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lunes, 30 de junio de 2025

Este año no hay Orgullo mientras haya genocidio


Manifestación Orgullo Crítico Murcia 28J 2025 

"Este año no hay Orgullo mientras haya genocidio. Empecemos denunciando el más visible, el que está cometiendo Israel contra el pueblo palestino. Desde que comenzara en junio del año 67 la ocupación hasta hoy, el proyecto colonial de Israel sigue imparable bajo la mirada cómplice de occidente. El bloqueo total de la ayuda humanitaria en Gaza constituye un crimen de guerra, uno más entre otros de su extensa colección. Los colonos se ven tan imparables que ya no esconden su plan de ocupación, asistimos con horror a una mediatización sin precedentes del genocidio de todo un pueblo. La manipulación de los medios de comunicación utiliza nuestras disidencias para pretender justificar un genocidio. Se llama PINKWASHING y se llama ISLAMOFOBIA ¡DESDE EL RÍO HASTA EL MAR PALESTINA VENCERÁ!


Otros genocidios están ocurriendo en otros territorios: en la República Democrática del Congo, en Sudán, en Yemen, en Haití, en Kurdistán. Reflexionemos por qué no están recibiendo la misma cobertura mediática que el pueblo palestino. Os queremos animar a seguir a activistas antirracistas y decoloniales para salir del bucle del pensamiento blanco y validar otros espacios para estar informades, construir pensamiento crítico y organizar nuestras reivindicaciones ampliando el marco de la disidencia y saliéndonos de la blanquitud. Si debemos descolonizar nuestra mente, debemos hacerlo con les pensadores del Sur Global. Seguid a Chaimaa Bourkasa, Mikaelah Drullard, Safia El Aadaam (en redes hijadeinmigrantes) o aperfiles colectivos como Afrofeminas o Afrocolectiva. Por no hacer más extensa esta lista ahora, os invitamos a que nos compartáis por DM vuestres referentes antirracistas y anticoloniales y sacaremos una publicación con todas estas fuentes tan valiosas de conocicmiento y pedagogía contra el racismo y la blanquitud como régimen colonial. ¡PATRIARCADO Y CAPITAL, ALIANZA COLONIAL! 


Imposible no reivindicar hoy desde nuestros altavoces la brutalidad policial con sello racista que ha asesinado a Abderrahim en Torrejón de Ardoz, a Abdoulie Bah en Las Palmas de Gran Canaria y al senegalés Mahmoud Bakhum, ahogado en el Guadalquivir mientras intentaba escapar de la policía.

Recordamos hoy también, querides amigues, que en el mismo Mediterráneo donde nos vamos a bañar nuestros privilegios este verano, siguen muriendo personas, repetimos PERSONAS, que salen de sus países con un proyecto migratorio que acaba en la fosa común del fondo del mar, para nuestra vergüenza y la de nuestras políticas de fronteras. ¡NINGÚN SER HUMANO ES ILEGAL! 


Nuestro colectivo se nombra y se define TRANSFEMINISTA porque creemos en la INTERSECCIONALIDAD de las luchas. No hay Orgullo sin las trabajadoras sexuales, ¡TRABAJO SEXUAL ES TRABAJO! Es en el cuerpo de las trabajadoras sexuales que encontramos el sujeto político donde interaccionan varias violencias: somos les herederes de aquel junio de 1969 en Stonewall en el que las trans, las travestis, las racializadas, las putas, y las discas tiraron el primer ladrillo. ¡AQUÍ ESTÁN LAS TRANS-FEMINISTAS! 


Por último, no hay Orgullo en defender un sistema penal-carcelario que hunde sus más profundas raíces en el capitalismo, el patriarcado y la blanquitud. Los feminicidios, los transfeminicidios, las agresiones y violencias de las personas, repetimos PERSONAS, trans-marica-bi-bolleras suelen usarse como excusa para enduerecer el código penal y reforzar la idea de que las cárceles son parte de la solución al problema de las violencias a las que nos enfrentamos. Queremos decir: NO EN NUESTRO NOMBRE. Las cárceles si algo sabemos que son es símbolo y realidad de prácticas racistas, xenófobas, coloniales y clasistas. ¡NO ESTAMOS TODAS, FALTAN LAS PRESAS! 


El antipunitivismo no sólo se articula en las cárceles, la policía, el código penal y los tribunales. La cultura del castigo impregna nuestros movimientos sociales y asambleas, contaminando nuestras relaciones personales y nuestras prácticas políticas. En lo combativo necesitamos reivindicar la compasión y los cuidados. La paciencia del crecimiento y el aprendizaje, el derecho a los errores, el cariño de encontrarnos, la belleza de la resistencia y la fuerza de lo colectivo. La necesidad de construir redes desde la interseccionalidad para la resistencia activa en la que estemos todes. Queremos pediros que celebréis y que os organicéis. Este es el ORGULLO, y necesitamos que sea CRÍTICO. ¡DE NORTE A SUR/ DE ESTE A OESTE/LA LUCHA SIGUE/CUESTE LO QUE CUESTE! "

En la manifestación convocada por Orgullo Crítico de Murcia se leyó  el manifiesto que hemos transcrito en su totalidad; hemos participado y lo hacemos nuestro.

Cartel de convocatoria de Orgullo Crítico Murcia 2025


viernes, 15 de diciembre de 2023

¿QUÉ LEER?: "ESTA PUENTE, MI ESPALDA", una denuncia del racismo dentro del movimiento feminista y del racismo dentro de los movimientos organizados de mujeres racializadas





Lucía Barbudo

¿Sabéis cuando las tías les decimos a los tíos que no tenemos la obligación de deseducarlos del machismo y del patriarcado porque toda la info is out there y cada une debe hacerse cargo de su ignorancia y de las violencias que pueden generarse de ella? Pues esto es igual pero para las feministas blancas que andamos en eso de desaprender el racismo.
 
Esta potentísima e interesantísima antología es un compendio de voces de mujeres estadounidenses negras, asiáticas, latinas e indígenas de Norte América que, a través de distintos formatos (ilustraciones, poemas, ensayos, cartas, conferencias, fotografías), denuncian el racismo dentro del movimiento feminista y el racismo dentro de los movimientos organizados de mujeres racializadas.
 
El título del compilatorio es una declaración de intenciones; como explica la jefa Anzaldúa: «En nuestros cuerpos coexisten las identidades de opresiones múltiples a las que hasta ahora ningún movimiento político, no obstante su origen geográfico, ha podido dirigirse simultáneamente». 

En estas autoras sí conviven las violencias derivadas del sistema sexo/género, raza/origen y clase social, esta última representada bajo el término 'tercermundista' que no sólo abarca las (im)posibilidades económicas, sino también la discriminación que comporta ser consideradas voces no-legitimadas para producir pensamiento, articular acción o activar procesos transformadores. 

Pero no sólo hay zascas para las feministas blancas, también reparten contra la academia, el patriarcado dentro de las comunidades tercermundistas (concretamente contra la lesbofobia) y contra las madres que no supieron ser parte de la solución de la liberación de sus hijas y siguieron formando parte del problema machisto-patriarcal.

Textos escritos en su mayoría en 1979 que siguen siendo de una preocupante actualidad.
No siempre tiene una la suerte de dar con palabras tan honestas, tan duras, tan (auto)críticas y tan esperanzadoras a la vez, que confronten y construyan de una manera tan putopotente y bella.
 
Lean a estas mujeres. Sus conexiones neuronales se lo agradecerán.

Algunas páginas de esta antología:









file:///C:/Users/Usuario/Downloads/DOC-20231108-WA0002..pdf



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martes, 19 de julio de 2022

Las mujeres que performan o parodian masculinidades es el drag más invisibilizado: Entrevista a cuatro drag kings



Los drag kings de El Bancal de Candanga. De izquierda a derecha Robin, Ulysses, Dicko y DEMO @titoplaza_foto



Por Lucía Barbudo

Las genealogías son urgentes si vienes de una historia que nadie cuenta, si tu árbol genealógico crece y se expande sin genes. Ulysses Ménade surgió, cual Anteneo, de la cabeza sin útero de su madre Malva. Los sistemas reproductivos cuir son extraordinarios: sin necesidad de órganos sexuales liberan sus esporas que prosperarán si el entorno es favorable, como le pasa a cualquier ser vivo. Dicko Tomic y DEMO son dos esporas liberadas del cuerpo y tierna materia gris de Robin Metamorfic@. Sí, son todes hijes protésiques de la Haraway y andan cada vez más mezclades y revueltes en ese laboratorio del género que es El Bancal de Candanga. La orientación sexual en el caso de las artistas drag queen es mayoritariamente gay. Sin embargo, las representaciones king en este colectivo drag murciano son enteramente performadas por bisexuales (mujeres y personas no binarias): “Nuestra bisexualidad es algo que permea la performatividad de nuestros drags”, concluyen.
Dos drag kings y dos drag cuir: buffet libre de masculinidades

Ulysses se define como un drag king que performa una masculinidad “fluctuante”, tal y como anuncia su propio nombre: “Mi drag se llama así porque es un viajere del tiempo, del espacio y del género: a veces es una masculinidad más hegemónica, otras veces más cuir, con más pluma… Tanto es así que puedo empezar una actuación como king y terminarla como queen”. DEMO lleva poco tiempo en el drag y quizás por eso afirma que su masculinidad está en construcción: “Me interesa la parte escénica del drag, eso de habitar lo masculino, vivir en mi cuerpo la masculinidad. Aún no me he decidido sobre qué masculinidad performar, pero creo que soy bastante marica.

”Por otro lado, aunque Robin confiesa conectar con eso de parodiar una masculinidad más machuna, no le gusta performar una masculinidad tóxica: “Quería que mi drag tuviera pluma independientemente de lo que estuviera performando. Tengo que decir que como drag cuir, fluyo en el espectro de género cuando performo”. Dicko lleva dragueándose un año, fue a la pasarela que el colectivo travesti hizo en el Huerto de Santa Eulalia y quedó fascinado: “Yo vengo de un entorno conservador, para mí el drag y el Bancal suponen un espacio de libertad que en otros espacios de mi vida no tengo. En mi primer drag, performé una masculinidad muy rancia, muy machirula, y ese personaje ha ido evolucionando”.
El arte como acto político, la política hecha arte

Las alianzas masculinas han sido las que cultural e históricamente han sostenido (y siguen sosteniendo) el patriarcado, aunque no sólo: las mujeres también apuntalan estas estructuras a través de la defensa y la práctica de lógicas machistas y misóginas. En este sentido, la transformación artístico-escénica de estos cuatro cuerpos-leídos-como-mujeres en drag Kings, tienen el potencial político de boicotear el patriarcado desde el escenario: “Representar la masculinidad desde un cuerpo que no es leído como masculino le abre las costuras al género y es algo muy político”, sostiene Ulysses. “Como lleva ya tiempo señalando el feminismo, la masculinidad es lo universal, lo genérico, lo que no está marcado y la gente piensa que eso no se puede ni alterar, ni reinventar. En los drag King aparecen modelos de masculinidad alternativos que son muy valiosos, como pasa también con las bolleras butch”, afirma DEMO, quien además, establece una diferencia fundamental entre los artistas king y las queen: “Enlazando con el capitalismo, la mayoría de drag kings, a diferencia de las drag queens, somos personas politizadas, gente con cierta conciencia anticapitalista o antisistema”.



Acción performática de los Drag Kings de El Bancal de Candanga pre 8M en el Huerto de Santa Eulalia @loyolasser


Siguiendo a Judith/Jack Halberstam y lo mucho que escribió sobre masculinidad femenina, es más que lícito pensar que las propuestas de nuevas masculinidades vienen por parte de las mujeres, y no sólo las bolleras butch, sino también las mujeres hetero masculinas, las bisexuales, las personas andróginas, las personas no binarias y, por supuesto, toda la peña cuir. La masculinidad hegemónica, la más risible y parodiable, es la que políticamente desde los feminismos se propone deconstruir. Es fácil desmontar esa masculinidad cuando se hace con ella un chiste.

Pero Dicko también se muestra crítico cuando desde el drag se ofrece una visión encasillada: “Me aburre un poco cuando intento buscar referentes y todo lo que encuentro es una butch haciendo de machirulo”. Los kings murcianos son ambiciosos: intentan desarticular la asociación de determinados cuerpos o incluso la misma idea de genitalidad con la masculinidad: “Queremos tíos con tetas”, sentencia Robin. Esto entronca con el discurso trans: “No queremos chafarnos el pecho con un binder o tener que ponernos paquete para representar lo que es un hombre: hay tíos con vulva y tíos con tetas y nos gusta representar eso también. Representamos una masculinidad donde no queremos esconder nuestro cuerpo-leído-como-mujer para representar la masculinidad”. O dicho de otro modo, como reformula DEMO: “La masculinidad no hegemónica no es simplemente tíos que no sean unos capullos, es algo mucho más complejo, algo que va más allá”.
Masculinidad sobre el escenario y fuera de él

El drag posibilita, por esa incursión en lo masculino y reapropiación de la masculinidad, el empoderamiento femenino a través de la identidad King. Ahora bien, en este caso, desde lo cuir (Dicko) y lo no binario (Robin), habría que afinar más diciendo empoderamiento desde identidades de género que no sean masculinas. “Como drag queer estoy mucho más despierta a ver cosas que antes en mi caso estaban sin reflexionar, como la bifobia. El drag te hace ser capaz de leer mejor las violencias”, dice Dicko.

Para Robin, como persona trans no binaria, los pensamientos que surgen son otros: “Para mí la feminidad hegemónica (como andar en tacones) es algo increíblemente performativo, en este caso, muy high femme. Yo puedo acceder a esa forma extrema de la feminidad cuando estoy con mi personaje en su forma queen. Con el king me pasa a la inversa: saco mi súper macho. Algo que me gusta mucho es que la Robin queen sea dominante y que Robin king sea sumiso, es como que dentro del estereotipo, me gusta cargarme lo que socialmente se asume a un género u otro.”

En el caso de Ulysses, la representación de la masculinidad se ha extendido a ámbitos de su vida que trascienden el escenario: “Haciendo drag, empiezas a ver el monstruo que es el género. Yo utilizo la expresión de la masculinidad normativa tal y como es leída socialmente para posicionarme en el espacio público cuando estoy en un ambiente hostil. Puedo sacar mi drag sin necesidad de maquillarme y empoderarme de esa manera”.

Para DEMO, la apuesta estética es el punto de partida que permite generar un discurso político en torno a la apariencia y la expresión de género: “La androginia es mucho más accesible si eres flaca. Aunque socialmente siempre he sido leída como chica, el privilegio flaco me ha permitido mostrarme andrógina simplemente rapándome la cabeza. Con el feminismo aprendí que mi valía como persona no estaba circunscrita a la belleza. No hace falta adscribirse a un género concreto para sentirse poderose, ni para empoderarse. La belleza se deconstruye más en el drag cuir que en cualquier otro drag. Igual que se dice que el feminismo ha traído las gafas moradas, nosotres queremos traer las gafas travestis para deconstruir el género”. Sobre el privilegio flaco y la expresión de género tristemente asociada a la normatividad de un tipo de cuerpo, Robin afirma: “Envidio el privilegio flaco porque posibilita la androginia mucho más, la confusión de género. Es muy difícil que te lean como un cuerpo no-mujer cuando tienes una talla 120 de pecho”. Dicko es de la opinión de que, gracias al drag, se puede experimentar con la belleza y los estereotipos asociados a ella: “Te transmite una belleza que no eres capaz de categorizar y eso descoloca y mola”. Es lo que hace por ejemplo La Yelo. “No es casualidad que seamos todes bisexuales, como decíamos antes, y nos resulte tan natural fluir tanto en y con el género”, sentencian.
Patriarcado con maquillaje y peluca: transfobia, machismo y misoginia en Drag Race

“En más de veinte puñeteras temporadas de Drag Race no ha habido ni un solo concursante drag king”, se quejan los kings. “Ha habido varios chicos trans (que hacían drag queen) y personas no binarias, pero un drag king nunca. La escena drag ha estado dominada por hombres gays y es cero casualidad que el drag más invisibilizado es el hecho por mujeres que performan o parodian masculinidades”. Sobre la necesidad, que puede ser interpretada como bastante tránsfoba, de adaptarse a la normatividad de los cuerpos binarios (masculino/femenino), Ulysses comenta: “Salió una drag queen que era trans (y que al final se quedó de las últimas) que cuando se presentó al casting no se había operado el pecho y RuPaul hizo unas declaraciones en las cuales dijo que si llega a presentarse con tetas, no la hubiera cogido.”

El término realness (tener apariencia de realidad, de verdad), de hecho, puede ser interpretado desde una óptica tránsfoba ya que legitima o valida a unos cuerpos sobre otros. “En una de las temporadas, a un concursante le llamaron la atención por no haberse ocultado bien el pene en una prueba de bikinis. RuPaul le echó la bronca máxima por no haberse hecho bien el tucking (el proceso de esconder pene&escroto para su total desaparición visual). Es cosificante que haya un control tan estricto sobre la genitalidad de los cuerpos. El énfasis enfermizo sobre la figura de reloj de arena y el tipo de estética (súper maquillaje, pelazo, uñas perfectas) que se tiene que asociar a la feminidad y, consecuentemente, lo que se premia y lo que no, es misógino y es cissexista, tránsfobo y gordófobo. Y todo el drag no es así. En este sentido, RuPaul ha hecho mucho daño”, comentan los kings.

Las propuestas artístico-escénicas de RuPaul son, en su mayoría, feminidades mainstream dedicadas a amenizar a un público capitalista y no politizado. En contraposición a esto, el Bancal de Candanga tiene drag queens que son icónicas en sus propuestas de jugar y mezclar el género, que muestran otras feminidades disidentes y subversivas, precisamente porque el lugar desde donde performan es político, precario y superviviente. “Estas son las drag queens a las que aplaudimos y las que nos representan”.



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viernes, 8 de julio de 2022

NO NACEMOS MACHOS


Foto de portada del libro No nacemos macho

 Por Lucía Barbudo

NO NACEMOS MACHOS

Cinco ensayos sobre la deconstrucción de la masculinidad patriarcal para repensar y analizar qué pueden hacer LOS HOMBRES en su proceso hacia una convivencia estructuralmente no violenta y sistémicamente no privilegiada. La ideología de género (patriarcal, la de toda la vida) se ha usado para la naturalización y socialización de la masculinidad hegemónica, para hacer, como lúcidamente expresa Robert Kazandjian, el «equipaje de género» que transportamos. Me gusta especialmente cómo Kali Halloway explica las nefastas consecuencias de la construcción del hombre no sólo para nosotras, sino para ellos mismos: asesinatos, suicidios, muertes en guerras, salud mental, población penitenciaria, «comportamientos destructivos que abarcan desde lo socialmente permitido, como la adicción al trabajo, a lo punible, a las drogas o a la violencia».


De entre los cinco textos destaco, por alusiones, el de Cecilia Winterfox: «Las feministas no son responsables de educar a los hombres» porque a veces yo tampoco tengo el c0ñ0 pedagógico y responder con la serenidad buenista de profesora devenida azafata de congresos 24/7 a las agresiones no sólo no es posible, sino que es una pérdida de tiempo: «Los hombres no tienen el derecho de esperar que las feministas los eduquen. [... ] El feminismo amable no sólo no funciona, sino que es, realidad, contraproducente [... ], sirve para reforzar las estructuras de poder existentes y nos aleja de promulgar el cambio real». Un hombre que se revuelve molesto ante conversaciones que lo ponen contra las cuerdas y acaba usando el argumento de la Policía del Tono es una pérdida de oxígeno. No se puede accionar políticamente el cambio desde la condescendencia, y cada uno tiene la obligación ética de hacerse responsable de su ignorancia. Ahora con google, la wifi y los datos ilimitados no tenéis excusas, amigos.
Ahora bien, tampoco creo que se pueda ambicionar esa transformación profunda y global desde la exclusividad de espacios no-mixtos o desde nombrar a los hombres como 'aliados', como si fueran feministas de segunda.
Ojalá más hombres realmente enfadados y jodidos con y por el patriarcado. Con ellos sí estoy dispuesta a hablar y a escuchar. No de lo que tengo que hacer yo, sino ellos.
A menudo me genera cierta urticaria políticomental pensar en los hombres como 'víctimas' del patriarcado. Leí esos análisis en Mercedes Juliano y más recientemente en bell hooks y no termino de verlo. Esta mañana he entendido por qué. Como acertadamente señala Klaudio Duarte: «Si bien el patriarcado oprime a los hombres, conservamos intactos los privilegios que nos otorga. Mientras los varones no soltemos esos privilegios, esa idea de que somos víctimas del patriarcado no va a poder ser asumida por nosotros».
Después de ver, año tras año, campañas supuestamente feministas contra la violencia machista que van destinadas a mujeres, después de ver cómo las campañas de prevención de embarazos iban casi exclusivamente destinadas a nosotras,
POR FIN unos textos que reflexionan sobre las tareas pendientes de los tíos y su responsabilidad a la hora de organizar y participar de una transformación que nos libere a todes.
Termino citando a Klaudio Duarte otra vez para reflexionar sobre el binarismo de género: «Se puede ser hombre, colaborativo, solidario, tierno y no hay que desarrollar el lado femenino de la masculinidad, sino que hay que desarrollar ese aspecto de la masculinidad que ancestralmente parece que tuvimos los seres humanos y que por esta evolución del patriarcado se instaló como una negación para los varones».
La lluvia fresca de las teorías y existencias queer con su promesa y amenaza de destruir los géneros abre paso, tal y como yo lo veo, a una rambla en cuyo caudal embarrado y turbio se irán felizmente a la mierda todo el imaginario y los estereotipos de género asociados a la imbecilidad última que supone hablar de 'lo masculino' y 'lo femenino'. A quién hay que rezarle para que llegue el temido «borrado» de mujeres y, por supuesto, el de hombres.


Gracias Linda Pornsánchez, amiga y referenta, por el préstamo; tus libros y tus enseñanzas nunca decepcionan.
Me encanta cuando coincidimos en el feminismo que ya perdió la paciencia.
«No nacemos machos», ediciones La Social
(2017, Ciudad de México)

Puedes descargar el texto del libro




Este artículo fue publicado en primer lugar en Kaosenlared.net : NO NACEMOS MACHOS

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domingo, 6 de marzo de 2022

‘FÓLLAME’ de Virginie Despentes: terrorismo de género, de clase y de raza directamente en vena

Fotograma de 'Follame' de Virginie Despentes

Introducción por Lucía Barbudo:

"Creo que todas las transfeministas pro-derechos coincidiremos en que Virginie Despentes escribió uno de nuestros más sagrados textos: La teoría King Kong. Para mí fue una voladura de cabeza descubrir que también había escrito novelas y hasta había dirigido una peli basada en una de ellas: FÓLLAME.
Hace años que me leí el libro y, cosas de la vida, he vuelto a ver la peli recientemente y no me resisto, con el 8M a la vuelta de la esquina, a darle un espacio en las críticas de cine de la Carla Boyera.
He aquí una peli fundamental para la acción y la teoría feministas. No defiendo su calidad cinematográfica, pero sí su valor argumentativo, su planteamiento revolucionario, la necesidad de hacer realidad la utopía. Dos cuestiones me parecen que forman el eje principal de este film posporno: la violación (cuestión todavía no apropiada desde los feminismos y asignatura pendiente) y la posibilidad de ser o volvernos violentas acabando para siempre con el mandato de género que nos configura como 'el sexo débil', el ángel del hogar, el eterno ser de luz incapaz de hacer el mal.

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 Artículo de Carla Boyera

Esta película del año 2000 está basada en la novela homónima que su autora escribió con tan sólo 25 añitos. Te besamos la materia gris, Virginie, por este roadtrip llenetico de sexo explícito y violencia, esta versión sórdido subversiva y disidente serie B de Thelma y Louise, esta hidra feminista de dos cabezas. No es casualidad que las protagonistas de este film sean una trabajadora sexual y una actriz porno porque, ¿qué mejores arquetipos (denostados y negados como sujetos políticos por el sector más carca del feminismo) para desmontar las estructuras patriarcales y sexofóbicas contenidas en los movimientos anti-porno y anti-prostitución? ¿Quién mejor que una puta y una actriz porno para darle la vuelta a eso de ser configuradas como ‘víctimas’?

Tanto la propia Virginie Despentes (dirección) como Coraline Trinh Thi (co-dirección) han ejercido el trabajo sexual e incluso esta última tiene como actriz porno más de 60 películas en su cuerpocurriculum. Quizás las escenas de sexo súper explícito de la película (estamos ante una producción posporno más que ante las típicas (e irreales) heteroescenas de sexo vainilla de cualquier película de cine) motivaron que ambas actrices (Karen Bach y Raffaëlla Anderson, interpretando a Nadine y Manu, respectivamente) vinieran de debutar en la industria pornográfica.


Nadine (Karen Bach) juguetea con su dildo de metal

Como vemos en cada gesto, en cada fotograma, la feminidad que despliegan tanto Nadine como Manu no es una feminidad vulnerable, ni frágil, ni condescendiente. La apuesta estética de Nadine por un look andrógino en algunas partes del film contribuye a disipar el binarismo estanco en torno a lo masculino y lo femenino, desactivando todo lo que trae aparejada la feminidad en el imaginario colectivo. «Ser punkarra implica forzosamente reinventar la feminidad», escribiría la Despentes seis años después en su Teoría King Kong. Las dos beben whisky a palo seco, fuman porros, esnifan rayas y se meten en peleas. Nadine se masturba mientras ve porno en la televisión de su habitación. Cuando salen por las noches a zorrear se visten sexy sin que esto se traduzca en peligrosidad ni en minusvaloración hacia sus cuerpos; al contrario, ellas son las peligrosas y las que están dispuestas a infringir violencia sobre otros cuerpos. No hay una mirada masculina detrás de la cámara que las configure como objetos pasivos de deseo, como cuerpos violables: queda claro, en su papel de sujetos deseantes, que ellas son las deciden con quién, cuándo y hasta dónde.

«La fuerza pornopolítica de la película para la parroquia queer», escribe Paul B. Preciado, «radica en su capacidad destructora». Y es que ‘FÓLLAME’ es el imperativo de Virginie Despentes que viene a resignificar la violación y a reivindicar posibilidad de la violencia para las mujeres. Ella lleva un paso más lejos la frase de la Comandante Arian (en el contexto de la lucha de la mujeres kurdas en Siria contra el Dáesh) «Si nos atacan, nos tendremos que defender» para legitimar el ser o volvernos violentas. «Al tiempo que se acerca la muerte, se agudiza la capacidad de supervivencia» escribe la propia Despentes en el prólogo de ‘Paradoxia, diario de una depredadora’ de Lydia Lunch (otra autora y diosa punkarra): «Haber sido construida víctima, convertirse en predadora.» Este cambio en la óptica resulta absolutamente imprescindible si queremos salir del encasillamiento de vulnerabilidad, debilidad y violabilidad en el que tradicional e históricamente nos ha enmarcado el patriarcado. «Dejar que te hundan», propone la feminista francesa dándole otra vuelta de tuerca, es «una forma de reapropiarse del poder».

Desde esta premisa entendemos que Manu desmonta el guion aprendido circunscrito a la víctima de violación cuando sentencia: «Es como un coche que aparcas en el centro, no dejas cosas de valor dentro porque no puedes impedir que lo abran. Y como no puedo impedir que esos capullos lo abran, cariño, no he dejado nada de valor dentro…» Adiós a aquello de que la honra de una mujer está ubicada vulva adentro y tiene más valor que su propia vida. Hola a eso tan brillante que escribía Leslie Feinberg en su Stone Butch Blues: la valentía no es sólo sobrevivir a la pesadilla, sino hacer algo con ella.

Performar la violación en un marco patriarcal significa seguir el guion de la buena víctima: trauma, dolor, vergüenza y sobre todo mucha culpa. Así performa Karla la secuencia de la violación: gritos, resistencia, lucha, forcejeo, el cuerpo enroscado sobre sí mismo para proteger el ultraje, la cara sucia y desmaquillada por las lágrimas. Simultáneamente, unos metros más allá, Manu guarda silencio: «Es como si me follara a un zombie», dice su violador, fastidiado y decepcionado. «Mírala, ni siquiera ha llorado. Joder, eso no es una mujer» «¿Qué te crees que tienes entre las piernas?», responde Manu con insolencia y chulería, insultando al onvre-pene que tenía la pretensión de humillarla y hacerla callar. «No pareces tan traumatizada, me repugnas, zorra» dice el macho violador metiéndose su dildo de carne en la bragueta y haciendo de portavoz de lo que también dicen los jueces en declaraciones en prensa y en sus veredictos en este país.

«Cuanto más forcejeaba ella, tanto más se divertía él. (…) Hay algo en su debilidad. Algo en su vulnerabilidad.» Escribía Helen Zahavi en ‘Un sucio fin de semana’ en el que Bella, su protagonista, también tuvo que resignificar su posición de víctima para dejar de ser abusable. Al igual que Bella, Nadine y Manu también comprenden que el único falo que merece la pena poseer es un arma; la Despentes maneja cinematográficamente el dildo de metal (la pistola) como un artefacto que inicia a las protagonistas en el placer de la supervivencia.

Si la utopía es el dispositivo literario por antonomasia que permite fantasear con mejores mundos posibles, quizás en este mismo sentido sea ‘FÓLLAME’ una utopía feminista donde agredidas nunca más. Una utopía feminista que nos adentrara en la posibilidad de devolver la hostia podría ser la primera página para escribir el guion de nuestro manual básico de supervivencia.

 Este artículo fue publicado el 5/4/2022 en el diario.es: ‘FÓLLAME’ de Virginie Despentes: terrorismo de género, de clase y de raza directamente en vena

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miércoles, 14 de abril de 2021

La religión de los cuidados con sede exclusiva en la familia ningunea y margina otros afectos



Por Lucía Barbudo
Coordinadora Anti Represión Región de Murcia

Que una persona ingresada sólo pueda recibir visitas de la familia refuerza la creencia de que ésta, como célula base del sistema patriarcal, es la única legitimada como estructura de red de cuidados.
   
Además, por supuesto, la inmensa tarea de los cuidados recae mayoritariamente sobre los cuerpos femeninos, por lo que el mensaje patriarcal llega por partida doble a nuestras sociedades patrilineales donde las mujeres ocupan puestos de subordinación y tienen bien aprendida la lección del sacrificio.
     
Aborrezco esta doctrina que defiende que la familia es la única capaz de cuidar. La religión de los cuidados con sede exclusiva en la familia ningunea y margina otros afectos, vínculos, sistemas relacionales, maneras de quererse y apoyarse más allá de las fronteras del libro de familia.
    
Poder visitar a alguien en un hospital no debería ser nunca un privilegio condicionado por la sangre o por un DNI. Tener el tiempo, los recursos y las energías para hacerlo es la suerte de quien puede ir; recibir a las personas que se ocupan y preocupan por ti, el regalo que debería poder recibir la persona hospitalizada sin mediación, supervisión y beneplácito de toda una burocracia ignorante y ajena completamente a cómo las personas cuidamos a las personas.
    
Cuidar no es patrimonio exclusivo de la familia.
    
No caerá el patriarcado hasta que no caiga la familia y con ella todos estos marcos de pensamiento tan conservadores, machistotradicionales, esclavos y excluyentes.
    
Que caiga el patriarcado, colectivicemos los cuidados.


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miércoles, 8 de abril de 2020

Callar la vulva es, efectivamente, callar la boca.




AYER TERMINÉ DE LEER 'VULVA'
de Mithu Sanyal que contiene varios apartados maravillosos dedicados al origen etimológico de palabras como 'ficken' o 'fuck' ('follar' en alemán e inglés respectivamente), 'honeymoon' o 'yawn' (bostezar en inglés), ésto último vinculando asombrosamente la vulva con la boca. De conectar la vulva con la boca (lo vemos en el uso descriptivo de los 'labios' mayores o menores, por ejemplo, o en otras palabras compuestas y fraseología también usadas hoy en día en alemán: 'Fotzenbart' (perilla con bigote), 'Halt di Fotz' (Cállate, literalmente: cierra el coño)) a conectar la vulva con la voz, entendiendo la voz en un marco de sujeto político, hay sólo un paso.

La conexión entre el sujeto político 'puta' (lo que muchas veces he llamado 'la voz puta') y su sexualidad utilizada en el trabajo sexual (y discutida ad eternum y ad aburrimientum por el movimiento feminista de la prostitución) me ha lanzado, como si descendiera por un tobogán neuronal, a otra revelación: callar la vulva es, efectivamente, callar la boca.

Según Mithu Sanyal, las artistas de la New Burlesque quieren vulva y raciocinio, sexo y política: «Que VaVoom se defina explícitamente como feminista es más que una declaración política, es un ataque frontal, ya que desde el comienzo del boom del burlesque se discute en los medios si las mujeres que se desnudan en público pueden llamarse feministas o no.»
Ya veis, amigas, que las abolicionistas no están teniendo conversaciones nuevas.

Así también, el recurrido argumento de que la prostitución es patriarcal (por cierto que nunca he visto ni leído a ninguna puta ni a ninguna aliada pro-derechos defender lo contrario) lo que propone en realidad es seguir en bucle la lógica del 'mirar y ser mirado', reforzando eso tan machuno que dice que la mujer es objeto sexual, nunca sujeto sexual. Dice la filósofa Christina von Braun: «En cierto modo, se podría decir que la diferencia entre el ver y ser visto se ha superpuesto a las diferencias de género e incluso tal vez las ha usurpado. La masculinidad es definida por el ver, la feminidad por el ser visto» o, por decirlo más fácil con la Sanyal, parece que: «Sólo puede ver quien tiene un pene.»

Concluyo ya, amiguis abolas, no se destruye el patriarcado con las lógicas del patriarcado, al contrario, así lo que se hace es fortalecerlo.

Besos y abrazos virtuales para mis compañeras de lucha las señoras putas de las que no puedo parar de aprender como mujer y como feminista. Vienen tiempos jodidos para una profesión tan estigmatizada como es el trabajo sexual y una situación política que va a ser difícil de justificar con la industria del rescate que no rescata y el hipócrita y mezquino movimiento abolicionista que ahora más que nunca está condenando a tantas mujeres al miedo y a la miseria. No hay argumento político que os salve, desgraciadas.

Siempre a vuestros políticos pies, os beso la boca y el coño Linda Pornsánchez Pepita Pérez Giménez Ariadna Riley Marijose Barrera Marquez y tantas otras más.

Lucy Sombra
Compañera de la Coordinadora Anti Represión Región de Murcia

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