El día de la mani del Orgullo Crítico en Murcia fui, como no podía ser de otra manera, con mi hijo de 12 años.
domingo, 18 de julio de 2021
Intento que el capitalismo ocupe sólo contenido crítico y que la masculinidad hegemónica se entienda como lo que es: un acting performativo, un chiste.
El día de la mani del Orgullo Crítico en Murcia fui, como no podía ser de otra manera, con mi hijo de 12 años.
martes, 6 de julio de 2021
‘Boys don’t cry’: la violencia tránsfoba que no dejó a Teena Brandon ser Brandon Teena
El espejo es la primera prueba que hay que pasar cuando nos movemos en un sistema binario de género hombre/mujer. El espejo también son los ojos que tenemos enfrente, la mirada ajena en torno a la cual construimos sistemas sociales de pertenencia y validación. Esto lo sabe bien la veinteañera Teena Brandon (increíble la transmutación de Hilary Swank, que le procuró un Globo de Oro y un Óscar por su interpretación en esta película) que está intentando cambiar la mirada ajena para ser reconocido, legitimado y leído como Brandon Teena: en la oposición masculino/femenino, el binomio nombre/apellido también forma parte del juego del espejo donde el (des)orden sí afecta al producto. Como iniciado en el ritual de performar la masculinidad, Brandon Teena se corta el pelo, lleva un código de ropa masculino y adopta los movimientos y comportamientos asociados a la masculinidad hegemónica (cómo se sujeta un cigarro, cómo se bebe cerveza de la botella): cada gesto es un examen social, y esto incluye meterse en peleas para impresionar o defender a las chicas (son los noventa). La masculinidad, nota a pie de página, no sólo se performa desde los cuerpos con biopene ni desde los cuerpos trans FTM*, las biomujeres también podemos ser masculinas.
Resulta revelador observar cómo dialogan la homofobia y la transfobia cuando en la metamorfosis de Teena Brandon a Brandon Teena, su primo Lonny le dice: "Si fueras un tío de verdad, te follaría" y Brandon le responde: "Querrás decir que si tú fueras un tío de verdad, me follarías". Sencillamente sublime.
¿Qué es lo que hay que hacer si uno quiere empezar la andadura de un nuevo yo? Sin duda alguna cambiar de pueblo, y más si los pueblos son como nos lo muestra la directora y guionista lesbiana Kimberly Peirce en su ópera prima: circuitos cerrados donde las posibilidades de hacer prosperar los lazos sexo-afectivos se parecen bastante a cuando los perros corretean como en círculos tratando de morderse la cola. Son esos pueblos-jaula de los que todes les adolescentes sueñan con escapar. Los pueblos son normas y sistemas de pensamiento, son rutinas y costumbres que riman con herrumbre.
Mientras se desarrolla la película y avanza la historia vemos en qué consiste la comunidad/familia que conforman los personajes principales; ¿a qué grupúsculo socio-familiar ha ido a parar Brandon? Candace es madre soltera y performa la mística de la feminidad y la maternidad, John es la masculinidad que lidera, es el jefe, el macho alfa, es el portero que está en la puerta de la masculinidad pidiendo los carnés y vigilando la masculinidad ajena. Su papel es de padre/marido/hermano-mayor de Lana y con la madre de Lana, Juliet, mantiene una relación ambigua: cuando juega a ser el padre de Lana, se permite encuentros cargados de erotismo con la madre, mientras que cuando se piensa hermano mayor o novio puede operar como hijo adoptivo en la relación con la madre.
Brandon no es masculinidad macho-guionada y John es consciente de ello cuando le dice a Lana "¿Qué ves en él?" Entendemos que al macho le cueste ver qué hay de sexy en una masculinidad no-macha. Todavía hoy hay muchos intentando descifrar esas preguntas y todavía hoy la respuesta sigue siendo patologizar todo aquello que no se entiende. La transfobia tiene infinitas maneras de manifestarse a través de situaciones que se articulan como instituciones tanto sociales y culturales, como judiciales, policiales y médicas.
En el momento del film que desencadena el drama final suena de fondo Boys don’t cry de The Cure y pensamos que el amor todo lo puede y nuestro lado transfeminista quiere darle las gracias a Lana y besarle la frente por entenderlo todo tan rápido sin necesidad de haberse leído una línea, porque a veces ser un ser humano y respetar al otro no necesita de lecturas academicistas, pero en el entorno de Lana, por desgracia, las alarmas saltan de una manera mucho más trans-odiante y violenta: con la masculinidad de Brandon bajo sospecha, asistimos al juicio que se desarrolla entre el salón y el cuarto de baño de la casa de Juliet y su hija Lana. Como conclusión del mismo, las masculinidades de Tom y John se ven traicionadas y humilladas: una vez roto el pacto patriarcal entre hombres, la misoginia, la homofobia y la transfobia salen a borbotones en una escena de alta violencia donde la directora no nos quiere ahorrar nada como espectadorxs. En los códigos de honor entre machos, se lucha y se compite entre iguales, pero, ¿qué competición es esa contra un dildo de plástico que para colmo siempre está duro y erecto? Sucede así que las lógicas TERF confluyen con las lógicas machopatriarcales: el pene de verdad es el macho de verdad y lo demás son sucedáneos. "Todo esto es culpa mía" dice el labio roto de Brandon y podríamos decirle, colectivamente, como cantaron Las Tesis, que la culpa no era tuya, Brandon, ni de dónde estabas ni de cómo vestías. "Tengo una crisis de identidad sexual" es otra manera de decir: este pueblo y estas personas no están preparadas para asimilar mi libertad sexual ni corporal.
La película tiene algo de road trip y de Bildungsroman y nos muestra lo complejo que es buscar nuestro camino en la época convulsa de la post-adolescencia, máxime si eres un joven trans de apenas 21 años en el marco de una Norteamérica rural retrógrada, ignorante y cateta. Una película dura sobre todo porque no es una película, es una historia real**. Han pasado casi treinta años desde la violencia contra Brandon Teena y los discursos de odio contra las personas trans siguen intactos.
Por Carla Boyera
*FTM: female to male (de chica a chico por sus siglas en inglés)
** Para escuchar los testimonios reales de las personas que inspiraron los personajes en la película podéis verlo aquí (está en inglés y sin subtitular)
miércoles, 30 de junio de 2021
Las luchas feministas son TRANSversales
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| Feminismo transversal |
En los feminismos no todo vale. Y no se trata del discurso ese simplón y farfullero de oh, me vas a quitar el carnet de feminista, no. Se trata de entender y asimilar epistemológicamente el recorrido histórico-político de las luchas feministas y dejarnos este hábito que tenemos de, bajo el falso pretexto del buenismo de la pluralidad, aceptar lo inaceptable. Con la intolerancia, tolerancia cero, deduce el filósofo con interesante apellido, Karl Popper. La activista feminista negra Bell Hooks escribió: «Tomemos el caso del aborto (…), no se puede estar en contra del derecho a decidir y ser feminista. No se puede ser antiabortista y defensora del feminismo. Asimismo, no puede existir un feminismo del poder si la imagen del poder que se evoca es el que se obtiene mediante la explotación y opresión de otras personas.» Y sigue, hablando del feminismo del poder: «Su usurpación hegemónica de la retórica feminista sobre la igualdad ha ayudado a enmascarar su alianza con las clases dominantes dentro del patriarcado capitalista supremacista blanco», aquí añadiría yo ‘cisheterosexual’ porque es exactamente lo que está pasando con el TERFismo, nombre que propongo para dejar de llamar feminismo a lo que no es: el feminismo no puede ser excluyente, ni violento ni opresor respecto a otras identidades y cuerpos. Es una contradicción terminológica, un imposible. El feminismo trans-excluyente, TERFismo de ahora en adelante, es el cerdo que vuela, el perro verde, son los cinco pies del gato: no los busques que no están.
Las lógicas terfistas (ya saben, las mismas que las del autobús naranja de la ultraderecha que podían haber conducido perfectamente Amelia Valcárcel y Lidia Falcón) se extienden en el contexto de las luchas interseccionales salpicando la cuestión colonial, migratoria y racializada. Se crea así un TERFismo ario, opuesto en sus planteamientos políticos a la interseccionalidad de las corrientes transfeministas, que deja fuera del análisis a la clase (ahí está el SWERFismo, que también pretende expulsar a las trabajadoras sexuales de los movimientos feministas aludiendo tener la Verdad Absoluta sobre lo que es trabajo y lo que no, tergiversando lo que es explotación laboral fuera de la vulva e ignorando e invisibilizando formas de precarización femenina por las que no se les levanta ni una católica ceja) y a la raza, es decir, a otros grupos feministas no-blancos. Como razona la pensadora y activista feminista gitana Pastora Filigrana: «Cuando se exige a las gitanas feministas que primero acaben con las prácticas de opresión de género dentro de su comunidad y después hablen de patriarcado mundial y antigitanismo, se les está pidiendo un imposible, porque son dos caras de la misma moneda. (…) Mientras existan el racismo y el patriarcado a escala mundial, ninguna gitana será libre, por más igualitario que sea su contexto. Mientras que el 31% de la población penitenciaria femenina sea gitana, no podrá hablarse de igualdad de género, por más feministas que hayan conseguido ser las condiciones en casa de cada gitana.»
Hay muchas maneras de segregar cuerpos y generar apartheids y el TERFismo lo hace con los genitales. ¿No es el cuerpo un territorio, como defendía la feminista chicana y bollera Gloria Anzaldúa? No he encontrado discursos TERF entre las filas de ningún activismo feminista que tenga en su ideario y agenda activista la lucha contra las cárceles, la pobreza, el racismo estructural, etc.
Que un colectivo marginal consiga derechos (como está pasando con el intento por que se apruebe una ley trans) jamás puede suponer un retroceso para nadie excepto para aquellas personas que ostensiblemente detenten fuertes niveles de privilegio. Sólo la hidra del patriarcado, en cualquiera de sus múltiples brazos y cabezas, puede sentirse amenazada por el transfeminismo. Al igual que podemos leer en el análisis histórico del feminismo estadounidense que desarrolla Angela Davis que las sufragistas (ostensiblemente racistas) vieron en la consecución del voto femenino una manera de preservar la supremacía blanca, las TERFas ven en su oposición frontal a que las personas trans sean sujetos políticos feministas de pleno derecho una manera de preservar la supremacía de la vulva, y con ella todos los discursos victimizantes que son los que mantienen el negocio de sus subvenciones y el reparto de sus sillones de poder en las bioinstituciones. Es el discurso de la exclusión que viene patrocinado por el lobby de la vulva.
El hecho de que la comunidad negra consiguiera derechos civiles no supuso una pérdida de nada para la población blanca, aunque sin duda, que una persona negra tenga derechos estorba, por ejemplo, al blanco capitalista neoesclavista que la quiera explotar. Que las disidencias de género adquieran derechos y los grupos marginales no-heterocentrados tengan voz sólo puede estorbar a quien gana un sueldo y poder usando su cisheterosexualidad. Para el resto de personas, las conquistas de cualquier grupo minoritario revierten para bien en la comunidad en su totalidad (lo dijo Audre Lorde), en el mundo como un lugar más amable y más habitable a niveles político-planetarios.
Mucha gente sabe que el 28 de junio se sigue recordando que es necesario seguir articulando lucha y reivindicación para las maricas, las bolleras y las personas trans, intersexuales, asexuales y no binarias. Nótese que no digo homosexuales. Como decía antes, usar correctamente las palabras es importante. Los y las homosexuales dejaron los márgenes al conseguir asimilarse al heterocentro para pasar desapercibides, para no molestar, para no incomodar. Los y las homosexuales adoptaron como estrategia de supervivencia adaptarse al heterosexismo. Consecuentemente, hay homosexuales con poder, como Beatriz Gimeno. El Poder busca y selecciona minuciosamente en su casting al porcentaje de homosexuales a los que va a dar altavoz para cubrir su cuota LGTBI. Los y las homosexuales son el ejemplo perfecto de asimilación e integración que el discurso racista-colonial escupe a las personas que no se adaptan, que no se integran, o como dice brillantemente Cristina Morales, que no se desintegran. La desintegración como requisito sine qua non para el goce y disfrute de derechos. Los derechos pueden también constituirse peaje para salir del margen y pillar butaca en el centro, así, como argumenta la activista transfeminista boliviana María Galindo, se refuerza la figura del Estado como interlocutor central al tiempo que, paradójicamente, se apuntalan las estructuras capitalistas y patriarcales: los derechos del matrimonio homosexual, por ejemplo, fortalecen a la familia como institución. «Deberíamos detenernos a preguntarnos», nos reta controvertidamente María, «por lo que estos circuitos de derechos suponen políticamente.»
Mucha gente desconoce que el 28 de junio también se recuerda otra lucha, la de otra minoría que se resiste a desintegrarse por mucho que el Estado expañol se ha empeñado durante cinco siglos en su exterminio: el pueblo gitano. «Quien quiera beneficiarse del principio de igualdad ante la ley, deberá ser lo más igual posible al ideal de ciudadano que el poder instaura. En todo caso, las diferencias respecto a este deben ser comedidas y poco profundas si se quiere gozar del reconocimiento de derechos en igualdad de condiciones.», escribe brillantemente Pastora Filigrana en su libro imprescindible. El 28 de junio de 1749 bajo el reinado del payo Fernando VI se dictó prisión general para todes les gitanes en lo que se conoció como La Gran Redada. De redadas también sabían mucho las maricas, trans, bolleras y trabajadoras sexuales racializadas que sufrieron el brutal ataque de la policía en lo que hoy conocemos como la Revuelta de Stonewall. Sirvan todas esas identidades y violencias sufridas para recordar hoy más que nunca, pero todos los días y no sólo hoy, que la lucha feminista será inclusiva, transfeminista, anticapitalista, anticarcelaria y antipunitivista, antirracista y decolonial o no será. Concluye Pastora: «Descentremos la mirada, corramos el riesgo de mirar a los márgenes. Gitanicémonos.» Queericemos las luchas.
lunes, 7 de junio de 2021
Vasos comunicantes entre el género, la raza y la clase social
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| Angela Davis |
Por Lucía Barbudo
Últimamente ando pensando bastante en la cosa interseccional de las luchas, en todos esos vasos comunicantes entre el género, la raza y la clase social. Creo que no conozco a ninguna autora/ pensadora feminista no-blanca que sea TERF. Quizás el TERFismo sea cosa de blancas, como el SWERFismo: blancas acomodadas y pijas que han hecho del género una cuestión empresarial (para sus chiringuitos) y de la sagrada vulva una insignia equivocadamente feminista. Me gustaría cogerles la cara a todas esas TERFas y SWERFas in da power y decirles con condescendencia y aburrimiento: hay feminismo mucho más allá de la sagrada vulva, señoras. ¿Alguien conoce a alguna feminista antirracista/decolonial/no-blanca que defienda abiertamente el TERFismo* o el SWERFismo**?
Angela Davis dedicó gran parte de su vida y activismo a la lucha contra las prisiones, a darle la vuelta a la pedagogía del castigo, a desmentir las lógicas punitivistas, a la defensa de los derechos humanos, a señalar los problemas de la sociedad en lugar de apuntar hacia el negocio machocapitalista de las cárceles y las instituciones que las sustentan, empezando por el terrorismo de Estado y sus grupúsculos de poder (Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado) y la conveniencia (fundamentalmente económica) de hacer guerras lejos de nuestros territorios y fronteras.
No hace falta ser estadounidense para que te dé vergüenza tu gobierno y todo su circo mediático. Expaña*** y sus políticas racistas ejemplificadas en la Ley de Extranjería ya nos da razones de sobra para vomitar sobre la patria y mearnos en la bandera.
Abajo todas las prisiones, literales y metafóricas, que existan. Abajo el TERFismo y el SWERFismo y todas sus violencias. Abajo el pensamiento blanco que todo lo destruye.
El blanco es, efectivamente, en muchas culturas un color de muerte, entierro y funeral.
*TERFismo: movimiento político violento, blanco, acomodado y excluyente que no considera que las personas trans estén legitimadas para formar parte de los movimientos feministas.
** SWERFismo: movimiento político violento, blanco, acomodado y excluyente que no considera que las trabajadoras sexuales estén legitimadas para formar parte de los movimientos feministas.
Expaña***: Escribo expaña en minúscula porque así me parece que son las patrias: minúsculas. Escribo expaña porque no le tengo respeto a este país de pasado y presente colono que sigue rindiendo homenaje al expolio y al genocidio. Escribo expaña porque me divorcio de aquí y de todos los expañolos. Escribo expaña como una manera de hacerme extranjera de todo lo que no me representa.
viernes, 4 de junio de 2021
LA VIGENCIA DE LA LEY MORDAZA GARANTIZA LA IMPUNIDAD POLICIAL Y VIOLA NUESTROS DERECHOS

Ante la brutal agresión policial racista a dos vecinos hicimos una convocatoria como respuesta ciudadana, frente a la comisaría de policía del Carmen.
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| Manuel y Nelson al final de la concentración |
Los hechos ocurrieron el 16 de mayo en un barrio de Murcia, el barrio del Carmen. No quieren pruebas de sus actuaciones y están protegidxs por la aún intolerablemente vigente Ley Mordaza. Además, la policía redactó en el atestado una falsa acusación (el testigo, dicen, llevaba un cuchillo para agredirlos) con el fin de "justificar" su incalificable proceder.
Nos concentramos como protesta social para visibilizar, apoyar y acompañar a nuestros vecinos. Para gritar frente a la comisaría de policía que no lo vamos a permitir. '¡Basta ya de abuso policial!'.
Manuel cuenta en primera persona en redes lo que sucedió ese domingo:
contra la violencia racista
contra la impunidad de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado
contra la todavía vigente Ley Mordaza.
#SiTocanAUnaNosTocanATodas
#brutalidadpolicial #violenciaracista #impunidad #policíanacionalMurcia #leymordaza
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| Otro momento de la concentración |
Todo el desarrollo de la concentración la podéis ver en este vídeo tomado por Cecilio Cean: Concentración “No más violencia policial en nuestras calles” en Murcia.
Ha tenido repercusión en medios, donde podéis encontrar más información:
Además se incluye el vídeo que tomó Manuel.
domingo, 30 de mayo de 2021
Día de las Fuerzas Desalmadas
Por Lucía Barbudo
El DÍA DE LAS FUERZAS ARMADAS me ha pillado leyendo a Angela Davis. Efectivamente, celebrar feministamente la participación de las mujeres en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado o en el ejército es de una miopía política importante:
martes, 25 de mayo de 2021
VIOLENCIA POLICIAL Y ABUSO RACISTA EN EL BARRIO DEL CARMEN, MURCIA
Manuel cuenta en primera persona en redes lo que sucedió este pasado domingo, 16 de mayo












