sábado, 19 de diciembre de 2020

CARTAS A MI QUERIDA AMIGA PUTÓFOBA 1

 



Lucía Barbudo

 Querida amiga putófoba,

 perdona que no te haya escrito antes, ¡ahora tenemos muchodemasiado sobre lo que ponernos al día!

 Hoy es el Día Internacional contra la violencia hacia las Trabajadoras Sexuales y me ha parecido una fecha lo suficientemente reseñable como para sacudirme la pereza que a veces me invade cuando tengo que escribirte. Perdóname la pereza, hablar es importante, de hecho, la política, básicamente, consiste en dialogarnos.

 Me gustaría retomar esto que te he oído y leído, en tus días no-violentos (ojalá tengas más) y más diplomáticos, de que tú «no estás en contra de las putas», que tú «de lo que estás en contra es de la prostitución».

 Desgraciadamente, mientras que la prostitución puede ser debatida a nivel de idea/situación o sustantivo abstracto o discurso político sobre el que teorizar forever, las putas son seres humanos bien concretos y tangibles, la realidad de las trabajadoras sexuales se materializa en cosas tan poco abstractas como llenar el frigorífico, pagar las facturas y tener listos y forrados los libros del cole al principio de cada curso. No es de teorías en el aire de lo que estamos hablando, es de personas aterrizadas en los devenires de lo práctico, nena, como tú y como yo. ¡Ay si vinieran a nosotras a teorizarnos la existencia! ¡No habría mierdas suficientes para todes a lxs que habría que mandar allí!

 Te digo esto para explicarte que tu frase es una memez sin sentido que ni dialécticamente se sostiene.

Estar en contra de la prostitución lleva, querida, a posicionarse en contra de que existan las putas. Efectivamente, sin putas no hay prostitución. Llegadas a este punto, no creo que proceda debatir la existencia de seres humanos; ni su existencia ni su exterminio, que si no estaríamos dándole al rewind y al play a las cintas de casette de las conversaciones chungas allende la Segunda Guerra Mundial y el Tercer Reich.

 Sin maricas ni bolleras (seres humanos) tampoco habría homosexualidad (como ideario/imaginario) y no se puede estar en contra de la homosexualidad (como régimen que atenta contra la familia y la extinción de la humanidad, que argumentan algunOs) apoyando a las maricas y a las bolleras. Hasta aquí creo que se entiende. ¿Te acuerdas del meme ese de «A mí me da igual que los gays tomen café y tostadas pero que no lo llamen desayuno»? Qué risa. Pues eso.

 No obstante, y aclarado que estar en contra de la prostitución comporta estar en contra de la existencia de las putas, me parece que el debate prostitución sí/prostitución no como mundo/horizonte deseable es un melón que me apetece muchísimo abrir.

 Lo dejó ahí para la siguiente misiva.

 Zorroridad, hermana.

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lunes, 26 de octubre de 2020

La era del terror y la sospecha y los señalamientos ha llegado

 


Ojalá la gente se preocupara y se cuidara sus derechos fundamentales igual que su salud. 

El estado de alarma, los toques de queda, las restricciones en movilidad, la prohibición de reunión y manifestación, los confinamientos, la presencia y represión de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado como amenaza constante y garantía de cumplimiento de las normas son todos elementos que pertenecen a un mismo campo semántico: el de la dictadura.
Todxs somos potenciales terroristas víricos hasta que se demuestre lo contrario. La era del terror y la sospecha y los señalamientos ha llegado. 
  
Sí, ojalá más salud democrática. 
  
Ojalá el Gobierno no se valiera de la estrategia del miedo y la represión.
Y ojalá no funcionara.

Lucía Barbudo
Compañera de ARM


Os recomendamos la lectura de este artículo de Jaume Balboa, del que facilitamos su enlace:

Entre el Miedo y la Violencia Estrategias de Terror y de Represión para el Control Social

donde analiza el miedo como mecanismo ordinario que usa el Estado para el control social y propone un esquema explicativo del miedo, con sus efectos y consecuencias, tanto en los individuos como en los grupos sociales, para situarnos el mito de la Seguridad en el centro de este fenómeno.

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domingo, 11 de octubre de 2020

Me pone los pelos de la indignación de punta



Por Lucía Barbudo
(Coordinadora Anti Represión RM)

Venía escuchando en el coche en la cadena no-Ser al Señor Presidente de la Región de Murcia el señor Fernando López Miras Señor sí Señor decir que tanto el Gobierno central como los autonómicos tienen que escuchar a la comunidad científica, a los expertos virólogos y epidemiólogos (Fernando gusta del plural machista no-inclusivo que sistemáticamente invisibiliza el trabajo de las mujeres en el campo de la ciencia) para gestionar esta pandemia pues son ellos los que saben y los políticos están para escuchar a los expertos y hacerles caso y desde ahí gestionar. 
  
Pues bien, en educación las personas expertas somos las maestras y las profesoras y NADIE de ningún Gobierno ni de ningún partido nos ha pedido ni siquiera nuestra opinión para gestionar nada.
  
En la Consejería de Educación no hay docentes, el señor Fernando López Miras no es docente ni de lejos y la Ministra de Educación, me dice la Wikipedia que es docente pero ni se sabe de qué ni cuándo fue la última vez que pasó lista en su aula o se preparó una clase. Me dice la Wikipedia que su antecesor, un tal Íñigo Méndez de Vigo Montojo, es jurista (y barón, eso sí, aunque para un título nobiliario no hay que estudiar) y el antecesor del antecesor fue Wert, que de ese mejor ni acordarse. 

Es decir, los y las que piensan y deciden en educación no son expertos en educación, no tienen relación con las aulas ni tienen experiencia docente. Y, sin embargo, hacen y deshacen. 
  
Me pone los pelos de la indignación de punta que el periodista que lo estaba entrevistando no le haya preguntado al Señor López Miras por sus lógicas: por qué, si está convencido de que hay que escuchar a los epidemiólogos y virólogos para tomar decisiones de gobierno que no nos lleven al caos, por qué no se escucha la opinión de lxs docentes en materia de educación, por qué deciden lxs ignorantes, empezando por él mismo, sobre algo que no entienden, con lo que no trabajan y sobre cuya realidad se encuentran tan alejadxs. 

Me dan ganas de salirme en la primera curva cada vez que escucho entrevistas a estos señoros por la radio. Qué preguntas más malas, qué falta de rigor y honestidad en las respuestas, qué culebreo, qué de frases vacías que no dicen nada.
    
¿A qué colegio o Instituto lleva usted a sus hijxs, señor Fernando López Miras? ¿Cómo se está organizando usted con sus hijxs, su trabajo y su familia en este régimen de semipresencialidad? ¿Cómo se organiza su casa cuando sus hijxs no van al colegio o al instituto? ¿Qué impresión tienen sus hijxs sobre este improvisado modelo educativo? ¿Usted acusa la brecha digital, señor Fernando López Miras? ¿Qué plataformas o medios tecnológicos usan sus hijxs para hacer los deberes? ¿Y con qué soporte cuenta su familia para atender a las necesidades educativas de sus hijxs? 
    
A ninguna de estas preguntas podría contestar el Presidente de la Región de Murcia pues no tiene hijxs. Sus votantes sí, pero eso no importa. Lxs votantes no hacen ni deshacen. 
  
Alejado de la realidad como docente, como alumno y como padre, señor Fernando López Miras, voy a hacerle unas preguntas que sí sabrá contestar pues me dice la Wikipedia que es usted abogado, dígame, ¿se está vulnerando el artículo 27 de la Constitución que vela por el derecho a la educación? Desarrolle su respuesta.
En el Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales de las Naciones Unidas, ¿se está violando el artículo 13? Desarrolle su respuesta.
Más allá de la mera gestión, ¿ cómo se están garantizando los puntos contenidos en el marco del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (disponibilidad, aceptabilidad, adaptabilidad y accesibilidad)? Desarrolle su respuesta.
    
Sí, señor, es una pandemia, es todo muy complicado, es todo muy excepcional, es todo muy trabajoso y es muy bonito que estemos todos arrimando el hombro, como usted dice. Me encanta que me reconozca mi trabajo como docente, Señor Fernando López Miras, sí, gracias por aplaudirme el esfuerzo. 
    
Me gustaría devolverle el aplauso, hábleme de cómo arrima usted el hombro. Hábleme de un día en su jornada laboral.
Ahí tiene usted el micro, todo suyo. Sin frases vacías, por favor. Concretando. Gracias.

Repercusión en Prensa



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viernes, 25 de septiembre de 2020

La única violencia que es, para ellos evidentemente, legítima: la violencia del Estado


Como soy traductora, voy a empezar a traducir: la OMS recomienda una mayor individualización (por si el capitalismo no se hubiera encargado y esforzado ya lo suficiente en machacar(nos) en esta línea) y la atomización de las sociedades en esto del relacionarnos y el vivirnos. Por supuesto, esto tiene repercusiones en cómo nos pensamos personalmente (todes podemos hacer enfermar o incluso matar a cualquiera) y cómo nos organizamos políticamente (harto complicado con las reuniones reducidas como en época franquista).    

Supongo que en tiempos de crisis se hace muy necesario que las instituciones que gozan de prestigio y reconocimiento se esfuercen por «poner orden» y prescribir soluciones. Si encima la crisis es de salud pública, blanco y en botella, amiguis: semen. 

Hay que decir ya, o recordar más bien, que la medicina jamás ha estado exenta de ideología. Esto lo saben bien las comunidades maricas, trans y bolleras, históricamente patologizadas y con todo tipo de tratamientos a su disposición para «curar» sus anomalías (la anomalía se parafrasea en esta sencilla línea: salirse de la caja cisheterosexual).

También lo saben las comunidades no-blancas: de lxs negrxs se decía hasta antes de ayer que tenían el cerebro más pequeño (esclavizar y humillar a una persona de dudosas capacidades intelectuales parece menos grave y mucho más fácil de hacer que infringir ese daño y someter a ese proceso de deshumanización a alguien a quien podemos considerar un igual intelectual). Otro tanto se ha encargado la ciencia y la medicina de hacer con las biomujeres: leí una vez que teníamos una glándula en la amígdala que es la que nos empujaba a casarnos y a creer y querer el matrimonio. Sobre maternidad y lactancia mejor me callo que me va a quedar esto muy largo. 

Así pues, con las conclusiones, estudios, libros, artículos, ponencias y conferencias de renombrados expertos (el masculino es concreto, no genérico) biohombresheteros y, por supuesto, blancos, se podrían llenar infinidad de capazos con infinidad de gilipolleces. Algunos capazos ya han sido felizmente desmontados y vaciados, pero otros siguen llenos justificando todo tipo de violencias, abusos, posiciones de poder que sigan manteniendo en la subalternidad a los grupos interesados. 

Hablaba más arriba de «poner orden» y es así de literal la traducción: de las posiciones de dominio (arriba) se desprenden posiciones de subordinación (abajo); se «ordena». Y los de arriba siempre tienen a los expertos, a las instituciones que gozan de prestigio y validación y a la única violencia que es, para ellos evidentemente, legítima:
la violencia del Estado. 

No es la primera vez que se mezcla la política con las ciencias de la salud, pero quizás por el telón de fondo pandémico a mí es que esto me parece ya demasiado descarao. El confinamiento de los Barrios del Sur de Madrid, los tests covid-covad-cadadíatequieromás a la población que vive en esos barrios no obedecen a motivos de salud pública, obedecen a motivos políticos y a intereses partidistas que son marcadamente racistas, clasistas, criminalizadores y estigmatizantes. 

La opresión se mueve y opera alrededor de los ejes Sur-Norte a distintos niveles: el Sur Global, el Sur del Norte (países como Portugal, Italia, Grecia y España -los PIGS, por sus siglas en inglés), y los Barrios del Sur en esos países del sur de Europa. Los altos niveles de represión/desprotección se aplican proporcionalmente y obedecen a lógicas de clase, marginalización y pobreza, lógicas de raza, lógicas de género; las violencias de nuevo son transversales e interseccionales. 

Si no vives en Vallecas o en Carabanchel o en Usera y te crees que por ello las violencias no te tocan, piensa que estás en Expaña, uno de los países más precarizados de Europa y, no casualmente, uno de los países con mayores restricciones de movilidad, confinamientos más bestias, y uso de mascarillas más restrictivos (en otros países del centro de Europa la vuelta al cole se ha hecho sin mascarillas y tampoco hay obligatoriedad de usarla en el espacio público).

Por salud pública refuerzas los centros de salud de los barrios, no mandas a los Playmobil psicópatas de los antidisturbios a apalear a les vecines. Por salud pública, se toman decisiones destinadas a cuidar de la población (especialmente a cuidar a la población más vulnerable) y esto se hace invirtiendo en lo público, no castrando derechos y libertades fundamentales.

Esto no es un asunto de velar por la seguridad ni la salud de nadie; se desmonta en la infancia que los Reyes son lxs mpadres pero todavía hay mucha gente adulta dejándole galletas y un vaso de leche a la labor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. A ver si leemos despacio para traducir bien y que podamos tener una acertada lectura del mensaje y una comunicación efectiva: Seguridad del Estado. Del Estado. Es el Estado el que se blinda y beneficia. El Estado antidemocrático, autoritario (sí, con un gobierno de izquierdas) y violento al que las subalternidades, lxs subordinadxs, y no digamos la población migrante que ni siquiera vota, les importamos una soberana shit. 

Esto no es una cuestión de salud pública, lo que está pasando en los Barrios del Sur de Madrid, lo que están haciendo con las personas que viven allí, traduzco, se llama control de plagas.
¡Fuerza y resistencia a los Barrios del Sur! 

Lucía Barbudo (Coordinadora Anti Represión RM)

#violencialadelEstado #brutalidadpolicial #NoesSaludSonPolíticas #covidcovad











Repercusión en prensa:

- Kaos en la red

- La Haine Contrainfo



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jueves, 17 de septiembre de 2020

Es hora de hermanarse y acuerparse y no simplemente llamarse «feminista» en las redes sociales



Pregúntale a cualquier madre del planeta qué es lo que le da más miedo del mundo y todas te contestarán sin excepción:
que les hagan daño a mis hijxs,
que mis hijxs sufran. 

Que el daño venga del propio padre es aterrador pero que el daño se reproduzca a través de los canales donde operan las instituciones que están para, se supone, proteger a las criaturas, es una pesadilla de dimensiones insoportables. Es tortura. 

El del padre fue el primer maltrato, pero no el último. El padre abusó sexualmente de su hija (así lo dicen las pruebas), pero siguieron abusando de ella todos los y las profesionales que pusieron su granito de arena para separar a G. de su hija; todos los y las profesionales que pusieron su granito de arena para que, finalmente, en 2017, el padre que abusó sexualmente de su hija acabara haciéndose con su custodia. ¿Y qué hay de la denuncia de G.? ¿Qué hay del testimonio de la niña? 

Fácil, se dictamina que la madre está loca, se la obliga a someterse a tratamiento psicológico y psiquiátrico (a pesar de los numerosos informes que sostienen y demuestran que G. está bien cuerda y que es este proceso la que está dañándola psicológicamente), se dicen las palabras mágicas «Síndrome de Alienación Parental», se concluye que la madre es un peligro para la niña (perversa vuelta de tuerca) y se las aleja para siempre. Esto fue hace tres años. Tres años en los que G. no ha dejado de luchar y en los que G. no ha conseguido absolutamente nada. Tres años sin un papel que la autorice a ver a su hija.
La niña tenía un año y cinco meses cuando empezó todo.
Ahora tiene ocho. 

Tal vez debería decir ya, para empezar a explicar y entender las cosas, que G. es latinoamericana y que el padre que enrojeció reiteradas veces la zona genital de su hija es de Cartagena. ¿Una sudaca acusando a un cartagenero de bien? ¿Una migrante con cara de india denunciando a un miembro respetable de la cofradía? Sí, hombres de bien, padres de familia, cofrades, ciudadanos modélicos con redes sociales que son un escaparate impoluto que se puede usar, por ejemplo, en un juicio. Inquietante tanta perfección y tanto afán por mostrarla. ¿Acaso no se sabe que detrás del laberinto de la pederastia y el abuso infantil están eyaculando impunidad los miembros con sus miembros de nuestra Santa Madre Iglesia? Hay demasiados violadores con demasiado poder. 

El corporativismo en torno al macho es el corporativismo que cierra filas con el Pater familias y es el corporativismo que blinda al Estado y a todo «su aparato» de poder.
Por eso es todo tan difícil. 

Nos toca denunciar y visibilizar sistemáticamente que las instituciones encargadas de llegar a la verdad y hacer justicia son racistas, xenófobas y machistas, y que se mueven y operan en ejes de violencia patriarcal y colonial.

Nos toca denunciar y visibilizar sistemáticamente que, consecuentemente, hay que tener muy claro que no habrá jamás justicia para la madre migrante.
Nos toca denunciar y visibilizar sistemáticamente -porque es también sistemáticamente por muy enrojecidos que estén los genitales de la hija- que la justicia ve y castiga a la mujer migrante de rasgos indígenas, no ve la vulva enrojecida ni castiga lo que se deriva de la explicación de una niña de un año y cinco meses. La justicia nunca escucha a nuestrxs hijxs.
Es también sistemáticamente que se castiga a las madres que denuncian.
Es también sistemáticamente que se aleja y separa a las madres que denuncian de sus hijxs maltratadxs y abusadxs.
Sistemáticamente es un adverbio que hace referencia a la frecuencia pero también a la estructura, al Sistema. 

Este martes 22 de septiembre a las 10.00 en el Juzgado de Instancia número 1 de Cartagena (c/Ángel Bruna) estamos convocadas todas las personas que pensamos que esto es una aberración, una locura, un absurdo, una monstruosidad, una injusticia que ninguna madre tendría que soportar.
No podemos permitir que G. se sienta sola.

Se me agrieta el corazón para siempre al recordar las calles llenas el 25N contra las violencias machistas o el 8M petándolo fuerte mientras no acompañamos lo suficiente a estas madres a transitar sus dolorosos procesos en las instituciones, en los juzgados, en sus casas, en sus vidas. ¡Qué NADA significa salir a la calle dos veces al año porque lo manda el calendario! ¡Cuánto vacío político! ¡Escribir y no hacer! ¡Hacerse fotos y no hacer! ¡Desfilar y no hacer!
Es hora de hermanarse y acuerparse y no simplemente llamarse «feminista» en las redes sociales.
La camiseta no basta con ponérsela, hay que sudarla. 

TODAS CON NUESTRA HERMANA G.
Martes 22 de septiembre, 10.00h
Juzgado 1 Instancia N 1
C/ Ángel Bruna, 21
Cartagena
  Compartid y difundid entre vuestros contactos. Venir es muy importante, que se sepa lo que está pasando es imprescindible. 

Reparar(nos) sostener(nos) y cuidar(nos) la vida es nuestra única responsabilidad

SOLAS, NUNCA


                                                Fotos de la Rueda de Prensa de 2016

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jueves, 27 de agosto de 2020

CARTAS A MI QUERIDA AMIGA BIOVULVA 3


Lucía Barbudo

Querida amiga biovulva:
Esta noche no he podido dormir pensando en esto que viene siendo tu pesadilla, aún estando despierta. Piensas una y otra vez en el borrado de las biomujeres, ¡es perverso! Me preocupa tu preocupación.
No entiendo que te sientas amenazada por un grupo que, como vienes diciendo de manera insistente y bastante despreciativa, es minoritario. 
  
Quitando la cosa de que las minorías se vean discriminadas sólo por ser minorías, argumento harto discutible (convendrás conmigo) en un Estado de Derecho, ¿no es un poco locurón, en esa lógica tuya, repito, de minusvalorar minorías, pensar que cuatro gates van a amenazar la súper bioestructura de gran poder hegemónico de larguísima tradición histórica que ostenta el cissistema?
   
Intento entender tu miedo y no puedo. 
  ¿No estamos las biovaginas y los biopenes sobradamente representadxs en todos los libros de texto donde subliminalmente se enseña y reproduce la bionorma? ¿No está el cisheteropatriarcado en todas las fichas del cole, en todos los anuncios de la tele, en todas las mamparas de los autobuses, en todas las pelis que vemos, en todos los libros que leemos? 
  
Intento entender tu miedo y no puedo.
¿Qué te van a borrar a ti, nena, si tienes de tu lado el tremendo altavoz mediático del biofeminismo blanco institucional con biohembras tan potentes como Amelia Valcárcel, Lidia Falcón o Yolanda Besteiro (como vacas sagradas de la «intelectualidad académica feminista») o las Towanda Rebels y Barbiejaputa (estas ya a un nivel más de márketing torticero, con mensajes feministas como las tazas del Tiger tienen mensajes de autoayuda)? 
  
Muchacha, despreocúpate. A ti no te borra ni dios.
 
Me haces acordarme de lxs fachas que dicen que lxs inmigrantes vienen a quitarnos los derechos y de esos machos sobre los que tanto hemos hablado juntas que también están nerviosos porque se están dando cuenta de que los feminismos están desmontando su chiringuito patriarcal. A ver si va a ser esa tu preocupación y no otra, bioamiga querida, piénsalo. 
  
Igualmente te confieso que me tienes enganchada con las cosas que te leo; en la película que te has montado, tus pesadillas son mis palomitas. 
  
Me despido ya, que esta tarde mi hijo tiene cumpleaños y ya sabes que le gusta vestirse de Blancanieves, ¡qué maravillosa es la infancia sin prejuicios! Ya sabes, donde no hay violencia, hay libertad. 
  
Abrazos sororos.

Image by Charles Hutchins 

Nota: Dirigida a la amiga Terf (Trans Exclusionary Radical Feminist, feministas radicales que consideran que las mujeres trans no son parte del movimiento feminista, por sus siglas en ingles.
Feminista Radical Trans-Excluyente.

Si quieres seguir la serie, la puedes encontrar aq mismo:


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sábado, 22 de agosto de 2020

Reforzando el estigma de las trabajadoras sexuales con antiguos argumentarios higienistas


Lucía Barbudo

El 13 de enero de 2020 se refundó el Ministerio de Igualdad con esta línea en sus bases: «la prevención y erradicación de cualquier forma de violencia contra la mujer» y esta otra línea también: [...] «la eliminación de toda forma de discriminación por razón de sexo, origen racial o étnico, religión o ideología, orientación sexual, identidad de género, edad, discapacidad o cualquier otra condición o circunstancia personal o social. » 

La Ministra de Igualdad no sólo incumple lo exigido a su propio Ministerio sino que ella misma ejerce, con declaraciones como las de hoy, violencia contra las mujeres trabajadoras sexuales. Una violencia que pasa por seguir ignorando los derechos de las trabajadoras sexuales en tanto que trabajadoras. 

Una violencia que comporta más precariedad, más discriminación y más desigualdades. Una violencia que refuerza aún más el estigma y que reaviva antiguos argumentarios higienistas poniendo a las trabajadoras sexuales en el punto de mira como foco descontrolado de infección y contagio. 

Batiburrillo de discursos que vuelven a entremezclar lo moral con lo sanitario; lo sano con lo sucio. En plena pandemia y con los ya más que presagiados rebrotes de septiembre-octubre, Irene Montero pone hoy convenientemente sobre la mesa el trabajo sexual y lo expone como un problema de salud pública relacionado con la higiene de la población. 

Convenientemente, además, cuando el trabajo sexual sigue siendo, a pesar de los increíbles esfuerzos del activismo político de las trabajadoras sexuales, el talón de Aquiles de los movimientos feministas. 

Le vamos a dar la vuelta al sintagma «hacer la calle». Te vamos a hacer una escuela en la calle, Irene, putas y aliadas, para que aprendas que los derechos y las vidas de las mujeres no son negociables ni cuestionables mientras tú pierdes el tiempo en seguir jugando a Barbie Ministero. 

Con derechos, no hay desigualdad.

 #conlasputas #TrabajoSexualEsTrabajo #sexworkiswork #conderechos #sinputasnohayfeminismos



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