viernes, 2 de junio de 2023

EL CONSULADO DE MÉXICO EN MURCIA SE NIEGA A REGISTRAR UN DOCUMENTO



Diferentes colectivos de Murcia presentan un escrito al Gobierno de México a través de su Consulado en Murcia, el día 2 de junio, quien se niega a registrar el documento.

Los colectivos Caracol Murcia, Convivir Sin Racismo, CGT Región Murciana, Coordinadora Anti Represión Región de Murcia, Entrepueblos Murcia, Movimiento Feminista de Murcia y Women Defend Rojava, hemos intentado registrar un escrito al Consulado de México en Murcia para manifestar, al Gobierno Mexicano, nuestra preocupación ante la alarmante situación de violencia que se está viviendo en el Estado de Chiapas y más concretamente el hostigamiento y violencia que están sufriendo las Comunidades Zapatistas. Peor la respuesta del personal del Consulado de México en Murcia ha sido poco correcta, rayando incluso en la mala educación, de hecho, se han negado a registrar el escrito. Ni tan siquiera se han dignado a poner un “recibí” en el documento presentado.

La situación en el Estado de Chiapas es de extrema gravedad. La presencia y actuación de grupos paramilitares con ORCAO se intensifica día a día, a la vez que aumenta la pasividad y relajación de los diferentes niveles de gobierno (municipal, estatal y federal) y sus diferentes fuerzas policiales y militares. Una violencia que se manifiesta con toda su crudeza mediante secuestros, torturas y tiroteos con armas de fuego, en ocasiones de grueso calibre.

En el escrito presentado se enumeran algunos secuestros a compañeros bases de apoyo zapatistas y tiroteos en varias comunidades, haciendo hincapié en la última agresión producida el pasado día 22 de mayo, en la Comunidad Autónoma Zapatista Moisés Gandhi. Todos llevados a cabo por la organización paramilitar OCAO. En esta última agresión fue gravemente herido el compañero Jorge López Sántiz, que presenta una perforación en el diafragma, tres orificios en el intestino grueso, así como perforaciones en el estómago y el bazo.

No sólo se le transmite al Gobierno Mexicano la gravedad de los hechos, sino también la prolongación de los mismos a lo largo de más de 20 años, su pasividad ante tantas agresiones y su complicidad en una situación de violencia insostenible cuyo único fin es conseguir que estalle una Guerra Civil.

También se le hace saber al Gobierno Mexicano las exigencias y peticiones necesarias para frenar esta espiral de violencia. Exigencias y peticiones elementales como la inmediata y adecuada atención médica al compañero Jorge López Sántiz, la detención el ataque armado contra la comunidad Moisés Gandhi, el castigo a los autores materiales e intelectuales de estos ataques paramilitares y el desmantelamiento de los grupos armados mediante los cuales se mantiene activa y creciente la guerra contra las comunidades zapatistas.

En cuanto al comportamiento del Consulado de México en Murcia queremos manifestar su mala educación y falta de respeto. No parece muy apropiado atender a la gente en el descansillo de la escalera, con malas formas y negándose de plano a justificar, de ninguna manera, la recepción de un documento aduciendo la falta de tiempo para leer el mismo, un documento que tiene dos páginas.

En cualquier caso, esa misma mañana del 1 de junio se envió por burofax el escrito al Consulado de México en Murcia y el próximo jueves 8 de junio a las 19:30 horas nos concentraremos en la puerta de dicho consulado para mostrar nuestro apoyo y solidaridad con los pueblos zapatistas.


EL TEXTO DEL DOCUMENTO EN CUESTÍÓN ES EL SIGUIENTE:

"A.A.:D. Sebastián de la Peña Velasco, Cónsul Honorario de México en la ciudad de Murcia.

Las organizaciones firmantes del presente escrito nos dirigimos a usted porque hemos sido conocedoras del inaceptable ataque con armas de grueso calibre llevado a cabo por la organización paramilitar ORCAO, el pasado día 22 de mayo, en la Comunidad Autónoma Zapatista Moisés Gandhi.

Como resultado del brutal ataque fue gravemente herido el compañero Gilberto López Sántiz, que presenta una perforación en el diafragma, tres orificios en el intestino grueso, así como perforaciones en el estómago y el bazo.

Queremos transmitirle nuestra más enérgica repulsa ante estos hechos y también hacerles saber que consideramos responsable de los mismos a los tres Niveles de Gobierno Mexicano (Federal, Estatal y Municipal) por hacer de la Organización Regional de Cafeticultores de Ocosingo (ORCAO) un grupo paramilitar que lleva hostigando a las Comunidades Zapatistas desde finales de los años 90 del pasado siglo.

Los tres niveles de gobierno y el propio Presidente D. Manuel López Obrador, como máximo responsable, son conscientes de las innumerables denuncias realizadas por las Juntas de Buen Gobierno y por diferentes organizaciones de Derechos Humanos. A continuación les ponemos algunas de dichas denuncias que hacen referencia a hostigamientos, secuestros, torturas y disparos con armas de fuego, acaecidas en los últimos años y llevadas a cabo por ORCAO:

En abril de 2019 la ORCAO agrede a bases de apoyo zapatista en la comunidad Moisés Gandhi.

En febrero de 2020 miembros del Congreso Nacional Indígena (CNI), fueron violentados, reprimidos y secuestrados por los grupos paramilitares “Chinchulines” “ORCAO”.

En agosto de 2020 miembros de la ORCAO saquean e incendian la bodega de café de comunidades zapatistas ubicada en el Centro de Comercio “Nuevo Amanecer del Arcoíris en el crucero de Cuxuljá.

En noviembre de 2020 la misma organización paramilitar secuestra y tortura a un base de apoyo zapatista, de la comunidad de San Isidro, Anexo Moisés Gandhi.

El 18 de enero de 2021 integrantes de la ORCAO agreden con disparos de armas de fuego a la comunidad de Moisés Gandhi. Fueron “alrededor de 170 disparos de calibres grandes y 80 disparos de calibres pequeños.”

El 20 de enero de 2021 se registraron nuevas agresiones de la ORCAO en Moisés Gandhi.

El 21 de enero de 2021 la Junta de Buen Gobierno informó que por lo menos 20 integrantes de la ORCAO atacaron con armas de fuego las casas de las bases de apoyo zapatistas.

En septiembre de 2021. Miembros de la ORCAO secuestraron a dos personas autoridades autónomas de la Junta de Buen Gobierno de Patria Nueva, Chiapas. 

En junio de 2022 en Nuevo San Gregorio, Municipio Autónomo Rebelde Zapatista Lucio Cabañas en Chiapas y la Junta de Buen Gobierno “Nuevo Amanecer en Resistencia por la Vida y la Humanidad”, Caracol 10 “Floreciendo la Semilla Rebelde”; sufrieron ataques que pusieron en riesgo la vida, seguridad e integridad personal de 6 familias Bases de Apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Personas observadoras de derechos humanos fueron amenazados de muerte.

La gravedad de los hechos y la prolongación de los mismos a lo largo de más de 20 años, sin que ninguno de los tres niveles de gobierno tome medidas para solucionar la violencia hacia las Comunidades Zapatistas, ponen de manifiesto su incompetencia gubernamental y por tanto la complicidad en dichas agresiones, torturas y secuestros. Los tres niveles de gobierno llevan años creando una situación de violencia insostenible cuyo único fin es conseguir que estalle una Guerra Civil.

Consideramos a los tres niveles de gobierno responsables de la vida del compañero Gilberto López Sántiz y de la intolerable impunidad que tienen los grupos paramilitares y de narcotráfico en Chiapas. 

Por lo anterior exigimos:

1. Se brinde inmediata atención médica adecuada al compañero Gilberto López Sántiz

2. Que se detenga el ataque armado contra la comunidad Moisés Gandhi y sea respetado su territorio autónomo.

3. Que sean castigados los autores materiales e intelectuales de estos ataques paramilitares.

4. Sean desmantelados los grupos armados mediante los cuales se mantiene activa y creciente la guerra contra las comunidades zapatistas."

Firmado por:

Caracol Murcia, Convivir Sin Racismo, CGT Región Murciana, Coordinadora Anti Represión Región de Murcia, Entrepueblos Murcia, Movimiento Feminista de Murcia, Women Defend Rojava.
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Por otra parte, hemos firmado y les hemos enviado a lxs compañerxs en México nuestra adhesión al escrito que nos enviaron:







2 de junio DÍA INTERNACIONAL DE LAS TRABAJADORAS S3XUALES

 


Imprescindible la lucha de las TS para el avance de los movimientos feministas.
Imprescindible el recorrido político de las compañeras pvtas para descodificar la misoginia, el machismo y las violencias patriarcales derivadas de los conceptos de 'buena mujer', 'buena esposa' y 'buena madre'.


Imprescindible la voz de las compañeras pvtas para entender la sexualidad como un lugar emancipatorio, seguro y libre de estigma para todas las mujeres.
Imprescindibles las reivindicaciones de las compañeras trabajadoras s3xuales para resignificar los servicios sexuales como un trabajo y librarnos de la gratuidad impuesta a los trabajos sociohistóricamente feminizados y devaluados, como pueden ser también los cuidados, el sostenimiento del hogar o la gestación.



Imprescindible la pedagogía de las compañeras trabajadoras s3xuales entendiendo el sexo como un derecho y escuchando las violencias que atraviesan a las personas expulsadas de los circuitos de deseo hegemónicos o normativos, resultando en capacitismo, gordofobia y rechazo hacia corporalidades disidentes.


Feliz día, compañeras. Mayúsculas GRACIAS. Os debemos mucho ☂️





jueves, 18 de mayo de 2023

Maternidades bajo la lupa: “La madre sola”




Prófugas del Régimen Francofamiliar llamadas a filas

Carla Boyera

La pantalla partida por la mitad. En la mitad izquierda, una vida de mujer-esposa-madre-cuidadora-sirvienta-cocinera-limpiadora confinada en el espacio de lo privado, lo doméstico. De sus fotogramas vitales forman parte un niño y una niña. El hombre-esposo-marido ocupa el salón mientras la mujer-esposa-madre deviene esta vez camarera. Ella está de pie y sirve el café: trabaja sin sueldo, jubilación ni vacaciones. Él está sentado y descansa la jornada laboral de su trabajo remunerado, que para él sí acaba. Es la empresa del matrimonio. La mujer se prostituye a cambio de un buen asiento en las filas de la Sociedad Que Premiará su Sacrificio con Privilegios. El mayor y primero de ellos es que, en ese baile de máscaras, nunca te llamarán puta.

En la mitad derecha de la pantalla, una mujer-sola ocupa la calle, el espacio público. Se dirige a la oficina de empleo, va al banco, se alquila un piso. Maneja su dinero. En el afuera, la mujer-sola se topa con la mirada social: se le va abultando el vientre y no hay marido. No poner tu útero al servicio de la empresa del matrimonio y la familia supone expulsión directa del Espectáculo Social. Sin macho que la avale como buena mujer-esposa-madre, la madre soltera es una paria y se configura como la peor de las putas.

La mitad izquierda desaparece y nos quedamos con esos relatos de vida: los de las madres solas.

“En aquellos años del franquismo, la situación de la mujer era a nivel legal de subnormal profunda”, dice María García Álvarez, gestora de servicios sociales. Con 1000 pesetas y poniendo el salón de su casa como sede, fundó la asociación de familias monoparentales Isadora Duncan, donde empezaron a llegar madres solteras a las que habían echado de su casa. Su objetivo nunca fue ser asistencialistas, ni actuar desde la pena ni la compasión, sino que hicieron política del acompañamiento y diseñaron estrategias dirigidas a cambiar la legislación.

 Las mujeres e hijos que forman parte de este brutal documental de apenas una hora de duración, son supervivientes del Régimen Francofamiliar y de la tiranía psicopática social que veneraba los valores de los que todavía hoy nos llegan residuos. Siguiendo las palabras de la antropóloga feminista Dolores Juliano, la narrativa pecado/delito, conformada por la alianza perfecta entre Iglesia y Estado, enmarcaba el esquema moral punitivista de la época. Las familias de estas jovencísimas madres solteras, sordas a los testimonios de sus hijas que visibilizaban el maltrato institucional, normalizaron su patologización, hospitalización, psiquiatrización y encarcelación entendiendo las lógicas del castigo por haber trasgredido las normas sociales. Estos procesos de criminalización de las maternidades de las madres solteras, que las consideraba no aptas para el ejercicio de su maternidad, eran funcionales al régimen franquista para impulsar las quitas de custodia y el robo de bebés. Las instituciones religiosas, policiadas por las monjas, tutelaban a las mujeres-madres que entraban en circuitos de explotación y servidumbre: “Los nueve meses que estuve embarazada me los pasé de rodillas fregando suelos con estropajo y jabón, hasta el mismo día de irme a parir”, nos cuenta Salud.

Las estructuras de poder fuertemente jerarquizadas dentro del matrimonio y las paredes del hogar se trasladan al exterior en lo social a la figura del Estado y sus instituciones aliadas. La infantilización y el tutelaje de la mujer-esposa-madre no acaba nunca. La aberración de las madres solteras era doblemente peligrosa: transgredía la reproducción fuera del matrimonio y desobedecía las normas de la moral católica impulsadas por el Estado y la Iglesia. Apartarse del mandato femenino prescrito significaba configurarse como no-mujeres. En el plan estatal franquista para fortalecer la institución de la familia, las no-mujeres jugaron el papel fundamental de ser no-madres: las criaturas nacidas de mujeres malas, pecadoras y pobres, eran entregadas a familias pudientes y las madres solteras, ya sin sus criaturas, pasaban a ser vendidas por la Iglesia a varones que quisieran hacerse cargo de ellas a cambio de un generoso donativo. Mediante esta venta encubierta, la mujer expiaba sus pecados y pasaba a reeducarse y regenerarse dentro de los circuitos del sacrosanto heteromatrimonio, al tiempo que ponía fin al estigma de estar sola ‘porque ningún hombre la quería’. Se sentaron así las bases para el tráfico de bebés, el negocio de las adopciones ilegales y el robo del derecho a ser madres de las mujeres pobres. De la asimilación de estas narrativas de los años 50 se desprende que en el esquema racista y colonial aplicado sobre las mujeres migrantes hoy día en el estado español, sus hijos e hijas llenen los centros de menores. Las pobres no deben reproducirse.

Madres solteras intervenidas por la Iglesia para encauzar sus maternidades disidentes

El modelo político, social y religioso pasaba por la culpa como marco desde el que controlar y someter a las mujeres-madres. Las personas que vivían la exclusión social, las familias de clase trabajadora, eran las víctimas de la violencia económica. “Una violencia que no produce sangre, pero sí víctimas”, señala Pura Sánchez, investigadora. Se daba la paradoja de que, para sacar a su criatura adelante dándole un soporte económico y emocional, muchas de estas madres solteras, solas y sin respaldo familiar, encontraban salida en el trabajo sexual. Entraban así en la categoría social de ser ‘malas mujeres’ precisamente en su intento por ser ‘buenas madres’ y poder hacerse cargo de sus hijes. El franquismo tuvo siempre claro el papel que la familia tradicional jugaba en el sostén del régimen como dispositivo de vigilancia y control sobre el cuerpo de las mujeres.

Salud Jiménez Luque (1953), no sólo sufrió violencia como madre soltera en su tempranísima juventud, su infancia también estuvo marcada por ser hija de una madre prófuga de los circuitos de la reproducción sacrosantomatrimonial. Ella era la recogía, la bastarda, y fue víctima de argumentos biologicistas en los que ella era, en esencia, una niña mala que cargaba con la culpa y el destino de su madre: “Lo que más me dolió fue hacer algo que todo el mundo estaba esperando. Como hija de madre soltera, volver a ser madre soltera. Ahí la cagué porque la gente se salía con la suya.” Las personas pobres siempre están bajo la lupa, sus circunstancias se leen como decisiones personales para así eximir al Sistema de su responsabilidad, para ignorar las desigualdades estructurales que condicionan sus vidas. La maldad es la lectura moral que permite a las Personas Alfa Que Habitan la Cúspide de la Pirámide Capitalista buscar una explicación que preserve intactos sus privilegios y no les perturbe el sueño tranquilo sobre la almohada. Pero la maldad no es neutra, tiene un sesgo de género: el hombre malo delinque, pero en el caso de la mujer, su valoración moral y social se hace teniendo en consideración su conducta sexual: mujer mala es la que peca. Maternidades señaladas y perseguidas, maternidades culpables.

Relatos en primera persona de dolor y discriminación que nos dejan historias de mujeres fuertes y valientes, que resistieron y se enfrentaron al estigma y sus violencias. Como señala en este documental Antonio Pérez, hijo de una madre soltera en la expaña franquista, auténticas heroínas que amaron a sus hijes y defendieron su maternidad por encima del régimen. Empujada por la necesidad de visibilizar la violencia que había vivido, Salud publicó su libro ‘El libro de las parturientas’ (ed. El páramo, 2008) con la ayuda y colaboración de Matilde Cabello. Este documental forma parte de nuestra memoria histórica y verlo es un ejercicio de reconocimiento de todas las madres solteras y sus maternidades subversivas sin el cual no puede haber justicia.

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sábado, 13 de mayo de 2023

Día de la Nakba «Día de la Catástrofe» día de luto nacional del pueblo palestino


Concentración en Murcia por el día de la Nakba «Día de la Catástrofe» día de luto nacional entre los palestinos que evoca la expulsión o huida de gran parte de la población palestina de sus hogares como consecuencia del establecimiento del Estado de Israel en 1948.

La masacre no ha cesado desde entonces. Nuevos ataques aéreos israelíes dejaron este 11 de mayo tres personas muertas en el enclave palestino por lo que ascendió a 28 el número de palestinos muertos esta semana, entre ellos cinco niños.
¡PAZ Y JUSTICIA PARA EL PUEBLO PALESTINO!




Traemos este artículo Sobre el derecho a a la educación y la conciencia Histórica, publicado el  / Por 



miércoles, 26 de abril de 2023

Laura Martínez: “No soy una madre heteronormativa y mi maternidad tampoco lo es”




Lucía Barbudo

Laura Martínez tiene 33 años y un hijo de 4 años con su exmujer. Las dos viven en Murcia y tienen a su hijo escolarizado en el colegio público del barrio de Santa María de Gracia. Laura no sólo es madre bollera, también es transfeminista y por ello su maternidad se ve atravesada por su militancia política y las consecuencias que se derivan de tener los ojos abiertos y las alarmas puestas a la hora de enfrentarse a determinadas violencias. Celebramos el 26 de abril, Día Internacional de la Visibilidad Lésbica, hablando con ella sobre cómo interseccionan la maternidad y ser bollera.

De lógicas sin duda alguna lesbófobas e ignorantes de otros modelos de familias que se alejan de los marcos hegemónicos heteropatriarcales, se refuerza por parte del refranero popular aquello de ‘Madre no hay más que una’. Como consecuencia de esas narrativas, dentro de unos días se celebra en todo el país el Día de la Madre, pero tu hijo tiene dos madres. ¿Cómo se vive esto en el colegio?

De entrada fue un shock. La maestra de mi hijo tiene casi 60 años y para ella esta era la primera vez que se encontraba con esta situación. Esto me lleva a preguntarme dónde van les hijes de las familias homoparentales porque esta mujer lleva fija en esa escuela toda la vida y me llama la atención que nunca haya tenido un caso como este en Murcia capital y en la escuela pública. En cuanto al Día de la Madre, hemos tenido que recordar que hay familias sin padres y con dos madres como es nuestro caso. Nosotras de entrada nos mostramos reticentes a la celebración de la familia heteronormativa, precisamente porque hay familias que nos quedamos al margen. Lo que hemos hablado con la maestra es que, como P. tiene dos mamás, en este día viene con dos dibujos, uno para cada una. Además, en nuestro caso la cosa se complica más todavía cuando las dos progenitoras tenemos nuevas parejas; así que en realidad somos cuatro (risas).

Todos los caminos burocráticos que tenemos que recorrer a lo largo de nuestra vida están pensados y diseñados para que todo encaje en un modelo: el heterosexual. ¿Cómo es la entrada en la escolarización para unas madres bolleras?

Nos sentaron a todo el mundo en el patio y lo primero que escuchamos fue: “Bienvenidos padres” y nosotras automáticamente nos miramos. Esta manera de nombrar sigue siendo la habitual. La primera batalla es con las palabras. Todo lo que no tuvimos que hacer en la guardería privada, donde todo se adaptó sin ningún tipo de problema (cuentos, plantillas y comunicados donde se hablaba de ‘familias’ y no de ‘padres’), lo tuvimos que pelear en la pública. Las fichas para comedor, aula madruga, excursiones, actividades extraescolares, matrícula, etc no contemplaban nuestra realidad familiar. A pesar de que lo hemos y lo seguimos señalando, estas plantillas no cambian. El esquema es invariablemente heterosexual. A nosotras nunca nos preguntaron dónde estaba el padre porque desde el principio fuimos juntas las cuatro y supongo que quedaba bastante claro. Pero a P. sus compañeres sí le han preguntado que dónde estaba su papá y él siempre dice: ‘No tengo papá, tengo dos mamás’. Ojalá estuviéramos en ese momento en el que ya no hiciera falta preguntar, que no provocara extrañeza, pero todavía queda mucho para mover ese marco tan convencional. P. es el único niño de su clase que no va a religión, ahí dejo ese dato por si alguien más ve la conexión.

Para quien no lo sepa, el método ROPA es uno de los métodos usados por parejas bolleras para tener hijes. Háblame un poco de esto.

ROPA son las siglas de Recepción de Ovocitos de la Pareja. Muy resumidamente, se extrae el óvulo de una de las dos mujeres para fecundarlo con el semen de un donante anónimo y una vez fecundado, se introduce en la otra mujer. Esto quiere decir que la criatura genéticamente está vinculada a una de las madres, mientras que es la otra la que lo gesta. Tal y como yo lo veo, es una manera de implicar a la pareja en la maternidad, aunque no creo que esta implicación tenga la misma proporción. No es lo mismo estar con tratamientos hormonales un mes que todo lo que conlleva un embarazo, el parto y la lactancia.

Para acceder a un método de reproducción asistida, ¿es necesario realizar algún trámite heteroburocrático?

Lo primero que quiero decir es que para una pareja del mismo sexo tanto para adoptar como para inseminarse es condición necesaria y obligada estar casada. ¿Una pareja heterosexual tiene que casarse para que su criatura lleve los apellidos de los dos? Voy a citar un extracto del libro ‘Maternidades cuir’ (Ed. Egales, 2020) que lo explica perfectamente: “Cuando una mujer hetero gesta y pare un bebé y se presenta en el registro civil con un hombre que dice ser el padre, no importa su estado civil ni mucho menos se les pregunta cómo concibieron a la criatura. En el caso de las lesbianas, topamos con dos imposiciones discriminatorias: si no demostramos que estamos casadas (no vale con ser pareja de hecho) y que la criatura ha nacido por técnicas de reproducción asistida, es probable que nos nieguen la afiliación conjunta.” ¿Esto es violencia? Claramente sí. De todo esto se desprende que, aunque seamos disidentes del régimen heterosexual, se nos exige que pasemos por todos los aros convencionales (como es el matrimonio) para legitimar nuestra tenencia de criaturas. Paradójicamente, esto las parejas hetero no tienen que hacerlo. Pueden tener hijes fuera del matrimonio. Nosotras no. Es más, los documentos que tenemos que rellenar como bolleras en el registro civil siguen siendo heteronormativos.

Al ser el método ROPA un procedimiento de reproducción asistida que también implica una cuantía de dinero, ¿cómo te sientes respecto a los debates reabiertos recientemente sobre gestación subrogada?

Hasta 2019, la mujer estaba excluida de los circuitos de reproducción asistida del Servicio Murciano de Salud tanto si quería ser madre soltera como parejas lesbianas. Con lo cual es el propio Estado el que te empuja a tener que recurrir a la industria asistencialista de la reproducción y a pagar lo que estas empresas privadas estipulen. A partir de 2019, ya sí, pero el servicio público deriva estas prácticas a las clínicas privadas como La Vega, así que el dinero de la pública se va a la privada (la Arrixaca derivó a unas 500 mujeres a La Vega para realizar técnicas de fecundación in vitro). Desde aquí, no entiendo las críticas a la gestación subrogada en cuanto a pagar por una subrogación porque estas prácticas que te decía de reproducción asistida se llevan haciendo años y no se ha abierto ningún debate al respecto. Mi posicionamiento respecto a la gestación subrogada no entraría dentro de un marco neoliberal, sino que sería proderechos con la mujer gestante y los derechos de la criatura en el centro, por supuesto.

¿Cómo hackean el heteropatriarcado las maternidades bollo?

Yo como mujer lesbiana butch llena de tatuajes y con media cabeza rapada en el parque con mi hijo, creo que ya estoy hackeando bastante. Las preguntas que me hacen a veces en los espacios públicos de “¿Es tu hermano pequeño?”, “¿Eres la cuidadora?”, “¿Es tu sobrino?” creo que ponen de manifiesto que no soy una madre normativa y que mi maternidad tampoco lo es. A estas preguntas no contesto yo, contesta mi hjo y siempre dice “No, es mi madre”. P. es mi hacker favorito.

El activismo siempre ha sido un espacio conflictivo para las madres: los horarios de las asambleas que muchas veces son incompatibles con la crianza, la falta de tejido social para compartir a les hijes, la escasa red de apoyo dentro de las propias disidencias… ¿Cómo vives tu maternidad dentro de los espacios politizados en los que te mueves en Murcia?

Por muchas familias disidentes que haya, todas están dentro del marco heteronormativo. Me explico, ¿cuántas madres disidentes ves por la calle? ¿Cuántas maternidades? Fuera de la celebración del Orgullo, ¿cuántas familias disidentes ocupan los espacios públicos o políticos? No conozco familias no-heteronormativas que estén en un día a día en los espacios politizados, en la calle, en la organización social. Lo vivo con frustración y rabia, empezando porque creo que los espacios políticos son antimaternales, anticriaturas. Desde que soy madre mi activismo se ha visto reducido. Desde que me separé, la custodia compartida condiciona los días o las semanas que tengo para participar en asambleas. No obstante, tengo la suerte de contar con mi mujer y con mi gran amiga que, y no casualmente, están fuertemente politizadas. Siento que los cuidados se nombran mucho desde círculos activistas pero para las madres no están. Es una pena.

martes, 25 de abril de 2023

ENTREVISTA. Lolita Versache usa el humor para combatir los discursos de odio o la discriminación


Lolita Versache posando en la Plaza Santo Domingo de Murcia.

Lucía Barbudo

Lolita Versache se fue de Sevilla a Madrid para encontrar tacones del número 45 y una peluca buena en una época en la que no había internet y había que desplazarse para hacer estas compras. Estuvo 15 años viviendo en Madrid de los cuales cinco transcurrieron en la sala ‘A noite’, que le dio la oportunidad de nacer como artista. Compartir espacio con transformistas de las antiguas, auténticas copleras, propició que Lolita cogiera tablas en el escenario. Después de pasar dos años en El Molino de Benidorm, La Versache aterrizó en Murcia, donde lleva seis años trabajando en el mítico local de ambiente ‘Piscis’. Aquí está en casa. Fuentes muy cercanas a la artista informan de que se la ha visto vaciar una bolsa de patatas fritas con olivas en un plato y rociarlas con un buen chorro de limón y pimienta. Murcia se le ha metido dentro y no hay exorcismo que la saque. Larga vida a Lolita Versache en nuestra tierra.

¿Cómo fueron tus comienzos?

Empecé en Sevilla en el único bar de ambiente y transformismo que había, que ya no existe, hace 21 años. Por eso digo que la Lolita cumple 21 el 18 de noviembre de este año, porque fue el primer día que me subí a un escenario. La cosa empezó porque a un amigo de mi grupo le gustaba mucho este espectáculo y siempre iba a ver los shows y un día me dijo, ¿por qué no haces tú esto? Un día abrieron una especie de convocatoria para que participáramos varias travestis, buscaban gente nueva. Para el ganador se abría la posibilidad de hacer más actuaciones allí, de empezar a trabajar. Éramos once en total. Gané yo por aclamación popular. Hice tres temas, uno de Merche, otro de Lara Fabian y otro de Helena Paparizou. Estaba nerviosa y como era mi primera vez, llamé a mucha gente y vinieron muchos amigos, me sentí muy arropada por toda esa gente que me quería. Me ayudaron a vestirme, a maquillarme, a todo. Yo era frutero y tenía trabajo, pero con las cosillas que me iban saliendo me fui metiendo en ese mundo y al final mira, llevo ya 20 años en esto.

¿Y cómo fue que viniste a Murcia?

En Madrid llegó un punto que quise dejar la noche, iba todos los días de Lolita y no quería eso. Me apetecía tener un cambio, tener más vida personal y dejar a Lolita un poco aparcada, así que me fui a Benidorm y fue un descubrimiento. Allí viví tres años, sumergida en la vida del pueblo y trabajé en el Molino. Era la primera vez que yo veía un espectáculo así: plumas, cabaret, toda la cultura parisina… Me dijeron que ahí tenía que actuar Jonathan con la cara maquillada como mujer, pero no Lolita Versache. Querían que actuara de chico, así que estuve aprendiendo coreografía, movimientos, me refiné muchísimo como artista. Querían un artista versátil, al principio salíamos acompañando a la vedette principal y luego hacíamos números individuales de musical, el Fantasma de la Ópera y esas cosas. Aprendí muchísimo. Allí conocí a gente de Murcia y después me surgió venir a Murcia y me vine. Para mí fue otro descubrimiento. Murcia se parece bastante a Sevilla; los andaluces y los murcianos tenemos personalidades muy parecidas. Lolita se siente querida en Murcia y Jonathan también.

Lolita Versache

Déjame preguntarte en este baile de identidades por el trasvase Jonathan-Lolita. ¿Qué se transforma cuando te subes a los tacones, te maquillas y te colocas una peluca?

Cuando empiezo a maquillarme ya empiezo a darme cuenta de que me cambian los gestos; la manera de coger los pinceles es más femenina, también me cambia la voz. Cuando ya me he hecho las cejas, me pongo las pestañas, me coloco la peluca, me pinto los labios, cruzo las piernas de una manera que Jonathan nunca lo haría y ya sé que Lolita está aquí. También hay cambios según las actuaciones, la ropa, incluso las pelucas… Son como versiones de Lolita diferentes. Lolita tiene una personalidad muy fuerte, muy marcada. Es un mujerón. Depende del look seré más señora, más loca, más sofisticada o más de barrio. Siempre tengo que salir bien, ya sea de señora o de putón, busco la perfección. En mi proceso de transformación, yo no hago parodia de la mujer, yo la alabo, la homenajeo.

¿Tuviste referentes en el proceso de creación de Lolita Versache?

Al principio en realidad no. Después sí, en Madrid empiezo a conocer artistas como Andoneghy o la Ricky, que fueron las que me ayudaron en mis comienzos. Pero enseguida destaqué porque yo hacía algo diferente. Yo interpretaba a Merche, Thalia y Mónica Naranjo. Las artistas con las que actuaba eran más folklóricas, más clásicas. Ellas cantaban a Paloma San Basilio e iban tapadas hasta el cuello. Yo salía en bragas y sujetador y me tiraba por el suelo cantando a Paulina Rubio.

Entre Jonathan y Lolita, ¿se mueve la sexualidad en un eje diferente?

Pues mira, Jonathan es gay y Lolita no es sexual. Lolita es objeto de deseo (ojete de deseo, JA-JA) pero no sujeto de deseo. Lolita crea mucho morbo, mucha tensión sexual, hay mucho fetiche. Cuando anuncio mi espectáculo en Wallapop y por Instagram me llegan un montón de mensajes sexuales por parte de gays y mujeres lesbianas. Lolita despierta también mucho deseo sexual en las lesbianas y en las mujeres y hombres bi.

¿Consideras que hay algún tipo de riesgo en el alter ego? ¿Cómo crees que interactúa la creación del personaje con la salud mental?

Cuando estás todos los días vestida de mujer, como en mi época de Madrid, es una lucha dura. Nunca hay que dejar que el personaje te coma. Gracias a Lolita conozco gente, Jonathan es más complicado para conocer gente, más reservado, tímido, desconfiado. Lolita tiene más manga ancha con la gente y es más simpática. Creo que en el momento en el que no sabes distinguir, puede ser un problema de salud mental, porque es como si te estuviera poseyendo alguien que no existe, te desinhibes en una personalidad que te has inventado pero que no es real. Te puede aportar, te puede ayudar de determinada manera, por ejemplo, a mí Lolita me quita los problemas, me alegra, pero creo que sería un problema para la salud mental de Jonathan. Yo trato a Lolita en tercera persona, como otra persona diferente. Desde el primer día. Lolita sirve de terapia, pero no soy yo. No hay nada de mí en Lolita, ella es otra persona completamente diferente, con su vida, con su mundo. Jonathan se anula totalmente. Jonathan no está ahí. Cuando se va la Lolita me da siempre un bajón de energía brutal, me deja K.O un rato, y es el cambio de personalidad, no tanto el show o el bailar o el trabajo físico, es realmente el cambio de personalidad, es agotador. Es como el trabajo que hacen los actores y las actrices. Por eso, yo sé que mis espectáculos funcionan. Lolita es muy buena y se encarga de eso. Cuando en el escenario no hay mucha diferencia entre la persona y el personaje, hay carencias en el show.

Lolita Versache

Háblame de lo cotidiano en el mundo de la noche en un espacio seguro como es el Bar Piscis ¿Qué es lo más fácil y lo más difícil de ser Lolita?

Lo más fácil es que te quieran. Lolita ofrece risas, humor, locura, es muy fácil quererla y eso es muy gratificante. Lo más difícil es hacer el show para personas que no sabes realmente quiénes son, quiénes van a venir, si están bebidos, si tienen algún problema, si son infelices sexualmente, etc. Aunque no lo parezca hay que tener mucha sensibilidad y un tacto increíble a la hora de hacer este show, saber calar a la gente.

Te sirves del humor de una manera muy talentosa para, a mi modo de verlo, hacer pedagogía. Háblame de eso. ¿Qué análisis haces tú del uso del humor para combatir los discursos de odio o la discriminación?

Tener un micrófono en la mano y un público delante para mí es un poder. Y a mí me gusta aprovecharlo. Hay mucha psicología dependiendo del público que tienes delante. Como el local es de ambiente, hay que poner la alfombra roja a quien no está en las siglas, por decirlo de alguna manera. Una persona hetero tiene que saber que se puede reír (yo siempre digo ríete porque no vas a ligar jajaja) y estar ahí a gusto, pasándoselo bien y encima con una travesti en el escenario. Es muy potente. Es hacer un poco lo contrario que hacen con nosotros en otros sitios, que nos hacen sentir incómodos o que sobramos. Ese es el poder de las personas que tenemos el micrófono y yo lo siento como una responsabilidad. Es mi deber hacer eso. Es hacer activismo desde el escenario. Y no sólo la semana del Orgullo; es todos los días.

Este año en Murcia hay una manifestación* convocada por el Orgullo Crítico el miércoles 28 con motivo del Día del Orgullo, ¿Lolita va a asistir? ¿Y qué hay de la tradicional cabalgata de todos los años? ¿Qué ha pasado?

No se sabe realmente el motivo por el que No te Prives, colectivo que tradicionalmente organiza, no ha dicho nada en redes ni en ningún sitio al respecto, no se ha pronunciado. Dos días antes de las elecciones me enteré de que no había desfile y empecé a publicarlo en mis redes y a decirlo en mi show. La gente preguntaba por qué, pero no tenemos razones. Creo que, mínimo, se debería haber anunciado que no había desfile y es una pena porque cada año salía bien y esto me parece dar un paso atrás. En Murcia hace falta una unión de colectivos. Es obvio que falta trabajo en equipo en esta ciudad. A la manifestación del 28 por supuesto que irá Lolita, que es para eso es activista.

*La manifestación convocada por el Orgullo Crítico de Murcia saldrá el miércoles 28 a las 19.30 de la Plaza de la Universidad.

Fotografías: Lolita Versache.

Esta entrevista se publicó el 25/06/2023 en el diario.es/murcia:


miércoles, 19 de abril de 2023

Las posibilidades políticofeministas de la gestación subrogada en un mundo dominado por la maternidad patriarcal







Lucía Barbudo

Este artículo fue originalmente enviado y publicado por eldiario.es el pasado sábado 15 de abril. El lunes 17 ya lo habían retirado, censurado. Cabría preguntarse qué espacios de debate nos quedan a las periferias dentro de los medios generalistas que se autodenominan de 'izquierdas' (como si eso fuese otra manera de decir 'defensores de la libertad de expresión' o 'adalides de la libertad de expresión') para pensar en colectivo. Cabría preguntarse qué es el periodismo si ya no es información democratizada. Este artículo fue escrito con la única pretensión de sumar otros puntos de vista al debate sobre la gestación subrogada. Desde los feminismos nos debemos ese debate. Y debemos tenerlo.

Gracias infinitas a estos medios de contrainformación por el respeto por los espacios que generan dudas, cuestionamientos, diálogos que fomentan el pensamiento crítico y una posible respuesta contestataria y organizada al régimen establecido.


Las posibilidades políticofeministas de la gestación subrogada en un mundo dominado por la maternidad patriarcal

Vivimos tiempos de deglución indiscriminada de noticias y excreción indiscriminada de opiniones. Es un trastorno de alimentación insano al que sometemos diariamente nuestro cerebro propulsado por la prisa, la inmediatez, la necesidad absurda de comentarlo todo, de pronunciarnos, de posicionarnos. Hay que correr a escribir en nuestras redes aquello que nos dé silla en la primera fila del último trending topic, hay que tener una opinión y, sobre todo, hay que defenderla sin haberla pensado, literalmente, dos veces. Por el camino, se insulta o se humilla a quien haga falta. Lejos de la pausa para la reflexión, del debate de ideas constructivo, las argumentaciones bien armadas, los paralelismos y las analogías, los marcos teóricos, el echar mano de los, las y les referentes en equis tema, lo que resulta de las interacciones dista mucho de ser un acto comunicativo eficaz. Y lo cierto es que conversar es una herramienta pedagógica muy poderosa; una conversación es una oportunidad para aprender, para deconstruirnos, replantearnos, reescribirnos lo que tenemos por verdades absolutas y cambiarlas por dudas, por ambivalencias, por un reconocimiento honesto de que necesitamos saber más, conocer más, leer más, escuchar más. Porque la gestación subrogada es un tema bien jodido, amigas, bien complejo y lo mínimo que podemos hacer es dedicarle tiempo y esfuerzo a pensarlo. Y si es en colectivo, mejor. Y si es sin dejar un reguero de cadáveres en la conversación, mejor que mejor.

Una de las cosas que me parece más interesante de la gestación subrogada es la reformulación que hace de la maternidad biológica, la hegemónica. La GS desnaturaliza, desbiologiza, desesencializa y desacraliza la maternidad porque la mujer gestante no quiere ser madre (puede que siga en contacto con la criatura y que genere un vínculo o puede que no) y creo que esto tiene mucha fuerza para los feminismos a la hora de abordar la maternidad desde un punto de vista no patriarcal. La maternidad hegemónica se configura en un marco blanco, cis, hetero, funcional, neurotípico y clasemediero y está atravesada por el mismo guion que el amor romántico. Leyendo recientemente a la socióloga israelí Orna Donath en su obra donde analiza las falacias sociales en torno a la maternidad, dice: “El amor de una madre sería un invención moderna de Occidente relacionada, entre otras cosas, con la aparición de la familia nuclear y la separación entre los ámbitos ‘privado y ‘público’. (…) Durante el S.XIX se produjo un cambio en la percepción social del amor maternal en los países occidentales. Así, el amor de madre se convirtió en una plataforma para la ideología.”

Tradicionalmente, la maternidad se nos presenta como algo indisoluble del proceso de gestar y parir, y los sentimientos de compleción, realización personal y enamoramiento de la criatura están más que narrados y guionados (incluso hay voces que sostienen que avalados desde la ciencia, ojo con esto). Gracias, Haraway, por haber dicho en su día que la biología es tan sólo un discurso. Lógicamente, había que envolver en un papel bien bonito algo que es socialmente impuesto, prescriptivo y, consecuentemente, opresivo. El libro de familia y sus cuentos de amor y cuidados legitimados a través de la sangre y los genes, la familia como institución y la fábula del sacrificio y el amor incondicional configuran la maternidad cisheterobiológica como la perfecta herramienta de control patriarcal. Todo un mejunje emocional del que emerge la madre llena de desgracia y culpa si no cumple con esos preceptos, ¿existe un perfil de ser humano con más culpa que la madre? Lo dudo.

Tal y como yo lo veo, la GS vendría a dinamitar todo eso. Vendría a desvincular psicoemocionalmente la criatura del cuerpo gestante. Para aquellas personas que creen en la sacralización de la maternidad, la GS es un relato de terror, una distopía monstruosa, un engendro antinatura. Hete aquí la inconmensurable potencia política de la GS y sus implicaciones para todas las madres. Donde otres ven pesadilla, yo veo posibilidad de expiación de pecados inventados, salvación emocional.

El segundo aspecto que me interesa y que trae la GS es el de la transacción económica. Al igual que las luchas de las trabajadoras sexuales han supuesto la revolución de poner fin al mandato patriarcal de follar gratis por amor, la GS pone encima de la mesa que gestar y parir es un trabajo y que, por lo tanto, se paga. Podemos rasgarnos las vestiduras todo lo que queramos, pero vivimos en sociedades fuertemente capitalistas y esto, señoras, es revolución. Poco a poco vamos poniendo un precio y cobrando por lo que históricamente hemos hecho gratis, como es el caso de tantos y tantos trabajos fuertemente feminizados relacionados con la crianza, el mantenimiento del hogar y los cuidados. El trabajo sexual y el trabajo gestante hackean el patriarcado y revierte los ejes de dominación.





Evidentemente, y vuelvo a traer el trabajo sexual como perfecta analogía (ya que el poder económico del cuerpo de las mujeres con fines sexuales o reproductivos es lo que más ampollas levanta en círculos feministas) es imprescindible hablar de la agencia de las mujeres y de un marco de derechos que blinde tanto a la mujer gestante como a la criatura. Es una obviedad que no todo vale y que nadie está aquí defendiendo las granjas de mujeres en la India, por poner un ejemplo. Recomiendo fuerte la lectura de “Otra subrogación es posible. El feminismo contra la familia”, de Sophie Lewis, obra máxima imprescindible para seguir reflexionando sobre todas las complejidades que atraviesan este tema. “Una subrogación para subrogadas, gestionada por subrogadas”, escribe Sophie en este libro que te hace explotar la cabeza. Ojalá esa frase fuese una vela, yo la soplaría para ver cumplido ese deseo.

No me gustaría que se dedujera de este artículo que no tengo dudas, pues sigo planteándome interrogantes sobre este tema, pero me gustaría que, mientras seguimos pensando, fuésemos un poco menos hipócritas a la hora de criticar la GS en pro, por ejemplo, de las adopciones: una fórmula no al alcance de todas las parejas (o personas solteras), que también supone una cantidad ingente de dinero (nadie habla aquí de “comprar bebés”, qué curioso) y con un fondo de ‘complejo de salvador blanco’ racista y colonial preocupante: “El movimiento antisubrogación contemporáneo se basa en las mismas estructuras del feminismo humanitario neoimperialista”, sostiene lúcidamente Sophie. También me gustaría decir que muchas de las personas que señalan el supuesto egoísmo intrínseco al tema de la perpetuación de la genética en la GS tienen hijos e hijas de su propia sangre y adn. Y me atrevería a decir que nadie les increpó cuando se cisheteroreprodujeron en lugar de adoptar.

Démonos tiempo y respeto para dialogarnos las ideas, estemos atentes a las violencias machistas, misóginas y patriarcales en las que podemos incurrir a la hora de lanzar una supuesta argumentación. Dejemos de decir “vientres de alquiler”, “vasijas” o “maceteros” como he llegado a leer en algunas conversaciones. No se alquilan las personas, ni las partes de su cuerpo. Se alquilan los objetos, los bienes materiales. Hablar de “madres de alquiler” o de “vientres de alquiler” es sumamente ofensivo, es cosificador. Ese cuerpo, esa mujer, es una persona, tratémosla con respeto o dejemos de autodenominarnos feministas.

‘Fuera los rosarios de nuestros ovarios’ gritamos cada 8M y yo digo fuera también las narrativas moralistas, judeocristianas, fuera la maternidad hegemónica y patriarcal, fuera la sacrosanta madre gestadora, fuera la madre como pedestal inviolable en torno a la cual se nos configura la más blindada de las cárceles: ese cheque en blanco que es el amor incondicional. Fuera las lógicas patrilineales, fuera los contratos sexuales y reproductivos gratuitos y socioculturalmente obligatorios. La figura de la madre como sujeto político emerge cuando eliminamos a la madre patriarcal y dejamos atrás las narrativas de victimización y mercantilización de los cuerpos de las mujeres para empezar a ver sujetos emancipados con capacidad de agencia y poder de autogestión.