele ser la femme fatale.
  
Vienna es una forastera que quemó sus maletas nada más llegar porque sabía que venía para quedarse. Así de radical se sentía en el far west aquello de que si quieres ser dueña de un pedazo de tierra lo único que tienes que hacer es trabajarla y así fueron las cosas para muchas mujeres que no veían en el matrimonio un futuro deseable. Vienna maneja un lenguaje corporal masculino, usa pantalones y camisa y lleva el pelo corto. No se viste para gustar ni para complacer y los planos contrapicados nos sugieren la posición desde la que los demás la han de ver: desde abajo. «Nunca vi a una mujer que fuera más hombre. Piensa como un hombre, actúa como un hombre y a veces me hace sentir como si yo no fuera uno.» Esta frase para tatuarse pronunciada por uno de los empleados de la casa de apuestas de Vienna me puso los ojos redondos y llorosos como los de un dibujo animado manga. «Nunca me imaginé que recibiría el sueldo de una mujer y que me gustaría», nos dice otro. Desordenado el género y rotas las jerarquías marcadas por el binarismo de arriba y abajo, ya no es humillante trabajar para una mujer, ni acatar sus órdenes. Es lo que casi treinta años más tarde reformularía Monique Wittig en «El pensamiento heterosexual» con aquello de que, si entendemos la categoría ‘mujer’ como algo subordinado, dependiente, obediente y supeditado al deseo del hombre, las lesbianas, consecuentemente, no eran mujeres puesto que no eran subalternas del régimen heterosexual y escapaban de esas lógicas dominación y sometimiento. En esa línea de reflexión está el empleado de Vienna: si mi jefa piensa y actúa como un hombre, entonces quizás yo no sea uno. Interesante y jugoso planteamiento sobre qué comportan la feminidad y la masculinidad. Nada mal para ser un western del año 54 escrito (el guión y también la novela homónima en la que se basa la película) y dirigido por hombres.
    
La de Vienna es una heterosexualidad no esclava que la ha dejado seguir con su vida y ser dueña de un futuro propio. Curiosamente, las pocas veces en que Vienna performa su feminidad, vemos que debe desprenderse de sus vestidos, literalmente, si quiere conservar la vida. Entendemos así, todavía hoy, que se puede interpretar la feminidad como un lugar de peligro para las mujeres.
    
Emma (Mercedes McCambridge) es otra de las grandísimas protagonistas de esta película y es otra mujer masculina. Una de las imágenes más potentes la protagoniza ella cuando entra en el local de Vienna liderando a los hombres del pueblo como si fueran una bandada de aves carroñeras: formando una flecha negra por el luto tras el asesinato de su hermano, ella es la hembra alfa que se sitúa en el vértice del triángulo, altiva y rabiosa.
     
Emma (Mercedes McCambridge) es la hembra alfa que lidera la bandada de hombres

Bajo el falso pretexto de buscar justicia, Emma esconde una historia de celos y venganza. Mujer económicamente poderosa, lucha por mantener el privilegio de su poder y de sus tierras, pero su rabia de mujer despechada es más grande que el más grande de sus ranchos. Emma también lidera y comanda, alimenta y enaltece las suspicacias. Es manipuladora y tiene bien aprendida la misógina competitividad entre las mujeres cuando se trata de luchar por el hombre entendido como coto privado de caza.
  
Aunque el título de la película no hace justicia a las personajes más sustanciosas de la trama, esta es, sin duda alguna, la historia de la guerra entre estas dos mujeres. Los hombres que hay detrás (sobre todo de Emma) son parte del decorado, del atrezzo inevitable al hilo narrativo, el marco necesario para que tengamos el duelo más esperado de estos 111 minutos: el duelo final entre Emma y Vienna, donde los hombres son meros espectadores, sus cabezas yendo de una mujer a otra siguiendo (desde abajo otra vez) la trayectoria del partido de balas.
    
Estas son mujeres que, si bien no se libran de convulsas historias románticas con hombres, nunca leeremos como débiles, desvalidas, dependientes, ñoñas o tristes. Mujeres que no nos importa si quieren o tienen hijos, si saben coser o cocinar, si tienen cuerpo o movimientos canon para atraer hombres y desgracias. Mujeres con fortuna, negocios y armas: mujeres con la posibilidad de ser violentas, agresivas, que no están en la pantalla para dar vida, sino para quitarla. Mujeres vestidas en una película sin seducción de piel desnuda, donde los cuerpos de las protagonistas no ocupan minutos ni atención. Mujeres respetables y respetadas no por custodiar su sexualidad, sino por ser mujeres fuertes y carismáticas: las vemos enseñar los dientes, llenarse de barro y polvo, pasar por debajo de cascadas y mojarse sin hacer un solo comentario a su aspecto ni quejarse.
   
Como apunta Judith Halberstam en su obra imprescindible «Masculinidad femenina», existen nuevas masculinidades que están siendo producidas por mujeres y la prohibición de masculinidad a las mujeres merece ser analizada. Quizás mientras se entienda que la masculinidad es un lugar de poder, nos esté vetada. Y quizás desde los feminismos, además de deconstruir al macho, deberíamos construir nuevas feminidades.

Este artículo se ha difundido en otros medios:
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lunes, 4 de enero de 2021

UN AÑO DE LUCHA EN IMÁGENES: NUESTRA PROTESTA Y REIVINDICACIONES EN 2020

 


La Coordinadora Anti Represión Región de Murcia se inició en 2012 para trabajar en la denuncia, defensa, información y visibilización ante cualquier forma de represión. Fue a raíz de la oleada de detenciones, agresiones y brutal violencia desatada contra la protesta social originada por el movimiento 15M.

Desde aquellos momentos hasta los actuales hemos estado formando parte de los movimientos sociales, de la lucha social, con el convencimiento de que la lucha organizada es el único camino para conseguir cualquier tipo de reivindicación y cambio.

Hemos defendido que la represión emana del sistema patrialcal-capitalista, de la desigualdad consiguiente,  origen de la violencia institucional, cultural y estructural que se ejerce sobre todas las personas para mantenerlo. Este sistema que potencia la individualidad y nos quiere organizadxs en familias convencionales como núcleo de control vertical, donde se aprenden y reproducen "los valores" de autoridad, sumisión y obediencia y una única forma de expresión de "generosidad hacia el otro", reducida hacia "mi familia cercana" y que como mucho admite la caridad al "desfavorecido" desde la distancia. 

Si eres hombre, blanco, cis, hetero, de clase media y cuestionas las normas establecidas, si exiges libertad, más derechos de todo tipo y te rebelas, eres diana de toda la represión porque no se tolera que se rompa SU ORDEN ESTABLECIDO. Pero si eres migrante, racializado, pobre, se van acumulando violencias por cada una de esas circunstancias y la represión se va acumulando como capas superpuestas cuando no eres sumiso a la normativa vigente, habiendo leyes especiales de control.

Pero no solo es el capitalismo: entrelazado está establecido el sistema patriarcal, origen también de otra violencia institucional, cultural y estructural. Por tanto,  si eres mujer, persona LGTBIQ+, disidente de género, caen nuevas capas de represión sobre las que ya hemos mencionado. La familia vuelve a ser la organización clave para reproducir el machismo socialmente implantado. La mujer queda relegada  a una posición subordinada a la que se le endosan roles de cuidados y reproductivos con una normativa moral clara que no admite disidencias. La represión de todo tipo se ciñe sobre ella, desde el ámbito familiar al social.

En este 2020, sobre todo este contexto, repetitivo año tras año, hay que añadir el ocasionado por la irrupción del COVID 19 en el que diversos colectivos y personas han visto acentuada su situación vulnerable no solo en el campo sanitario y económico sino también en el represivo.    

Toda esta reflexión sirve de preámbulo para entender el hecho de que en 2020 hemos reivindicado derechos sociales, protestado y visibilizado todo tipo de violencia y represión, prestando especial atención a los colectivos más vulnerables.

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Comenzamos en enero con el apoyo a Gabriela, persona muy afectada personalmente por su situación de diversidad funcional, desamparada por las instituciones. Organizado por el Movimiento Feminista de Murcia, se hizo un mercadillo de ropa, arte, libros...para recaudar fondos.  La Coordinadora Anti Represión organizó el evento "Mercadillo Solidario en apoyo a Gabriela" con la información sobre el caso con formato de carta. 



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Formamos parte de la plataforma de apoyo a los 3 Jóvenes de las as

Desde que recibieron la acusación, en 2019, lxs vecinxs se constituyeron en un colectivo "Absolución Jóvenes de las Vías" para apoyar a estos jóvenes  con el lema #SoterremoslaInjusticia y cada primer jueves de mes convocan concentración en las vías, inclusive en el confinamiento apoyamos desde las casas y después ya en la calle de nuevo.






En junio hubo un llamamiento de apoyo especial para acompañarlos al juzgado donde fueron convocados para una vista previa al juicio, el viernes, 26 en Palacio de Justicia, a las 9h de la mañana. 

Allí estuvimos y este enlace al blog relata lo sucedido: ¡ABSOLUCIÓN JÓVENES DE LAS VÍAS! SOTERREMOS LA INJUSTICIA
 
 Se redactó y leyó un manifiesto que apoyaron masivamente organizaciones existentes en Murcia.





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Participamos en la organización de la semana de lucha en torno al 8M



que comenzaron el 29 de febrero con un Coversatorio Feminista con diversos colectivos en el Huerto de Santa Eulalia (espacio gestionado por lxs vecinxs, que recientemente ha sido expropiado por el ayuntamiento)

Cliquea para verlo: Conversatorio Feminista: Violencias interseccionales

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Y LLEGÓ EL CONFINAMIENTO... 13 de marzo

Denunciamos y opinamos sobre la nueva represión 

Laura Apolonio, diseñadora gráfica


Ante el peligro de infección por coronavirus en las cárceles, 39 asociaciones y grupos, entre los que se encuentra nuestro colectivo, en lugar de medidas de privación y represión, solicitan a las autoridades carcelarias, excarcelaciones, información clara y verdadera prevención.


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Difundimos esta opinión sobre la Situación Económica, cómo el mundo del trabajo estaba haciendo aguas: "Los ERTE y la avaricia empresarial"


Visibilizamos la represión en las calles 


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Sobre la situación YoMeQuedoEnCasa... pero...me quedo PENSANDO:

Reflexionamos, haz clic a continuación:  Los puntos de vista impuestos por el Poder a través de los medios de comunicación que generan un discurso machacón donde el foco se pierde, el mensaje se manipula y la atención se desvía. Salir del bucle de la domesticación.


                                      

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El 23 de abril, en el Día Internacional del Libro, recomendamos nuestro poemario, Contra. Poesía ante la represión. Para conocer más detalles sobre él puedes seguir este enlace a la entrada de nuestro blog, o directamente: Puedes descargarlo gratuitamente haciendo clic en este enlace



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En torno al 1º de mayo difundimos desde Poder Migrante dos vídeos en directo: Con las trabajadoras del hogar y cuidados y con las trabajadoras sexuales, la mayoría de ellas inmigrantes en el marco del confinamiento marcado por la pandemia del Covid 19.

                               

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A propósito de la maternidad, el Día de la Madre, publicamos este artículo, haz clic para leerlo: Malasmadres,   (disidentes y subversivas)

Coffee-Break-News/ Susan Copich


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Aunque la realidad de la cárcel siempre es cruda, la situación consecuencia de la pandemia del Covid19 y posterior 'estado de excepción' hacen todo aún más duro.  Por lo que difundimos El Comunicado de Familiares de militantes políticxs vascxs presxs que emitieron, el día 5 de mayo, haz clic para leerlo: comunicado para exigir la libertad inmediata de lxs presxs enfermxs, lxs ancianxs, lxs preventivxs y lxs que tienen las 3/4 partes de la condena cumplida.


Y también (haz clic a continuación) nos hacíamos eco del apoyo y solidaridad del colectivo Pronoia el día 9 de mayo por la represión de las concentraciones reivindicativas del módulo 8 en el Centro Penitencial Murcia II, por la situación que se estaba viviendo dentro de las cárceles con la crisis del coronavirus.

Colectivo Pronoia

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Suscribimos el comunicado, junto a otros colectivos, en defensa de la sanidad pública y denunciando las agresiones sufridas por la extrema derecha y represión policial en la marcha del 21 de mayo.


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Comenzaron los desfiles de la ultraderecha con sus banderas y ruido en coche y opinábamos sobre ellas: 


Puedes leerlo aqui: Sacar pecho facha nunca hizo tanto ruido

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Participamos en la organización del 7 de junio en memoria de George Floyd convocada por la Comunidad Negra y Afrodescendiente en España (CNAAE)











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Participamos en la lucha en defensa del Mar Menor 

Concentración del 9 de junio, día de la Región, frente al Palacio de San Esteban


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El 14 de junio, participamos en la convocatoria #RegularizaciónYa





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Celebramos en manifestación el 28 de junio el Orgullo LGTBIQ+ convocada por Orgullo Crítico de Murcia




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El 1 de julio de 2015 cumplía La Ley Mordaza (Ley de Seguridad Ciudadana) cinco años sin cambios y siendo más utilizada que nunca, tras su entrada en vigor, con la situación de confinamientos, estados de alarma, etc. Volvimos a traer este vídeo que se grabó el 27 de marzo de 2015:  


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Reflexionamos
en pleno mes de julio, vacaciones para mucha gente y trabajo esclavo para otra mucha:


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Y seguimos en agosto:







Y sobre la polémica de si las mujeres trans son o no son...esa es la cuestión:
Iniciaciamos nuestra opinión con el formato de Carta. Puedes hacer clic en cada título para leerlas:




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Sobre la polémica entre los derechos de las trabajadoras sexuales y el abolicionismo, nos declaramos Pro-derechos. Esta carta fue escrita y publicada a propósito del Día Internacional para poner fin a las Violencias contra las Trabajadoras Sexuales (17 de diciembre):


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Acompañamos a nuestra compañera G. en el juzgado en apoyo para recuperar a su hija, el 22 de septiembre. Y escribimos: Es hora de hermanarse y acuerparse y no simplemente llamarse «feminista» en las redes sociales


Y a nuestra compañera Maritza el 19 de noviembre en el juicio por la violación de su hija  por su propio padre.


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A propósito del confinamiento de los Barrios del Sur de Madrid, opinamos:


Y sobre materia de educación, en Murcia:


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Estuvimos apoyando el 24 de noviembre a inmigrantes en contra de la orden de desalojo por parte del ayuntamiento. Aunque no pudimos impedir el desalojo, al menos, la fuerza de la concentración obligó a que les buscaran casas de acogida. 

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El 25 de noviembre nos concentramos bajo el lema Me Siento Sola (por parte de las instituciones estatales). La delegada saharaui en Murcia leyó un comunicado sobre el conflicto actual que sufre su pueblo y le prestamos nuestro apoyo.  A continuación hicimos una marcha, Serpiente Feminista, por  calles céntricas en contra de las violencias machistas, terminando frente a la delegación del gobierno. 





Nos publicaron este artículo: 
25N en tiempos de coronavirus: la violencia del Estado y la falacia de los cuidados
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La última acción en la que participamos fue en una concentración en solidaridad con el pueblo palestino, el 1 de diciembre






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Este año hemos iniciado una sección de Ctica Femista de películas; puedes leerlas dentro de nuestra página, a la que te lleva este enlace: Cine contra la represión

Bette Davis en ‘La Loba’ de William Wyler (The little foxes, 1941)

Se están publicando en prensa firmadas por nuestra compañera Carla Boyera


EL AÑO 2021 VOLVERÁ A SER UN AÑO DE REIVINDICACIONES DONDE ESPERAMOS ENCONTRARTE, CON PANDEMIA O SIN PANDEMIA:
¡LA LUCHA ORGANIZADA ES EL ÚNICO CAMINO!
SI TOCAN A UN@ NOS TOCAN A TOD@S
¡NINGUNA AGRESIÓN SIN RESPUESTA!

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