viernes, 1 de julio de 2022

Protesta para denunciar los asesinatos de la valla de Melilla


CONCENTRACIÓN en Murcia en denuncia de los asesinatos en la valla de Melilla y contra las políticas migratorias racistas. 29 de junio de 2022


Cientos de personas participaron convocadas por numerosos colectivos, entre los que nos encontramos, frente a la Delegación del Gobierno, para protestar y visibilizar las consecuencias de entregar a Marruecos al pueblo saharaui a cambio de que actúen a cualquier precio en las políticas racistas de las fronteras comunes.
 
Performance en la concentración frente a la Delegación del Gobierno


Como indica el MANIFIESTO que se leyó:
LA MASACRE DE MELILLA NOS RECUERDA QUE EL ACUERDO DE INMIGRACIÓN ENTRE ESPAÑA Y MARRUECOS, ASESINA
 
"Las personas, entidades sociales, políticas, sindicales,… que hoy participamos en esta concentración asistimos con enorme tristeza, indignación y gran preocupación. Las imágenes de lo que ha sucedido durante el viernes 24 de junio en la frontera entre Nador y Melilla, que ha costado la vida a más de 35 personas y centenares de heridos, no se nos van de la cabeza, tampoco las palabras del gobierno de España que calificó esta situación como de "asalto bien resuelto" culpando a las mafias de lo sucedido.
Las personas muertas, heridas, golpeadas, hacinadas, recibiendo un trato de todo menos humano son el símbolo trágico de las políticas europeas de externalización de las fronteras de la Unión Europea con la complicidad de los países del sur, Marruecos. La muerte de estos jóvenes africanos procedentes de países como Sudán, Chad, Níger o Eritrea,… en las fronteras de la “Fortaleza Europa” nos alerta sobre el carácter mortífero de la cooperación en materia de seguridad sobre la inmigración entre Marruecos y España.
 
La dureza del dispositivo policial y el trato inhumano para repeler este intento de acceso en el lado marroquí, son hechos preocupantes que suponen graves vulneraciones de los derechos humanos. Y por otra parte, como ha sucedido en situaciones similares previas, en el lado español se observan graves vulneraciones y extrema violencia por parte de los agentes allí destacados para realizar lo que han venido a denominar “rechazos en frontera”, con decenas de personas lesionadas, algunas de ellas que podrían ser menores de edad, todas con más que probable perfil de protección internacional y, al mismo tiempo, permitiendo el acceso a territorio español de la gendarmería marroquí para apoyar esta nueva masacre.
 
Las condiciones de la tragedia del pasado viernes se vienen sucediendo desde hace varias semanas. Las campañas de detenciones, las redadas en los campamentos y los desplazamientos forzados contra las comunidades migrantes de Nador y su región presagiaban este drama escrito de antemano. La reanudación de la cooperación en materia de seguridad en el ámbito de la migración entre Marruecos y España en marzo de 2022 ha tenido como consecuencia directa la multiplicación de las acciones coordinadas entre ambos países.

Desde hace más de un año y medio, los emigrantes de Nador no tienen acceso a medicamentos ni atención sanitaria, sus campamentos han sido incendiados y sus bienes saqueados, sus escasos alimentos destruidos e incluso se ha confiscado la poca agua potable de la que disponen en los campamentos. Ante esta nueva mortandad en la frontera sur, y dada la magnitud del número de víctimas humanas, que desgraciadamente se verá incrementado, las entidades que aquí nos concentramos queremos manifestar lo siguiente:
 
✓ Expresamos nuestras más profundas condolencias a las familias de la victimas.
✓ Condenamos la falta de atención rápida a los migrantes heridos, que ha aumentado el número de víctimas. Exigimos que se preste una atención sanitaria adecuada y de calidad a todos los hospitalizados a raíz de esta tragedia.
✓ Exigimos a las autoridades marroquíes que procedan a la identificación y devolución de los restos de las victimas a sus familiares, en colaboración con las comunidades de migrantes.
✓ Exigimos la inmediata apertura de una investigación judicial independiente tanto por parte de Marruecos como de España, así como a nivel internacional para esclarecer esta tragedia humana.
✓ Exigimos el fin de las políticas criminales financiadas por la unión europea y sus numerosos cómplices, los estados, diversas organizaciones internacionales y varias organizaciones de la sociedad civil que subcontratan estas políticas criminales.
✓ Recordamos, una vez más que para evitar todo este sufrimiento son necesarias vías legales, reales y seguras para las personas refugiadas y migrantes, para que todas las personas que se ven forzadas a desplazarse, independientemente de su procedencia, vean respetados sus derechos.
✓ Hacemos un llamamiento a las representaciones diplomáticas de los países africanos presentes en Marruecos para se que asuman plenamente sus responsabilidades en materia de protección de sus ciudadanos, en lugar de ser cómplices de las políticas en curso.
✓ Hacemos un llamamiento a seguir movilizándonos en este momento crítico en el que el derecho a la vida está más que nunca en peligro, para seguir exigiendo VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN.*
 
¡LAS FRONTERAS CERRADAS MATAN. NO MÁS ASESINATOS RACISTAS!"








*Próxima convocatoria el próximo domingo, 3 de julio:

Convoca Federación de Asociaciones Africanistas de Murcia



Esta noticia ha sido publicada previamente en Kaosenlared: https://kaosenlared.net/el-acuerdo-de-inmigracion-entre-espana-y-marruecos-asesina/


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lunes, 20 de junio de 2022

La Yelo: “Trabajar en el drag te ayuda a deconstruir la identidad, la sexualidad y la expresión de género”

 

La Yelo. VENTANAGORA de la serie Perfiles 2020 2022 

En la infancia y entrada a la adolescencia, la Yelo sufrió seis años de bullying chungo desde el último año de primaria hasta 4º de la ESO: “Me han tirado mandarinas, me han metido colillas encendidas en la capucha de la sudadera, me han escupido, por supuesto insultado y alguna paliza así tonta también me he llevado”. Curiosamente, los mecanismos psicológicos de nuestra travesti murciana la llevan a desentrañar el porqué de las agresiones por los caminos de la empatía: “A mí me tranquiliza ponerme a pensar qué es lo que ha llevado a una persona a insultarme y a tratarme así. La homofobia en ese momento pasa de ser algo contra mí a ser algo que yo entiendo desde la empatía. Es la persona que insulta la que tiene un problema y no yo”. Esto es lo que suele contestar por Tik Tok o Instagram a las maris que le escriben pidiéndole consejo y que quieren dejar de sentirse mal por cómo las tratan. Las redes sociales son espacios de odio y recriminación pero también son espacios de comprensión y de construcción de redes de apoyo, afortunadamente. A los mensajes de odio la Yelo contesta pedagógica: “Léete un libro”. “Todo esto que me lleva pasando durante años lo he transformado en pensamiento crítico. Todo esto es quien soy”, concluye.

¿Cómo empiezas en esto del drag?

Pues empecé a partir de la fotografía. Estaba en la escuela de arte experimentando con el autorretrato y un poco con mi estética, la escenificación y mi expresión de género. Un año y medio después de empezar con todo esto, se me cruzó en la vida Drag Race y me di cuenta de que esto del transformismo no eran maricones con pelucas drogándose… solamente (risas). En este programa vi por primera vez a una drag fuera de todos esos prejuicios que yo tenía (mi imagen del transformismo estaba ligada a la noche) y pensé que yo también quería hacer eso. Podría decir que yo estaba en la imagen fija como obra artística final y me planteé pasar a arte en movimiento. Y así surgió la Yelo. En aquel momento, yo había solicitado una beca en Factoría Cultural en el centro Párraga que era de emprendimiento y cambié mi proyecto inicial por otro que consistía en crear un personaje drag e intentar monetizarlo como marca. Así que se podría decir que la Yelo es una empresa.

¿De qué manera cambia el drag la forma de autopercibirse?

Pues supongo que a cada una le habrá pasado algo distinto, pero a mí me ha dado un susto… una vuelta que flipas. A mí la Yelo me ha comido. Yo empecé diferenciando lo que era la Yelo de Jesús, y ahora soy Yelo y en el escenario la Yelo, pero al final es lo mismo todo el rato. Me ha ayudado a explorar mi identidad y cómo me siento. Para mí el drag es una herramienta para indagar sobre la feminidad o la masculinidad. El personaje drag te da impunidad porque la gente te entiende como personaje y entonces no te juzga porque las acciones que estás haciendo o la forma en la que te estás comportando parten del personaje. No es lo mismo el juicio social que sufro yo en la calle cuando voy en drag (que en mi caso es cero) que cuando soy Jesús y soy un maricón femenino. No tiene nada que ver. El drag empodera mucho.

 

La Yelo. VENTANAGORA de la serie Perfiles 2020 2022

Gracias a las luchas de las personas que son disidentes de género (trans, gays, bi, lesbianas, etc) sabemos que la feminidad no es territorio de mujeres de la misma manera que la masculinidad no tiene por qué ser performada exclusivamente por hombres, pero dime, ¿qué diferencia hay entre la feminidad performada por un hombre gay y la de una drag queen?

La feminidad, la performe quien la performe, está castigada. El drag es algo escénico, algo efímero. Cuando terminas el espectáculo te desmontas y puede ser que esa drag no sea femenina. Sin embargo, el mariquita con pluma es el mariquita con pluma todos los días. Por otra parte, cuando vas en drag, la gente entiende que estás actuando y, como decía antes, eso te da cierta impunidad, de alguna manera te da legitimidad para “comportarte como una mujer”, algo que no pasa (por lo menos en mi caso) cuando vas por el espacio público siendo marica. Ahí sí hay juicio, por, imagínate, ir con los ojos pintados y colgarte dos pendientes. Muchas veces ese juicio, esa manera que tienen algunas personas de deslegitimar o castigar tu feminidad, se traduce en agresiones. Es homofobia.

También puede suceder que cierta expresión de la feminidad (por ejemplo, labios rojos, medias de rejilla, falda corta: un clásico) se fetichice, ahí no se castiga u oprime en forma de agresión, porque lo que sucede es que hay un proceso de objetualización. Ten en cuenta que el drag es algo amplísimo; hay drag queens que no utilizan la feminidad o no hacen una exaltación de la feminidad, hay drags que la exageran para hacer una crítica a la feminidad hegemónica o hay drags que sólo actúan con lo que saben que funciona que va a hacer reír a la gente pero no hay un objetivo político detrás. Es que realmente hay tanta cosa…yo sólo puedo hablar de mi experiencia.

¿Cómo interactúa el drag con la orientación sexual?

Inevitablemente, en el momento en el que trabajas la modificación estética, para la feminidad o la masculinidad (performada o no), si tú eres una chica cis y performas la masculinidad y empiezas a trabajar, como fue mi caso, en un local nocturno, a lo mejor empiezas a atraerle a un perfil de persona que nunca le habías atraído y este hecho te lleva a reflexionar sobre muchas cosas. De repente, la línea para jugar con el género se vuelve muy fina. Yo interpreto eso como que la sexualidad es súper fluida. ¿Y por qué iba yo a rechazar a alguien por su genitalidad? El entorno del drag también te da la oportunidad de rodearte de gente más diversa, así que el drag te abre una puerta a un poquito más de deconstrucción en torno a la identidad, a la sexualidad, a la expresión de género, a todo. De repente te ves jugando con algo. Estás jugando a la confusión. Yo un día puedo interpretar a una macha, otro día a una tía súper femenina o una extraterrestra y me doy cuenta de cómo reacciona la gente a raíz del cambio de aspecto. También puedo dejarme la barba y ponerme una sudadera para ir a hacer algún trámite o si estoy en un espacio de burocracia y sé que así me van a hacer más caso.

Y ya para finalizar, vamos a hablar del último evento drag de Murcia: Huertavisión, (exitazo total y rompedor en Murcia) nos ha dejado con sensación de orfandad ahora que ya se acabaron los domingos en La Cítrica. Allí hemos estado yendo durante más de dos meses a veros actuar a algunas travestis integrantas de El Bancal de Candanga (casa travesti murciana) y a seguir los episodios de Drag Race España. ¿Cómo ha sido esa experiencia?

Una fantasía. Ha sido muy difícil porque era un proyecto autogestionado, pero hemos conseguido hacernos con un público objetivo muy guachi. Nos sentimos muy apoyadas por el público que ha ido viniendo y por el espacio en La Cítrica, que nos ha ofrecido muy buenas condiciones, algo que en el mundo drag no siempre pasa. Aunque hubiera visionado del programa de Drag Race, la gente al final ya no venía por eso, venían porque querían ver a las travestis de Murcia. Personalmente, he aprendido un montón.

Entrevista por Lucía Barbudo


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jueves, 9 de junio de 2022

INTEGRACIÓN-DESINTEGRACIÓN



«Suelo ser crítica con un feminismo basado en los estilos de vida, porque temo que cualquier proceso de transformación feminista que intente cambiar la sociedad es fácil de cooptar si no está arraigado en el compromiso político con un movimiento de masas.

Hemos sido ya testigos de un tipo de mercantilización del pensamiento feminista dentro del Patriarcado capitalista y supremacista blanco (al igual que vivimos la mercantilización de la negritud), donde parece que podemos disfrutar de los «bueno» que generan estos movimientos sin ningún tipo de compromiso con la política y la práctica transformadoras.

 En esta cultura capitalista, el feminismo y la teoría feminista se están convirtiendo rápidamente en una mercancía que solo pueden permitirse las personas privilegiadas.»

Esto escribía bell hooks* en 1994 en su ensayo «Enseñar a transgredir», donde reflexionaba sobre la práctica pedagógica y la necesidad de enseñar pensamiento crítico.
 
Me parece apropiado traerlo en este mes de merchandising del arco iris,
en este mes de instrumentalización de las luchas históricas transmaricasbibolleras,
en este mes de gaycapitalismo,
en este mes de pinkwashing,
en este mes donde algunas organizaciones abducidas y seducidas por los suelditos y las posicioncitas de minipoder llevan más purpurina que pancartas,
en este mes de sopa de siglas LGTBQ+ vacías de contenido político y llenas de mucho selfuck y mucho popper.
 
Me parece apropiado porque me resisto a que el mes junio me dé tanto asco como el 8meme,
o el chochomeme,
por la apestosa deriva de las vulvistas vestidas de morado,
las del Feminismo de la Entrepierna.
 
Hay algo perverso en eso de renunciar a
lo marginal,
lo disidente,
lo rebelde,
lo contestatario,
lo subversivo,
lo revolucionario
para obtener el éxito; éxito leído como un espacio hegemónico, bien céntrico, donde ya con todos los privilegios que querías puedes convertirte en parte del engranaje que mantiene engrasadas las estructuras de dominación y poder.
 
«Hace falta valor para abrazar una visión de integridad del ser que no refuerce la versión capitalista, que apunta a que siempre hay que renunciar a algo para conseguir otra cosa» escribía la profesora negra que conquistó el espacio blanco de autoridad y legítima producción de pensamiento que es la universidad pero estuvo siempre alerta de no olvidar quién era y cuál era el objetivo que perseguía.
 
«Integración», dicen algunes y baten palmas como cuando se asiste a un espectáculo de circo y gusta mucho el show.
 «Desintegración», contestaba la ingeniosa Cristina Morales.
 
Pues eso. Ojo con la desintegración, que el capitalismo hace caja con ella y el/la/le que está en el centro del escenario puedes ser tú.

Lucía Barbudo 



 
* Gloria Jean Watkins (1952 - 2021),​ conocida como bell hooks (escrito en minúsculas), fue una escritora y activista social feminista estadounidense. El nombre "bell hooks" proviene del de su bisabuela materna, Bell Blair Hooks.
El enfoque de la escritura de hooks ha sido la interseccionalidad entre raza, clase y género  y lo que ella describe como su capacidad para producir y perpetuar sistemas de opresión y dominación de clase. Ha publicado más de 40 libros y numerosos artículos académicos, ha aparecido en documentales y participado en conferencias públicas. Se ha ocupado de la raza, la clase y el género en la educación, el arte, la historia, la sexualidad, los medios de comunicación y el feminismo.
En 2014, fundó el Instituto bell hooks en Berea College, Kentucky.


bell hook



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miércoles, 27 de abril de 2022

¿Derechos laborales para las trabajadoras sexuales? 1º de mayo





Lucía Barbudo

Este domingo, con motivo del Día Internacional de lxs Trabajadorxs, tres colectivos en Murcia Movimiento Feminista de Murcia, Anti Represión Región de Murcia y Orgullo Crítico de Murcia) suman fuerza para apoyar las reivindicaciones de las trabajadoras sexuales (el femenino es genérico) en torno a la conquista ineludible de derechos para decir alto y claro que

TRABAJO SEXUAL ES TRABAJO

Una de las consecuencias directas de que las trabajadoras sexuales sigan perseguidas y criminalizadas por las Ordenanzas Municipales (como sucede aquí en Murcia) se deduce del hecho de que todavía no han conseguido el reconocimiento de sus derechos laborales. Donde no hay derechos laborales, hay indefensión y discriminación jurídica. Esta indefensión y discriminación se traduce en la práctica en la ausencia total de vacaciones, derecho a prestaciones, bajas laborales, derecho a paro, pensión o jubilación: toda una serie de derechos adquiridos históricamente para cualquier tabajadxr del que no gozan las trabajadoras sexuales.
Los discursos moralistas son los que más interfieren en la consecución de sus derechos laborales, pero no sólo; todo un abanico de violencias que atraviesan el trabajo sexual se ignoran deliberada y perversamente, como son la condición migrante y la condición trans. La represión sigue estando muy presente en las vidas de las mujeres cis y trans que ejercen la prostitución: las ordenanzas municipales en otras muchas ciudades condenan a las putas a la marginalidad y a una mayor situación de vulnerabilidad al imponer sanciones económicas (en el marco de la Ley Mordaza) que estas trabajadoras no pueden afrontar.

Hace dos años escribía este artículo para elDiario.es inspirado en la mierda de eslogan aboloviolento:«PROSTITUCIÓN ES VIOLACIÓN PAGADA» 
 
(Para leer el artículo completo pulsa este el enlace )

Ayer leí las consecuencias directas que esa repugnante idea tiene en el trabajo de Kenia García como trabajadora sexual.

Comparto experiencia político-vital de Kenia y sus reflexiones:

«Llevo casi nueve años como trabajadora sexual y al menos en mi caso y hablando incluso con mis compañeras, puedo afirmar que una de las peores cosas es gestionar a clientes a quienes has decidido no volver a recibir, los hombres llevan fatal el rechazo en todos los ámbitos y en la prostitución peor porque existe un componente económico que también puede existir en otro tipo de relaciones de forma tácita pero en el caso de la prostitución es explícito.
¿Saben el resultado de qué es todo esto con lo que luego tenemos que lidiar las trabajadoras sexuales y educar a los hombres? es el resultado todas las infames y machaconas campañas que dicen que “los hombres pagan a las putas para violarlas o hacer con ellas lo que quieren”, muchos se lo creen, lo asumen como cierto, lo interiorizan.
¿Cuál debería ser la educación? hay que enseñar a los hombres que el consentimiento de todas las mujeres sean putas o no debe ser respetado y que no sólo es verbal, hay señales, gestos e incluso silencios que deben entender y respetar, como este chico que luego de semanas llamando, whatsapp sin respuestas y una llamada cancelada ya deberían haber sido señales suficientes para comprender que por mi parte no había ningún interés, pero no, me obligan y me llevan al punto de tener que coger y explicarles cosas para evitar que luego intenten contactarme por otros medios, también lo hago para que no acosen a otras compañeras, porque no, nadie decide por mí y eso es lo que también deben entender las mujeres se dediquen a lo que se dediquen, sin vergüenzas, sin temores, sin remordimientos, sin miedos».

Quiero decir que las ideas no son nubes de vapor que se diluyen en el aire sin consecuencias para las vidas de las personas.

Quiero decir que las ideas generan un odio real que se traduce en fobias, agresiones, violencias y peligros para las vidas de las personas.

Quiero decir que la ideología abolicionista del trabajo sexual es insostenible e incompatible con cuidarnos y sostenernos la vida.

Que las alianzas son cada vez más valiosas y más necesarias.

Por todas estas razones vamos a salir a la calle a exigir la incorporación de los derechos de las trabajadoras sexuales a este día de reivindicaciones laborales.

Vente al bloque crítico y denuncia la invisibilización, estigmatización e infantilización con la que todavía tienen que convivir las trabajadoras sexuales. Respalda y respeta al Sujeto Político Puta.

#trabajosexualestrabajo #sinputasnohayfeminismos #sexworkiswork #1demayo #DíaInternacionalDelTrabajo #Zorroridad

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domingo, 10 de abril de 2022

'I am Mother', la madre cíborg y la metáfora de la maternidad futurible



Calor cíborgmaternal incandescente


Carla Boyera

Un lenguaje inequívocamente computadoresco nos pone en contexto. Nos encontramos en el interior de las instalaciones del Centro de Repoblación, en el Día 1 desde la Extinción, compartiendo espacio con 63,000 embriones y donde la Ocupación Humana asciende a un total de 0. La madre cíborg aparece sentada en su trono. Se encienden las luces como se encenderían las primeras luces de una fábrica al empezar un nuevo día. Su única trabajadora se dispone a cumplir su única misión: la conservación de la humanidad por venir, la humanidad porvenir; la humanidad sin guerras, sin violencias, sin Hobbes, sin autodepredación, la humanidad sin errores. Este es el relato invertido de I am Mother, donde una suerte de micelio tecnológico, una red androide, es la encargada de preservar la vida y el ser humano de destruirla.

La tecnología posibilita la desaparición de la madre biológica como única biomáquina capaz de engendrar, reproducir, cuidar y proteger la vida. Unas falopinzas escogen un feto con forma de tarjeta gráfica para insertarlo en una máquina tecnouterina que 24 horas más tarde traerá un ser humano en un parto metalizado, aséptico e indoloro. Cinco minutos más tarde, el fetochip es una criatura a la que vemos crecer hasta metamorfosearse en una joven (Carla Rugaard). En este film, el trabajo sexual y el trabajo reproductivo/gestacional se sacan del marco esencialista del cuerpo-mujer para ser trasladados a los cuerpos-máquinas. Me interesan enormemente estas narrativas donde se desnaturaliza la maternidad y se recodifica el Edén como una habitación llena de luces, cables y botones gestionada por esta Nueva Madre: un ser sin sangre, sin carne, sin culpa ni dolor que no obstante desprende calor incandescente cuando acaricia a su nueva criatura y que sabe que cantar calma el llanto. ¿Qué es Madre? es el primer interrogante que nos va a acompañar durante toda la película. Vemos a Madre jugar, coger a Hija de la mano al andar, mirarla bailar, es decir, vemos a Madre performando a la madre.



Madre e Hija en 'I am Mother'


La trama se complica cuando entra en escena la Fugitiva (Hilary Swank): la lucha por asumir la apropiación de Hija lleva a la competitividad por el afecto y la confianza entre la Fugitiva y Madre. Ambas se postulan como espacios de verdad, protección y cuidado. Pero no puede haber dos verdades contrapuestas. ¿Miente la Fugitiva? ¿Miente Madre? Esto nos lleva como espectadores a preguntarnos qué está sucediendo fuera de ese recinto hermético al tiempo que también nos inquieta el objetivo que se persigue desde dentro. ¿Es esperanzador el afuera? ¿Dónde reside realmente el peligro y la amenaza? En este escenario de desnaturalización de la maternidad, tanto la madre cíborg como la Fugitiva reconstruyen el mito del parentesco dejando abierta la posibilidad de re-escribir los guiones del trabajo materno: cualquiera puede cuidar, no importa de qué cuerpo hayas salido -y más en este caso donde no hay biocuerpo. No es novedoso que la reproducción y el futuro de la humanidad sean el eje vertebrador de una película de ciencia ficción, pero sí lo es que no hagan su aparición estelar los hombres-machos guerrilleros/salvadores.

La aparición de la Fugitiva va a desencadenar la excusa de la seguridad que siempre acompaña a las narrativas autoritarias. Poco a poco, la película evoluciona de un relato de cuidado y protección hacia un relato de dominación y exterminio. La metáfora de la maternidad se extiende hasta límites insospechados. Sus contradicciones se van desvelando hasta dejar desnuda la mentira: la falacia de destruir para cuidarnos, de matar para preservar, de controlar para proteger, de encerrar para liberar. Se precisa el cero cuestionamiento de las órdenes y una obediencia ciega. La consecución del humano perfecto pasa, paradójicamente, por el poder tecnomilitar, las armas, las tierras baldías, el hambre, la miseria y las violencias extremas: las máquinas preparan la Tierra para alumbrar una nueva raza humana, superior, una nueva ‘familia’. Nacimiento es aniquilación. Una tiene la sensación de estar pasando los ojos por las líneas que escribió George Orwell: la guerra es la paz, la libertad es la esclavitud… paradojas sociopolíticas que nos hacen un efecto batidora en la cabeza, un ajo mental que tiene la pretensión de amalgamar lo inamalgable. Las narrativas manipuladoras y los personajes expertos en tergiversación siempre se sirven en escenarios apocalípticos que favorecen simplismos. ¿Acaso de un determinismo biológico (ya felizmente desmentido por Margaret Thatcher que nos enseñó que la vulva con poder no es sinónimo de final feliz) la alternativa pasa por un maniqueo determinismo tecnológico (las máquinas nos van a gobernar y a destruir como especie)?

En este caso, la propuesta fílmica juega con los lenguajes de control de la población como ya lo hicieran los nazis en su pretexto por la optimización del ser humano como especie. La paradoja de destruir para conservar la vida sigue siendo una realidad distópica no deseable como hemos visto recientemente con las lógicas de la COVID19: no se puede preservar la vida cancelando la vida, no sin pagar el peaje de la salud mental y la represión de nuestros derechos y libertades. En el diálogo final entre la Fugitiva y Madre resuena aquello tan perturbador que escribió Viktor E. Frankl, superviviente de campos de concentración: “los mejores de entre nosotros no regresaron a casa”.

Esta película nos abre a conversaciones sobre la supervivencia de la especie humana y su inevitable alianza con las máquinas planteando los clásicos dilemas éticos y morales de los relatos de ciencia ficción de tintes eugenésico-apocalípticos sobre quién merece vivir y quién no. La codificación de las estrategias de supervivencia son comunes en los relatos de ciencia ficción, pero en este caso el darwinismo ha sido reformulado en términos de rectitud moral: es la ética lo que te hace más fuerte y lo que consigue invertir el dualismo jerárquico ser humano vs. cíborg, pero, ¿hasta cuándo vamos a seguir citando a Maquiavelo? Dice Donna Haraway: “No está claro quién hace y quién se hace en la relación entre el humano y la máquina. No está claro qué es la mente y qué el cuerpo en máquinas que se adentran en prácticas codificadas” y añadiría: quizás la capacidad de tomar decisiones legitimadas en defensa de la vida (de todas las vidas, porque todas las vidas importan) ya no sea lo que diferencie la biointeligencia de la tecnointeligencia. Quizás podamos asistir a la humanización de la máquina. Y es que la ciencia ficción, siguiendo a la jefa Haraway, es teoría política.

Este artículo fue publicado el 9/4/2022 en el diario.es: 'I am Mother', la madre cíborg y la metáfora de la maternidad futurible

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jueves, 31 de marzo de 2022

Día de la Visibilidad Trans: hablamos con Dai, María Jael y Vanessa de no binarismo, capacitismo y trabajo sexual





No binarismo

Lucía Barbudo

DAI

Cuando Dai entra en un espacio colectivo, politizado o no, su primera pregunta al conocer a alguien por primera vez es siempre la misma: ¿pronombres? Preguntar por los pronombres es otra manera de señalar cómo presuponemos automáticamente el género de alguien. Dai tiene 22 años, se define como persona no binaria, admite todos los pronombres y forma parte de la asamblea del Orgullo Crítico Murcia desde este verano. En este espacio encontró un lugar en el que no tenía que dar explicaciones ni decir quién era. No se ha sometido nunca a ningún proceso de hormonación, no está operade y no lo ve necesario.

¿Qué reacciones encuentras normalmente cuando haces esa pregunta?

A ver, no le pregunto por ejemplo a gente de mi familia porque es una pregunta fuera de contexto que no tiene sentido y sería como sacar un debate que no viene a cuento, pero sí que lo hago con gente que creo que puede sentirse identificada con otros pronombres diferentes a los que aparentan y es verdad que incluso dentro de espacios más o menos politizados la reacción es de sorpresa en plan, pues masculino, o femenino, como si fuera algo obvio, algo evidente que no hay que plantearse o discutir.

El no binarismo es posiblemente la actitud política más disruptiva y coherente respecto a eso de dinamitar los géneros, ¿te consideras el ejemplo vivo y activo del 'borrado de mujeres'? O dicho de otro modo todavía más polémico si cabe: tu performatividad como persona no binaria, ¿es una amenaza dentro del propio movimiento trans? Me refiero para las mujeres y hombres trans.

Para nada considero que el no binarismo sea el espacio disidente por excelencia. Mi identidad de género y mi expresión de género no invalidan en absoluto las realidades trans de personas que se identifican con un género concreto (hombre/mujer) porque, de hecho, hay más realidades como por ejemplo el género fluido (a veces masculino, a veces femenino).

Hay un lema TERFista, muy sesudo, que reza “El caballo de Troya tiene polla” (referido a las mujeres trans no operadas a las que consideran enemigas de Su Feminismo). Dime, Dai, y, aunque no rime, vamos a reflexionar políticamente sobre esto: ¿eres tú el caballo de Troya con coño?

(Risas) Posiblemente. Desde esa mirada limitada sí, al no concordar el sistema sexo-genérico con la expresión de género, de hecho, ni siquiera sé si me incluirían en Su Puto Feminismo.


¿Qué significa para ti acabar con el género?


Es superpolémico esto. ¡Yo no quiero acabar con el género!

¿No te consideras una terrorista del género como persona no binaria?

Yo no quiero que el género sea una cárcel, pero me parece que son modos de existir que no hay que abolir como tal, para mí es un movimiento político, no creo tanto en lo individual como en lo colectivo. No creo que mi existencia sea un ejemplo a seguir, porque el no binarismo también puede caer en estereotipos y ser hegemónico. Del mismo modo, también pienso que tanto los hombres como las mujeres, ya sean cis como trans, pueden ser personas disidentes en cuanto al género.

Se suele decir bastante que mientras haya una sola persona que se sienta mujer u hombre no desaparecerá el género. ¿Es utópico o crees real la articulación y existencia de una sociedad sin géneros?

A mí es que esto de la desaparición del género me parece más una distopía porque aunque se consiguiera abolir el sistema sexo-género, la expresión de género seguiría existiendo porque no todo el mundo se movería igual, se vestiría igual, etc. De suceder esto, sería un mundo muy gris para mí. Donna Haraway dice que la tecnología es usada por el capitalismo para tener el control sobre las personas, pero que a la vez puede ser una herramienta que podemos utilizar para rearticular el discurso político o el discurso vital. Yo creo que, básicamente, con el género pasa un poco igual.

¿Cómo se acabaría con las violencias que sufres?

¿Quieres una respuesta factible de una persona no binaria? Es que no es factible, pero no por eso vamos a dejar de luchar por ello. No defiendo la utilización de un sistema de represión hacia las personas que combaten nuestras realidades, quiero decir que me posiciono al lado del movimiento anticarcelario, así que no estoy a favor de la utilización de la policía o de las políticas ultrapatriarcales de multas etc. Para mí todo esto no es parte de la solución. Para mí el fin de las violencias está en la respuesta colectiva.


Manifestación por el Día Internacional del Orgullo LGTBI en Bilbo | Monika del VALLE7FOKU



MARIA JAEL

Es una mujer trans, bisexual, anarquista y poliamorosa de 24 años. Es integrante del Orgullo Crítico Murcia y de la CNT y se define como femidisca y género no-conforme, una disidencia que se enfrenta con la forma de vivir los roles que se presuponen tradicional o históricamente. En la actualidad, espera felizmente la llegada de la fecha de su vaginoplastia.

Las violencias son tan prolíficas que hay que hablar de ellas ya en plural. El capacitismo es un término gigantesco donde caben abusos perpetrados a los cuerpos, pero también tiene un amplio recorrido en el ámbito de la salud mental. ¿Cómo definirías el capacitismo que te afecta a ti?

La identidad disca que me interpela es que soy una mujer con movilidad reducida, usuaria en silla de ruedas y me diagnosticaron parálisiscerebral. Desde ahí yo diría que me afecta en el ámbito sanitario porque se me concibe desde una perspectiva bípeda. También en las formas de relacionarme social y políticamente desde donde la gente me juzga (me refiero a las actitudes paternalistas; por ejemplo, que manoseen mi silla de ruedas como si yo fuera un juguete hace que yo pierda autonomía). En tercer lugar, en el ámbito educativo cuando las personas no entienden las necesidades imperativas de accesibilidad (a veces necesito adaptaciones a los contenidos o la educación física en primaria y secundaria ni de coña están adaptadas). Al final se nos obliga muchas veces a seguir un ritmo capitalista y se nos impone una forma de ver la vida que nos mata y que nos limita de acuerdo a lo que se llamaría la Teoría de las Cucharas.

Hemos coincidido en charlas, debates y otros encuentros y te oigo siempre nombrarte “disca” (apócope de “discapacitada”). Hace unos años se señalaba el capacitismo precisamente de usar esta palabra y se pedía en su lugar el uso de “diversidad funcional”. Explícanos por qué te nombras disca.

Decido nombrarme disca como un acto de rebeldía política para evitar cualquier término capacitista con el que nos menciona una persona no disca. Entiendo que al utilizar eufemismos para expresar la discapacidad (como en el caso de decir diversidad funcional) sin querer se está culpabilizando a la persona de una desigualdad estructural que si todo estuviera pensado para que todo el mundo pudiera existir normalmente en la vida diaria participando del mismo modo, la discapacidad no existiría. Diría que es porno inspiracional . Estos discursos que aspiran a ser empoderantes pero que son en realidad muy condescendientes.

Entonces, en esta defensa del término disca, ¿dirías que hay empoderamiento y reivindicación del término 'tullida'?


Sí, no lo digo como insulto, sino como un término empoderante. En el BOE incluso se nos sigue denominando “disminuida” “inválida” “minusválida”, términos muy peyorativos. Hay que prestar atención al lenguaje que es muy asqueroso y muy capacitista.

Me interesa la interseccionalidad de los discursos que conviven y atraviesan tu cuerpo. Las biomujeres, que es como me gusta llamar a mí a las terfistas que piensan que el feminismo está en la entrepierna, han peleado mucho por tener acceso a una cuota de poder, por ejemplo, en los partidos políticos con las listas cremallera. A veces se dice “paridad” cuando sería políticamente más acertado y honesto decir “parida”. ¿Qué opinión te merece a ti tener un cupo como mujer trans discapacitada?

Puede ser beneficioso en un sistema capitalista o en un sistema opresor en el que tenemos que vivir, hablo como disca y como trans, claro. Pero no deja de ser una herramienta por la que me siento utilizada, es tokenismo puro y duro. A lo cual tendría que añadir que me siento ninguneada porque ante esto no sé qué parte de mi identidad me da más miedo. Como mujer discapacitada tengo que decir que el protocolo de integración no es real. Se trata de cubrir un cupo para quedar bien, pero no son puestos de poder ni de responsabilidad real. Echenique fue utilizado, por ejemplo, como representante para blanquear actos políticamente incorrectos de Podemos. Lo mismo te diría con Carla Antonelli. Como transfeminista anarquista no puedo estar de acuerdo con esa representatividad en el Poder.

¿Se puede ser TERFista y trans?

He conocido a mujeres trans votantes de Vox. Sí, se puede ser trans y comulgar con la ideología TERF por alienación. Se llaman a sí mismas “mujeres reasignadas” y niegan las identidades no binarias. Hay un término específico para personas trans que sólo validan una única forma de ser trans o del tránsito que pasa por la validación médica o psiquiátrica y esta peña excluye a las personas no binarias. Dicen que la única forma de ser mujer/hombre trans es tener disforia. Esto es transmedicalismo, el término en inglés es truscum (true transexual scum, basura transexual verdadera).

¿Cómo se acabaría con las violencias que sufres?

Aboliendo el capitalismo como forma única de vida, saliéndonos del individualismo y priorizando las redes y los afectos, desjerarquizándolos.


Cartelería Orgullo Crítico Murcia. Ejemplo de que las luchas son TRANSversales



VANESSA

Tiene 55 años, es mujer transexual intervenida quirúrgicamente y ejerce el trabajo sexual. Es migrante ecuatoriana y lleva viviendo en Expaña 23 años, aunque antes de eso trabajó en Holanda, Francia, Bélgica, Dinamarca, Austria. Recibe clientes en Murcia en la calle y en su piso y actualmente participa en una investigación que está indagando sobre la calidad de vida de las personas trans en el Hospital Virgen de la Arrixaca.

Siendo mujer, trans, migrante y puta, me pregunto: ¿cuántas capas de opresión puede soportar una persona?

Cariño, muchas. El rechazo de la gente es una de las más grandes. La discriminación, la marginalidad… cuando eres trans tienes que estar con una coraza dura y fuerte. Los transexuales somos la última rueda del coche, nunca nos toman en cuenta, hay muy pocas personas trans que sobresalgan, ¿cuántas presentadoras trans ves en la tele, por ejemplo? El rechazo social es mucho más fuerte que hacia los gays. Para alquilar un piso es muy difícil, yo me he enfrentado a recogidas de firmas de los vecinos que presentaron al presidente de la comunidad para echarme de mi casa en Puente Tocinos porque decían que “tenían hijos y maridos y se sentían amenazados”. Incluso un vecino se dirigió a mí como “gentuza” y me dijo que su piso se iba a devaluar con el esfuerzo que le había costado pagarlo porque yo vivía allí. Una compañera está buscando piso y no se lo dan porque es trans. Imagínate, así es de injusta la vida y la sociedad.

Háblame de la prostitución trans.

Hay mucha demanda (yo creo que más de mujeres trans que de hombres trans) porque los clientes son hombres (muchos casados) que no han salido del armario como homosexuales. Muchos mayores que a lo mejor de más jóvenes no salieron del armario, no tuvieron esa oportunidad, pero tienen esas inclinaciones y buscan mujeres trans no operadas. Les gusta mucho una mujer con polla. Nosotras decimos que ellas tienen esa “herramienta de trabajo” (risas). Los clientes que buscan mujeres trans no buscan hombres, buscan mujeres con polla, que es muy diferente. Les gusta que vayan con sus vestidos, su maquillaje, sus pelucas, toda la puesta en escena del cuerpo o la apariencia mujer pero que tengan polla. Eso es claramente homofobia interiorizada…

Pero dime, ¿cómo sientes el peso del estigma donde interseccionan tu cuerpo trans y tu trabajo como trabajadora sexual?

Yo ahora me siento bien. Hago mi trabajo porque quiero. Me siento sensual, atractiva, realizada. Me hice la vaginoplastia hace tres años aquí en España. Empecé a hormonarme en Ecuador donde es muy fácil, sólo tienes que ir a la farmacia y te venden las hormonas, una caja vale 45-50 euros y dura aproximadamente un mes. Estas son pastillas pero también hay parches y sprays. Luego cuando llegué a España me fui al endocrino y me puso tratamiento. Primero tuve que ir al psicólogo y psiquiatra durante muchos años y aprobar un montón de tests porque no puedes entrar en tratamiento hormonal sin el tratamiento psiquiátrico. Cuando yo vine aquí yo era una enferma, me trataban como enferma, era una patología. Ahora esto ya ha cambiado. Yo todavía sigo tomando hormonas porque como no tengo testículos, no tengo testosterona pero tampoco tengo estrógenos, entonces tengo que tomar suplementos hormonales (estrógeno) para evitar problemas de salud como descalcificación de huesos y todo eso.

¿Cómo fue todo el proceso psico-sanitario?

La atención fue muy buena, no tengo queja.

¿Y en tu familia? ¿Cómo fue la salida del armario?

La mayoría de mis compañeras han sufrido mucho, yo nunca tuve rechazo. Soy la última de seis hermanos, tres varones y tres mujeres, fui muy querida, no he tenido problema. Mis sobrinos me adoran. Esa carga de verte afectada porque te ha rechazado tu familia o eres mal vista yo he tenido la suerte de no haberla tenido. En mi familia saben que soy trabajadora sexual. Mi familia era un poco acomodada, mis hermanos tenían su trabajo, mi padre era marino mercante y mi madre era maestra. Yo nunca he tenido que mandar dinero a mi familia. Te digo esto porque hay mucha gente que piensa que trabajamos obligadas y no. Trabajamos en esto por las mismas razones que cualquiera trabaja en otra cosa, porque hay que trabajar. Yo estuve trabajando durante cuatro años dada de alta en distintas organizaciones y también he colaborado en distintas asociaciones. Cuando la crisis en el gobierno de Zapatero esas asociaciones cerraron y volví a ejercer el trabajo sexual, de nuevo regresé a trabajar la calle que nunca fue ingrata conmigo.

¿Cómo se puede poner fin a las violencias que sufres?

Para una persona como yo fin no habrá porque la gente sigue con sus cabezas bien cerradas. Es como la cabeza dura de la iglesia, no se puede cambiar. Esto no va a cambiar, cariño, no veo que me vayan a aceptar en mi totalidad. No me importa que yo taconee aquí y allá y las vecinas me miren mal. Yo estoy tranquila con que me quiera mi familia y mis amistades me acepten tal y como soy. El resto del mundo si se viene abajo, me da igual.


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sábado, 12 de marzo de 2022

El caso de ‘Los Jóvenes de las Vías’ en Murcia: penas de cárcel y multas inasumibles en un circo político-empresarial que celebra un juicio sin pruebas



Manifestantes el 17 de enero 2022/Foto ARM




Lucía Barbudo


Qué difícil ponerse en la piel de estos jóvenes inocentes que esperan con angustia desde hace cuatro años y medio que llegue el 24 de marzo. Qué difícil ponerse en la piel de esas madres y esos padres que sufren por el, quizás, no-futuro de sus hijos. El sistema carcelario amputa la vida, te la corta donde la dejaste, y no te ofrece ni enseña nada a cambio. Desde la noche del 3 de octubre de 2017 en la que hubo una movilización sin precedentes por el soterramiento del Ave hasta que llamaron a los jóvenes en calidad de detenidos a la comisaría del Carmen pasaron 10 días.

La noche del 3 octubre de 2017 marca un punto de inflexión en las reivindicaciones que durante décadas se han llevado a cabo por el soterramiento del AVE en su paso por Santiago el Mayor. Desde el 3 hasta el 17 de octubre que se personaron en comisaría los jóvenes, ya habían pasado dos semanas desde de los altercados. Desde ese 3 de octubre (2017) hasta el próximo 24 de marzo (2022), fecha en la que empezarán los juicios, habrán pasado más de cuatro años y medio.

Cuatro años y medio de maltrato institucional. ¿Cómo se vive eso? Para las personas que seguimos el caso, vamos a las concentraciones o a las manis o simplemente leemos la prensa son sólo fechas, números que se aproximan en el calendario inexorablemente. Pero las fechas son personas, los juicios son personas, los acusados son personas. Imagino los orfidales, las tilas con las vecinas, los ataques de ansiedad, las lágrimas que no quieres que vean tus hijos, la coraza, los terrores nocturnos, las bolsas debajo de los ojos, los estómagos cerrados. "A veces pienso que no voy a poder con esto. No sé si se me va a ir la cabeza... Es tan grande la angustia que para mí la pandemia ha sido algo totalmente secundario. Desde que nos comunicaron esto, es mi primer pensamiento cuando me levanto por las mañanas. Es una pesadilla", me dice Resu, una de las madres de los jóvenes de las vías. "¿Quién dio esa orden y basándose en qué?", se pregunta Plácido, su marido. "Esa noche no se detuvo a nadie y fuimos miles y miles de personas las que estuvimos allí. ¿Por qué ellos?"



Concierto solidario por la Absolución de los Jóvenes de las Vías

La acusación por vía oficial llegó a los familiares en junio de 2019; habían pasado casi dos años desde que llamaron a los jóvenes para ser detenidos sin pruebas. Es muy importante recordar esto: sin pruebas. Ese mismo día se constituye la Asociación por la Absolución de los Jóvenes de las Vías y es desde ese momento que el colectivo de familiares y vecines lleva convocando concentraciones en las vías de Santiago el Mayor el primer jueves de cada mes.

"¿Cómo puede ser? Eso no es posible. Nadie va a la cárcel sin pruebas", me dijo una señora believer del Sistema que amablemente se acercó este pasado 13 de febrero a la concentración estatal contra la Ley Mordaza (cuyo co-convocante aquí en Murcia junto a Amnistía Internacional era la Asociación por los Jóvenes de las Vías por razones evidentes). Sí, señora. Sí puede ser desde la aprobación de la Ley Mordaza en este país donde la policía es juez y parte y donde las personas nos quedamos con los derechos y libertades al aire. La criminalización de la movilización popular o de la protesta social en un Estado de Derecho es un contrasentido, más propio de nuestro pasado franquista y de regímenes totalitarios. Como consecuencia de los desperfectos que se produjeron la noche de los hechos, Adif y Aldeasa piden que las familias paguen más de 130 mil euros bajo el concepto de responsabilidad solidaria por daños y perjuicios. Las familias de la Asociación replican: "Pedimos responsabilidades sobre los 2 millones 300 mil euros que se gastaron en montar y desmontar una obra que no se ha hecho y que la Delegación de Gobierno gastó también, del dinero de todos los murcianos, en traer los antidisturbios de otros puntos de España" ¿Por qué a las empresas públicas no se les piden responsabilidades ni tienen juicios pendientes?

Sin duda alguna, la tardanza en el comienzo de los juicios tiene como finalidad debilitar el movimiento vecinal, que la llama se apague, que se olvide y la gente esté a otra cosa. "Es muy difícil mantener esto en el tiempo», me dice Plácido, "pero te insufla energía el apoyo de la gente, necesitamos sentir el respaldo de la gente para seguir".

"El soterramiento no habrá terminado realmente hasta que no absuelvan a estos jóvenes inocentes y se soterre la injusticia" escuchamos una y otra vez en todos los eventos a los que acompañamos a las familias y vecines de Santiago el Mayor: al final de cada manifestación, de cada concentración, en el evento del Moneo, en las charlas a las que ha ido Resu a participar para explicar el caso, en las charlas organizadas por el Movimiento Feminista de Murcia en el Huerto Lab del barrio de Santa Eulalia, en los miércoles de Micro Abierto en la cafetería Ítaca, en las Jornadas de la Coordinadora Anti Represión Región de Murcia en las que Resu participó para hablar del papel de las madres en los movimientos sociales y donde vimos el documental ‘ESA NOCHE’, en las Asociaciones de Vecinos y Casas de la Mujer así como mesas informativas en los mercados semanales de más de una docena de barrios y pedanías, hasta Madrid se llevó una manifestación… "¿Te cansas de oírlo? Nosotras de vivirlo", gritamos este pasado martes en la manifestación del 8M. Y es que las violencias estructurales son agotadoras de llevar.

Las violencias derivadas de las estructuras de Poder son extremadamente difíciles de combatir porque se les presupone una garantía de Estado de Derecho y desmontar esa creencia cuando pasan casos como el de Los Jóvenes de las Vías es tarea ardua. Los montajes policiales, los policías infiltrados, las puertas giratorias del Poder, el mercadeo de votos, los favores que se cierran en los apretones de manos entre gobernantes y empresarios, todo eso parece parte de un guion ficticio de un thriller policíaco que vemos desde el sofá pero es una lucha vecinal que lleva más de treinta años sucediendo debajo de las ventanas de nuestras casas. "Yo estaba allí, en primera línea", dice una vecina que coge el micrófono para hablar en el atrio del Moneo, "había jóvenes con capuchas y pañuelos negros tapándose la cara. ¿Cómo se identifica a alguien con pañuelos y capuchas? La policía estaba allí y no intervino, ¿por qué?" Cabría preguntarse: ¿podría la policía, empujada y alentada por politicuchos, montar un escenario violento, quemar maquinaria y tirar vallas, para criminalizar a este movimiento vecinal? No es la primera vez que asistimos a este tipo de tácticas y tejemanejes para ejercer violencia contra los y las protestantes y acabar estigmatizando la protesta social, desviando el foco sobre quiénes son realmente los violentos y a los intereses de quién o quiénes obedecen.


Próxima convocatoria para llenar las calles de justicia social

Nadie está investigando la actuación policial. "Nos querían destrozar el barrio porque cuatro señoritos querían coger el AVE ya", afirma Joaquín el Cura en el documental ‘Los Jóvenes de las Vías, una herida abierta’ que se proyectó en el Moneo y que espera tener fecha para ser proyectado próximamente en la Filmoteca. "Francisco Bernabé no puede seguir ocupando poder en el espacio público", dice otro vecino y arranca una tremenda ovación en mitad de la sala, "es un peligro público". La historia de cómo se pasa por encima de les vecines del barrio para hacer obras faraónicas que sólo van a llenar los bolsillos de unos pocos empresarios y políticos se repite en distintas ciudades del territorio expañol.

Este fenómeno conocido como "gentrificación" acaba pauperizando a la clase trabajadora desplazándola a la periferia de sus ciudades, dejando las zonas limpias para disfrute de inversores que se encargarán de demoler, reconstruir y especular con esos barrios cambiando el trazado urbanístico con total impunidad y haciendo finalmente de nuestros espacios públicos y ciudades unos sitios horribles e impersonales para vivir. Dejan morir los servicios (como ha sucedido en Murcia con el Talgo) para justificar su desaparición ofreciendo una alternativa que es económicamente inviable para cualquier vecine. Igual que los Señores de la Guerra hacen su agosto lejos de sus territorios y fronteras, nuestros politicuchos levantan muros lejos de donde ellos tienen sus casas. "Violencia no es poner pegatinas ni cortar el tráfico", escuchamos en el documental. Violencia fue el proyecto de construcción del muro. Violencia fue llevar antidisturbios a las vías fuertemente armados performando la franja de Gaza mientras las familias pasaban por las vías aterrorizadas para llevar a sus hijes al colegio.

El Poder siempre necesita hacer estas puestas en escena, esta performatividad de la violencia, este despliegue siquiera visual de hasta dónde son capaces de llegar para amedrentarnos. Violencia fueron les vecines agredides como consecuencia de las siempre desmesuradas intervenciones policiales en las vías que resultaron en un total de cero agentes imputados de nada. Se ve que alguien piensa que hicieron bien su trabajo. Violencia es sacarse de la chistera a tres jóvenes inocentes e imputarles delitos que no cometieron para mandar un mensaje al movimiento vecinal: no tenéis muro, pero no habéis ganado. Un castigo ejemplarizante para que tomemos nota y sepamos que para ejercer nuestro derecho a manifestación en el espacio público hay que pagar un precio muy alto; hablamos de ocho años de cárcel y una multa de más de 130 mil euros.

"¿Dónde está el actual alcalde de Murcia, don José Antonio Serrano, que no viene a los eventos de los Jóvenes de las Vías? Sí vino a pedir el voto, pero ya no se le ha vuelto a ver desde que empezó este proceso judicial", me comenta una vecina a la salida de la sala Concha Lavella donde la compañía Edmundo Chacour representó una obra en solidaridad con los jóvenes de las vías.

Cuatro años y medio después, la lucha del movimiento vecinal sigue porque, nunca lo repetiremos lo suficiente, la lucha por el soterramiento no habrá acabado hasta que no queden absueltos los jóvenes de las vías. No es sólo una lucha por la absolución, nos jugamos el Estado de Derecho y hasta la misma democracia: la defensa y protección de nuestros derechos y libertades. La Ley Mordaza, diseñada para amedrentar al pueblo en sus reivindicaciones, no va a conseguir nuestra desmovilización.